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febrero 2014

Caracterización de las instalaciones y las prácticas de manejo en pequeños y medianos rodeos de cría de la región oeste de la provincia de Córdoba.

Vet. Arg. – Vol. XXXI –  N° 310 – Febrero 2014.

*Giraudo, J.; Bérgamo, E.; Schneider,  M.; Magnano, G.; Macías, A.; Sticotti, E.; Mació, M.; Lovera, H.; Zubeldía, D.

Resumen
Entre 2011 y 2013 se encuestaron 37 pequeños y medianos productores bovinos de cría del oeste de la provincia de Córdoba, Argentina. La encuesta semiestructurada fue realizada por estudiantes avanzados de medicina veterinaria en el marco de la actividad práctica de la asignatura Enfermedades de los Rumiantes Domésticos Bajo Planes Nacionales. Los resultados permiten identificar puntos críticos referidos a instalaciones y riesgos laborales, manejo de animales y bienestar, así como bioseguridad que pueden ser mejorados con información y capacitación de productores y su personal.

Palabras clave: Bovinos – Cría –  Instalaciones- Manejo – Córdoba – Argentina

Characterization of facilities and animal management in small and medium bovine farms from the western region of Cordoba province, Argentina.
Summary
Between 2011 and 2013, a survey was carried out on 37 bovine farms (small and medium) from the western region of Cordoba province, Argentina. The survey was semi rigid and performed by Veterinary students as a practical activity of the Course “Diseases of domestic ruminants under national plans”. The results allowed to identify the critical points related to facilities, work risks, management, animal wellbeing and biosecurity that could be improved with information and capacitation of farmers and personal.

Key words: Bovine – Breeding – Facilities – Management – Córdoba – Argentina

*Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto.
jgiraudo@ayv.unrc.edu.ar

Introducción:
Las buenas instalaciones, una correcta bioseguridad y un adecuado manejo de los animales previenen enfermedades y aumentan la productividad de los rebaños, especialmente en explotaciones intensivas. Adicionalmente se mejora la calidad de los productos cárnicos que se producen.

Desde el punto de vista de la medicina preventiva, la bioseguridad participa activamente en la prevención de enfermedades que reducirán la producción y/o serán perjudiciales para el bienestar animal (Radostits, 2003).

La bioseguridad se posiciona como una herramienta que permite mantener e incrementar el status sanitario de los rodeos productivos, y asegura la calidad sanitaria de los productos derivados de estos sistemas.

En un estudio realizado sobre riesgo del trabajo veterinario en la cuenca lechera santafesina, se determino que las acciones más frecuentes invocadas como de alto riesgo fueron las patadas de los animales durante su manejo (principalmente en la cabeza, pecho y miembros del operario), los cabezazos y/o cornadas, aprietes y atropellos por parte de los animales, la manipulación de agujas, suturas y el tránsito vehicular hacia los campos. (Tarabla, 2009)

No existen estudios regionales y muy pocos nacionales, que sistematicen y analicen el estado y funcionalidad de las instalaciones de rodeos de cría en pequeños y medianos productores ganaderos bovinos.

Todas las personas involucradas en el manejo de los animales, productores, trabajadores del campo y Veterinarios, se ven favorecidas o perjudicadas por el estado y funcionalidad de las instalaciones utilizadas en las prácticas habituales. De estas personas los Veterinarios son los más expuestos a riesgos por las características de las tareas que realiza (tacto rectal, despalmes, vacunaciones, sangrados, tuberculinizaciones, tratamientos varios). Que el productor posea adecuadas y funcionales instalaciones para el manejo de animales reduce las perdidas por estrés que se generan durante las diferentes maniobras que necesariamente deben ejecutarse, pero por otro lado protegen la integridad física de las personas que trabajan en estrecho contacto con los animales, ya sea personal del campo o veterinarios y vacunadores.

El propósito de este estudio es difundir las características de las instalaciones, practicas de manejo y algunos aspectos del bienestar animal en pequeños y medianos rodeos de cría de la región oeste de la Provincia de Córdoba. Adicionalmente realizamos una aproximación para identificar las prácticas de bioseguridad que implementan estos productores.

