Martes, 25 de junio de 2019

JUNIO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 374
ISSN 1852-317X

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julio 2018

La gestualidad de los perros.

Con sus patas, su lengua y su cabeza expresan cuatro deseos…

Dos investigadores han analizado los gestos de 37 canes, 1.000 horas de vídeos, para decodificarlos.
Encontraron 19 movimientos frecuentes y han elaborado una guía para entenderlos

Mueven la cola cuando nos ven llegar a casa. Levantan la pata para pedir alimento o juguetes. Incluso se esconden cuando escuchan los alaridos de sus dueños enfadados. Estas características -y otras más- nos hacen pensar en la inteligencia de los perros. Tanto que muchas veces aplaudimos sus gracias y nos reímos con sus ocurrencias. Y al igual que muchos dueños de perros, la científica británica Hannah Worsley ha visto lo que parecía ser un comportamiento «inteligente» en su propia mascota. Así que decidió investigar más sobre los perros, junto a Sean O’Hara a otro investigador inglés.

Según la revista ‘Current Biology’, la relación entre humanos y perros se remonta 40.000 años. Es el animal de compañía predilecto por los españoles, con 5.147.980 ejemplares registrados -casi un perro por 10 habitantes-. También el más costoso de mantener: unos 814 euros al año, según la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía.

Barnie es juguetón y cuando quiere que sus amos le acaricien, se gira en el suelo.

O’Hara y Worsley analizaron 1.000 horas de vídeos. Estudiaron los gestos de 37 perros en sus propios hogares -como parte de la tesis doctoral de Worsley-. Y tardaron cuatro años en concluir un estudio que sacará a la luz lo que animales intentaban transmitir a sus dueños a través de sus movimientos. Los dos científicos de la Universidad de Salford (Mánchester) dedicaron gran parte de su tiempo a construir un diccionario de perros para los humanos. Y lo han conseguido.

Uno de los participantes es un terrier Patterdale de 15 años llamado Star. Él ha vivido con humanos desde que cumplió las ocho semanas de vida. Es un perro al que le encanta ladrar. No le gustan demasiado los de su misma especie, prefiere la compañía de los humanos y se emociona cuando la gente lo visita. En el tiempo que ha vivido con personas, Star ha aprendido y desarrollado un repertorio gestual que garantiza que su familia entienda lo que quiere. Pedir comida es la demanda más común que hacen los perros. Star no es una excepción. Señala repetidas veces que deben alimentarlo y darle golosinas.

Sin embargo, los investigadores han querido ir más allá. Su estudio representa uno de los primeros intentos sistemáticos por traducir lo que los perros intentan decir a sus dueños. El informe muestra 19 gestos que los investigadores descubrieron durante el estudio. Y cuáles son sus significados.

O’Hara y Worsley instalaron cámaras en diferentes puntos de las casas por donde se movían los animales para grabar la interacción entre ellos y sus dueños. Día y noche. Aunque no todos los propietarios de los animales aceptaron. Entonces surgió otra idea: llevar los canes a un laboratorio y estudiar sus gestos. Pero esta tampoco era una buena opción, ya que los investigadores querían observar la interacción del perro en sus lugares naturales, donde se sintieran cómodos.

Al final, los investigadores de Salford recurrieron a una técnica llamada «científicos ciudadanos». Son voluntarios -y dueños de perros-que se inscribieron para participar en el proyecto. Reclutaron 37 perros (16 hembras y 21 machos) que cumplían un requisito: haber vivido con sus amos durante un mínimo de cinco meses.

Max levanta su pata cuando quiere que sus dueños le den su juguete para mordisquear.

Los dueños se ponían a jugar con sus mascotas y en el momento en que pensaban que una postura era interesante para estudiar, grababan a los animales con sus móviles. Las imágenes eran enviadas a los científicos, quienes en total analizaron 242 vídeos. Entonces, encontraron 19 gestos realizados por los perros en la comunicación cotidiana con sus amos -desde rodar sobre un lado del cuerpo hasta saltar-, según el informe Animal Cognition. Estos movimientos se ajustaban a los deseos más comunes (son cuatro) de los animales.

Por ejemplo, para que los rascasen (scratch me), giraban dejando al descubierto el pecho, el estómago y la ingle. Para que les abrieran la puerta (open the door), saltaban. Para que les dieran un juguete o el hueso (get my toy or bone), levantaban la pata. Y para que les dieran de comer o beber (give me food or drink), giraban la cabeza entre el objeto y el humano.

Resulta que el lenguaje gestual de los perros es más complicado de lo que parece a primera vista, ya que cada ejemplar puede usar gestos diferentes para expresar sus deseos. Y éstos pueden estar ligados a otros gestos. Como ráscame, que puede expresarse de varias maneras, desde lamer hasta husmear entre las piernas del dueño. Y no debería sorprender que los perros tengan una variedad de formas de decir que quieren algo de comida. Estas incluyen: saltar, girar la cabeza, levantar la pata, frotar la nariz y lamer.

Los científicos, además, estudiaron una gran variedad de gestos que los perros hacen con sus patas. Como cuando las sostienen en el aire o cuando las apoyan sobre una persona o un objeto. También se observó a los peludos presionando las narices contra personas o cosas, o lamiéndolas. El registro más común en el estudio es el «giro de cabeza» en el que generalmente mira de un lado a otro entre un objeto de interés y el humano. En la mayoría de los casos es el plato de comida.

Desde su despacho en la Universidad de Salford, O’Hara añade en conversación con Crónica que «en los últimos años, la investigación canina ha crecido en popularidad, después de pasar por un largo período en el que los perros fueron ignorados por ser una especie domesticada. La nueva era de la investigación canina ha comenzado a mostrar que las capacidades cognitivas de los perros a menudo coinciden, o incluso superan, a las que se ven en los grandes simios, que se consideran animales muy inteligentes».

El estudio ha demostrado que lo que hacen los canes es mucho más desafiante en términos cognitivos en comparación con otras especies. También ha proporcionado «pruebas sólidas» de que los perros usan gestos para llamar la atención de los dueños. Que pueden llegar a ser verdaderos expertos en el uso de la comunicación referencial, es decir, mediante gestos. Y que, además, son criaturas insistentes. Si su mensaje no es atendido, usarán otras posturas. Las necesarias hasta que sus dueños los entiendan.
Fuente: elmundo.es