Viernes, 15 de diciembre de 2017

DICIEMBRE de 2017
Volumen XXXIV 
N° 356
ISSN 1852-317X

Archivo

diciembre 2017

Actualización en dermatofitosis.

Vet. Arg. – Vol.  XXXIV – Nº 356 – Diciembre 2017.
Marcelo Duarte*
Resumen
La dermatofitosis es una infección fúngica superficial de la piel frecuente en los animales de compañía. La importancia de esta enfermedad radica en que es una zoonosis y suele adquirir mimetismo con otras dermatosis. Es fundamental el conocimiento de las lesiones y su variabilidad clínica para poder sospechar de ellas ya que es una de las patologías dermatológicas comúnmente mal diagnosticadas. El propósito de este trabajo es brindar al clínico una actualización sobre esta enfermedad como también recomendaciones útiles basadas en los últimos papers y trabajos publicados para el diagnóstico y el tratamiento de esta infección cutánea.

Summary
Dermatophytosis is a superficial fungal infection of the skin common in companion animals. The importance of this disease lies in that it is a zoonosis and usually acquire mimicry with other dermatoses. It is fundamental knowledge of the lesions and their clinical variability to be able to suspect them since it is one of the dermatological pathologies commonly misdiagnosed. The purpose of this paper is to provide the clinician with an update on this disease as well as useful recommendations based on the latest papers and published papers for the diagnosis and treatment of this cutaneous infection.
*M.V., Docente del Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias UBA. Servicio de dermatología. marjose72@yahoo.com.ar

Introducción
En la clínica de pequeños animales, las dermatitis infecciosas de origen fúngico y bacteriano suelen ser motivo frecuente de consulta clínica. Aquellos procesos de origen fúngico constituyen un objeto de interés clínico para el profesional debido a su gran diversidad de manifestaciones clínicas, su dificultoso manejo y abordaje diagnóstico. La dermatofitosis es una infección cutánea superficial producida por hongos dermatofitos queratinofílicos, que se unen a la queratina y la utilizan como fuente de nutrientes. Poseen la capacidad de invadir y mantenerse en los tejidos queratinizados como ser el estrato corneo de la piel, los pelo y las uñas de perros y gatos, generando en ellos afecciones superficiales diversas. Los dermatofitos patógenos que se aíslan frecuentemente en los animales domésticos pertenecen a los géneros Microsporum y Trichophyton.

Agentes infecciosos
Microsporum canis: es el hongo que con mayor frecuencia produce infección en los animales domésticos, alrededor del 85% de los perros y 95% de los gatos con dermatofitosis son causadas por esta especie. Es un hongo zoofílico y tiene especial relevancia en salud pública por su elevada capacidad de infectar a la especia humana. Su reservorio natural son los felinos.

Microsporum gypseum: esta especie vive en el suelo, es un hongo geofílico que se transmite a través del contacto con tierra infectada, por eso los animales que están en el exterior o cazan son los más predispuestos a la infección con esta especie, son responsables de alrededor del 5% de las micosis superficiales caninas y menos de 1% en los felinos. Suele afectar las zonas de la piel que contactan con el suelo (ej. patas, cabeza, boca, puente nasal) ocasionando infecciones cutáneas con mucha inflamación y engrosamiento de la piel.

Trichophyton mentagrophytes: (actualmente llamado interdigitalis) es un hongo zoofílico, esta especie tiene como reservorio natural a los roedores (ratones, conejos, erizos) causa el 10-15% de las micosis superficiales en perros y 5% en felinos, la infección puede ocurrir por contacto directo con estos animales, con otros ya infectados o por exponerse a lugares contaminados.

  1. persicolor: es un hongo zoofílico, el menos prevalente, su residente natural son los roedores de campo. Difícil de diagnosticar ya que infecta el estrato corneo y no invaden los pelos. Las hifas fúngicas se encuentran solo en la queratina superficial, de ahí su difícil diagnóstico. Las muestras para su diagnóstico deben incluir raspados superficiales.

