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agosto 2012

Enfoques para reducir la mortalidad neonatal en los perros.

A.P. Davidson.
School of Veterinary Medicine, University of California, Davis, CA, USA.

In:  Recent Advances in Small Animal Reproduction, Concannon P.W., England G., Verstegen III J. and Linde-Forsberg C. (Eds.). International Veterinary Information Service, Ithaca NY (www.ivis.org).
Traducido por: L. I. Echevarria Cure, Facultad de Veterinaria y Zootecnia, Universidad Peruana Cayetano Heredia, Lima, Perú. (31-May-2012).

Introducción.
La tasa de muerte fetal y muerte neonatal (hasta 4 semanas de edad) es muy variable, y está relacionada con muchos factores, incluyendo la calidad del trabajo de parto, anomalías congénitas y trastornos adquiridos. Se informó que el promedio de incidencia de muertes fetales tanto durante el parto vaginal complicado y el no complicado tiene un rango de 5,55 a 33,0% [1,2]. En un estudio se informó que la tasa de muerte fetal en cachorros nacidos por cesárea fue de 6 – 11% [3]. Se informó que los rangos de mortalidad neonatal después de partos complicados y no complicados son de 9,23 a 26,0%. La mortalidad es mayor durante la primera semana de vida. Una intervención veterinaria prudente en el período perinatal puede aumentar la supervivencia neonatal mediante el control o la eliminación de los factores que contribuyen a la morbilidad y la mortalidad del cachorro.
Una pobre condición pre-parto de la perra, distocia, malformaciones congénitas, defectos genéticos, lesiones, exposición ambiental, la desnutrición, el parasitismo y las enfermedades infecciosas contribuyen a la morbilidad y la mortalidad neonatal. La crianza óptima afecta la supervivencia neonatal favorable e implica el manejo de labor y parto para reducir la mortalidad fetal, controlar el parasitismo y reducir las enfermedades infecciosas, previniendo lesiones y la exposición del medio ambiente, y optimizando nutrición de la madre y los recién nacidos. La selección genética adecuada de los progenitores minimiza los defectos congénitos heredados. Existen muchas definiciones del período perinatal. Para propósitos de esta discusión, el período perinatal se define como el tiempo de las dos últimas semanas de gestación hasta el destete, y se puede dividir en el preparto (período prenatal), el parto y el puerperio (período neonatal).

