Lunes, 23 de octubre de 2017

OCTUBRE de 2017
Volumen XXXIV 
N° 354
ISSN 1852-317X

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octubre 2017

Evaluación de la calidad nutricional de dos tipos heno mediante la determinación de la digestibilidad total aparente in vivo en cabras cruza Criolla x Nubian.

Vet. Arg. – Vol.  XXXIV – Nº  354 – Octubre 2017.
R.O Arias (1)*; Muro, M.G (1); Trigo, M.S (1); Boyezuk, D y Cordiviola, C.A (1)
Resumen
El objetivo del siguiente trabajo fue determinar la digestibilidad total de la materia seca consumida (DTMS) y de las fracciones FDN, FDA y proteína bruta (PB) del heno de Lotus tenuis W&K (lotus) versus el de alfalfa, en la alimentación del ganado caprino. Se utilizaron 6 cabras cruza (Criolla x Nubian) en un diseño experimental de cuadrado latino de 3 x 3 duplicado, con 7 días de wash out entre períodos. Se suministraron 3 dietas: heno de Alfalfa 100% (D1), heno de alfalfa 50% + heno de lotus 50% (D2), heno de lotus 100% (D3). Para la determinación de la DTMS se empleó la metodología de suministro de alimento y recolección total de heces a través de un sistema de bolsa recolectora y arnés. Se calculó el consumo total  de materia seca respecto al peso vivo (CTMS/PV), peso vivo (PV) y condición corporal (CC). Se determinó FDN, FDA y PB de las dietas y de la materia fecal excretada, posteriormente se calcularon los coeficientes de digestibilidad de las diferentes fracciones. Se observó que el CTMS/PV, la CC, el PV y el consumo de FDN, no arrojaron diferencias significativas (p>0,05), y se verificó una tendencia (p=0,092) a un aumento lineal en el consumo de FDA con el incremento de lotus en la dieta. La DTMS, DFDN y la DPB, no mostraron diferencias significativas (p>0,05) y se verificó una tendencia (p=0,078) a una disminución lineal en la DFDA con el aumento del lotus en los diferentes tratamientos. Además, por la capacidad de resiembra y naturalización en el tapiz de una pradera natural, constituye una alternativa interesante para la confección de reservas forrajeras.

(1)Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales. UNLP
54- 221-4236758 Int. 419
* iaroa@yahoo.com.ar
Casilla de Correo: 60 y 119 s/n La Plata. Buenos Aires. Argentina

Introducción
La cabra probablemente fue de los primeros rumiantes en ser domesticados (Reed, 1959). Se considera que fue domesticada hace más de 10000 años en la antigua Mesopotamia. Es una especie animal que gozó de una enorme popularidad durante siglos pasados. Como ejemplo podemos mencionar que varias religiones tuvieron como deidad a las cabras o en ocasiones a las ovejas. La cabra es considerada en la Biblia como un símbolo de riqueza o de sacrificio. Ha sido una de las especies más útiles al hombre, sobre todo como proveedoras de leche. A excepción del perro, la cabra es el animal doméstico más ampliamente distribuido en el mundo (Aréchiga et al., 2008).

Según datos de la FAO, la población mundial de cabras es de unos 816.000.000 de cabezas y proporcionan más de 280.000 toneladas de carne (FAO, 2005). La producción de Argentina representa un 1,7 por ciento, encontrándose muy por debajo de los principales productores, tales como China (39%), India (11%), Pakistán (8%), Sudán (5%), entre otros. Dentro de la región, Brasil constituye el principal productor. Además la producción de leche es de 12,2 millones de toneladas, constituyendo así una fuente muy importante de alimentos para muchos países, siendo India el principal productor con alrededor de 2,6 millones de toneladas, seguido por Bangladesh con 1,4 millones de toneladas. Dentro de la Unión Europea, se destacan Francia, España y Grecia, cada uno de estos países con aproximadamente 500 mil toneladas de producción anual, destinadas principalmente a la producción de quesos (FAO, 2005).

La cabra, principalmente, se desarrolla en regiones secas, áridas y de difícil subsistencia. Donde habitan el 55% de las cabras del mundo, lo hacen en comparación, el 39% de bovinos y el 25% de los ovinos. Aunado a ello, más del 94% de la población mundial de cabras se encuentran en los países en vías de desarrollo y en ellos las cabras producen más leche que las ovejas a pesar de que la población de ovinos en estos países es mayor en un 25% (Aréchiga et al., 2008).