Incidencia y patogénesis
La incidencia y prevalencia de las especies patógenas involucradas cambian en las diferentes partes del mundo. Esta variación se debe principalmente al clima y a sus reservorios naturales, aunque en general la incidencia suele ser mayor en climas húmedos. La transmisión se produce por el contacto directo con las estructuras fúngicas de reproducción asexual llamadas artroconideas (artrosporas), que se depositan en el manto piloso de los animales, en el medio ambiente o en los fómites. La fuente de infección por M. canis suele ser el gato, sin embargo, el número de gatos que presentan un cultivo positivo a M. canis suele ser mayor que el número de gatos que presentan dermatofitosis. Esto es así porque se incluye a los gatos con dermatofitosis clínica, los gatos asintomáticos infectados (infecciones subclínicas) y los gatos portadores mecánicos transitorios, en los cuales los dermatofitos formarían parte de una microbiota transeúnte. Se ha citado una presencia de infección tres veces mayor en gatos infectados con el virus de la inmunodeficiencia felina (VIF). Como mencionamos anteriormente, se puede estar infectado sin manifestar ningún signo clínico de enfermedad pero teniendo la capacidad de diseminar la enfermedad y/o contagiar a otros huéspedes. La porción infecciosa del organismo son las artroconideas (artrosporas), las mismas se forman por segmentación y fragmentación de las hifas de los dermatofitos. Presenta un periodo de incubación que lleva una a tres semanas aproximadamente. El  hongo produce sus propias enzimas queratinoliticas (queratinasas, manasas, proteasas), que permite la penetración en la cutícula y el crecimiento dentro del pelo que se encuentra en fase anágena, extendiéndose a lo largo del tallo (invasión endotrix) hasta alcanzar la zona de queratogénesis (franja de Adamson). Después de la invasión de las hifas al cuerpo del pelo, se forman masas de artrosporas esféricas infectantes en la superficie del tallo piloso (ectotrix). Las infecciones por dermatofitos en perros y gatos sanos a menudo son de resolución espontánea en 1 a 3 meses, en función de que el huésped pueda desarrollar una respuesta inmunitaria celulomediada eficaz, pero hay que tener en cuenta que la desaparición de las lesiones sin tratamiento puede no indicar curación sino una fase de portador asintomático, por consiguiente todos los animales infectados deben ser tratados. Los animales adultos y saludables son relativamente resistentes a la infección y si han estado expuestos a los dermatofitos previamente pueden desarrollar inmunidad.  El estado fisiológico del huésped, la edad o su estado de salud suelen desempeñar un papel importante, por lo que la susceptibilidad se encuentra aumentada en animales jóvenes, añosos e inmunocomprometidos (las defensas naturales influyen en las propiedades fungistáticas de la lámina sebácea del estrato corneo y en la descamación). Los factores genéticos tienen también un papel importante en la infección y curso clínico de la dermatofitosis, se ha visto que algunas razas de gatos (persas) son más vulnerables a contraer M. canis, como también razas de perros (Yorkshire terrier y Jack Russell terrier) son más propensos a desarrollar dermatofitosis forúnculo pustulo costrosas tras la exposición a T. mentagrophytes. Algunas especies y cepas presentan diferentes factores de virulencia, por ejemplo, el T. metagrophytes produce sustancias que disminuye la respuesta inmune mediada por células e inhibe indirectamente el recambio del estrato corneo en el huésped susceptible, como también puede producir enzimas proteolíticas que inducen la acantólisis de los queratinocitos.

Aspectos clínicos
La dermatofitosis en los perros y gatos generan afección del folículo piloso, consecuentemente el signo clínico más frecuente es la alopecia. La prevalencia de las dermatofitosis es más elevada en la especie felina que en la canina sin embargo en los perros suele estar sobredimensionada debido a que las lesiones que produce en esta especie se asemejan a las dermatosis generadas por otros agentes, principalmente las foliculitis estafilocócicas y las demodicosis, ya que ambas semejan la lesión clásica de foliculitis fúngica (Tiña). No obstante,  también ocurre que la sospecha clínica de micosis suele ser pasada por alto debido a su gran variabilidad en los signos dermatológicos. En los perros las foliculitis bacterianas y la demodicosis son más comunes que la dermatofitosis sin embargo en los gatos ocurre lo contrario. No es una afección primariamente pruriginosa aunque en los felinos el prurito puede estar presente en función a la intensidad del proceso inflamatorio.