Materiales y métodos:
El trabajo se desarrolló desde el 2011 hasta el 2013, en un total de 37 establecimientos de cría ubicados en el oeste la provincia de Córdoba (Departamentos de Río Cuarto, Calamuchita, Roque Sáenz Peña, General Roca y Cruz del Eje). Los propietarios de estos rodeos son pequeños y medianos productores que no cuentan con asesoramiento veterinario permanente, y en algunos casos sólo consultan a profesionales ante situaciones de emergencia. De estos rodeos, 13 estaban ubicados en región de sierras o pié de sierra y el resto en llanura.

Este trabajo fue realizado por los estudiantes que cursaron durante los años 2011, 2012 y 2013 una de las materias de profundización de la currícula de Medicina Veterinaria de la UNRC, “Enfermedades de los Rumiantes domésticos Bajo Planes Nacionales”. En ésta asignatura es requisito para la aprobación un trabajo de campo donde los estudiantes investigan la prevalencia de enfermedades que están bajo Planes Nacionales (Magnano, 2012). Aprovechando esta actividad se confeccionó una encuesta semiestructurada, con algunas preguntas abiertas, que debían completar en su/s visita/s a los establecimientos. Esta encuesta fue analizada y discutida previamente con los estudiantes a los fines de homogeneizar los criterios para la recolección de información.  También se recomendó a los estudiantes la lectura de un Manual de Bioseguridad editado por un laboratorio comercial (Agropharma, 2007).

La encuesta constaba de tres partes, la primera sobre estructura del rodeo e instalaciones generales del establecimiento, haciendo especial hincapié en aquellas utilizadas para el manejo de los animales y su funcionalidad. La segunda parte abordaba la observación del manejo de los animales durante la ejecución de las tareas sanitarias. La última parte abordaba aspectos relacionados con la bioseguridad. La gran mayoría de los grupos de trabajo realizaron dos viajes al campo, trabajando en las instalaciones y recorriéndolas para analizarlas.

Resultados:
El promedio de reproductores adultos y reposición de estos rodeos fue de 187 animales. El 80% de los establecimientos estudiados vendían los terneros al destete y unos pocos realizaban ciclo completo.

En una apreciación general se determino que el 57% de los establecimientos contaba con alambrados (ya sea perimetral o interno) en buen estado. De los restantes el 38% poseían alambrados en estado regular y sólo el 5% en mal estado.

Al apreciar si poseían sombra en los potreros pudieron constatar que la mitad poseían sombra natural con árboles y la otra mitad no. Sólo el 38% de los establecimientos tenían sombra en los corrales y manga.

El 90% de los campos poseían bebederos tradicionales provistos mediante perforaciones, aunque algunos de estos también contaban con provisión de agua mediante represas o arroyos en algunos lotes. El 10% tenía como fuente de agua exclusiva arroyos y vertientes. El estado estructural y funcional de los bebederos en su gran mayoría eran bueno, considerando como tal al que se encuentra sin pérdidas, con flotante funcionando, disponibles para todas las categorías y con acceso no fangoso. Respecto a la limpieza, la condición del agua que bebían los animales fue considerada limpia en un 76%, y sucia o muy sucia en un 24%.

Con respecto al estado de las instalaciones utilizadas para el manejo de los animales, se apreció que la mitad de los cepos trabajaban correctamente, mientras que la otra mitad lo hacía con dificultades o incorrectamente. Dos de los campos visitados no contaban con un cepo, 1 de ellos sólo con manga, el otro con brete a la par.

Analizando las mangas y los toriles, el 65% presentaban algún defecto que dificultaba el manejo de los animales, principalmente la forma, orientación y ubicación, y el tipo de construcción. Esta realidad permitió calificar sólo al 35% de las instalaciones como funcionales, mientras que las restantes fueron calificadas como poco o muy poco funcionales.

Estimando el riesgo para los operarios durante el uso de las instalaciones, la observación permitió establecer que en un 60% representaban poco o ningún riesgo, mientras que el 40% restante fueron calificadas como riesgosas.

Al observar el arreo de los animales al brete y el manejo dentro del mismo (ingreso de animales a corrales, toril y bretes, aparte y otros manejos), por parte de los operarios del campo, se pudo determinar que en el 62% fue amigable, el 32% poco amigable y un 6% agresivo. Para este trabajo se observó que en la mitad de los casos se utilizo látigo o rebenque y/o picana y/o perros. Sólo la  mitad utilizó banderillas. En muchos casos se utilizó el caballo y unos pocos trabajaban de a pie.

El manejo observado dentro de la manga fue correcto en el 80% de los casos y regular o malo en el 20% restante.