La producción de cabras para carne, a nivel mundial, ha crecido en los últimos años (Omán et al., 1999; Cameron et al., 2001), proporcionando nuevas oportunidades de un ingreso adicional sobre  una base de agricultura diversificada.

La cabra es un recurso importante debido a la diversidad de productos que brinda al hombre. Según Boza et al. (1997) presenta notables ventajas económicas, con pequeños costos de mantenimiento, genera productos de elevada demanda y precio, proporciona ocupación estable, y con adecuado manejo, permite un sistema sostenible y ecológicamente equilibrado.

Durante los últimos 20 años, se ha observado un enorme incremento en el censo de cabras a nivel mundial (52%), en paralelo a un aumento de la población humana del 33% (Haenlein, 2001), lo que demuestra un creciente interés por incrementar las producciones de leche de cabra.

A nivel nacional existen unas 4,2 millones de cabezas (FAO, 2005), y a mediados de la década de los ’90, se observa la presencia de nuevos actores sociales que empiezan a incursionar en la actividad. Se trata de productores con una visión empresarial, donde la principal función objetivo es la rentabilidad de la inversión. Así se observa a profesionales de distintas áreas, que además de realizar las actividades propias de su profesión, comienzan a orientar parte de su tiempo y de sus ingresos a la producción lechera caprina (PAZ, 2001). El principal valor de la leche de cabra se encuentra relacionado con su transformación quesera. Además, para la leche de cabra se ha creado un nicho de mercado dirigido a niños convalecientes y personas alérgicas a otras leches (Haenlein, 2001). Históricamente la producción lechera caprina se mantuvo en regiones lejanas de los grandes centros consumidores atendiendo la demanda turística. En la provincia de Buenos Aires, durante los últimos años el  progresivo fraccionamiento de la tierra y la disminución de la rentabilidad de las producciones tradicionales provocaron que muchos establecimientos dejaran de ser, desde hace tiempo, unidades económicas; algunos, ante esta realidad se volcaron al desarrollo de actividades intensivas y/o no habituales, siendo la producción caprina una alternativa interesante (Cordiviola, 2009).

Si bien hubo un avance tecnológico en aquellos nuevos actores en el sector caprino, la base alimenticia de este tipo de explotaciones es netamente pastoril. Las cabras cambian su conducta de alimentación de acuerdo a la disponibilidad de forraje o concentrado, y su capacidad de seleccionar alimentos de alto contenido proteico y digestibilidad (Provenza et al., 2003), adaptándose a diferentes condiciones, que van desde pastizales hasta el desierto (Rapetti & Bava, 2008). De acuerdo al tipo de dieta que consumen las cabras, son clasificadas como consumidores intermedios o consumidores oportunistas, que cambian su conducta de alimentación de acuerdo a las variaciones estacionales de la disponibilidad de la dieta (Papachristou, 1994; Fedele et al., 1999), y son mucho más versátiles que los consumidores de hierba y forraje (vacunos, ovinos) o los seleccionadores de concentrado (ciervos, venados), que no toleran alto contenido de fibra y se ven obligados a seleccionar las partes menos fibrosas de las plantas (Hofmann, 1989).

Por lo tanto la cabra se caracteriza por:

  • Elevada secreción de saliva y alta superficie de absorción de gran parte del epitelio del rumen, que protegen al animal del riesgo de acidosis.
  • Ampliación considerable del aparato digestivo cuando el alimento utilizado es muy fibroso (Silanikove, 2000).
  • Adaptación para comer plantas con espinas, como con taninos, alcaloides, saponinas, etc. (Aucamp, 1979).

En comparación con las ovejas, las cabras tienen una mayor capacidad para reducir el tamaño de partícula durante la masticación. De hecho, un estudio comparativo mostró que el número total de los movimientos de la mandíbula no fue diferente entre las especies, pero las cabras tuvieron un tamaño de partícula menor en su bolo ingestivo (Hadjigeorgiou et al., 2003).

Los caprinos, en comparación con los ovinos, tienen una gran capacidad para utilizar dietas de baja digestibilidad, debido a un mayor consumo de materia seca (Domingue et al., 1991).