Las presentaciones clínicas más frecuentes son:

Parches circulares alopécicos: (Tiña) focales o multifocales, es la presentación más frecuente y de mayor variabilidad, su aspecto depende de la interacción huésped-hongo, por lo tanto varían según el grado de inflamación. La piel puede aparecer eritematosa o hiperigmentada con finas pápulas y/o pústulas foliculares en la periferia y/o descamación variable con formación de costras. Esta lesión es común tanto en perros como en gatos (Foto 1).

Foto 1.

Foliculitis/ forunculosis: afecta el puente nasal, rostro y/o en extremidades, simula ser una dermatosis autoinmune por ende son su principal diferencial. Suelen relacionarse a T. mentagrophytes y M. persicolor. Son lesiones progresivas y se extienden en toda un área corporal formando una sola lesión confluente. A menudo deja cicatrices (Foto 2).

Foto 2

Formas generalizadas: esta forma de presentación es más común en los felinos que en los caninos, aunque en ambas especies está asociada a procesos subyacentes inmunosupresores (virus, endocrinopatías, neoplasias) produce extensas zonas de alopecia neta o difusa, seborreicas y descamativas con variable prurito (Foto 3).

Foto 3.

El querion dermatofítico: es un tipo de forunculosis exudativa dada por una respuesta inflamatoria granulomatosa, nodular, prominente, alopécica, bien delimitada que puede desarrollar múltiples conductos de drenaje. Se asocian a infecciones por M. gypseum o T. mentagrophytes. Se localizan principalmente en el rostro y en las extremidades (Foto 4).

Foto 4.

La onicomicosis: es la menos frecuente, se asocia en el perro en general con T. mentagrophytes y en el gato con M. canis. Se puede presentar en uno o múltiples dedos de un miembro generando paroniquia asimétrica u Onicodistrofia (Foto 5).

Foto 5.

El seudomicetoma dermatofítico: o granuloma de Majocchi es una infección causada por M. canis el cual accedió e invadió a través de una solución de continuidad la dermis profunda y el subcutáneo.   Se presenta como nódulos no dolorosos únicos o múltiples que a menudo se ulceran y descargan gránulos amarillos o blancuzcos. Comúnmente se presentan en la cruz, parte dorsal del tronco o la base de la cola y en general los gatos de pelo largo (ej. Persa) como también el Yorkshire son los más predispuestos.

Otras presentaciones clínicas en el gato incluyen:

La dermatitis miliar: un patrón de reacción cutánea felino con presentación papulocostroso y pruriginoso que suele estar dado por M. canis, presentándose principalmente en los gatos alérgicos.

Acné felino: se presenta como una foliculitis/forunculosis recurrente en la babilla de los felinos con pápulas foliculares y comedones.

Diagnóstico
El cultivo fúngico de pelos y/o escamas sospechosos de estar afectados es la prueba diagnóstica más confiable y es la única manera de identificar a la especie de dermatofito involucrada. Entonces, nuestro abordaje al diagnóstico de dermatofitosis debe tener 2 metas: la primera consiste en confirmar la presencia del dermatofito y la segunda seria identificar la especie involucrada. Para establecer el diagnóstico de una dermatofitosis el médico veterinario debe valerse de las técnicas diagnósticas que mencionaremos a continuación, pero es fundamental en primera instancia aproximarse al diagnóstico mediante una detallada anamnesis y correcta exploración clínica del paciente. A partir del cultivo micológico cumplimos con la segunda meta, ya que a través de la identificación de la especie tras su tipificación, podremos inferir la fuente de infección (medio ambiente y reservorio natural) y plantearíamos estrategias de tratamiento y profilaxis que eviten su diseminación y contagio, disminuyendo su potencial transmisión zoonótica.