Sobre bioseguridad se pudo constatar que prácticamente ninguno tenía un control de visitas al establecimiento, tampoco había señales indicadoras de ningún tipo o exigencia de ningún tipo para la prevención del ingreso de enfermedades.

El 50% de los productores no exige ningún requisito sanitario al ingresar animales al establecimiento o confía en lo que dicen los consignatarios o productores vendedores. La otra mitad exige certificados para las enfermedades más comunes como Brucelosis y Tuberculosis y/o alguna vacunación previa. Estos últimos productores también ubican a los animales comprados en potreros separados por algún tiempo, aunque no especificaron tiempos en función de las enfermedades.

Al indagar qué se realiza cuando muere alguna animal, el 57% lo traslada a un espacio destinado para eso (cementerio u osario), de éstos el 75% arrastra el cadáver ya sea con un tractor, camioneta o caballo. Unos pocos trasladan el cadáver con un pinche o una pala mecánica. Del restante 43%, un 23% lo deja en el lugar y el 20% restante asegura que lo entierra.

Sobre el estado de las jeringas utilizadas para vacunaciones y/o tratamientos, las mismas se pudieron observar en 32 de los 37 establecimientos, el 31% se encontraba limpias y desinfectadas, el 50% habían sido lavadas solo con agua y presentaban alguna suciedad, y el 19% restante estaban completamente sucias y sin mantenimiento.

El 78% de los campos no contaba con un lugar para mantener los enfermos (enfermería), mientras que el resto destinaba algún lugar para aislar los enfermos del resto del rodeo.

La mitad de los campos estudiados realizan análisis del agua de bebida de los animales (algunos de ellos anualmente). La otra mitad nunca realizó un análisis de agua.

Prácticamente ningún establecimiento realiza o promueve la capacitación del personal (debe considerarse que en muchos casos solo el productor o su familia trabajan en el campo).

Discusión y conclusiones:
El estado de los alambrados mostrado en este estudio no favorece un buen manejo productivo y sanitario en el 43% de los campos. Es evidente la importancia de los alambrados en el manejo productivo y sanitario de los rodeos de cría. En muchas ocasiones el deterioro de los mismos explica la aparición de enfermedades.

La sombra natural con arboles disminuye el estrés calórico durante el verano, y provee de protección contra el frio en invierno. En muchos de los campos estudiados se observo que los productores consideran importante la utilización de esta protección y favorecen su mantención. No se observaron sombras artificiales.

La estructura y funcionalidad de los bebederos en general fue aceptable, si bien en varios campos se pudo relevar la falta de limpieza de las piletas. Es importante explicar a los productores la importancia que tiene ofrecer agua limpia a los animales, especialmente durante el verano.

Como se aprecia en los resultados, la mitad de los cepos funcionan incorrectamente. Lo mismo ocurre respecto al estado y funcionalidad de las mangas y toriles, aunque en la mayoría de los casos por defectos de diseño y/o estructura. Esta situación probablemente sea la que más afecta el manejo de los animales en las actividades habituales como son vacunaciones, desparasitaciones, tratamientos varios, revisación de toros, tacto rectal, castraciones, aplicación de caravanas y otros.

Se debe reconocer que en el país los constructores de instalaciones para bovinos han utilizado diseños con muchos defectos de funcionalidad por no respetar o conocer el comportamiento de los bovinos o el tipo de tareas a realizar por el personal o los veterinarios. Los veterinarios deberíamos involucrarnos más en este aspecto para poder recomendar correctamente acerca de la adquisición de instalaciones, o cuando sea necesario acondicionar las ya existentes.

Las instalaciones observadas por los estudiantes, considerando su estado, fueron calificadas como potencialmente riesgosas para el trabajo veterinario en un 40% de los campos visitados. En otros trabajos, el 92% de los veterinarios que practicaban la profesión en grandes animales manifestó que los lugares más frecuentes para la ocurrencia de accidentes fueron la manga y el toril, siguiendo en orden decreciente los corrales, el ordeñe y el potro (Tarabla, 2009). En el mismo trabajo,  el 75,5% de los Veterinarios entrevistados sufrió accidentes laborales durante el año previo a la encuesta, siendo las lesiones más frecuentes punzaduras, contusiones, hematomas, excoriaciones, heridas cortantes y accidentes durante el tránsito vehicular hacia los campos. De estos el 55% requirió atención médica (Tarabla, 2009).