La cabra consume alimentos fibrosos preferentemente, y eso la diferencia de otras especies rumiantes. Ingiere caminando, seleccionando especies, dejando a veces una buena alfalfa por el ramoneo de un tala, algarrobo o mistol. La cabra ingiere más lentamente que la oveja, dedicando el 21% del tiempo total a la ingestión de alimentos, mientras que la oveja sólo emplea el 14%, efectuando además un mayor número de comidas que la oveja. La cabra presenta un comportamiento alimenticio muy particular: cuando el forraje es aportado ésta revisa el mismo antes de ingerirlo; en un primer momento la ingestión es rápida pero luego se hace selectiva, pudiendo desperdiciar hasta un 40% de lo distribuido. El nivel de ingestión de nutrientes es el factor primario que más limita la productividad animal, en la cabra la ingesta de materia seca (MS) alcanza valores del 3% al 7% de su peso vivo (PV), cifra muy superiores a las encontradas en ovejas y vacas (Trezeguet, 2010). Esto podría deberse porque el retículo-rumen de la cabra es más pequeño en relación con su tamaño corporal y un esfínter retículo-omasal mayor, hacen que el tiempo de retención de las partículas del alimento sea menor, permitiendo una rápida tasa de pasaje de las partículas, y debido al menor tiempo de residencia en el rumen permite que la digestibilidad real de la dieta sea menor que en otros rumiantes, y que el nivel de consumo sea elevado (Gioffredo & Petryna, 2010).

En rumiantes la digestibilidad del alimento cumple un papel importante en la regulación del consumo, cuando la digestibilidad es inferior al 68% se produce el efecto de llenado y la regulación es de tipo mecánica y ocurre cundo el animal no puede consumir más debido a una limitación física del tracto gastrointestinal. Las variaciones en la digestibilidad están provocadas fundamentalmente por la concentración de lignina en el forraje. La lignina carece de valor nutricional y además bloquea el acceso de los microorganismos a los hidratos de carbono estructurales como la celulosa y la hemicelulosa (Relling & Mattioli, 2013). La digestibilidad es, mayoritariamente, una propiedad intrínseca del forraje, mientras que el consumo voluntario está en función del forraje, el animal, y el ambiente bajo el cual son alimentados (Coleman et al., 1999). Conocer la digestibilidad del forraje es a menudo de poco valor, si no se cuenta con información sobre la cantidad que los animales consumirán (Ørskov & Ryle, 1990).

La combinación de ambos, digestibilidad aparente de la materia seca in vivo y consumo de materia seca, resulta en el consumo de la materia seca digestible. Este valor  provee un medio de evaluación del potencial de los forrajes como alimento, más  efectivo que cualquiera de ellos por sí solo (Coleman et al., 1999).

La modificación en la digestibilidad, por un efecto de aumento del consumo voluntario, es reconocida por primera vez en los modelos de nutrición animal, a partir de la publicación de las tablas de requerimientos para el ganado lechero del NRC (NRC, 2001).

Como se mencionara anteriormente, en la provincia de Buenos Aires como consecuencia del fraccionamiento de la tierra, la producción caprina se realiza en  superficies promedio de 16 ha, la mayoría de los establecimientos cuenta con campo natural o pasturas degradadas. Aunque se ha iniciado la implantación de verdeos y pasturas consociadas con el objetivo de cubrir las carencias estacionales de forraje y disminuir la incidencia de insumos externos, la reducida escala de las explotaciones hace poco atractivo el trabajo para los contratistas (Correa, 2006). En la Chacra Experimental Integrada Chascomús se está desarrollando la práctica de promover especies estivales de alto valor forrajero como el Lotus tenuis Waldst. & Kit. ex Willd  (Bailleres & Sarena, 2010). Por lo tanto, el Lotus spp podría ser una opción válida para la alimentación caprina.

Varias especies del género Lotus son reconocidas en diferentes países por su contribución como forrajeras en pastizales y pasturas y para recuperar la cobertura vegetal en suelos con restricciones edáficas. Presentan menores requerimientos de fósforo que otras leguminosas de clima templado (puede crecer naturalmente en comunidades vegetales con valores inferiores a 10 ppm de fósforo) y fijan nitrógeno atmosférico, el cual puede ser transferido a las gramíneas acompañantes (Vignolio et al., 2010).

El Lotus tenuis Waldst & Kit ex Willd (lotus), conocido como trébol de pájaro o lotus de hoja angosta es una forrajera exótica, originaria de Europa y Asia menor en la Cuenca del mediterráneo, introducida en el país alrededor de 1930 (Burkart, 1952). Muy utilizada en los pastizales de la Pampa Deprimida, dándose espontánea en el pastizal (naturalizada) como sembrada en pasturas consociadas. Es de crecimiento estival y su productividad responde a un patrón estacional (Vignolio et al., 2010).