Técnicas diagnósticas:
Examen con lámpara de Wood: es un abordaje rápido y sencillo pero muy limitado como diagnóstico. Tiene varias premisas en su uso y en la interpretación de los resultados, considerando que solo la mitad de las cepas de M. canis revelan fluorescencia con la lámpara. La fluorescencia de color verde amarillenta se genera por los metabolitos de triptófano producidos por el dermatofito al infectar el pelo en crecimiento (FOTO 6).

Foto 6.

Se debe considerar positiva y sospechosa de dermatofitosis a la fluorescencia que aparece en el tercio medio de los pelos. Se debe considerar que bacterias tales como Pseudomonas aeruginosa  y Corynebacterium  pueden emitir también  fluorescencia. Por lo tanto, para evitar los falsos positivos los pelos fluorescentes deben ser destinados para el examen microscópico y posterior cultivo micológico. También en los animales que presentan una fluorescencia marcada, la lámpara de Wood puede ser útil para el seguimiento de la respuesta al tratamiento; las infecciones precoces se caracterizan por fluorescencia de la porción proximal del tallo piloso y en aquellas infecciones completamente desarrolladas todo el tallo piloso se ilumina. Con un tratamiento efectivo, la porción proximal de los pelos quedara libre de infección, y solo los extremos distales conservaran la fluorescencia.

Examen microscópico de pelos: la tricografía consiste en tomar los pelos de la periferia, en aquellas lesiones más recientes (preferentemente los que fluorescen) e intentar visualizar elementos fúngicos (las hifas dentro del tallo y artroconidios que se ven como elementos cocoides), aunque no evidencia macroconidios, cuya visualización es imprescindible para la identificación de la especie de dermatofito responsable. Esta técnica tiene muchos errores de diagnóstico ya que requiere de un entrenamiento previo y sucede que no todos los pelos de una lesión se encuentran infectados. Inicialmente una vez seleccionados los pelos se los observa con el objetivo de menor aumento (10 X) en busca de pelos degradados con pérdida de definición entre corteza y medula, los mismos suelen verse deshilachados y muchas veces aparecen más gruesos por el material que los rodea (que corresponde a las esporas micóticas Foto 7).

Foto 7.

Una vez identificados los pelos sospechosos esporados se pasa al objetivo de 100 X (1000 aumentos) para identificar fácilmente las esporas dermatofíticas, casi siempre de localización ectotrix,  son más fácilmente observables si se mueve sutilmente el micrométrico del microscopio para poner en evidencia su refringencia. Es conveniente, tanto para la observación a menor aumento como para la de mayor aumento, cerrar parcialmente el diafragma del microscopio a fin de obtener mayor nitidez de los pelos analizados. Es importante resaltar que esta técnica no permite la identificación del género ni tampoco de la especie de dermatofito involucrado. Para tal identificación es necesario el cultivo.

Histopatología: el examen histopatológico no es tan sensible como el cultivo, pero es un método de diagnóstico a veces necesario en lesiones atípicas como las formas nodulares (querion, seudomicetoma), en las lesiones erosivas-ulcerativas, o en las alopecias aparentemente no inflamatorias. Cuando nos encontramos con lesiones que se confunden fácilmente con procesos autoinmunes (Trichophyton ssp), cuando los elementos fúngicos suelen estar presentes solamente en la queratina superficial y folicular (M. persicolor) o ante cultivos dudosos, la presencia de elementos fúngicos en los cortes histopatológicos es una prueba certera de infección verdadera. Se recomienda tomar la muestra de los márgenes de aquellas lesiones más recientes. Los hallazgos histopatológicos son tan variables como sus presentaciones clínicas y si bien no hay patrones histológicos patognomónicos, la presencia de elementos fúngicos (hifas y artroconidios fúngicos) confirman la infección. Si bien los hongos se pueden evidenciar en las secciones teñidas con hematoxilina y eosina, se debe solicitar ante la sospecha clínica de dermatofitosis que se utilicen técnicas especiales de tinción para hongos, ya que las mismas facilitan la visualización del organismo, como ser el ácido periódico de Schiff (PAS).

