Sábado, 21 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 377
ISSN 1852-317X

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marzo 2018

Origen genealógico de caballos domésticos y salvajes.

Según una nueva investigación, los primeros caballos domesticados no están en la raíz del origen genealógico de las razas modernas actuales, tal como se pensó anteriormente,.

Se había sugerido que los caballos Botai, de Kazajstán, fueron los progenitores de todas las razas modernas domesticadas que se encuentran en el mundo.

Sin embargo, este nuevo trabajo basado en la evidencia genética innovadora y arqueológica revela que el Botai no dio lugar a los equinos de hoy, sino que son ellos mismos antepasados de los caballos Przewalksi ‘salvajes’, originarios de la región de Mongolia.

El estudio, dirigido por el profesor Ludovic Orlando, del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS), con el profesor Alan Outram, de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, también indica que no hay caballos puramente salvajes supervivientes, como informan en un artículo sobre su trabajo publicado este jueves en la revista ‘Science’.

«Nuestros hallazgos literalmente ponen patas arriba los actuales modelos de población sobre el origen de los caballos: lo que solíamos entender como el último caballo salvaje en la tierra es, de hecho, el descendiente de los primeros caballos domésticos, que simplemente escaparon a la presión humana y se volvieron salvajes durante los últimos milenios», asegura Orlando, profesor de Arqueología Molecular en la Universidad de Copenhague, Dinamarca, y director de investigación en el CNRS de la Universidad de Toulouse (Francia).

Para el estudio, el equipo de investigación examinó los genes de 88 caballos antiguos y modernos de una variedad de épocas y lugares en toda Eurasia. El análisis encontró que muchos de los primeros caballos de Przewalski tenían pieles de estilo dálmata, blancos y moteados. Estos caballos alguna vez vagaron libremente a lo largo de la frontera entre Mongolia y China y recientemente han sido reintroducidos a la región después de haber sido salvados de la extinción en cautiverio. Hace miles de años, un número sorprendentemente grande fue cirado para tener el estilo Dalmation, posiblemente porque parecía atractivo.

Las comunidades Botai tenían caballos con arneses y bocados.

Charleen Gaunitz, uno de los dos estudiantes de doctorado del equipo del profesor Orlando, que llevó a cabo el trabajo experimental para este estudio, señala que «irónicamente» se solía pensar que la población en peligro de los caballos de Przewalski debería conservarse como los últimos caballos salvajes en el mundo. «Ahora encontramos que deben conservarse como el descenso más cercano de los primeros caballos domésticos», añade.

El profesor Alan Outram y el profesor Victor Zaibert llevaron a cabo excavaciones arqueológicas en la cultura Botai durante décadas y descubrieron que las comunidades que vivían allí hace miles de años tenían caballos que llevaban bocados o frenos (parte de la brida que se coloca en la boca de los caballos) y arneses. También ordeñaban a sus caballos y comían carne de caballo.

Las nuevas excavaciones realizadas como parte de este estudio muestran que la población de Botai construyó corrales para mantener a los caballos en grupos, cerca de sus habitaciones.

«Hay muchas pruebas en el registro arqueológico que demuestran que los caballos Botai fueron manejados –detalla el profesor Outram–. La población Botai no sólo comía carne de caballo, sino que consumía también leche de yegua. Era esencial para la gente Botai administrar el recurso del caballo ya que proporcionó la base de su estrategia de subsistencia. Probablemente, los caballos fueron domesticados incluso primero en Botai porque la equitación de alguna manera facilitó la caza de caballos».

Fuente: periodistadigital.com