Obesidad en el perro.
Gemma Baciero.
Fuente: tp://www.amvac.es
Comunicación Científica. Royal Canin Ibérica, SA
Aunque frente a la obesidad lo mejor es la prevención, se puede tratar de forma eficaz con la dieta adecuada, ejercicio y un buen seguimiento, siempre que el propietario actúe como aliado.
Factores de riesgo.
La obesidad es una enfermedad multifactorial en la que puede haber diversos factores de riesgo:
Raza
La proporción de tejido adiposo y masa muscular varía en función de las razas, de manera que perros como el Labrador (con mayor proporción de tejido adiposo), son muy propensos a engordar mientras que otros, como el Bóxer (con mayor proporción de masa muscular), lo son mucho menos.
Edad
Con la edad disminuye la actividad física y aumenta el riesgo de sobrepeso. Pero también es cierto que los perros a partir de los 12 años normalmente empiezan a perder peso.
Sexo
Existe una mayor predisposición de las perras frente al perro a la obesidad. Están “diseñadas” para cuidar y alimentar a su camada y para ello cuentan con reservas de energía (depósitos de grasa).
Esterilización
Puede duplicarse la incidencia de la obesidad en el perro si no se toman las medidas dietéticas preventivas adecuadas después de la esterilización.
Tratamientos contraceptivos
Está ampliamente documentado el incremento de peso en la perra como consecuencia de estos tratamientos.
Enfermedades endocrinas
La obesidad puede estar relacionada a ciertas enfermedades endocrinas como la diabetes, el hipotiroidismo y el hipoadrenocorticismo.
Medicamentos
Algunos fármacos, principalmente los antiepilépticos y los glucocorticoides pueden dar lugar a hiperfagia y, de forma secundaria, a un sobrepeso.
Sedentarismo y malos hábitos
La vida sedentaria junto a un consumo excesivo de energía son los principales responsables del aumento de la incidencia de la obesidad. Los propietarios, en general, tienen poco tiempo para pasear o jugar con sus perros, y a esto se suma la costumbre de darles golosinas o restos de la mesa, que suponen un importante aumento del aporte calórico diario.
Consecuencias de la obesidad.
Los animales obesos tienen una menor esperanza de vida. Un estudio que compara los efectos a largo plazo de la alimentación ad libitum (y la obesidad consiguiente) en perros, ha demostrado que una disminución del consumo de alimento del 25% puede llevar a una diferencia de 2 años en la esperanza de vida de los animales.
Por otro lado, los perros con sobrepeso desarrollan alteraciones osteoarticulares irreversibles. Ocurre en perros de cualquier tamaño, aunque sobre todo se manifiesta en los grandes, cuyos problemas comienzan ya en la fase de crecimiento. Además un perro con trastornos articulares es menos activo, lo que favorece la ganancia de peso. De esta forma el animal entra fácilmente en un círculo vicioso del que es difícil salir.
También hay una conexión entre obesidad y diabetes bien probada en el perro. La obesidad modifica el metabolismo y favorece la resistencia a la insulina y como consecuencia, la diabetes.
Otros problemas de salud atribuidos a la obesidad son los relacionados con la reproducción (infertilidad y distocias), menor inmunidad, desequilibrio hormonal, tumores de mama, problemas de piel, mayor riesgo en la anestesia y en las intervenciones quirúrgicas y problemas urinarios como urolitiasis e incontinencia.
Diagnóstico.
En Medicina, para el diagnóstico de obesidad se mide el Índice de Masa Corporal y se considera a una persona obesa cuando supera su peso óptimo en un 15% ó más. En Veterinaria se utilizan tablas de condición corporal combinadas con la palpación. Algunos métodos sofisticados como el DEXA (Dual Energy X ray Absorptiometry) también se han utilizado para evaluar la cantidad de grasa corporal, pero no se emplean en la práctica común.
Lo que se recomienda es pesar a los perros de forma regular a lo largo de su vida y hacerlo siempre que visita a la clínica. De esta forma si hay una tendencia a la obesidad se detectará pronto y el veterinario podrá establecer un tratamiento precoz.
Tratamiento.
Dado que la obesidad es el resultado de un desequilibrio entre la energía que se aporta y la que se gasta, el tratamiento consiste en reducir el consumo energético y hacer más ejercicio. Para ello es fundamental seguir los siguientes pasos.