Cuidado prenatal.
Manejo de la perra  – De manera óptima, el consejo del veterinario antes del embarazo debe incluir la adecuada selección genética, la evaluación de la salud perra, la inmunización adecuada y el control de parásitos, la selección de un semental óptimo, el momento de la ovulación para mejorar la concepción y determinar la duración de la gestación, y un buen manejo de la cruza.
Un examen físico completo y asesoramiento sobre el parto y la crianza de los recién nacidos deben ser parte de cualquier evaluación clínica de embarazo. El examen físico debe incluir la evaluación del estado general de la perra, y prestar especial atención a las glándulas mamarias y los pezones (para el desarrollo normal de la lactancia, y la anatomía normal) y el canal del parto (tamaño adecuado y la detección de cualquier estenosis). El tratamiento antihelmíntico de rutina de la perra no va a disminuir la migración transplacentaria ni transmamaria de Toxocara canis, o la migración transplacentaria de Uncinaria stenocephala, por lo tanto será necesario tratar a los cachorros recién nacidos (ver más abajo).
Nutrición  – Una nutrición perinatal adecuada y la condición corporal de la hembra deben ser abordadas en el momento del diagnóstico de gestación. Como mínimo, un cambio de alimento de adultos a un alimento formulado para el embarazo y la lactancia con la etiqueta «nutricionalmente completo para todas las etapas de la vida» o «una nutrición completa para el crecimiento, el embarazo y la lactancia» debe ocurrir en la cuarta semana de gestación y continuar hasta el destete. Recientemente, se ha bogado por un cambio en la alimentación al momento de la cruza en lugar de a mediados de la gestación para mejorar el tamaño de la camada y la viabilidad neonatal [4]. La cantidad de alimento debe ser administrada con el fin de mantener la condición corporal adecuada, ya que la obesidad impacta negativamente la labor de parto. No deben aconsejarse los suplementos ya estos que generalmente desequilibraran la nutrición provista mediante un alimento preparado comercialmente. El alimento proporcionado durante el embarazo y la lactancia debe ser un alimento probado y aprobado por las normas de la Asociación Americana de Oficiales Controladores de Alimentos (AAFCO), y no simplemente «formulado para cumplir con las normas AAFCO» (o su equivalente europeo). Un nivel de proteína de 27 a 34% (preferentemente de fuentes de origen animal), por lo menos 18% de grasa con una cantidad equilibrada de ácidos grasos n-6 y n-3, y 20 – 30% de carbohidratos junto con vitaminas y minerales óptimos (para evitar deficiencias de minerales o excesos) es aconsejable. El ejercicio debe continuar durante el embarazo con moderación progresiva, para mantener la condición corporal de la perra.
Exposición a enfermedades – Durante las últimas 3 – 4 semanas de gestación, la hembra debe ser ubicada en un entorno familiar minimizando la exposición a patógenos (incluyendo a los de otros perros o seres humanos que actúan como fomites después de viajar a los concursos de perros). El aborto tardío y la muerte neonatal puede estar asociada con numerosas infecciones virales, bacterianas y parasitarias (Tabla 1) [2,5].
La exposición de una perra inmunológicamente inocente al herpesvirus canino durante las últimas 3 semanas de gestación, puede resultar en aborto tardío o muerte neonatal en las primeras 3 semanas de vida [6]. El virus diminuto canino (parvovirus tipo-1) puede infectar a los cachorros en el útero si una perra es infectada entre los 20 y 35 días de gestación, y puede resultar en la reabsorción o la muerte aguda neonatal 1 a 3 semanas posparto.
Bajo condiciones experimentales, la infección in útero con parvovirus canino tipo 2 (PCV-2) ha sido asociada con la miocarditis en los recién nacidos, aunque este es un diagnóstico poco común en condiciones naturales. El virus de moquillo canino puede atravesar la placenta y causar infecciones congénitas. Se ha informado que el Campylobacter spp. causa abortos, muerte fetal y neonatos enfermos. Varios organismos bacterianos (por ejemplo, Escherichia coli, Streptococcus beta-hemolítico), así como el micoplasma y el ureaplasma, toda la parte de la flora vaginal normal, pueden estar asociados con la septicemia si esta se establece en el recién nacido. Se piensa que la incidencia natural de la infección por Toxoplasma gondii adquirida transplacentariamente en el perro es poco común, la infección experimental resultó en muerte neonatal. Del mismo modo, aunque la incidencia de transmisión natural transplacentaria del protozoario Neospora caninum es desconocida, la infección experimental resultó en muerte fetal con evidencia de miocarditis. La evaluación de la mortalidad neonatal teniendo a estas enfermedades infecciosas en mente, puede ser importante clínicamente.

Tabla 1. Infecciones que causan aborto tardío, mortalidad fetal o mortalidad neonatal en perros.

VIRAL

  • Herpesvirus canino
  • Virus diminuto canino (parvovirus tipo-1)
  • Parvovirus canino tipo 2 (CPV-2)
  • Virus del moquillo canino

BACTERIANO

  • Campylobacter spp.
  • Escherichia coli
  • Streptococo Beta-hemolítico
  • Micoplasma
  • Ureaplasma
  • Brucella canis

PROTOZOARIO

  • Toxoplasma gondii
  • Neospora caninum

Finales de la gestación  – Un lugar tranquilo, sin corrientes de aire, con un ambiente cálido y una caja de parto adecuada deben estar disponible para la perra durante los últimos 7 – 10 días de gestación. De manera óptima, la caja de parto debe tener una superficie impermeable que sea fácilmente desinfectada y las paredes deben ser de tal forma que las crías no puedan ser aplastadas. Esto puede lograrse mediante la inclusión de barandales o con paredes en ángulo tal como se hacen en las piscinas de plástico para niños (Fig. 1a, Fig. 1b, Fig. 1c).