Si bien el 62% de los productores estudiados realizan un manejo amigable de los animales, el 38% restante lo realiza incorrectamente. Se observa que todavía se utilizan elementos inadecuados para intentar el arreo y los apartes de animales (látigos, rebenques, picanas y perros). Es importante que los veterinarios expliquemos con fundamentos cómo se debe trabajar.

La bioseguridad se posiciona como una herramienta que permite mantener e incrementar el status sanitario de los rebaños productivos y asegurarse la calidad sanitaria de los productos derivados de esos sistemas (Paris, 2011). La bioseguridad es muy poco atendida por los que participaron en este estudio y creemos que refleja a la gran mayoría de los productores pequeños y medianos. Este es uno de los aspectos más preocupantes en este sistema productivo y más aún en otros sistemas intensivos como es el engorde y la lechería. Debemos entender que la principal forma de introducción de enfermedades en los rodeos se produce cuando ingresan animales sin diagnóstico previo (Sanderson, 2002). Estamos acostumbrados a ver que muchos productores priorizan el negocio a la sanidad, aunque en muchos casos es por desconocimiento de este peligro.

En los campos ganaderos esta culturalmente instalado que a los cadáveres se los debe trasladar a un lugar apartado del establecimiento (generalmente un lugar donde no acceden otros animales). Si bien este manejo de los cadáveres es correcto, se debe hacer hincapié en cómo se traslada y trata en el depósito. En una encuesta realizada por un laboratorio privado del interior de la provincia de Buenos Aires, sobre cómo manejan los cadáveres sospechosos de Carbunclo Bacteridiano, se determino que en el 79% de los establecimientos se tomó alguna medida relacionada a la eliminación de cadáveres, el 57 % intentó quemarlos, el 22% intentó enterrarlo y el 22% movilizó el cadáver dentro del establecimiento buscando un lugar más adecuado para su depósito final. En el 21 % de los establecimientos no se tomó ninguna medida para eliminar los animales muertos. Este mismo laboratorio ha realizado ensayos cubriendo los cadáveres muertos por Carbunclo con polietileno negro de 100 micrones, obteniendo resultados auspiciosos (Noseda, R). Esta práctica debería ser más difundida.

Las apreciaciones de los Veterinarios que trabajan en el campo sobre el manejo que realizan los productores con sus jeringas son parecidas a lo observado por los estudiantes en los campos visitados. Este aspecto debe mejorarse para evitar problemas posteriores a la aplicación de biológicos y/o medicamentos.

El agua de bebida es el principal componente de la alimentación de los animales. Por esto su calidad es importante. Los resultados registrados sobre si analizan el agua y la periodicidad  evidencian una escasa preocupación de los productores.

Los resultados sobre la capacitación del personal de campo están indicando la necesidad de realizar extensión sobre los variados temas relacionados con principalmente con el manejo de los animales. Para esto los responsables deberían ser los Veterinarios y las organizaciones de productores.

Bibliografía

  1. AGROPHARMA. Manual de Bioseguridad en Rodeos Bovinos. 2007.
  2. Magnano, J. et al, Evaluación de la brucelosis y tuberculosis bovina en establecimientos de cría y tambo de la región centro de Argentina.Vet. arg. Vol XXIX N° 209
  3. NOSEDA, R. 2011. Asociación Argentina de Zoonosis. Actualización de Carbunclo Rural en Argentina. Temas de Zoonosis V -Sección Salud Pública y Epidemiologia -Pag.221-228
  4. PARIS, A; MAINO, M; DUCHENS, M. Prácticas de bioseguridad adoptadas en grandes explotaciones de bovinos de carne en la zona central de Chile. 2011. Avances en Ciencias Veterinarias. V26. N. 1 y 2. Pp. 78-93.
  5. Noseda, R. et al. Carbunclo bovino: encuesta epidemiológica sobre 46 focos en la Provincia de Buenos Aires y su relación con la enfermedad humana. www.laboratorioazul.com.ar/carbunclo
  6. RADOSTITS, O. 2003. Principios de bioseguridad para la producción de carne y leche. V Simposio Internacional de Reproducción Animal. Córdoba. Argentina. 27 al 29 de junio. pp 327-367.
  7. SANDERSON, M; GNAD, D. 2002. Biosecurity for reproductive diseases. Vet. Clin. North Am. Food Anim. Pract. 18: 79-98