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julio 2017

Ojos y oídos atentos para los auténticos hombres de campo. Argentina.

Martha Salas – PARA LA NACION – Sábado 08 de julio de 2017.
El Martín Fierro es el fruto de la imaginación y de la experiencia que logró José Hernández con su vida gauchesca y trajinada por los campos de las provincias donde vivió: Entre Ríos, Corrientes, Buenos Aires. Sus actividades fueron tan variadas como pocos escritores las tuvieron: fue estanciero, soldado, taquígrafo, periodista, profesor de gramática, agente de compra y venta de campos, librero, tenedor de libros, senador y vagamente militar en las discordias civiles de la época; así lo describe Borges en uno de los tantos prólogos que dedicó al Martín Fierro. Pero su corazón estaba con los hombres de la tierra.

José Hernández. Foto: LA NACION

Decide instalarse en el Hotel Argentino de Buenos Aires, en la calle Rivadavia y 25 de Mayo y no salir de él, está escribiendo su obra máxima: el Martín Fierro. Lo rodean la soledad y el silencio para recrear la belleza y la serenidad del campo argentino. Dicen que escribía entre mate y mate y un cigarrillo negro temblaba en su boca, sin libros ni apuntes dejando brotar las coplas del fondo de sus recuerdos.