Figura 1a. Una piscina para niños usada como caja de parto. 
Dibujo Figura 1b. Caja de parto forrada con cartón y con barandales de seguridad. 
Dibujo Figura 1c. Caja de parto de plástico con barandales moldeados.
Dibujo El material usado en la caja de parto para la cama debe ser adecuado, absorbente, fácil de cambiar, y que no los cachorros no sean sofocados o enterrados por dicho material. Puede ser periódicos cortados en tiras (Fig. 2), virutas de pino de alta calidad con poco polvo, papel corrugado, o una tela no lisa con borde elástico y con recubrimiento adhesivo.  
Figura 2. Periódicos rasgados usados como material de cama en una caja de parto. 
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Parto.
Control de parto – Los clientes deben ser educados acerca de los acontecimientos normales en el parto canino, y estar preparados para reconocer los primeros signos de distocia. El manejo activo y temprano de la labor de parto es aceptado en obstetricia humana como un método para reducir la distocia y mejorar la supervivencia neonatal. La calidad de la labor de parto (duración apropiada) en las mujeres está estrechamente relacionada con la viabilidad neonatal [17]. En las instalaciones de la autora, la tasa de muerte fetal se redujo de 9,2% a 2,5% al introducir el monitoreo del útero y del feto en el proceso de parto. El uso de sistemas de monitoreo uterino y fetal aumentan bastante la capacidad para evaluar la calidad de la labor de parto y la viabilidad de los cachorros aún no nacidos, haciendo el diagnóstico de distocia más oportuna y preciso. Unos sistemas para monitorear la labor y parto de la perra han sido puestos en venta recientemente y son asequibles (Veterinary Perinatal Services, Inc., Wheatridge, CO, EUA). Estos sistemas están diseñados para su uso por veterinarios en la práctica clínica para evaluar a la perra en labor o por criadores en casa bajo observación veterinaria (Fig. 3). Su diseño se basa en los sistemas de monitoreo de labor utilizados rutinariamente en obstetricia humana, estos incluyen tocodinamometria uterina y doppler fetal (Fig. 4, Fig. 5).

Figura 3. Monitor uterino usado en una perra en estado I de labor. 
Dibujo Figura 4. Equipo de monitoreo uterino (pantalla, grabadora, modem) y un doppler manual. 
Dibujo Figura 5. Utilización de un doppler manual. 
Dibujo Monitoreo de la dystocia – El uso de monitores uterinos y fetales permite al veterinario detectar y controlar el trabajo de parto, así como manejar con mas información la distocia médica o quirúrgicamente. La administración de gluconato de calcio y oxitocina para tratar una distocia puede ser usada y adaptada basándose en los resultados del monitoreo. En general, la administración de calcio aumenta la fuerza de la actividad del miometrio, y la oxitocina aumenta la frecuencia de las contracciones miometriales. Cuando se detectan contracciones uterinas débiles, se puede administrar una solución de gluconato de calcio al 10% (Fujisawa Inc., EE.UU.), (0,465 mEq de Ca++ / ml) por vía subcutánea, a razón de 1 ml por 4,5 kg/10 libras de peso corporal. La administración subcutánea es eficaz y sin preocupación por arritmias. La administración subcutánea de soluciones de calcio presentan un pequeño riesgo de formación de granulomas en el sitio de la inyección, volúmenes superiores a 6 ml deben ser divididos y administrados en varios sitios. La oxitocina, 10 USP U / ml, (American Pharmaceutical Partners, Inc., CA, EE.UU.) se administra cuando las contracciones uterinas son menos frecuentes de lo esperado para la etapa de trabajo de parto y el ritmo cardíaco fetal es normal (170 – 220 latidos por minuto, o por lo menos el doble de la frecuencia cardiaca materna). Las dosis de oxitocina que son sustancialmente inferiores a las tradicionalmente administradas (0,5 – 2,0 unidades por perro por inyección subcutánea o intramuscular), son eficaces en la mejora de la calidad de las contracciones miometriales. La presencia de sufrimiento fetal se refleja en la desaceleración sostenida de la frecuencia cardiaca. Desaceleraciones asociadas con las contracciones uterinas sugieren un desajuste del feto (demasiado grande) y la madre (canal de parto demasiado pequeño u obstruido), o mala posición fetal, mala presentación, o mala postura.