Es una especie clave en el manejo del pastizal natural por su efecto positivo sobre el crecimiento de las gramíneas y también porque mejora la calidad nutricional del mismo,  aportando proteína de alta digestibilidad (McGraw et al., 1989).

El lotus posee una floración indeterminada desde noviembre a marzo, donde en un mismo momento en la planta se observan hojas, flores, y vainas en diferentes estados de maduración y dehiscencia, asegurando así la futura promoción de la especie (Miñón et al., 1990).

Para realizar la promoción de esta especie, en los meses de junio-julio, pueden utilizarse los siguientes métodos:

  • Químico: Aplicación de un herbicida total (glifosato por lo general) para eliminar la competencia de las especies presentes.
  • Mecánico: Se realiza a través de un pastoreo intensivo con alta carga de manera de favorecer la germinación de las semillas de lotus.
  • Combinación de ambos: Herbicida + pastoreo intensivo.

El género Lotus puede presentar taninos condensados (TC) entre 2 a 4,7 % por kg de materia seca mientras que la alfalfa posee 0,05 % (Terrill et al., 1992; Douglas et al., 1993; Barry & McNabb, 1999) y se encuentran principalmente en los tallos, las hojas e inflorescencias (Waghorn et al., 1997). Este grupo de taninos interactúan con las proteínas formando complejos. En general, esta interacción es muy selectiva teniendo especial afinidad por aquéllas de cadenas más largas y ricas en prolina. Producto de esta interacción las proteínas precipitan a un pH cercano a su punto isoeléctrico. La facilidad de los TC de formar esos complejos es el aspecto más importante en sus efectos nutricionales y toxicológicos. La proteína no es degradada en el rumen, pero está disponible para la digestión en el abomaso e intestino delgado. En un rango de pH entre 5 y 7,5 en el rumen, la proteína permanece unida a los taninos, pero a pH bajos (pH< 3,5) la proteína es liberada. La presencia de TC puede disminuir el consumo por actuar sobre la palatabilidad de estas especies, afectando la digestión. La formación de complejos entre las proteínas salivales y taninos provoca una sensación de astringencia que puede aumentar la salivación disminuyendo la palatabilidad de las especies (Waghorn et al., 1994). Sin embargo, estos efectos parecen estar más sujetos a los efectos propios del funcionamiento del rumen y del intestino. Los TC parecen reducir la tasa de fermentación provocando efectos sobre el llenado del rumen (Waghorn et al., 1994), hasta situaciones más severas en las que se reduce la digestión de la fibra y del nitrógeno. También pueden reducir la digestibilidad de las células de la pared por adherirse a enzimas bacterianas o por formar complejos indigestibles con carbohidratos estructurales (Reed, 1995).

La especie Medicago sativa L. (alfalfa) se considera un forraje valioso para la alimentación de las cabras por su alto contenido de proteínas, un alto contenido de fibra soluble de alta degradabilidad y bajo contenido de fibra detergente neutro (FDN), logrando un efecto positivo sobre el llenado del rumen y el consumo de materia seca.

La alfalfa es la leguminosa más cultivada de la Argentina, lo que significa que es una de las que posee los mayores avances genéticos, de manejo tecnológico y productivo de los últimos 20 años, con aumentos de 40% en la producción de forraje. El cultivo de alfalfa requiere de suelos profundos (1 metro o más), textura franco arenosa, pH cercano a la neutralidad y suelo bien nutrido en macro-nutrientes (P, Ca, S y Mg) y micronutrientes (Zn, B, Cu, Mo) (Romero, 2003).

La especie no prospera satisfactoriamente cuando existen impedimentos en el perfil como tosca, horizontes densos, falta de aireación, exceso de humedad, saturación temporaria por la napa freática, acidez y alcalinidad elevada. Estos factores no sólo disminuyen la producción sino también la persistencia, ya que las plantas están imposibilitadas de acumular reservas suficientes para un aprovechamiento intensivo (Culot, 1986).

