Lunes, 23 de octubre de 2017

OCTUBRE de 2017
Volumen XXXIV 
N° 354
ISSN 1852-317X

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febrero 2011

Alerta sanitaria en Alemania.

Fuente: www.agromeat.com

El número de granjas avícolas y porcinas clausuradas en Alemania por alimentar a sus animales alimentos contaminados con dioxinas se eleva ya a mas de 4.700, según fuentes del Ministerio Federal de Agricultura.

Destacaron que en la mayoría de los casos se trata de granjas porcinas, a las que se ha prohibido sacrificar a sus animales y comercializar su carne hasta que se certifique que su consumo resulta absolutamente inocuo.

La gran mayoría de las granjas, 4.468 del total, se encuentran ubicadas en el estado federado de la Baja Sajonia, que adquirieron alimentos contaminados originalmente por el fabricante Harles & Jentsch, que utilizó aceites industriales no destinados al consumo animal o humano.

El Ministerio de Agricultura del Estado de Schleswig Holstein hizo público el jueves un análisis sobre muestras entregadas por la propia firma hace un año y aseguró que la grasa vegetal usada por la empresa para fabricar los piensos no es la adecuada.

Los productos de otra fábrica en Bösel (Baja Sajonia), asociada a Harles & Jentzsch, también mostrarían niveles superiores de dioxina a los tolerados.

Mientras tanto, el presidente de la Federación Germana de Agricultores y Ganaderos, Gerd Sonnleitner, cifró entre 40 y 60 millones de euros las pérdidas semanales de los ganaderos afectados por el cierre de sus granjas. En declaraciones hechas ayer al rotativo Neuen Osnabrücker Zeitung, Sonnleitner, exige que los 25 fabricantes de piensos contaminados con dioxina, responsables del escándalo, deben indemnizar a los ganaderos afectados.

Otros medios como el diario Hannoverschen Allgemeinen Zeitung también revelaron que los fabricantes de los piensos contaminados utilizaron durante largo tiempo grasas y aceites industriales no aptos para el consumo animal o humano.

Pese a que el Ejecutivo alemán insiste en que aún no está clara la procedencia de la contaminación, hasta el momento se han localizado en el país 150.000 toneladas de estos productos no aptos para el consumo animal y destinados a la alimentación de cerdos y aves.

Aunque aún no se han valorado las pérdidas, la agencia alemana MEG de análisis de mercado confirmó que a causa del escándalo ha caído bruscamente la venta de huevos y productos procedentes de granjas avícolas y porcinas.

El presidente de la Asociación Federal de Control de Alimentos, exigió la creación urgente de 1.500 nuevos puestos de inspectores. Actualmente son 2.500 los funcionarios estatales que vigilan las más de 1,1 millones de explotaciones ganaderas existentes en el país.

La ministra alemana de Agricultura, Ilse Aigner, mantuvo ayer una conversación telefónica sobre la contaminación de dioxina con el comisario de Agricultura de la Unión Europea (UE), John Dalli.

Un portavoz de Dalli confirmó que los 136.000 huevos contaminados que Alemania exportó a Holanda no se vendieron directamente a los consumidores, sino que fueron utilizados por la industria alimentaria holandesa, parte de cuyos productos se vendieron en el Reino Unido o se usaron localmente en ultracongelados.

Las autoridades sanitarias de Baja Sajonia, lugar desde el que partieron los miles de huevos contaminados y vendidos a Holanda, insistieron ayer en que «el consumo de estos productos no reviste peligro para la salud de los humanos».

La Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac) señaló que la detección de dioxinas en piensos de Alemania muestra el buen funcionamiento del sistema de seguimiento, trazabilidad y control en alimentación animal en la UE. Así lo manifestó el director de Cesfac, Jorge de Saja, quien aclaró que esta alerta no afecta a España.