Cesáreas – Si el estrés fetal es evidente, y la respuesta al calcio y la oxitocina es pobre, la intervención quirúrgica (cesárea), está indicada para mejorar el resultado. La decisión de intervenir quirúrgicamente es urgente si los ritmos cardíacos fetales están en desaceleración persistente. Los protocolos de anestesia óptimos mejoran la supervivencia neonatal. La premedicación de las perras con un glicopirrolato anticolinérgico (Robinul, Fort Dodge), la inducción con propofol un anestésico inyectable de corta duración (PropoFlo, Abbott) o por inhalación con máscara con isoflurano o sevoflurano, y el mantenimiento con isoflurano o sevoflurano es óptimo, mientras que el metoxiflurano, la ketamina, el tiamilal, el tiopental y xilazina no son aconsejados [3]. Un bloqueo local de la región de la incisión abdominal ventral con lidocaína permite un acceso más rápido. Después de haber sacado a los cachorros, se aconseja la administración de un analgésico de un narcótico de corta acción como la buprenorfina (Buprenex, Norwich Eaton), o tartrato de butorfanol (Torbugesic, Fort Dodge) a la perra. La sedación pos-operatorio de la perra puede predisponer a torpeza con los cachorros y falta de conducta materna adecuada durante 12 – 24 horas, se aconseja una estrecha vigilancia.

Cuidado posparto.
Resucitación neonatal  – Reanimación neonatal óptima después de una cesárea incluye limpieza del sistema de las vías respiratorias por aspiración suave con una pera de goma, y el secado y la estimulación de los cachorros para promover la ventilación y evitar el enfriamiento (Fig. 6).

Figura 6. Succionando las vías respiratorias de un neonato con una pequeña pera de goma. 
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No debe agitarse a los cachorros para despejar las vías respiratorias, como se describe en la literatura veterinaria, debido a la posibilidad de hemorragia cerebral por una conmoción. El evitar el uso de la fenotiazina, barbitúricos, pre-medicación con agentes disociativos y narcóticos y agentes anestésicos en la perra, contribuye a mejorar el vigor neonatal y niega la necesidad para el uso de agentes de reversión en los recién nacidos. El uso del estimulante respiratorio doxapram en la reanimación neonatal no tiene apoyo concluyente en la literatura veterinaria, y no se menciona en la literatura sobre resucitación infantil humana. El doxapram actúa como un estimulante central y su efecto se ve disminuido por la hipoxemia cerebral [1]. El frotar el tórax del cachorro con una toalla suave y aplicar ventilación de oxígeno por presión positiva suave a través de una pequeña máscara bien ajustada y la bolsa de reinhalación son métodos eficaces para estimular la ventilación. La respiración espontánea y la vocalización al nacer se asocian positivamente con la supervivencia durante los primeros 7 días de edad [7]. Una intervención similar para la reanimación de los cachorros después del parto vaginal, debe llevarse a cabo si las acciones de la perra no estimulan la respiración, la vocalización y el movimiento dentro del primer minuto después del nacimiento.

