Viernes, 22 de septiembre de 2017

SEPTIEMBRE de 2017
Volumen XXXIV 
N° 353
ISSN 1852-317X

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diciembre 2011

Bartonella spp. Un patógeno bacteriano nuevo y emergente para los veterinarios.

Fuente: Vetpraxis
Stephanie Skernivitz.

La bacteria Bartonella vinsonii subespecie berkhoffii y la bacteria Bartonella henselae, generalmente transmitidas por pulgas y/o garrapatas, pueden ser transferidas a los bebés humanos a través de la madre, lo cual aumenta el riesgo de infección crónica y defectos de nacimiento provocados por bacterias, según un estudio publicado en junio de 2010 en Journal of Clinical Microbiology.  Pero esta es sólo una de una serie de nuevas conclusiones que afectan a los humanos y animales.  Edward B. Breitschwerdt, DVM, Dipl. ACVIM, profesor de medicina interna en la North Carolina State University (NCSU) y experto reconocido internacionalmente en el género Bartonella, fue el autor principal de este y otros estudios similares.  Las especies de Bartonella, que se mantienen en la naturaleza gracias a las garrapatas, pulgas y otros insectos que pican, y también pueden transmitirse a través de perros y gatos infectados.
“Uno de los mensajes más importantes de esta investigación es que la Bartonella es un patógeno bacteriano nuevo y emergente”, dice Breitschwerdt.  “Como resultado, la mayoría de los veterinarios no va a familiarizarse fácilmente con la gran cantidad de información que está siendo generada y publicada.  Gran parte del material aparece en revistas de microbiología, parasitología y de vectores, más no en la literatura veterinaria”.

La importancia de esta investigación sobre las especies de Bartonella y los resultados es doble:

  1. Las especies de Bartonella han sido identificadas en la sangre de numerosas especies de animales.  Históricamente, hace 10 ó 15 años, los investigadores no eran conscientes de que estas bacterias se encontraban en la sangre de los animales sanos y en pacientes animales.
  2. “Lo que complica las cosas es que hay un gran número de vectores probados y tal vez incluso un mayor número de vectores artrópodos sospechosos que pueden ser responsables de la transmisión en la naturaleza”, señala Breitschwerdt.