La alfalfa es denominada la “reina de las forrajeras”, y las razones que justifican esta denominación son:

  • Posee una altísima calidad, digestibilidad y palatabilidad.
  • Debido a su profundo y eficiente sistema radicular produce muy bien en sequía, a partir del segundo año.
  • Por tener la mayor parte de su producción en primavera avanzada y verano, cuenta con un óptimo momento para la henificación, ya que permite un rápido secado de la andana para su posterior enrollado o enfardado.
  • Heno de óptima calidad.
  • De tres a cuatro años de duración en plena producción.
  • Excelente recurso para la terminación o engorde de invernadas cortas.
  • Máxima producción en materia seca de mezclas de praderas polifíticas plurianuales (Rípodas, 2007).

Si bien la alfalfa es la leguminosa más cultivada y utilizada en la alimentación de rumiantes en general y cabras en particular, la especie lotus ha sido poco probada en la alimentación caprina. El diferente comportamiento alimenticio de la cabra sugiere la inconveniencia de efectuar recomendaciones extrapoladas directamente de otras especies rumiantes (Lu et al., 2005). Por lo tanto, dadas las diferencias en el comportamiento y la fisiología digestiva, merece ser investigada la utilización del heno de lotus en dietas para caprinos.

El objetivo de este trabajo fue determinar la digestibilidad aparente de la materia seca total consumida y de las fracciones de la pared celular y proteína bruta del heno de Lotus tenuis Waldst & Kit ex Willd (lotus) versus el heno de alfalfa en la alimentación de cabras cruza Criolla x Nubian.

 Materiales y métodos
El estudio se realizó en la unidad experimental caprina de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata.

Se utilizaron 6 cabras cruza (Criolla x Nubian) no gestantes, secas, en un diseño experimental de cuadrado latino de 3 x 3 duplicado, con 7 días de wash out entre períodos.

Sus requerimientos se observan en la Tabla 1.

Tabla 1. Requerimientos de cabras en mantenimiento (NRC, 1981)

RCM: Requerimientos de cabras en mantenimiento. CTMS/PV: Consumo Total Materia Seca sobre Peso Vivo. PB: Proteína Bruta. EM: Energía Metabolizable. CC: Condición Corporal

Las cabras fueron alojadas en compartimentos individuales (0,80m x 1,50m) con piso rejilla de madera (listones), pasteras y bebederos, durante el tiempo en que se llevaron a cabo las determinaciones. Los animales fueron pesados al comienzo de cada período y desparasitados con ivermectina inyectable, al inicio de la experiencia. Se suministraron 3 dietas: heno de Alfalfa 100% (D1), heno de alfalfa 50% + heno de lotus 50% (D2), heno de lotus 100% (D3). Se entregó al mismo tiempo el heno de lotus y el heno de alfalfa en el caso de la D2. Se mantuvieron las pasteras lo suficientemente completas de heno, para que las cabras accedan de manera ad libitum al forraje. El fardo de alfalfa provino de una pastura pura de alfalfa sembrada ese mismo año (2012), de la cual el primer corte se utilizó para realizar dichos fardos, lo que explicaría su contaminación en un alto porcentaje de Digitaria sanguinalis (pasto cuaresma) en su composición. Por su parte, los fardos de lotus provinieron de una promoción del mismo que se pulverizó con Glifosato a razón de 3,5 l/ha. a fines de junio, y para proteger a esta especie de su baja tasa de crecimiento en estadíos iniciales, se pulverizó con una combinación de herbicidas: 0,5 l/ha. de One Cide (Fluazifop P Butil) para eliminar gramíneas  y 0,8 l/ha. 2,4 DB + 0,08 l/ha. Lontrel (Clopyralid) para controlar malezas de hoja ancha. Con esto se logró hacia fines de agosto el establecimiento del lotus en altas densidades. El momento de corte del mismo fue en diciembre, en plena floración, con el fin de obtener mayor número de fardos por hectárea. Ambos fardos fueron realizados en el establecimiento Manantiales de la chacra integrada de INTA Chascomús y el M.A.A. (Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires). La composición química de ambos recursos se observa en la Tabla 2.
Tabla 2. Composición química del heno de lotus y alfalfa*

* Laboratorio de nutrición animal de la facultad de Ciencias Veterinarias. UNLP. MS: Materia Seca. FDN: Fibra Detergente Neutro. FDA: Fibra Detergente Acido. PB: Proteína Bruta.

Se implementó un período de 15 días de acostumbramiento a cada dieta, seguidos de 4 días de toma de muestras. Se recolectaron muestras de heno de alfalfa y de heno de lotus al comienzo de cada período y fueron secadas en estufa a 105ºC durante 24 horas para el cálculo de MS.