Figura 7. Estuche de resucitación neonatal. 
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Parámetros clínicos neonatales  – Los cuidados intensivos neonatales son un reto debido a la fragilidad y el tamaño pequeño del paciente, lo cual hace difícil el diagnóstico y la terapéutica.
Algunas variaciones en el perfil bioquímico de la sangre existen en los pacientes neonatales y pediátricos, incluyendo fosfatasa alcalina y fósforo elevados, albúmina, globulinas, colesterol y urea disminuidos en comparación con los valores normales para adultos. Los cambios neonatales en el hemograma, en comparación con los valores normales para adultos, han sido descritos, incluyendo parámetros más bajos de eritrocitos. La orina de los recién nacidos normalmente está diluida y la glucosuria es un fenómeno frecuente. La toma de muestras puede ser facilitada en el recién nacido frotando suavemente el prepucio o la vulva con una bola de algodón para estimular la micción.
Los cachorros recién nacidos son muy susceptibles al estrés ambiental, la infección y la malnutrición.
Los cachorros carecen de mecanismos termorreguladores hasta las cuatro semanas de edad, y por lo tanto la temperatura ambiente debe ser lo suficientemente alta, entre 80 – 90 grados F (27 – 32 grados C), para facilitar el mantenimiento de una temperatura corporal de al menos 97 grados F (36 grados C). La hipotermia afecta negativamente a la inmunidad, el amamantamiento y la digestión. Los cachorros con una temperatura corporal menor de 95 grados F (35 grados C) deben ser calentados lentamente antes de ser alimentados.
Directivas de resucitación  – Existen en la literatura directivas de resucitación neonatal actualizadas [1]. Las recomendaciones actuales incluyen la evaluación inmediata y el monitoreo de la temperatura corporal, mantener a los cachorros calientitos y secos, asegurarse de que las vías respiratorias están patentes, colocando a la cría con la cabeza extendida y succionando la zona orofaríngea con cuidado, el apoyo de la respiración por la estimulación de la vocalización y el monitoreo de la circulación, evaluando la frecuencia cardiaca normal (150 – 220 lpm), y el color de las mucosas (de color rosa con 1 a 2 segundos de relleno capilar). El soporte de ventilación debe incluir un flujo constante de O2 administrado por máscara facial. Si esto no es eficaz después de un minuto, entonces se aconseja la presión positiva con una máscara ajustada o la intubación endotraqueal y la bolsa de reinhalación (con un tubo endotraqueal de 2 mm o con un catéter de calibre 12 a 16).
El éxito anecdótico de la estimulación con acupuntura Jen Cheng, indica el uso de una aguja de calibre 25 insertada en el surco nasolabial en la base de las fosas nasales y se hace girar cuando se toca el hueso. La estimulación cardiaca debe seguir al soporte de ventilación, ya que la hipoxemia miocárdica es la causa más común de bradicardia o asistolia. Las compresiones cardiacas transtorácicas directas se recomiendan como primer paso; la epinefrina es el fármaco de elección para el paro cardiaco (0,2 mg/kg mejor administrado por vía intravenosa o intraósea). En la actualidad no se aconseja la atropina en la reanimación neonatal. El mecanismo de la bradicardia es la hipoxemia inducida por depresión miocárdica en lugar de la mediación vagal y la taquicardia anticolinérgica inducida en realidad puede agravar el déficit de oxígeno al miocárdico. Es poco probable que el doxapram sea benéfico para los recién nacidos en apnea hipóxica. El acceso venoso en el neonato es un reto, la vena umbilical es una posibilidad. El húmero proximal, fémur proximal y la tibia y próximo-medial ofrecen sitios intraóseos para la administración de fármacos [18].
Inmunidad comprometida  – Un sistema inmune no desarrollado completamente durante los primeros 10 días de vida hace que los neonatos sean muy vulnerables a infecciones sistémicas, tanto bacterianas como virales. La ingestión adecuada de calostro debe ocurrir rápidamente después del parto para que los cachorros adquieran inmunidad pasiva. La absorción intestinal de IgG suele concluir a las 24 horas después del parto. Gatitos privados de calostro a los cuales se administro suero de gato adulto en una dosis de 150 ml/kg SC o IP desarrollaron niveles séricos de IgG comparables con los de sus compañeros de camada amamantados. Sin embargo, los cachorros privados de calostro quienes recibieron 40 ml/kg de suero de perro adulto por vía oral y parenteral no coincidieron con los niveles de IgG de sus compañeros de camada amamantados [8-10]. 
Infecciones neonatales y septicemia – El ombligo de los recién nacidos deben ser tratados con tintura de yodo inmediatamente después del parto para reducir la contaminación y prevenir el ascenso de las bacterias del medio ambiente dentro de la cavidad peritoneal (onfalitis, peritonitis) (Fig. 8).

