keyboard_arrow_up
julio 2018

La Guardia Civil intervino en Cornellà de Llobregat (Barcelona) por un dragón de Komodo.

Un particular que lo tenía como obra maestra de una colección realmente acongojante de reptiles (veinte).

Esto demuestra que el comercio ilegal de especies es verdaderamente mayúsculo: si alguien puede obtener un animal como un Komodo, tan emblemático y popular, nativo de cuatro remotas islas indonesias, es que se puede encontrar cualquier animal en el tráfico clandestino.
Tener en casa un dragón de Komodo es algo muy complicado.

A los Komodo (Varanus komodoensis), cuestiones legales y éticas aparte (es una especie protegida y considerada “vulnerable”), hay que tenerlos a buen recaudo, en instalaciones apropiadas que solo puede garantizar un zoo. Son animales muy capaces causar un disgusto. No sólo porque se hacen muy grandes (llegan a medir más de tres metros y pesar 140 kilos) sino porque son de naturaleza hoscos, agresivos y voraces. Y sus mordeduras son muy tóxicas, sin que esté aclarado si como resultado de las bacterias en la saliva o un veneno.

En su medio natural, en Indonesia, devoran lo que sea, hasta presas grandes como cerdos salvajes, cabras y venados, sin desdeñar la carroña.

Están confirmados ataques a seres humanos y el caso más notable de ataque es el que sufrió en 2001 el entonces marido de Sharon Stone, el editor Phil Bronstein, fan de los Komodos, al que la actriz sorprendió por su cumpleaños regalándole la posibilidad de visitar a un ejemplar en su recinto en el zoo de Los Ángeles. Hay diferentes versiones sobre si el animal atacó al editor porque llevaba zapatillas de tenis blancas (que confundió con los ratones que le daban como alimento.

El poseedor del Komodo de Cornellá guardaba otras animales poco recomendables como una serpiente de cascabel (Crotalus atrox, cascabel diamantina) y un lagarto enchaquirado o acaltetepón mexicano (Heloderma horridum, ), extremadamente venenoso. También tenía cuatro pitones, una boa, una culebra hocico de cerdo, un par de varanos (primos del Komodo) y dos serpientes Elaphe guttatus, culebras del maíz americanas habituales de los coleccionistas novatos. Los animales intervenidos han sido depositados en el zoo de Barcelona y en otros centros.

Fuente: elpais.com