Para la determinación de la digestibilidad total aparente, se empleó la metodología de suministro de alimento y recolección total de heces a través de un sistema de bolsa recolectora y arnés (Moore et al., 2002). El consumo de materia seca total, se obtuvo sumando el consumo de MS del heno entregado menos la cantidad de MS del heno rechazado, el mismo se expresó como porcentaje del PV.

Las bolsas recolectoras fueron vaciadas una vez al día pesando diariamente la totalidad de las heces. Una sub muestra constituida por el 10% de lo evacuado por cada animal fue congelado a -20º C para su posterior análisis químico. Se determinó MS de dichas muestras y se calculó la digestibilidad total aparente de la dieta a partir de la diferencia entre la MS total consumida y la excretada en relación a la consumida, expresada en %.

Previo a los análisis de laboratorio se confeccionó una muestra de materia fecal compuesta por las sub-muestras de los 4 días de colecta y molidas con un molino de malla 1mm.

Para la determinación de fibra detergente ácido (FDA) y fibra detergente neutro (FDN),  se siguió la técnica de Van Soest modificada por Komarek (1994), utilizando un equipo analizador de fibra marca Ankom 200: Se utilizó α-amilasa termoestable (Sigma A3306) y sulfito de sodio para la determinación de FDN. Se realizó la determinación de nitrógeno total según método de Kjeldahl-N, según AOAC (1995) el que se multiplicó x 6,25 para obtener el valor de proteína bruta (PB).

Se calcularon posteriormente los coeficientes de digestibilidad de las diferentes fracciones.

Para evaluar el efecto de los niveles crecientes del heno de lotus sobre consumo y digestibilidad de los diferentes tratamientos se utilizó el siguiente modelo:

Y = µ + T + UE + P + e
Y: variable dependiente
µ: media general del ensayo
T: tratamiento
UE: unidad experimental
P: período
e: error

Diseño experimental y análisis estadístico:
Los datos obtenidos fueron analizados por el Procedimiento MIXED (SAS, 2004) para un cuadrado latino 3 × 3 duplicado, utilizando un modelo mixto que incluyó el efecto fijo del muestreo (tratamiento, periodo) y el efecto aleatorio del animal. Se usaron contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales (L) y cuadráticos (Q) de niveles crecientes de heno de lotus. Las diferencias significativas  se consideraron con un valor de P <0,05 y las tendencias 0,05 < P <0,10.

Resultados y discusión
Mediante el análisis de contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales (L) y cuadráticos (Q) se observó que el consumo total de materia seca referido a su peso vivo (CTMS/PV), la condición corporal (CC), el PV y el consumo de FDN, no arrojaron efectos significativos (p>0,05) y se verificó una tendencia (p=0,092) de un aumento lineal en el consumo de FDA con el incremento del nivel de lotus entre las diferentes dietas probadas (tabla 3).

Tabla 3. Contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales y cuadráticos, en el porcentaje de consumo total de materia seca sobre peso vivo (CTMS/PV), consumo de fibra detergente neutro (CFDN), consumo de fibra detergente ácido (CFDA), condición corporal (CC) y peso vivo (PV) en las diferentes dietas:

D1: 100% alfalfa.
D2: 50%alfalfa / 50% lotus.
D3: 100% lotus.
EE: error estándar.
L: efecto lineal.
Q: efecto cuadrático.
P valor: Letras iguales indican diferencias no significativas para el 5 % de probabilidad.

Con respecto a la digestibilidad total de la materia seca (DTMS), digestibilidad de la fibra detergente neutro (DFDN) y digestibilidad de la proteína bruta (DPB), no se registraron efectos significativos (p>0,05). Se observó una tendencia (p=0,078) a una disminución lineal en la digestibilidad de la fibra detergente acido (DFDA) con el aumento de lotus en los diferentes tratamientos (tabla 4). Mediante un análisis de media no se observaron diferencias significativas (p> 0,05) entre tratamientos, para las mismas variables analizadas.

Tabla 4. Contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales y cuadráticos, en la digestibilidad total de la materia seca (DTMS), digestibilidad de la fibra detergente neutra (DFDN), digestibilidad de la fibra detergente ácida (DFDA) y digestibilidad de la proteína bruta (DPB) en las diferentes dietas:

D1: 100% alfalfa.
D2: 50%alfalfa / 50% lotus.
D3: 100% lotus.
EE: error estándar.
L: efecto lineal.
Q: efecto cuadrático.
EE: Error estándar.
P valor: Letras iguales indican diferencias no significativas para el 5 % de probabilidad.