Cultivo micológico: el cultivo de pelos y escamas es la prueba diagnóstica más confiable y es la única que posibilita identificar al dermatofito específico. Se recomienda el cultivo en el medio tradicionalmente utilizado que contiene agar dextrosado de Sabouraud. Otro medio de cultivo que se utiliza frecuentemente es el DTM (dermatophyte test medium), pero algunas especies patógenas no se desarrollan en este medio o lo hacen con dificultad pudiendo dar falsos negativos. El medio cambia de color porque se produce un cambio en la acidificación del mismo cuando la queratina es consumida por el dermatofito, la acidez es el resultado directo del crecimiento del hongo, los cambios del amarillo al rojo ocurre con el desarrollo de las colonias, y este es un punto de interpretación critico para el observador, ya que los saprofitos también pueden consumir queratina pero la hacen como ultima alternativa. Los dermatofitos patógenos utilizan primero como fuente de energía a las proteínas que se encuentran en el medio, los metabolitos alcalinos de las mismas hacen que el color del medio pase de amarillo a rojo (generalmente ocurre la primera semana, Foto 8).

Foto 8.

La mayoría de los hongos usan primero los carbohidratos y después las proteínas. En consecuencia, los cultivos deben examinarse diariamente durante los primeros 10 días y hasta los 21 días. Algunos dermatofitos son más dificultosos para cultivar ya que necesita requerimientos especiales de crecimiento (ej. T. mentagrophytes spp.). Las muestras deben ser tomadas de las lesiones recientemente formadas (ideales los pelos fluorescentes a la lámpara de Wood), de pelos rotos y deformados ubicados en las zonas adyacentes a los márgenes asociados a inflamación y descamación. Para evidenciar los gatos asintomáticos portadores de artroconideas de M. canis se recomienda utilizar la técnica Mackenzie, que consiste en pasar un cepillo estéril suavemente a través del pelaje del animal para acumular restos de pelo y queratina sobre una hoja limpia y el material obtenido se envía para cultivo fúngico. El cultivo constituye un soporte para el diagnóstico definitivo, una adecuada interpretación del cultivo requiere reconocer cambios en el color con un simultáneo crecimiento visible del micelio, por lo cual el diagnóstico definitivo se basa no solo en el cambio de color del medio sino también en observar el crecimiento, apariencia y color de las colonias seguida de la posterior visualización de las macroconidias al microscopio y se tipifica la especie por sus características microscópicas.

Biología molecular: su actual desarrollo ha permitido conseguir técnicas de PCR con buena sensibilidad (95%) y especificidad (99%) que permite obtener el diagnóstico de varios hongos patógenos. Es una técnica novedosa que contribuye a detectar la presencia de dermatofitos en las lesiones clínicas, subclínicas y en los gatos que son portadores pasivos asintomáticos. A partir de una muestra de pelos y escamas del paciente sospechoso, (enviado en un recipiente estéril) esta técnica detecta si existe material genético de Microsporum o Trichophyton en la misma, dando resultados positivos o negativos. En el caso de ser positivo al género Microsporum esta técnica de PCR solo identifica la especie Microsporum canis, en el caso de ser positivo a Trichophyton no identifica especie, por lo cual es necesario cultivar muestras de pelos para su identificación.

Diagnóstico diferencial
Por su gran variabilidad de manifestaciones clínicas, en su diagnóstico diferencial debemos incluir diferentes procesos dermatológicos con diferente origen y naturaleza. Si bien los principales diagnósticos diferenciales son la demodicosis y la foliculitis estafilocócica los diferenciales van a depender del patrón dermatológico de presentación clínica. Otras causas incluyen al pénfigo foliáceo, pénfigo eritematoso, las hipersensibilidades, la dermatitis psicogénica en los gatos, las alopecias congénitas o inmunomediadas (alopecia areata, seudopelada). En el caso de presentaciones de querion dermatofíticos los mismos pueden parecerse a granulomas por cuerpo extraño, dermatitis acral por lamido o neoplasias como histiocitoma, mastocitoma. Un seudomicetoma dermatofíticos debe diferenciarse de otros granulomas bacterianos, estériles o por cuerpo extraño, paniculitis estériles y neoplasias.

