Viernes, 20 de julio de 2018

JULIO de 2018
Volumen XXXV 
N° 363
ISSN 1852-317X

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julio 2018

Prácticas de manejo y de producción bovina en el departamento de Guachipas, Salta.

Vet. Arg. – Vol.  XXXV – Nº 363 – Julio 2018.
Suárez, V.H.1; Bertoni, E.A.1; Dodero, A.M.1; Almudevar F.M. 2; Salatin, A.O.1; Saldaño, R.B.2

Resumen
Una encuesta transversal ad hoc se llevó a cabo en veintitrés establecimientos dedicados a la cría bovina (ECB) del Depto. de Guachipas, Salta con el objetivo de describir las prácticas productivas. La encuesta se realizó por conveniencia, seleccionando aquellas UPF que estaban dispuestas a recibir en su predio la visita de los encuestadores y que estuvieran ubicadas en áreas representativas de todo el territorio del Depto. Se recabaron datos del manejo, como prácticas en lo relativo a la alimentación, reproducción, salud y comercialización de los bovinos. Para el análisis estadístico se utilizaron técnicas descriptivas.

Los productores encuestados eran en un 82,6% propietarios de pequeñas superficies (= 743 ±631 ha), criando mayormente sus animales sobre tierras fiscales sin límites fijos de las áreas de pastoreo y con escasos potreros alambrados. Estos pequeños productores (PP) criaban en promedio 102,3 ±53 vacunos (sin contar terneros). El resto, 17,3% eran productores (GP) de más de 800 cabezas que criaban extensivamente (= 1781 ±1585, sin contar terneros) sus vacunos sobre superficies (= 6375 ±5788 ha) mayormente apotreradas. Los biotipos predominantes fueron Braford, Brangus, Criollo y sus cruzas. Los vacunos eran manejados en la mayoría de los ECB sobre pastizales naturales y arbustales en las serranías, existiendo un bajo porcentaje (2,49 ±4,0%) de superficie sembrada con forrajeras (verdeos y pasturas) sobre el total de hectáreas ganaderas. El 100% de los ECB de los PP no estacionan servicio, mientras que el 50% de los GP si lo hacían. El grueso de las pariciones se concentra de octubre a diciembre. Al servicio el promedio de toros fue del 7,4 ±2,8% y el porcentaje de parición y de destete por vaca en servicio declarado fue de 67,6 ±5,4% y de 52,4 ±8,6% respectivamente. El 54,5% de los ECB se dedica a la venta de terneros de destete y el 31,8% solo vende novillos o vaquillonas de entre 2,5 a 3 años de edad, mientras que el 13,6% vende los terneros cabeza de parición a los 11-14 meses de edad en primavera y el resto en el otoño siguiente a los 19-20 meses de edad. La extracción media de terneros/as y o novillos más los animales de descarte sobre el stock total fue del 25,8 ±6,9%. En promedio el rodeo se junta 5,4 ±3,7 veces al año, aunque en muchos casos se encerraba solo en otoño para la vacuna obligatoria de aftosa y brucelosis y en primavera para la venta de terneros y la vacunación de aftosa a los bovinos jóvenes. Entre las prácticas sanitarias más frecuentes, en el 75% de los ECB se vacunaba contra enfermedades clostridiales, en el 72,7% se desparasitaba en forma rutinaria contra nematodes gastrointestinales todos los terneros y el 95,5% trataba contra garrapatas y Haematobia irritans. La tasa de mortalidad anual promedio por ECB fue del 10,2 ± 3,8%. Estos primeros resultados muestran la importancia de llevar a cabo estudios más específicos respecto del manejo general, alimenticio, reproductivo y sanitario de las majadas, como medida para incrementar la productividad, la competitividad y bienestar de los productores.
Palabras clave: Encuesta, bovinos, manejo productivo, Departamento de Guachipas, Salta.
Management and productive practices of cattle herds of the Department of Guachipas, Salta.
Summary
A cross-sectional survey was performed in 23 beef cattle herds (ECB) of the Department of Guachipas Salta, with the aim of describing management productive practices. Farmers were subjected to an ad hoc survey to gather data on general management and specific feeding, reproduction and health practices. Farmers in general (82.6%) were smallholders, owners with small surfaces (= 743 ±631 ha), raising mostly their animals on fiscal lands without fixed limits of the grazing areas and with few fenced paddocks. These small producers (SP) raised on average 102.3 ± 53 cattle (not including calves). The rest (17.3%) were producers (GP) of more than 800 cattle heads that reared extensively (= 1781 ±1585, excluding calves) their cattle on surfaces (= 6375 ± 5788 ha) mainly fenced. The predominant breeds were Braford, Brangus, Criollo and theirs crossbreeds. In general, ECB cattle are extensively managed on grazing the hills pastures or bush forest, there being a low percentage (2.49 ± 4.0%) of area planted with annual crops or pastures on the total of livestock hectares. In the 100% of the SP ECB breeding was continuous and in the 50% of the GP ECB was stationed. Overall calving period was concentrated from October to December. The bull percentage was 7.4 ±2.8%. The mean calving cows and the weaned calves per mating cows were respectively 67.6 ±5.4% and 52.4 ±8.6%. The average extraction rate of calves and or steers plus culling cattle on the total stock was 25.8 ± 6.9%. On average, the herd were collected 5.4 ±3.7 times a year, although in many cases it was collected only in autumn for the obligatory foot and mouth and brucellosis vaccines and in the spring for the sale of calves and the foot-and-mouth vaccination of young bovines. More frequent health practices of ECB include vaccination (75%) against clostridium diseases, routinely calf treatment (72.7%) against gastrointestinal nematode and treatment (95.5%) against ticks and horn flies. Owners declared a mean annual mortality rate per herd of 10.2 ±3.8% (excluding perinatal mortality). These results show the importance of carrying out more specific studies on herd nutritional, reproductive and health management, in order to increase production, competitiveness and the welfare of farmers.
Key words: Survey; cattle; diseases, production practices, Department of Guachipas, Salta.
1 INTA, Área de Investigación en Salud Animal- IIACS-CIAP con sede en EEA Salta, 2 INTA EEA Salta, 3 INTA CICVyA Castelar.;  suarez.victor@inta.gob.ar

