Sábado, 19 de enero de 2019

ENERO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 369
ISSN 1852-317X

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julio 2018

Ácaros en los oídos de los gatos.

Con la llegada del buen tiempo, las reacciones causadas por el contacto con alérgenos y parásitos se multiplican en las mascotas. Uno de los casos más recurrentes es la presencia de ácaros, que compromete el bienestar de los oídos en los gatos hasta el punto de generarles una otitis que debe tratarse para evitar infecciones secundarias o el contagio a otros animales.

Los profesionales de los Centros Veterinarios Mascoteros de Madrid explican que esta dolencia afecta más a los cachorros de gato y a las razas de pelo largo como la persa o la himalaya. En su desarrollo hacia la madurez, indican, el gato puede experimentar una reacción hipersensible a determinados patógenos, que a su vez puede mostrar resistencia a los tratamientos acaricidas. Normalmente, la inmunización de los gatos a través de las correspondientes vacunas mantiene a raya la infestación de parásitos externos. Sin embargo, condiciones como el hacinamiento, la falta de higiene o la mala alimentación influyen en su proliferación, detectándose en la cabeza, cuello y cola del animal.

Entre los síntomas más visibles, se produce una reacción alérgica que destaca por su inflamación, además del enrojecimiento de la zona y una secreción de color oscuro. Los expertos señalan que los ácaros se alimentan de la exudación procedente de esa inflamación que causan, además de la descamación de la piel que puede sufrir el animal. Toda esta reacción, altamente dolorosa, hace que el gato sacuda la cabeza y se rasque las orejas, algo que favorece la aparición de hematomas y hasta la caída del pelaje en los alrededores de la oreja del animal, sólo en los casos más leves ya que también sufre el riesgo de desarrollar un carcinoma, tal y como detallan los profesionales de la Clínica Veterinaria María J. Cabeza de León.

Diagnóstico y pautas de tratamiento
Debido a las molestias que genera la otitis en los gatos, los profesionales señalan que el animal puede mostrarse irritable e inapetente, y recomiendan observar el comportamiento del gato para evitar que la afección se agrave o que pueda contagiar a otros animales de la casa o fuera de ella como pueden ser gatos e incluso perros.

Tras la detección de estos parásitos, el veterinario debe proponer un tratamiento que, advierten, es lento ya que garantiza la eliminación de todos los huevos y larvas de estos ácaros antes de que alcancen la madurez sexual y que puedan volver a reproducirse, infestando de nuevo al gato. Otra de las recomendaciones que hacen los expertos es el uso de una pipeta para deshacerse de otros parásitos que puedan encontrarse alrededor de sus orejas. Con todo, habrá que limpiar y desinfectar todos los objetos de la casa con los que haya interactuado el gato.

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health recuerdan que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

Fuente: Animalshealth.es