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noviembre 2017

Manual técnico de mastitis y calidad de leche.

Anatomía de la glándula mamaria.
La ubre bovina está constituida de cuatro glándulas mamarias conocidas como cuartos. Cada cuarto funciona como una glándula independiente.  Cada cuarto de la ubre consta del cuerpo glandular y el pezón. La ubre está formada por un sistema de ligamentos suspensorios; un grupo de ligamentos de tejido conectivo que mantienen a la ubre fija a la pared abdominal, el ligamento suspensorio medial divide y fija a la ubre al abdomen, el ligamento suspensorio lateral actúa como un soporte  y un sistema de conductos  compuestos por la cisterna del pezón, la cisterna de la glándula, los canales lácteos y los alvéolos,  donde se produce la leche de manera continua. La pared de un alveolo consta de la membrana basal, en donde se unen en el alveolo, en forma de esfera, las células mioepiteliales con las células epiteliales alveolares (células glandulares lácteas). Antes de la ordeña se encuentra una gran parte de la leche (60%) en la porción alveolar de la ubre. Esa leche puede únicamente ser liberada con ayuda de la hormona oxitocina que es producida en el lóbulo posterior de la hipófisis. El pezón es una prolongación de la cisterna y además ayuda a la eyección de la leche. La musculatura del pezón representa un sistema que enlaza las fibras musculares que corren en diversas direcciones. En la punta del pezón las fibras musculares se ordenan en forma circular para formar un músculo obturador. El canal del pezón (conducto galactóforo) representa la unión de la cisterna del pezón con el ambiente externo. El conducto galactóforo, donde desembocan los lóbulos,  se encuentra justo debajo de la roseta de Fürstenberg, recubierto con epitelio poliestratificado liso, este epitelio forma el tapón de queratina en el canal del pezón mediante la descamación. La lactación se mantiene a través de la regulación hormonal. (Dukes, 1977).

Estructura interna de la mama
La producción y secreción de la leche corre a cargo de un conjunto de células especializadas que se agrupan en una unidad funcional llamada alveolo.

La totalidad de la organización de la ubre se centra alrededor de la estructura alveolar. Cada alveolo es una pequeña vesícula (semejante a una esfera de 100 a 300 micras de diámetro) en la que distintos componentes procedentes de la sangre se transforman en leche, y es capaz de alcanzar un volumen máximo cuando está llena de leche y de replegarse y de reducirse cuando está vacía.

La constitución básica de un alveolo (figura) es una capa sencilla de células epiteliales que rodean una cavidad central, el lumen. Las células epiteliales poseen un solo núcleo y descansan sobre una membrana. Cada alveolo está irrigado con pequeños capilares y vénulas, que proporcionan sangre al alveolo y retiran la sangre no utilizada. Además, rodeando a cada alveolo aparece una serie de células especializadas -las células mioepiteliales– que son responsables de la eyección de leche al contraerse por la acción de la hormona oxitocina. Las células epiteliales (o glandulares) absorben nutrientes de los capilares, los transforman en componentes de la leche y los liberan en el lumen del alveolo.

Cada grupo de alveolos forma un auténtico racimo o “acini” para formar un lobulillo. Cada lobulillo posee de 150 a 220 alveolos y mide unos 0,75 mm3. Cada lobulillo aparece rodeado por una cápsula de tejido conjuntivo. Un conjunto de lobulillos reunidos forman un lóbulo, que desemboca en un conducto mayor que se encuentra rodeado por una cápsula de tejido conjuntivo. (Sakemi, et al., 2009; Gallegos y Moncada, 2011)

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Fuente: Agromeat