Introducción
El Departamento de Guachipas, Salta, se encuentra ubicado en el extremo sur del Valle de Lerma, posicionándose entre los 65° 07´y 65° 45´ de longitud oeste y los 25° 22´y 26° 14´ de latitud sur. Entre las características más sobresalientes se destaca su relieve montañoso, denominado zona de serranías, donde se practica la ganadería y que solo una quinta parte del Departamento es llana y apta para la agricultura, la cual se denomina zona baja o de valle. Es una región semiárida con clima templado y precipitaciones estivales que rondan los 450-600 mm anuales.
Dentro de la producción ganadera, la cría bovina es la que sobresale, con una existencia registrada según censo 2014 de 27.998 bovinos propiedad de 194 productores (RIAN, 2014).

La actividad es predominantemente de cría, caracterizándose por ser extensiva y que se encuentra mayormente en manos de pequeños productores, cuya economía se asienta en la venta de bovinos y en la cría de cabras y ovejas. Este tipo de explotaciones familiares tiene graves condicionantes productivos, entre los cuales podemos citar la escasa utilización de insumos, la poca adopción de tecnologías simples en el manejo alimenticio, genético, reproductivo y sanitario. Además, estas limitantes se agravan por estar asociadas con los condicionantes geográficos que ofrece un territorio montañoso que potencia el aislamiento de los productores y la falta de asistencia de profesionales del sector agropecuario, aún más durante la época de lluvias (Saldaño y Ríos, 2017). También hay, en mucho menor número, productores medianos y grandes que se dedican a la cría y comercialización de terneros y en menor medida novillos. Estos establecimientos se caracterizan por la incorporación de ciertos insumos tecnológicos, genética y prácticas productivas intensificadas. Sin embargo, la mayoría de ellos presentan, al igual que los pequeños productores, problemas asociados a la insuficiente aplicación de tecnologías de insumos y procesos en las diferentes etapas de producción y comercialización.

Es así, que en todos los tipos de explotaciones se pueden hallar limitantes en la producción primaria relacionadas con el manejo de la oferta forrajera, la reproducción y la salud de los rodeos, perjudicando la competitividad y sustentabilidad de la actividad como la calidad del tipo de animal que se ofrece al mercado.