Por ejemplo, la ardilla gris tiene una especie de Bartonella en su sangre, y la marmota tiene otra especie de Bartonella, y así sucesivamente.
Una enfermedad común asociada con especies de Bartonella es la enfermedad por arañazo de gato, provocada por la bacteria B. henselae, que puede estar activa en la sangre de un gato durante años.  Antes se pensaba que la enfermedad era una infección que ocurría una sola vez, pero la investigación de Breitschwerdt lo ha desmentido mostrando casos de adultos y niños con infecciones crónicas provocadas por especies de Bartonella en la sangre.
A través de la investigación de las especies de Bartonella, Breitschwerdt y sus colegas han descubierto que los animales que actúan como reservorio pueden llevar los organismos bacterianos en la sangre sin necesidad de presentar signos evidentes de enfermedades.  Por ejemplo, la pulga se encargaría de ser la fuente de transmisión del gato.
“El gato y la pulga son felices juntos y están en un supuesto estado de paz la mayor parte del tiempo.  Sin embargo, cuando la misma especie de Bartonella termina en un caballo, estos animales no están adaptados para actuar como reservorio.  Lo mismo es válido para los perros y las personas, todos los cuales pueden estar expuestos a la enfermedad”, explica.
En este estudio de caso, que se produjo durante varios años, el equipo de investigación de Breitschwerdt analizó muestras de tejido y sangre de una madre, un padre y un hijo, que presentaban enfermedades crónicas por más de 10 años.  Una autopsia de la hermana gemela del hijo que murió poco después del nacimiento reveló ADN de B. henselae y B. vinsonii subespecie berkhoffii, bacterias presentes en los otros miembros de la familia.
Los padres tenían enfermedades neurológicas, tales como dolores de cabeza y pérdida de memoria, junto con debilidad muscular, dificultad respiratoria y fatiga antes del nacimiento de los niños.  Su hijo tenía enfermedades crónicas desde el nacimiento.  Los resultados de la prueba microbiológica demostraron que los padres estuvieron expuestos a especies de Bartonella antes del nacimiento de los gemelos.  Debido a que se encontró la bacteria en ambos gemelos, existe la posibilidad, según los investigadores, que los niños hayan sido infectados durante el embarazo de la madre.
Financiamiento, falta de hallazgos, escasez.
Dado que hasta la fecha existe una gran cantidad de hallazgos relacionados con las  especies de Bartonella, Breitschwerdt espera que el financiamiento llegue al nivel de los resultados del estudio.
“Lo que he descubierto es que toma mucho tiempo y trabajo antes de que una serie de grupos de investigación pueda apreciar cualquier bacteria emergente por su importancia”, dice.  “Con la excepción de un estudio sobre la Bartonella financiado por los Institutos Nacionales de Salud, no existe trabajo alguno sobre la importancia de esta bacteria como causa de enfermedades que sea financiado por fondos federales.  Es prácticamente imposible conseguir fondos federales.
“Estamos haciendo investigaciones en relación con las enfermedades en los humanos y hablándoles a nuestros colegas, ‘Hey, amigos, hay un problema por ahí’”, añade.  “Lo hemos hecho con recursos limitados en términos de financiamiento, equipos, tiempo y espacio.  No entiendo por qué no se presta mayor atención a esta especie de bacteria recientemente descubierta.  Sin embargo, tal como lo entendemos, nunca causará un brote enorme de casos en comparación con una epidemia de gripe”.
Sin embargo, agrega, tiene el potencial de causar enfermedades crónicas, muy insidiosas.
“Cualquiera de estos organismos son capaces de causar enfermedades complejas, que son difíciles de establecer mediante la medicina basada en la evidencia”, dice.
¿Quién está en riesgo?
Hasta la fecha, los investigadores han descubierto que las personas inmunocomprometidas tienen mayor riesgo de presentar infecciones relacionadas con especies de Bartonella.
“No obstante, queda bastante claro que usted no tiene que estar inmunodeprimido para desarrollar bacteriemia con muchos miembros del género Bartonella.  Como internista veterinario, estoy aún más preocupado por las mascotas que albergan especies de Bartonella, que podrían ser transmitidas a las personas con sistemas inmunodeprimidos – si están expuestos a los organismos”, dice Breitschwerdt.
“Utilizando el nuevo enfoque para pruebas diagnósticas que hemos desarrollado en la NCSU, hemos podido determinar que los perros, los caballos y las personas pueden tener infecciones crónicas en la sangre.  Y, por cierto, no están inmunodeprimidos”, añade.  “Aunque hemos recorrido un largo camino y tenemos la modalidad diagnóstica más sensible para protegernos de estas bacterias, aún hay mucho trabajo por hacer con respecto al diagnóstico”.
Estrategia veterinaria.
La respuesta más importante de un veterinario ante los hallazgos de este estudio debe ser ayudar a mantener las garrapatas y las pulgas alejadas de los perros y gatos de manera que los vectores conocidos por transmitir especies de Bartonella no estén transfiriendo.
Breitschwerdt recomienda el uso de cualquier producto seguro y efectivo para matar las pulgas y garrapatas.
Advierte; sin embargo, “A pesar de lo bueno que son los productos, los vectores y los organismos son muy perspicaces.  No crea que estos productos pueden ofrecer 100 por ciento de garantía para acabar con la posibilidad de infección.  La vacunación nos llevaría mucho más cerca de nuestro objetivo”.
El segundo paso más importante para los veterinarios es seguir estando al tanto de la literatura sobre la importancia de las bacterias y cómo causan enfermedades en los gatos, perros y personas.
En tercer lugar, asesore a los clientes para evitar picaduras y arañazos de los gatos y perros.
En el horizonte.
Las principales compañías farmacéuticas se están dando cuenta de que hay una necesidad de vacunar a los perros y gatos en contra de estos microorganismos bacterianos.
“Si estos animales están siendo vacunados, entonces, se acaba con un modo de transmisión a los seres humanos”, dice Breitschwerdt.
Desafíos.
“La pregunta es por qué no se reconoce la importancia de las especies de Bartonella en la medicina veterinaria y humana”, señala.  “Mucho de lo que se publica son informes de casos y series.  Hay una buena razón para ello – el tipo de financiamiento que se necesita para hacer grandes ensayos clínicos no existe.
“Hasta que podamos aumentar la importancia biomédica de este género hasta donde los demás realmente piensan que es suficiente como para financiar, estamos en una posición difícil”.
Breitschwerdt y su equipo de investigadores comenzaron a centrarse en especies de Bartonella en su investigación relativa a los seres humanos cuando estaban tratando de idear una mejor manera de diagnosticar la bartonelosis en los perros.  Él y otros investigadores comenzaron a desarrollar un enfoque de cultura de enriquecimiento diagnóstico debido a las consultas realizadas por veterinarios y técnicos veterinarios con manifestaciones de la enfermedad similares a los perros.  Ellos querían saber si podían verse afectados por la exposición a estos perros.
Actualmente, Breitschwerdt y otros investigadores están colaborando con el Duke University Medical Center, con médicos de la UNC Chapel Hill, con investigadores de Brasil y con algunos investigadores de Alemania.
“Es posible que haya un punto de inflexión, que, sobre la base de nuestro trabajo, se traducirá en un mejor financiamiento para este género.  Mi temor es que, hasta entonces, los investigadores de las ciencias básicas en todo el mundo no puedan mantener los laboratorios abiertos y hacer investigaciones sin el financiamiento.  Muchos investigadores han renunciado a investigar la Bartonella en los Estados Unidos y en otros países ya que han tenido problemas para conseguir financiamiento.  Pero este es el peor momento de la historia para darse por vencido.  Nos estamos acercando a un punto en el que no será tan difícil convencer a las personas con influencia que este género es lo suficientemente importante como para realizar estudios”, explica.
“Teniendo en cuenta todo lo que hemos aprendido hasta la fecha sobre la Bartonella, quiero ser cuidadoso de no exagerar lo que sabemos sobre este género.  Es mucho más importante de lo que cualquiera de nosotros pueda imaginar, incluyéndome a mí.  Lo más difícil es demostrar cómo la bacteria causa enfermedades crónicas.  El problema es qué está causando la Bartonella, cómo lo hace y cuánto tiempo se tarda en hacerlo”, dice.
Publicación original (en inglés): DVM NEWSMAGAZINE