1. Implicación del propietario.
Es imprescindible hacer que el propietario sea consciente del sobrepeso de su animal, del perjuicio que supone para su salud y de la necesidad de poner remedio. Para conseguir su colaboración, en algunos casos es más efectivo un refuerzo positivo, mientras que otros responden mejor cuando se les describe una lista detallada de las peligrosas consecuencias de la obesidad para su animal. Si no está concienciado de la situación y no está dispuesto a colaborar no tiene sentido seguir adelante.
2. Calcular el peso objetivo y el aporte energético.
Hay que determinar el peso al que debe llegar el perro y en función de este calcular el racionamiento energético. Generalmente se calcula la ración para aportar entre un 40% (restricción muy severa) a un 60% - 75% de las necesidades de mantenimiento. El nivel de restricción energética puede variar en función de distintos factores como el grado de sobrepeso y la duración estimada del tratamiento. Una vez calculada la ración habrá que respetarla estrictamente para que el tratamiento sea eficaz.
3. Tratamiento dietético.
La dieta de adelgazamiento es fundamental en el tratamiento. Es necesaria una restricción de energía con el objetivo de una pérdida de peso semanal del 1-3% administrando un alimento hipocalórico, que será al mismo tiempo completo y equilibrado.
• Características de la dieta
• Menor aporte energético
Para reducir el aporte energético se baja el nivel de grasa, que es la principal fuente de energía. También se incorpora L-carnitina, que favorece la combustión de las grasas.
Además se puede aumentar la proteína, me-nos energética que la grasa y que ayuda a mantener la masa muscular, o bien, se pue-de aumentar la fibra que es la que menos energía aporta y aumenta la sensación de saciedad. • Mayor sensación de saciedad Para que sea más fácil seguir el racionamiento establecido y evitar que pidan comida entre horas, algunas dietas de obesidad proporcionan una mayor sensación de saciedad. Se consigue incorporando altos niveles de fibra, combinando distintos tipos e incluyendo el psyllium y otras fibras con gran capacidad de absorber agua. • Ración más voluminosa Si las croquetas tienen una baja densidad pueden permitir que el volumen de la ración no se vea disminuido e incluso que sea mayor. • Otros beneficios En los animales obesos se produce una mayor sobrecarga articular, por lo que es interesante que estas dietas incorporen condroprotectores (glucosamina y condroitina). Por otro lado, aunque se reduzca el nivel de grasa, el aporte de ácidos grasos y de vitaminas debe ser adecuado para mantener en buen estado de la piel y el pelo. • Palatabilidad Se trata de un aspecto básico para que la dieta sea bien aceptada, teniendo en cuenta que muchos de estos perros están acostumbrados a tomar todo tipo de alimentos caseros y pre-mios • Ración exacta Es vital que el propietario se ajuste a la prescripción, de lo contrario el tratamiento no funcionará. Puesto que los vasos medidores pueden dar lugar a errores, es recomendable utilizar básculas para poder calcular de forma precisa la ración la diaria. • Seco o húmedo La presentación seca o húmeda del alimento es otro aspecto a tener en cuenta. Las croquetas de alimento seco permiten un racionamiento más fácil, mientras que los alimentos húmedos aportan mayor volumen. Otra posibilidad es combinar las dos presentaciones y aprovechar las ventajas de ambas, lo cual es interesante so-bre todo al principio del tratamiento.
4. Ejercicio físico.
Es beneficioso porque aumenta el gasto de energía y favorece el desarrollo muscular. La prescripción de ejercicio debe ser muy clara y adaptarse tanto al perro como al propietario.
5. Seguimiento y control.
Se debe realizar un primer control de forma in-mediata para evaluar si el perro acepta la dieta o no. Después hay que valorar si el ritmo de adelgazamiento es el adecuado. Si no lo es, hay que averiguar qué falla y reajustar la ración si es necesario. Estas visitas ayudan a reforzar el vínculo entre el cliente y el equipo de la clínica y a mantener la motivación de los propietarios, que habitual-mente tienden a desanimarse. Son muy útiles los programas informáticos que dibujan las curvas de peso: ayudan a llevar el seguimiento del adelgazamiento y son herramientas de comunicación muy valiosas.
6. Mantenimiento.
Una vez que se ha conseguido el peso objetivo debemos seguir atentos para mantener ese peso ideal. Es muy frecuente que vuelvan a los malos hábitos, dejen de lado el ejercicio, pasen a alimentos más energéticos, den raciones excesivas… En esta etapa, habrá que seguir haciendo un esfuerzo importante para controlar las fluctuaciones de peso y para eso será fundamental mantener la implicación del propietario.














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