A pesar de que existen algunos trabajos concretados a partir de encuestas para relevar e identificar la problemática de diversos aspectos productivos de la  cría bovina en diversos sistemas y regiones del país (Frasinelli et al., 2002; Suarez et al., 2006; Miranda et al, 2006; Suarez et al., 2008; Rearte, 2007, Capozzolo et al., 2017) y un relevamiento de posibilidades agroecológicas en Salta y Jujuy (Piccolo et al., 2008), específicamente en el caso de  Guachipas la información es escasa (Saldaño y Ríos, 2017) y es muy poco lo que se puede consultar localmente. Excepto algunos protocolos diagnósticos del Área de Investigación en Salud Animal del IIACS-INTA Salta o temas específicos de sanidad (Suarez et al, 2017; Suarez et al., en prensa), induciendo a profesionales y productores a probar tecnologías validadas en otras regiones del país que no se adaptan a la zona y a menudo fracasan.

El objetivo de esta encuesta directa a productores ganaderos del Depto. de Guachipas, fue caracterizar prácticas relacionadas con el manejo forrajero y alimenticio, manejo reproductivo y sanitario, la genética y registrar datos de producción y comercialización con el fin de establecer y priorizar indicadores para proponer estrategias destinadas a generar y transferir tecnologías que permitan superar las limitantes y dar mayor competitividad a la actividad.

Materiales y métodos
Tipo y lugar de la encuesta
Una encuesta transversal se llevó a cabo entre el mes de septiembre 2014 y de agosto 2016 en veintitrés (23) establecimientos dedicados a la cría bovina (ECB) del Depto. de Guachipas (Figura 1). De acuerdo a su dimensión en existencias bovinas la mayoría (n=14) de estos ECB correspondían a establecimientos familiares con menos de 100 cabezas.

La encuesta se realizó por conveniencia, seleccionando aquellos ECB que estaban dispuestos a recibir en su predio la visita de los encuestadores, encerrar sus animales y a colaborar con los objetivos de la misma y que a su vez seleccionando aquellos ECB representativos de las diferentes zonas que integran el Departamento.

Cuestionario
A partir de la respuesta de los productores de cada ECB se completó un cuestionario que tenía cincuenta y seis (56) preguntas. Se realizaron preguntas concretas y breves. La encuesta tuvo de una parte inicial donde se recabaron datos generales de la explotación tales como número y categorías de bovinos, existencias de otras especies, hectáreas ganaderas, actividad principal del ECB, infraestructura, disponibilidad de agua entre otras informaciones y de una segunda parte referida a prácticas utilizadas en el manejo forrajero y alimenticio, el reproductivo, sobre la genética de los bovinos, acerca del manejo sanitario y preguntas generales de índices productivos y aspectos de comercialización. Además, se observó el estado general del ganado bovino y las instalaciones.

Figura 1: Ubicación de los ECB donde se llevaron a cabo las encuestas dimensionados a partir de sus existencias bovinas (Suarez et al., 2018 en prensa)

Análisis de los datos
Los datos fueron chequeados a diferentes niveles para descartar errores y en algunos casos de inconsistencias contactó telefónicamente al productor o a los técnicos involucrados en terreno. Para el análisis estadístico se utilizaron en primera instancia, técnicas descriptivas (Thrusfield, 1997).

Resultados y discusión
Características de los ECB
El cuadro 1 indica por estratos de acuerdo a las existencias de ganado bovino, las cifras en cuanto a los ECB del Departamento y las cifras de los ECB encuestados comprendidos en el muestreo (RIAN, 2014).

Cuadro 1: Cifras totales en cuanto a establecimientos de cría bovina (ECB) y existencias del Depto. de Guachipas y de la encuesta realizada.