Figura 8. Ombligo tratado con tintura de yodo. 
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La septicemia bacteriana neonatal puede causar un rápido deterioro con resultado en muerte si no se reconoce y se trata a tiempo. Los factores que predisponen a un cachorro a la septicemia incluyen endometritis en la perra, un parto prolongado o distocia, la alimentación de las fórmulas de sustitución (debido a la asociación con la mala salud neonatal y la posibilidad de aspiración), el uso de ampicilina (predispone a la bacteriemia resistente), el estrés, bajo peso al nacer (menos de 350 g para las razas de tamaño como el Cobrador de Labrador promedio), y el frío con la temperatura corporal <96 grados F (35.3 grados C). Los microorganismos más frecuentemente asociados con la septicemia son E. coli, estreptococos, estafilococos, y Klebsiella spp. El diagnóstico pre-mortem puede ser un reto, y los signos clínicos pueden no notarse porque la muerte se produce de repente. Los indicios de que la septicemia puede estar presente incluyen una disminución en la ganancia de peso, la falta de amamantamiento, hematuria, diarrea persistente, la vocalización inusual, distensión abdominal y dolor, y desprendimiento de las extremidades. Cuando se sospecha de septicemia, el veterinario debe considerar el tratamiento rápido con un antibiótico de amplio espectro, antibióticos bactericidas, nutrición mejorada a través de amamantamiento supervisado, alimentación por tubo de o alimentación con biberón, el mantenimiento de la temperatura corporal, y la reemplazo de líquidos adecuada.
La cefalosporina antibiótica de tercera generación ceftiofur sódico (Naxcel, Pharmacia & Upjohn) es una opción apropiada para la septicemia neonatal, ya que altera mínimamente la flora intestinal normal y suele ser eficaz contra los microorganismos causantes. Más específicamente, la terapia antimicrobiana de espectro reducido puede ser seleccionada una vez que el cultivo y las pruebas de sensibilidad hayan concluido. El ceftiofur sódico debe administrarse a una dosis de 2,5 mg/kg SC cada 12 horas durante no más de 5 días, y debe continuarse hasta 48 horas después de que los signos hayan desaparecido. Debido a que los cachorros de menos de 48 horas de edad tienen niveles de trombina reducidos, la terapia presuntiva con vitamina K puede ser utilizada (0,01 – 1,0 mg SC por cachorro) [11]. 
Herpesvirus canino  – La exposición de una perra libre de herpesvirus canino durante las últimas 3 semanas de gestación, puede resultar en aborto en la gestación tardía o muerte neonatal dentro de las primeras 3 semanas de vida debido a que existen insuficientes anticuerpos maternos que puedan permitir la inmunidad pasiva para ser adquirida por los cachorros. La transmisión se produce después del contacto con fluidos vaginales infecciosos o secreciones oro-nasales. Los signos en el recién nacido incluyen anorexia (pobre aumento de peso), disnea, dolor abdominal, falta de coordinación, diarrea, descarga nasal desde serosa hasta hemorrágica y petequias en las membranas mucosas.

La tasa de mortalidad en las camadas afectadas es comúnmente del 100%, con la muerte ocurriendo en unos pocos días hasta una semana. Cachorros mayores (> 3 – 4 semanas de edad) expuestos al virus del herpes pueden tener una infección asintomática, pero más adelante se han observado signos del sistema nervioso central, tal como ceguera y sordera. La terapia ha sido en general poco gratificante, pero en una experiencia reciente se sugiere que el tratamiento con aciclovir y calentamiento exógeno es exitoso (observaciones no publicadas, Davidson). La perra infectada es generalmente asintomática. Las camadas posteriores de esa hembra suelen ser normales, habiendo adquirido los anticuerpos maternos. El diagnóstico pre-mortem de infección por herpesvirus canino en los recién nacidos, puede ser un reto. Los cambios patognomónicos que ocurren en los riñones incluyen hemorragias petequiales multifocales. Los cuerpos de inclusión intranucleares pueden ser difíciles de encontrar. El diagnóstico por la reacción en cadena de polimerasa (PCR) es confirmatorio [6,12-14].