En coincidencia con Papachristou (1994) y Fedele et al. (1999), las cabras al ser consideradas consumidores oportunistas, cambian su conducta de alimentación de acuerdo a la disponibilidad de la dieta, es por esto que las mismas tuvieron un buen nivel de aceptación al heno de lotus. No existió selección entre alfalfa y lotus cuando los mismos fueron suministrados simultáneamente y verificando el mismo nivel de rechazo para ambos tipos de henos, teniendo en cuenta que las cabras pueden rechazar hasta un 40 % cuando el heno es de menor calidad (Trezeguet, 2010).

Si bien los valores de FDN y FDA del heno de lotus fueron mayores a los del heno de alfalfa (tabla 2), expresando una menor calidad de la dieta, esto no se vio reflejado en la digestibilidad total de la materia seca consumida, observándose que las cabras tienen la capacidad de utilizar dietas con mayores valores de fibra (Domingue et al., 1991).

La digestibilidad de las dietas probadas fue inferior a 68%, por lo tanto puede atribuírsele a estos valores de digestibilidad, un tipo de regulación física del consumo (Relling & Mattioli 2013), debido a que los animales tuvieron acceso ad-libitum al forraje y consumieron solo el 3% del PV, pudiendo consumir cantidades mayores (Trezeguet, 2010). Si bien no existió diferencia entre tratamientos en la digestibilidad de la materia seca total consumida, la tendencia a la disminución en la digestibilidad de la fracción FDA del heno de lotus, puede atribuirse al mayor consumo de dicha fracción, coincidiendo con las publicaciones de las tablas de requerimientos para el ganado bovino lechero del NRC (NRC, 2001), que el efecto del aumento del consumo voluntario provoca una modificación en la digestibilidad. En concordancia con Ørskov y Ryle, (1990), conocer la digestibilidad del forraje es de poco valor, si no se cuenta con la información sobre la cantidad que los animales consumirán. La combinación de ambos resulta en el consumo de la materia seca digestible, este valor provee una información más efectiva acerca del potencial de los forrajes que cualquiera de estos valores por sí solos (Coleman et al., 1999).

Si bien Lu et al., (2005), no recomienda extrapolar el comportamiento alimenticio de la cabra con otras especies rumiantes, en esta experiencia se observó una semejanza en lo ocurrido en relación a consumo y digestibilidad en el ganado vacuno lechero. Las variaciones en la digestibilidad están provocadas fundamentalmente por la concentración de lignina en el forraje (Relling & Mattioli, 2013) y probablemente la lignina fuese un componente importante en la fracción de la FDA del heno del lotus. El mayor consumo de FDA, debido a la alta capacidad de la cabra de ampliar el aparato digestivo (Silanikove, 2000), sea responsable de la tendencia a disminuir la digestibilidad de dicha fracción.

Con respecto a la concentración de taninos, si bien en este estudio no se realizaron las determinaciones correspondientes, pero haciendo referencia a los autores anteriormente citados (Terrill et al., 1992; Douglas et al., 1993; Barry & Mc Nabb, 1999), se coincide con Aucamp y Du Toit (1979) que la especie caprina tiene la capacidad de adaptación para alimentarse con alimentos ricos en taninos, sin afectar el consumo total de materia seca ni la digestibilidad de la proteína bruta cuando las cabras fueron alimentadas con solo heno de lotus. En referencia a la tendencia a disminuir la digestibilidad de la FDA, en la dieta 100% lotus, podría ser un factor contribuyente más a dicha tendencia (Reed, 1995).

Bailleres & Sarena (2010), trabajando con novillitos y vaquillonas sobre pastoreo directo de una promoción de lotus, obtuvieron aumentos diarios de peso vivo (ADPV) de un kg/día. Por lo tanto coincidimos del potencial productivo de esta especie forrajera, si bien esta experiencia fue realizada con pequeños rumiantes.

Se observó, que los henos utilizados, cubrieron ampliamente los requerimientos de cabras adultas en mantenimiento, propuestos por las tablas del NRC 1981 (Tabla 1 y Tabla 2).

Si bien la alfalfa presenta excelentes características para su henificación (Rípodas, 2007), a medida que avanza la floración y se retrasa el momento de corte, va disminuyendo la calidad del forraje y por ende la del heno confeccionado. Así mismo, disminuyendo los valores de PB y aumentando los de FDN, FDA y la contaminación con malezas, obteniéndose un heno de baja calidad. Estas fueron las características del heno de alfalfa utilizado en este estudio.