Los productores encuestados eran en un 82,6% propietarios de pequeñas superficies (= 743 ±631 ha) considerando como pequeña la receptividad de sus campos debido a la presencia de cerros. Estos pequeños productores (PP) criaban en promedio 102,3 ±53 vacunos sin contar terneros (= 50,4 ±34) debido a que su número al momento de las visitas variaba de acuerdo si habían nacido o habían sido vendidos. El resto (17,3%) eran productores (GP) de más de 800 cabezas (= 1781 ±1585), sin contar los terneros (= 873 ±962) sus vacunos sobre superficies (= 6375 ±5788 ha) mayormente apotreradas. La figura 1 muestra los promedios de las existencias bovinas por categorías de los ECB; estás cifras son presentadas incluyendo a los ECB de los GP que contaban con más cabezas de bovinos debido a que los porcentajes de las categorías vacunas no se diferenciaban demasiado de los PP.

Figura 2: Promedios de las existencias bovinas discriminadas por categorías de los establecimientos de cría bovina encuestados.

La composición genética del ganado predominante fue Braford, Brangus, Criollo y sus cruzas. Resultó dificultoso definir el biotipo Criollo debido a que los cruzamientos complicaron reconocer las características descriptas para el biotipo Criollo (Arrazzoni, 1998; Fernandez et al., 2007). Los GP eran los que poseían los biotipos raciales más definidos y un número menor de existencias provenientes de cruzamientos. El cuadro 2 representa el porcentaje racial de los reproductores y las hembras presentes en los ECB.

Cuadro 2: Porcentaje de las razas y sus cruzas que se observaron en los establecimientos de cría bovina encuestados.

En cuanto a otras especies criadas en los ECB, principalmente por los PP, un 52,4% producían caprinos (= 38,6 ± 20 cabezas) y un 42,9% ovinos (= 63,6 ± 54), que se manejaban en forma conjunta. Un 23,8% criaban porcinos (= 3,6 ± 2). Todos los ECB tenían existencias de yeguarizos y mulares, siendo el promedio de su número de 11,3 ±8, sin contar los dos ECB más grandes que oscilaban entre 70 y 350 equinos. El 81,0 y 61,9 % de los encuestados tenía perros y gatos respectivamente, siendo el promedio por ECB de caninos y felinos, respectivamente, de 5,8 ±4,3 y 1,8 ±1,2 (sin incluir el ECB más grande que tenía aproximadamente 80 perros y 20 gatos).

En el 79% de los ECB la calidad y disponibilidad de agua para bebida de los animales era buena (originada en vertientes, arroyos o ríos) y suficiente. También se detectaron situaciones particulares, como cerca del lago Cabra Corral la misma era algo salada o en el paraje Las Juntas para algunos ECB era escasa en primavera y existían problemas de distribución por deficiencias en el sistema de distribución (acequias). En cuanto a las posibilidades agua para riego solo el 16% las tenía, y de estos dos GP poseían represas.

En instalaciones para trabajar con el ganado, el 30% tenía manga y cepo mientras que el 57% solo mangas precarias hechas de palos y el 13% solo presentaba un palenque en el corral. Salvo los GP, que tenían corrales suficientes, el resto (79%) presentaban entre 1 y 4 corrales y el promedio de potreros alambrados fue de 4,7 por ECB. Escasos ECB (30%, principalmente los GP) estaban apotrerados con alambrados en su totalidad. Esta precariedad general, en cuanto a instalaciones, muestra una de los condicionantes de manejo y prácticas sanitarias que los PP tienen para aspirar a una mayor productividad. Además, solo los GP tenían balanza y únicamente en un 13% de los ECB se usaba rutinariamente el alambrado eléctrico.

Manejo general y nutricional del rodeo
El rodeo estaba en todos los casos a cargo de los hombres. Los vacunos eran manejados mayormente, en el caso de los ECB de los PP, sobre pastizales naturales y arbustales en áreas comunes en las serranías en forma extensiva, con escases de alambrados, ni límites verificables que los separaran de los rodeos de sus vecinos, compartiendo o no, según los accidentes geográficos, las tierras de alimentación o a veces los toros. Se pudo observar una marcada degradación del pastizal natural debido al sobrepastoreo de algunas áreas sobre todo las cercanas a las casas e instalaciones de los PP. Esto demuestra, aunque no tan evidente, la degradación del pastizal y la necesidad de controlarla, como ocurre en otras regiones ganaderas del NOA (Fumagalli y Kunst 2002), donde los autores proponen la aplicación de prácticas para la recuperación de los pastizales como clausuras y la incorporación y buen manejo de pasturas cultivadas. En general, la receptividad del pastizal serrano es de una vaca cada 6 ha, aunque existen variaciones debido a lo quebrado e irregular del relieve del Departamento de Guachipas. Esta encuesta reveló la necesidad de contar con estudios que brinden conocimiento sobre el manejo sustentable del pastizal serrano e investigar qué pasturas se podrían adaptar mejor a la zona y cuáles serían las metodologías más racionales de manejo a aplicar.

