Viernes, 24 de noviembre de 2017

NOVIEMBRE de 2017
Volumen XXXIV 
N° 355
ISSN 1852-317X

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septiembre 2017

El furor por Molina Campos, desde Texas hasta Nueva York.

Susana Boragno
La obra de Molina Campos
La obra de Molina Campos. Foto: LA NACIÓN

Florencio Molina Campos es muy recordado por sus inolvidables almanaques de Alpargatas. También es interesante poner a la luz su intensa trayectoria en Estados Unidos. Ésta es la primera reseña de esa travesía. La continuaremos el próximo sábado en estas páginas.
Su primer viaje sucede en 1937, cuando obtiene una beca otorgada por la Comisión Nacional de Cultura. Su deseo es dedicarse a producir films educativos para enseñar sobre la vida y las costumbres del gaucho. Llega a Nueva York y The Evening Star de Washington le dedica un artículo de cinco columnas con su foto. Uno de sus primeros trabajos fue una tarjeta navideña: El gaucho Lindor Pintor en Nueva York. La revista Life titula: “F. Molina Campos. He paints the cowboys of Argentina Pampas”. Time, en la sección Arte, publica una nota del artista con dos reproducciones de sus obras.
The Geographical Magazine recrea una boleada de avestruces de Alpargatas en un artículo sobre América del Sur y hace una referencia al pintor. El 25 de Mayo da una charla en la Universidad de Columbia, donde habla de la Patria y de la vida argentina. Se lo llama el “gran intérprete de los gauchos”. Expone en Palm Springs, en California. Se hacen eco los periódicos de Texas, Los Ángeles, Kansas, etc. Sus trabajos impactan. Dona varias obras para una exposición permanente en la Universidad de Texas en Austin. Los diarios La Opinión, de la República Dominicana; El Relator, de Colombia; Mi Diario, de Chile, y El Comercio, de Lima, traen importantes artículos sobre el artista.
La revista Liberty lo contrata para hacer una serie denominada “Andanzas de un gaucho en Nueva York”. La firma Shell, confiada en el éxito de sus dibujos, encara una campaña publicitaria de seguridad vial que aparece en las revistas Life y Collier, entre otras.
A su regreso, en julio de 1939, la revista Caras y Caretas publica a todo color y doble página: “Molina Campos viene de pasear por Estados Unidos a sus famosos gauchitos”. En 1942, Disney lo contrata para que lo asesore para hacer tres cortos: “Saludos amigos”, “Goofy se hace gaucho” y “El gaucho reidor”. Molina Campos se da cuenta de que las películas estaban muy avanzadas y que contenían errores fundamentales, fruto de los pocos conocimientos del campo. El arreglo económico era muy ventajoso y le daba prestigio, pero desiste de realizar el trabajo. Nelson Rockefeller lo invitó a su rancho en Texas para que pintara los cowboys de la misma manera que los gauchos. Molina Campos convivió un tiempo con los grandes jinetes participando de los rodeos, pero le dijo: “No puedo mentirle: pintaría sus cuerpos y sus ropas, pero jamás penetraría en su alma. No quiero estafarlo”.
Disney lo invita a una noche de gala en el Metropolitan Opera House y tiene la sorpresa de compartir el palco con Charles Chaplin. “Cuando yo era joven, nunca olvidaré que lo vi a usted en Buenos Aires en nuestro Teatro Casino en un espectáculo llamado Tingel Tangle”, le recuerda. Expone junto a Disney en Laguna Beach Art Gallery. La Opinión de Los Ángeles publica un artículo con la foto del artista y la reproducción de un cuadro: “Artista argentino conquista numeroso y entusiasta público”.
Fuente: Rincón Gaucho. La Nación.