Nutrición neonatal  – Los recién nacidos tienen un mínimo de reservas de grasa corporal y una capacidad metabólica limitada para generar glucosa a partir de precursores.
Las reservas de glucógeno se agotan poco después del nacimiento, haciendo que la alimentación a partir del amamantamiento sea vital. Incluso una ayuna mínima puede resultar en hipoglucemia.
La hipoglucemia puede también resultar por endotoxemia, septicemia, shunt portosistémico (nota del traductor: shunt es un agujero que permite el paso anómalo de fluidos de un lado a otro.) y anomalías en el almacenamiento de glucógeno. El fluido oral y el reemplazo de glucosa puede ser preferible si el cachorro tiene un reflejo adecuado para tragar y no se ve comprometido clínicamente. La hipoglucemia clínica implica niveles de glucosa en sangre menores de 30 a 40 mg/dl, y puede ser tratada con una solución de dextrosa por vía intravenosa, a una dosis de 0,5 a 1,0 g/kg utilizando una solución al 5 a 10%, o una dosis de 2 a 4 ml/kg de una solución de dextrosa al 10%. Una sola administración de glucosa por vía parenteral es adecuada si el cachorro puede ser alimentado o si es amamantado. Una solución de dextrosa al 50% sólo se debe aplicar a las membranas mucosas, debido a la posibilidad de flebitis si se administra por vía intravenosa, sin embargo, la circulación debe ser adecuada para la absorción a partir de la mucosa.
Cuando se administra dextrosa a los recién nacidos, estos deben ser monitorizados para la hiperglucemia, debido a los mecanismos reguladores metabólicos inmaduros. Si un recién nacido es demasiado débil para amamantar o succionar, una mezcla de un cristaloide caliente y equilibrado (solución de lactato de Ringer o solución normosol y dextrosa al 5%) se puede administrar por vía subcutánea en una dosis de 1 ml por 30 g de peso corporal, hasta que el perrito pueda ser alimentado o sea amamantado. Una nutrientes solución electrolítica equilibrada calentada se puede administrar por vía oral por sonda gástrica cada 15 – 30 minutos hasta que el recién nacido sea capaz de succionar. El requerimiento calórico neonatal es de 133 calorías/kg/día durante la primera semana de vida, 155 calorías/kg/día para la segunda semana, 175 – 198 calorías/kg/día para la tercera semana y 220 calorías/kg/día para la cuarta semana [1]. Fórmulas de sustitución de leche para cachorros fabricadas comercialmente (Esbilac – Pet-Ag Inc, Elgin, IL; Puppy Milk Replacer Formula: Eukanuba, The Iams Co, Dayton OH; Veta-Lac Powder for Puppies: Vet-A-Mix, Shenandoah, IA) por lo general son superiores a las versiones caseras. El uso de leche obtenida a partir de la madre se puede considerar si está disponible. Una diarrea osmótica (generalmente de color amarillo, con apariencia heces cuajada) puede resultar por la sobrealimentación de fórmula, necesitando diluir el producto al 50% con agua o un cristaloide equilibrado tal como una solución de lactato de Ringer. Los cachorros deben ganar peso de manera constante desde el primer día después del nacimiento, sin embargo una pérdida transitoria leve del peso de nacimiento es aceptable en el día 1; ganando 2 a 7 g (0,002 a 0,007 kg) por día por cada kg de peso adulto anticipado, es decir, entre 0,03 y 0,10 onzas por día por cada libra de peso corporal para adultos. Los pesos de las crías deben ser registrados cada día durante las dos primeras semanas, luego cada 3 días hasta un mes de edad (Fig. 9). Los cachorros deben aumentar su peso corporal en un 5 – 10% por día, duplicando su peso al nacer alrededor de los 10 – 12 días de edad [15]. Los cachorros saludables bien alimentados son tranquilos y duermen cuando no están mamando, aunque pueden temblar cuando sueñan.

Figura 9. Monitoreo de la ganancia de peso en el neonato. 
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Cuidados preventivos de salud – La rutina de cuidado neonatal de salud preventiva debe incluir la terapia antihelmíntica de amplio espectro, comenzando a las 3 semanas de edad, y se repetirá en 14 días. Exámenes posteriores de heces para parásitos pueden monitorear la eficacia de la terapia. Se aconseja un antihelmíntico de amplio espectro no tóxico tal como pirantel (5 mg/kg por vía oral). La desparasitación de rutina de la madre no se recomienda porque los parásitos transmitidos al feto (a través de la placenta) o el recién nacido (a través de la glándula mamaria) se enquistan en los tejidos y no residen en el tracto gastrointestinal.
En perreras donde históricamente los cachorros están gravemente parasitados, la eliminación de parásitos de las madres a partir del día 40 de gestación hasta los 14 días de lactancia con fenbendazol (Panacur) a una dosis de 50 mg/kg/día por vía oral puede reducir la transmisión de la perra a las crías, pero es caro. La inmunización de cachorros con vacunas apropiadas (moquillo, parvovirus, adenovirus y parainfluenza tipo II como mínimo) se puede iniciar a las 5 – 7 semanas de edad, y se repite cada 3 – 4 semanas hasta 16 semanas de edad.

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