Se observó un bajo porcentaje de superficie sembrada sobre el total de hectáreas de pastizal serrano utilizadas por los animales, el cual representó solo el 2,49 ±4% con extremos del 0 al 16,6%. De ésta escasa área cultivada, el maíz (35,1%), la avena (27,8%), las praderas implantadas como consociadas de trébol, falaris y festuca, buffel grass, pasto llorón (15,5), la alfalfa (12,7), el sorgo (7,4%) y la moha (1,5%) fueron las de mayor presencia. El 63% de los productores suministraban algo de ración a las vacas con cría o solo a aquellas que creen que lo necesitan. En un solo caso, las vacas preparto se confinaban a ración (maíz partido y silo) desde el invierno hasta diciembre cuando retornaban al cerro. Escasos ganaderos proveían rollos de alfalfa a las terneras de reposición.

El manejo de las vacas durante la parición invierno-primaveral se puede dividir en cuatro  modalidades, a) el 38% de los ECB recogían de los cerros las vacas preñadas por parir hacia potreros reservados, pariendo éstas cerca del cuidado de los propietarios; b) el 29% de los ECB traían de los cerros las vacas paridas con ternero al pie hacia potreros reservados cerca de las casas y la atención de los propietarios; c) el 19% traían de los cerros la parte que podían capturar de las vacas paridas con ternero al pie hacia potreros reservados cerca del cuidado de los propietarios y las que quedan en el cerro eran recorridas a intervalos más cortos; d) en el 14% de los ECB a las vacas paridas con ternero al pie se las dejaba en las serranías o potreros y se las recorría frecuentemente. Posteriormente, sobre todo en la mayoría de los casos a, b y c, las vacas con los terneros al pie volvían a las serranías en diciembre cuando retornan las lluvias y rebrota el pastizal.

En promedio el rodeo se recorría unas 4,7 ±2,3 veces por semana y el rodeo en su totalidad se juntaba en promedio 5,4 ±3,7 veces al año. Los casos más interesantes corresponden al 40 % los propietarios, que solo encerraban el ganado en otoño para la vacuna obligatoria de aftosa y brucelosis y en primavera para la venta de terneros y la vacunación de aftosa a los bovinos jóvenes. Este manejo, evidenciado a través de la presente encuesta, muestra en promedio exigua vigilancia sobre todo en épocas críticas como la parición y también durante el servicio cuando los rodeos pastan extensivamente en las serranías. Este hecho, de escasas recorridas, implica desconocimiento al momento de considerar las mermas reproductivas y al destete, imputándole a los predadores (pumas y cóndores) la mayoría de las pérdidas. Igualmente, la falta de vigilancia hace que atribuya, en forma exagerada, la muerte de vacunos adultos a causa de despeñarse al pastorear las laderas de los cerros.

Manejo y datos reproductivos
El 91,3% de los ECB no estacionan el servicio, y además en un 80% de estos les es difícil en extremo controlar los toros que pueden servir en rodeos ajenos, aunque de éstos el 27% manifiesta que logra que el ingreso de toros de vecinos sea mínimo. De los que estacionan servicio (dos GP) uno solo diagnostica preñez mediante tacto rectal.  El promedio de la proporción de toros utilizados en servicio es del 7,4 ±2,8%. Según las declaraciones de los productores, el promedio de las pariciones se concentra de octubre a diciembre, aunque la figura 3 muestra que las vacas presentan pariciones casi todo el año. Según estimaciones de los productores, el porcentaje de parición por vaca en servicio, fue de 67,6 ±5,4%. Las vaquillonas se sirven por primera vez al inicio de la temporada de lluvias debido al rebrote de los pastizales serranos y cuando tienen entre en promedio 2,51 ±0,26 años de edad.