Tratamiento
Si bien principalmente en las lesiones focalizadas una respuesta inmune adecuada consigue que la enfermedad se autolimite  y la lesión remita espontáneamente, el tratamiento antifúngico debe implementarse siempre para reducir el curso de la infección y evitar la posibilidad de diseminación y contagio. Entonces, nuestro principal objetivo terapéutico consiste en acelerar la resolución de la infección  y para ello es necesario como primer medida maximizar la capacidad del paciente para responder óptimamente a la infección (corregir los desequilibrios nutricionales, tratar y/o controlar estados patológicos concurrentes, discontinuar fármacos antiinflamatorios e inmunosupresores) además de implementar una terapia medica antifúngica adecuada. Tenemos que tener presente que la remisión clínica precede a la cura definitiva, por lo cual se aconseja no suspender el tratamiento hasta haber obtenido dos cultivos negativos consecutivos quincenales, incluso tres cultivos negativos cuando trabajamos con colectividades felinas. El tratamiento adecuado de la dermatofitosis debe formular un plan terapéutico que incluya tres áreas

  1. Terapia tópica (neutralización inmediata de las esporas)
  2. Terapia sistémica
  3. Tratamiento de la contaminación ambiental

Terapia tópica
Todos los casos de dermatofitosis deben acompañarse con una terapia tópica adyuvante ya que la misma reduce la cantidad de esporas sobre el animal disminuyendo así el riesgo de contagio.  Es conveniente previamente rasurar delicadamente el pelo (6cm) alrededor de la lesión y a los animales de pelo largo rasurarlos completamente.  Existen presentaciones con cremas, lociones, ungüentos, etc., para aplicar en las lesiones 2-3 veces al día. Los más utilizados son los agentes imidazoles que incluyen al clotrimazol 1%, econazol 1%, enilconazol 0.2%, ketoconazol 1-2% y miconazol 1-2%, también son eficaces las alilaminas: terbinafina 1% y naftifina 1%, esta última con actividad antiinflamatoria y útil para lesiones altamente inflamatorias. Se recomienda extender el producto hasta 6cm desde el margen de la lesión. En las lesiones muy inflamatorias (ej. querion) o con severo autotraumatismo por la inflamación pueden utilizarse productos antifúngicos combinados con glucocorticoides solo los primeros días para mitigar la inflamación y el prurito, pero no por largo tiempo. En los gatos es recomendable acompañarlos con enjuagues (inmersiones) o aspersiones porque tienden a diseminarse y presentar esporas en regiones alejadas a la lesión primaria. En los perros y gatos con presentaciones multifocales o generalizadas los enjuagues antimicóticos son los productos tópicos más eficaces, teniendo más actividad residual que los champúes, los mismos están indicados como complemento al tratamiento sistémico y deben realizarse al menos  2 veces por semanas. Los más efectivos son la cal sulfurada 2% (sulfuro de Calcio o Lime Sulphur) (1:32/ 1:16) prestar atención ya que puede producir ulceras orales en los gatos si se lame; el miconazol o ketoconazol 2%, la clorhexidina 2%, aunque es mejor la presentación que asocia a ambos (miconazol/clorhexidina al 2%) y el enilconazol 0.2%.(en gatos más diluido o colocar collar).

Terapia sistémica
Deben recibir tratamiento sistémico todos los perros y gatos con lesiones multifocales, todos los animales con pelo largo, los  inmunosuprimidos infectados y los que presentan lesiones únicas y no responden a  la terapia tópica en 2 semanas. La terapia antifúngica sistémica no reduce rápidamente el contagio por lo tanto se aconseja implementarla junto con agentes tópicos antimicóticos.

Griseofulvina: micronizada (25mg/kg/12hs) es el antifúngico más utilizado y eficaz, pero tiene varios efectos adversos principalmente en los gatos de raza (teratogénica, mielosupresión, trastornos gastrointestinales), está contraindicada en gatos con infecciones por retrovirus y menores a 6 semanas. Debe administrarse con un alimento graso para favorecer su absorción, además tiene propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras.