En el heno del lotus se observó presencia de hojas, flores, vainas y semillas, debido al crecimiento indeterminado característico de esta especie (Miñón et al., 1990), por lo tanto su análisis determinó un alto contenido de fibra. La característica de poder ser cortado al ras sin afectar la capacidad de rebrote, lo hace una opción válida para la henificación de manera similar al cultivo de alfalfa (Bailleres & Sarena, 2010).

Conclusión

Del análisis de los datos de este estudio, se puede concluir que el heno de lotus, es una opción válida para alimentar y cubrir los requerimientos de mantenimiento de cabras cruza (criolla x Nubian).  Además, por la capacidad de resiembra y naturalización en el tapiz de una pradera natural, constituye una alternativa interesante para la confección de reservas forrajeras.

Colaboradores: Ing. Agr. Matías Bailleres; Emmanuel Tortolini; Ezequiel Matteo (alumnos de la FCAyF; UNLP).

Agradecimientos: Chacra Experimental de INTA Manantiales (Chascomús); Laboratorio de la Cátedra de Edafología de la FCAyF de la UNLP; Laboratorio de Alimentos y Nutrición Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP.

Bibliografía

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Tabla 1. Requerimientos de cabras en mantenimiento (NRC, 1981)

Ítem CTMS/PV PB (%) EM CC
RCM 1,92 6,39 1,85 2,5

RCM: Requerimientos de cabras en mantenimiento.

CTMS/PV: Consumo Total Materia Seca sobre Peso Vivo.

PB: Proteína Bruta.

EM: Energía Metabolizable.

CC: Condición Corporal. 

 Tabla 2. Composición química del heno de lotus y alfalfa*

Ítem Heno Alfalfa Heno Lotus
MS (%)        90,20      89,75
FDN (%)        62,20      66,70
FDA (%)         46      51,90
PB (%)        11,50       9,20

* Laboratorio de nutrición animal de la facultad de Ciencias  Veterinarias. UNLP.

MS: Materia Seca.

FDN: Fibra Detergente Neutro.

FDA: Fibra Detergente Acido.

PB: Proteína Bruta.

Tabla 3. Contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales y cuadráticos, en el porcentaje de consumo total de materia seca sobre peso vivo (CTMS/PV), consumo de fibra detergente neutro (CFDN), consumo de fibra detergente ácido (CFDA), condición corporal (CC) y peso vivo (PV) en las diferentes dietas:

Ítem D1 D2 D3 EE L Q P valor
CTMS/PV 3,03a 3,07a 3,12a 0,263 0,813 0,978 0,969
CFDN (kg) 0,942ª 0,963ª 1,030ª 0,048 0,241 0,710 0,448
CFDA (kg) 0,696ª 0,732ª 0,801ª 0,037 0,092 0,723 0,207
CC 2,98a 2,96a 2,83a 0,159 0,531 0,775 0,775
PV (kg) 47,92a 47,18a 47,93a 2,217 0,994 0,713 0,929

D1: 100% alfalfa.

D2: 50%alfalfa / 50% lotus.

D3: 100% lotus.

EE: error estándar.

L: efecto lineal.

Q: efecto cuadrático.

P valor: Letras iguales indican diferencias no significativas para el 5 % de probabilidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 4 Contrastes ortogonales polinomiales para determinar efectos lineales y cuadráticos, en la digestibilidad total de la materia seca (DTMS), digestibilidad de la fibra detergente neutra (DFDN), digestibilidad de la fibra detergente ácida (DFDA) y digestibilidad de la proteína bruta (DPB) en las diferentes dietas:

Ítem D1 D2 D3 EE L Q P valor
DTMS 64,53a 61,04a 63,10a 3,298 0,680 0,368 0,595
DFDN 62,31ª 60,24ª 60,44ª 4,367 0,786 0,834 0,947
DFDA 63,94ª 55,15ª 54,35ª 3,195 0,078 0,348 0,140
DPB 65,77ª 61,08ª 61,12ª 2,267 0,166 0,480 0,289

D1: 100% alfalfa.

D2: 50%alfalfa / 50% lotus.

D3: 100% lotus.

EE: error estándar.

L: efecto lineal.

Q: efecto cuadrático.

EE: Error estándar.

P valor: Letras iguales indican diferencias no significativas para el 5 % de probabilidad.