Figura 3: Frecuencia de los meses en los cuales se producen los partos según declaración realizada en los establecimientos de cría bovina (ECB) encuestados.

En cuanto al destete, existirían dos momentos de similares números: en un 47,6% de los ECB se destetaban, en invierno, los terneros de 8-11 meses de edad, mientras que, por otra parte, otro 47,6% destetaba a terneros de 6-9 meses, mayormente en otoño, en coincidencia con la vacunación obligatoria contra aftosa. De estos ECB el 14,3% usaban destetadores plásticos.  Como casos particulares, solo un ECB realizaba un destete precoz alrededor de los 4 meses de edad y encierre a corral hasta su venta como terneros en otoño y en otro ECB opuestamente los terneros no se destetaban. La figura 4 muestra como varía la proporción de destetes en el año por ECB.

Figura 4: Frecuencia de los destetes a lo largo del año según declaraciones de los productores de los establecimientos de cría bovina (ECB).

Los índices reproductivos promedios estimados para los ECB son para el porcentaje de destete sobre vaca parida y en servicio del 77,8 ±14,3% y del 52,4 ±8,6% respectivamente. A pesar de que estos datos han sido estimados a partir de la declaración de los encuestados, a veces no muy seguros de sus afirmaciones, expresan igualmente una merma muy significativa de los porcentajes de destete, ya que el promedio argentino es del 62,6% de terneros sobre vaca entorada (Garzón y Torre, 2013). Los propietarios manifestaron que los problemas reproductivos que se observaban en sus rodeos eran aquellos ligados a las mermas en los índices y los abortos que según sus declaraciones ocurrieron intra-rodeo en un promedio de 8,05 ±4,7% con extremos que oscilaron del 2,0 al 15,9% (Suarez et al., 2018 en prensa). Las causales posibles de estos bajos índices, además de ser complicadas de evidenciar sin un trabajo de investigación previo, podríamos en parte adjudicárselas a factores tales como los escases de forraje inverno-primaveral y pobre oferta forrajera durante la parición, a enfermedades reproductivas o a la poca frecuencia de las recorridas y vigilancia durante este período crítico. Se sabe que el plano nutricional y las mediciones de grasa corporal están altamente correlacionadas con la condición corporal (CC) de los vientres (Dunn y cols.,1983) y que la CC al parto tiene gran relevancia ya que  se ha demostrado que vacas que paren con una  CC de 3 o superior tienen un intervalo parto-primer celo más corto que las vacas que paren en CC inferiores, aún con buena alimentación pos parto (Burges y Romera, 2003).En la provincia de Buenos Aires un relevamiento de 10 años (Maresca et al., 2007), concluye que el 44% de las vacas pare con una condición corporal (CC) no óptima, sabiendo que la CC influye sobre al porcentaje preñez y el de destete.  También a nivel de causas infecciosas en Buenos Aires se han realizado estudios (Campero et al., 2003; Morrell, 2010) que explican parte del problema, dejando otros aspectos no infecciosos que también producen abortos y muertes perinatales, como es el caso de las enfermedades carenciales (McClure 1995).

Comercialización
El 54,5% de los ECB se dedica a la venta de terneros de destete y en un caso de un GP también toros y toritos. El 31,8% de los ECB solo vende novillos o vaquillonas de entre 2,5 a 3 años de edad, mientras que el 13,6% vende los terneros cabeza de parición a los 11-14 meses de edad en primavera y el resto en el otoño siguiente a los 19-20 meses de edad. Un solo ECB capitaliza terneros en campos de la provincia de Córdoba. La venta de terneros/as y/o novillos por vacas servidas, a partir de las declaraciones de los propietarios, fue de 26,3 ±7,9%, mientras que la venta de terneros/as y o novillos y la venta de terneros/as y o novillos más animales de descarte sobre el stock total fue respectivamente de 18,3 ±5,2% y 25,8 ±6,9%. Estos valores son muy bajos, aunque no están muy alejados del promedio de Argentina que fue en los últimos 10 años del 25%( Rearte, 2007; IPCVA, 2013), pero son más alarmantes aún si consideramos que la retención de vacas improductivas en el campo o la venta de novillos de avanzada edad hacen más ineficiente al sistema.

