Viernes, 23 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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junio 2009

Rabia, la prevención como la mejor herramienta

CAPROVE destaca la caída de la vacunación contra la rabia en lo que va del 2009, respecto de la misma época del 2008, cuando se produjo un pico en la vacunación como consecuencia de la aparición de brotes de la enfermedad en la Ciudad de Buenos Aires.

Buenos Aires, mayo de 2009. CAPROVE, Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios, advierte sobre la caída de la vacunación de perros y gatos en el país para prevenir la rabia, una enfermedad transmisible al hombre, en lo que va del año 2009, respecto de la misma época del 2008, cuando se produjo un pico en la vacunación como consecuencia de la aparición de brotes de la enfermedad en la Ciudad de Buenos Aires.

Si consideramos que en Argentina existen 8 millones de perros y 2.5 millones de gatos, y teniendo en cuenta que, a modo de ejemplo, en 2008, se produjeron alrededor de 2.300.000 de dosis de vacunas antirrábicas entre la industria privada y el sector público, se puede concluir que la cobertura vacunal contra la enfermedad es muy baja en nuestro país. Para poder prevenir la enfermedad se debería vacunar al menos al 80% de la población y las cifras indican que sólo está inmunizado un 30% de la misma. Sin embargo, están disponibles las vacunas para inmunizar a la totalidad de las mascotas existentes.

La vacunación antirrábica es obligatoria en todo el país y cada propietario de mascotas debe recurrir a su veterinario a fin de que anualmente se proteja a su animal de la enfermedad.

«Nuestra intención no es alarmar a la población, sino crear una conciencia de prevención. La vacunación contra la rabia debería ser un hábito que los dueños de las mascotas realicen anualmente, ya que es la única forma de prevenir la enfermedad. Debemos trabajar sobre la prevención y no sobre el tratamiento de la enfermedad, ya que tenemos la costumbre de reaccionar frente algún brote, lo que incluso es más costoso económicamente. Es en este proceso donde el Médico Veterinario juega un rol clave, concientizando a los dueños de las mascotas sobre la importancia de la vacunación como método de prevención«, comentó el Dr. Patricio Hayes, Director Ejecutivo de CAPROVE.

Entre 2003 y 2007 en Jujuy se diagnosticaron 202 casos de rabia en animales domésticos. En 2008, en esa provincia, murió un niño de ocho años que contrajo rabia al ser mordido por un perro. En la ciudad de Buenos Aires, entre 1991 y 2007 se diagnosticaron 51 murciélagos con rabia y en 2008, 7 casos más. Estas cifras representan una prevalencia superior al 3%, lo que determina un riesgo para el hombre y los animales domésticos, en especial los gatos que, por sus hábitos predadores, pueden entrar en contacto con murciélagos enfermos.

En abril de 2008 se produjo el primer caso de  rabia después de 27 años, en un gato de la ciudad de Buenos Aires que no estaba vacunado y fue atacado por un murciélago y que luego murió.

Un caso similar se produjo en Llavallol, provincia de Buenos Aires; en ambos casos se comprobó que se trataba de una Variante 4, lo que significa que el virus aislado provenía de los murciélagos insectívoros.

La rabia es una enfermedad viral con distribución casi mundial. Se trata de una zoonosis (enfermedades que se transmiten del animal al hombre o viceversa) producida por un virus que ataca al sistema nervioso central de las personas o animales, al que llega a través de los nervios de la zona de mordedura o contacto. Una vez iniciados los síntomas, la rabia es una enfermedad mortal para la que no existe tratamiento, pero sí puede prevenirse por medio de la vacunación.  El virus de la rabia se encuentra en la saliva y es el factor de transmisión en un animal infectado que al morder contagia la enfermedad. El virus puede estar presente en la saliva muchos días antes de la aparición de los signos clínicos y puede ser secretado de manera constante o intermitente hasta justo antes de la muerte del animal infectado.

Tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en las principales ciudades del interior se considera un mal latente, ya que la rabia puede transmitirse no sólo a través de perros, sino también de gatos, ratones, conejos, murciélagos, zorros, bovinos y equinos, entre otros animales de sangre caliente.

Un agente portador común es el murciélago y consecuentemente donde la población de éstos aumenta, aumenta el riesgo de casos de rabia.

Síntomas

La primera evidencia de la enfermedad en los animales suele notarse en el cambio de conducta (un perro manso puede pasar a ser un perro violento y mordedor) así como cambios en el sonido de voz (ladridos, maullidos, etc.). En el caso de los murciélagos, es importante tener en cuenta que cuando vemos uno que vuela de día o se encuentra en el piso, es muy probable que haya contraído la enfermedad y es riesgoso su contacto con el hombre o animales domésticos ya que pueden ser mordidos y contagiados.

En caso de que se detecte un animal mordedor, el propietario tiene 48 hs para presentarlo a realizar la Observación Antirrábica. Si no lo hace, se debe denunciar ante la policía quien lo obligará a hacerlo o derivará el animal al Instituto Antirrábico local.

Consejos de CAPROVE

Si una persona ha sido mordida por un animal, se debe considerar la posibilidad de que el animal tenga rabia. Así se tomarán los recaudos necesarios para evitar el contagio mortal de esta enfermedad.

1) Realizar un lavado inmediato y enérgico de las heridas con agua y jabón. (Nunca desinfectar con alcohol).

2) Visitar a un médico y/o centro de asistencia antirrábica.

3) Localizar el animal para que sea controlado.

Si el animal es localizado, se le debe realizar una observación antirrábica a través de un veterinario.

Si el animal no es localizado, se le inicia a la persona mordida la terapia preventiva contra la rabia.

4) Si el dueño se niega a realizar la observación antirrábica, se debe realizar la denuncia policial. La Policía mediante la fuerza pública obligará al dueño a realizarla o secuestrará al animal mordedor para llevarlo a un centro antirrábico.

La observación dura 10 días y requiere 5 consultas del profesional. ¿Por qué?  Porque el virus en un animal infectado se libera por saliva unos siete días antes de la presentación de los síntomas de rabia. Si observado por 10 días el animal no presentó síntomas de rabia, se considera que no transmitió la enfermedad.