Ketoconazol: (10mg/kg/24hs) produce trastornos gastrointestinales y hepatotoxicidad con mayor susceptibilidad en la especie felina. Se lo recomienda para las infecciones con trichophyton spp. Tiene propiedades antiinflamatorias, puede requerir 10-14 días para alcanzar concentraciones estables terapéuticas eficaces en la piel.

Itraconazol: (5-10mg/kg/24hs): presenta alta eficacia, facilidad de administración (mejor con alimentos) y baja toxicidad.  Es bien tolerado por los felinos. Es un fármaco que por su afinidad a estructuras queratinizadas se deposita y persiste en estructuras corneas por lo cual se utiliza en esquemas de terapias de pulso (28 días consecutivos y luego semanas alternas o 2 días consecutivos por semana).

Terbinafina: (20-30mg/kg/cada12-24hs) con alimentos grasos. Lipofílica y queratinofilica Altamente eficaz, escasos efectos secundarios y también óptimo para la terapia de pulsos. Puede utilizarse durante la preñez, no recomendada en insuficiencia renal y hepática.

Las vacunas para la prevención y/o tratamiento de infecciones por dermatofitos han demostrado una eficacia mínima. Ninguna vacuna frente a M. canis ha demostrado ser eficaz como tratamiento único, en algunos casos puede ser recomendada como apoyo al tratamiento convencional. Continúan siendo un área de constante investigación.

Control del medioambiente
Contemplar la contaminación ambiental es fundamental para el control de la infección en el paciente con dermatofitosis. La higiene y desinfección del entorno son las mejores herramientas para prevenir la infección por dermatofitos, el medio ambiente puede tener altos niveles de contaminación con artrosporas (pisos y objetos inanimados de la casa), pudiendo generar una reinfección en los animales susceptibles y un potencial peligro para la salud humana. Las esporas de M. canis pueden permanecer viables en el medio ambiente hasta 18 meses. Se aconseja desinfectar camas y utensilios utilizados en el animal como también alfombras y muebles al menos 2 veces por semana. Los agentes más eficaces son: Hipoclorito de sodio 5% (dilución 1:10) desinfectante barato y eficaz y la solución de enilconazol.

Bibliografía

  1. Miller WH, Griffin CE, Campbell KL. 2014. Muller & Kirk Dermatología en pequeños animales, 7ma edición.
  2. Bettenay SV. How to effectively diagnose and manage dermatophytosis. Proceedings of the continuing education programe. 7th world congress of veterinary dermatology. July 20-24 2012. Vancouver, Canada.
  3. Bourdeau PJ. Current concepts of dermatophytes and dermatophytosis. Proceedings of the continuing education programe. 7th world congress of veterinary dermatology. July 20-24 2012. Vancouver, Canada.
  4. Mecklenburg L, Linek M, Tobin DJ. 2011. Perdida de pelo en los animales domésticos.
  5. Ocaña F. C., Terapia antifúngica en Dermatología, Décimo Congreso de Especialidades Veterinarias. 2-3 Abril 2011. Valencia, España.
  6. Mary R.Sakai, Elizabeth R. May, Paula M. Imerman, Charles Felz, et al. Terbinafine pharmakocinetics after single dose oral administration in the dog. Vet Dermatol 2011; 22, 528-534.
  7. Shih-Chieh Chang, Jiunn-Wang Liao, Ching-Lin Shyu, Wei-Li Hsu and Min-Liang Wong, et al. Dermatophytic pseudomycetomas in four cats. Vet Dermatol 2010; 22, 181-187.
  8. Alison Diesel, Maria Verbrugge and Karen A, Moriello, et al. Efficacy of eight comercial formulations of lime sulphur on in vitro growth inhibition of Mocrosporum canis. Vet Dermatol 2010, 197-201.
  9. Sandra Newbury, Karen A. Moriello, Kenneth W. Kwoochka, Maria Verbrugge and Chester Thomas. Use of itraconazole and either Lime sulphur or Malaseb Concentrate Rise° to treat shelter cats naturally infected with Microsporum canis: an open field trial. Vet Dermatol 2010, 22, 75-79.d