En cuanto al ordeño de las vacas, en el 32% se ordeñaban algunas vacas para el consumo propio de leche y productos derivados, generalmente queso. En promedio en estos ECB se ordeñaban 11,7 ±7,9 vacas que producían 4,8 ±1,7 litros de leche. En una solo ECB se ordeñaba con el propósito de elaborar y vender queso.

Manejo sanitario
El 75% de los ECB aplicaban una dosis anual de la vacuna contra enfermedades clostridiales (mancha, gangrena gaseosa y enterotoxemia) a los terneros de entre 1,5 a 3 meses de edad a fines de primavera (60%) y un 44% de estos repetían otra dosis en otoño. Por otro lado, un 40% vacunaba solamente al destete en otoño, pero en un solo caso daban un refuerzo al mes.

Contra carbunclo (Bacillus anthracis) un 58% vacunaba generalmente entre septiembre y diciembre, aunque algunos también lo realizaban al destete.

En otoño en todos los ECB se aplicaba la vacuna obligatoria antiaftosa conjuntamente con la de brucelosis a las terneras y la primera se repetía a las categorías menores en primavera.

En cuanto a otras vacunas, solo el 9,1% de los ECB vacunaba los terneros contra tristeza (babesiosis y anaplasmosis) a pesar de que la ocurrencia de casos de tristeza bovina es frecuente (Suarez et al., 2018 en prensa) en una región de inestabilidad enzóotica (Mastropaolo et al., 2009). El 13,6% aplicaba en las vacas la vacuna denominada contra el aborto (IBR tipo1, BVD, Campylobacter, Histophilus, Leptospira) en diciembre y el 9,1% vacunaba los terneros contra síndrome respiratorio y queratoconjuntivitis (IBR tipo 1y 5, BVD tipo 1 y 2, virus BRSV, virus PI3, Mannheimia, Pasteurella, Histophilus, Moraxela) en primavera.

El 31,8% inyecta complejos mineralizantes – vitamínicos de rutina a todo el rodeo, generalmente en otoño y primavera junto con la vacunación de aftosa. Algunos productores sólo dosifican minerales-vitaminas a los animales en mal estado o a los toros. La mayoría suministran sales en panes para lamer o las utilizan para juntar la hacienda. En un solo caso se inyectaba cobre en diciembre.

El 72,7% de los productores desparasita contra nematodes gastrointestinales en forma rutinaria todos los terneros en otoño junto con la vacunación de aftosa, un 37,5% lo hace dos veces al año (otoño y primavera), y un 12,5% lo hace tres o más veces al año. En estos tratamientos antihelmínticos en el 78%, 12%, 6% y el 4% de los casos se usa respectivamente ivermectina, albendazole, doramectina y closantel.

Para combatir la garrapata común del bovino (Rhipicephalus microplus) el 95,5% de los ECB inyectaba ivermectina o aplicaba cipermetrina por derrame dorsal “pour on”, generalmente de marzo a mayo. En un solo ECB se utilizaba el bañadero para tratar a los terneros que se enviaban a capitalizar al centro del país. También la mayoría efectuaba tratamientos contra mosca de los cuernos (Haematobia irritans) con cipermetrina comercial o mezclada con aceite cuando las poblaciones aumentaban o rutinariamente durante el otoño y primavera al vacunar contra aftosa.

En ningún ECB se prevenía la hidatidosis desparasitando a los perros con praziquantel.

Al analizar el manejo sanitario del rodeo, se puede observar el incorrecto uso de la vacuna “triple” en algunos ECB, donde se la aplica a terneros de 45 días de edad cuando podrían estar protegidos por los anticuerpos calostrales y, además, sin un aparato inmune completamente desarrollado. También se destaca el uso “tradicional” de los antiparasitarios sin considerar la epidemiología de la gastroenteritis verminosa, ni la utilización del diagnóstico mediante el conteo de huevos de helmintos en heces (Suarez et al., 2017). Solo en dos ECB el veterinario revisaba los toros, realizando el raspado previo al servicio para diagnóstico de enfermedades venéreas (Tritrichomonas foetus y Campylobacter fetus) y, además, el diagnóstico de brucelosis y tuberculosis. Un solo ECB efectúa el diagnóstico de tuberculosis.

Hay que resaltar el escaso conocimiento que existe sobre la problemática sanitaria y su manejo, sobre todo entre los pequeños productores, hecho que se agrava por la dificultad, sobre todo durante la época de lluvias, de estar en contacto con el asesoramiento veterinario debido al deterioro de las vías de comunicación. Esta falta de conocimientos y la necesidad de capacitación también se ve reflejada en los pequeños productores en diferentes comunidades y regiones de nuestro país (Robles et al., 2015).

Mortalidad
Las cifras estimadas de mortalidad a través de un ciclo anual de cría bovina están representadas en el cuadro 3. La tasa de mortalidad expresada como la cantidad de bovinos muertos con respecto a la existencia total del rodeo del ECB en un año fue en promedio del 10,2 ± 3,8%. Esta cifra no contempló la mortalidad perinatal (terneros con menos de 48 h de vida), ya que las estimaciones fueron obtenidas a partir de las declaraciones de los propietarios o encargados encuestados, por lo que es un promedio no es exacto ya que, salvo un establecimiento de GP, la mayoría no registraba este tipo de datos. Por este motivo es que no se contemplaron las cifras de mortalidad perinatal por ser estas las que más dudas arrojaban por parte de los encuestados. Esto ocurre debido a que en muchos ECB la parición ocurre extensivamente en el cerro y la frecuencia de las recorridas no es la necesaria. De cualquier modo, la tasa estimada (8,51%) es muy alta para rodeos de cría.

Cuadro 3: Promedio, desvío estándar (DE) y valores extremos de las tasas de mortalidad por categorías y mortalidad total sin considerar la mortalidad perinatal

La mortalidad de los vientres o vacas en servicio promedio fue también muy elevada (11,2 ± 8,2%, si la comparamos con los datos del norte de Australia bajo manejos extensivos donde la mortalidad promedio de vientres es del 3,8% o la comparamos con información recogida desde el año 2004 de grupos CREA y de Cambio Rural de la Cuenca del Salado que no superan el 1,5% (Quiroz García com. personal) al igual que lo reportado en Estados Unidos (NAHMS, 2008).

Los datos de destete también son altos, aunque salvo los obtenidos de declaraciones de solo algunos productores, dejan también lugar a muchas dudas debido al manejo extensivo en un terreno montañoso y la falta de recorridas diarias. Los trabajos en cría bovina se refieren como aceptables tasas de mortalidad perinatal del 2-4% y al destete del 1-2%; en Estados Unidos el sistema nacional de monitoreo de salud animal (NAHMS, 2008) registró para el 2007 una pérdida del 3,5% de terneros nacidos vivos hasta el destete.

Conclusiones
A pesar de que estos primeros resultados deberían acotarse a las veintitrés UPF encuestadas, debido a que la muestra dista de comprender un número de ECB estadísticamente significativo, la información obtenida da una orientación sobre la problemática y limitantes de la cría bovina de esta región. También, los presentes resultados muestran la importancia de modificar ciertas prácticas relacionadas con la vigilancia del rodeo, y más durante los períodos críticos como de preñez, mejorar la oferta forrajera y tener noción sobre el control de la condición corporal, el valor de estacionar el servicio y la necesidad de evaluar sus efectos sobre los objetivos productivos de los ECB, así como el estudio de qué manejo sanitario es el más apropiado para el rodeo

Finalmente, estos primeros resultados evidencian y recalcan la importancia de llevar a cabo trabajos más específicos y dirigidos a los problemas más relevantes respecto del manejo alimenticio, reproductivo y sanitario del rodeo de cría bovino en el Departamento de Guachipas, como así también prueban la necesidad de capacitar a las familias propietarias en cuanto al manejo de sus rodeos y de acuerdo a las características de sus sistemas productivos.

Agradecimientos
Los autores quieren expresar su reconocimiento los productores y a sus familias por su ayuda y su buena predisposición, al igual que agradecer al Intendente Néstor Eduardo Parra, al personal de la Municipalidad de Guachipas y a los Agentes de Producción Animal y Zoonosis (APAZ) del Programa Ganadero departamental por la colaboración brindada.

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