Martes, 26 de marzo de 2019

MARZO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 371
ISSN 1852-317X

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enero 2019

La ingesta de carne cruda puede generar toxoplasmosis en los perros.

Numerosos profesionales apuntan que la toxoplasmosis es una enfermedad poco común en los perros ya que son los gatos los principales portadores del parásito que causa la toxoplasmosis. Sin embargo, puede darse el caso de que el perro se contagie en caso de ingerir carne cruda o poco cocida, verduras no tratadas, leche no pasteurizada o agua contaminada por las heces de un gato infectado por el parásito que causa la toxoplasmosis.

Los profesionales del Hospital Veterinario Cruz Cubierta explican que la toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria, de distribución mundial además de ser un tipo de zoonosis, que puede afectar prácticamente a cualquier mamífero, matizando que, pese a que los gatos son los hospedadores definitivos del parásito que causa la toxoplasmosis, cualquier animal está expuesto a contraer esta infección.

La presencia del parásito microscópico llamado “Toxoplasma gondii” supone un riesgo mayor para aquellos perros que presentan un sistema inmunodeprimido, detallan los expertos de la Clínica Veterinaria.

Sintomatología
El contagio de la toxoplasmosis en los perros suele producirse por la ingesta de carne cruda o contaminada, verduras no tratadas, leche no pasteurizada o de agua de dudosa procedencia donde un gato portador del parásito haya eliminado los quistes del Toxoplasma.

Una vez que el parásito se introduce en el organismo del perro, empieza a afectar al sistema neuromuscular, respiratorio y digestivo. Entre los síntomas más habituales destacan la fiebre, la debilidad muscular, la diarrea, los vómitos, la dificultad para respirar, los temblores, las convulsiones y la parálisis.

Los expertos detallan que, a pesar de los numerosos signos que produce esta enfermedad, ésta puede diagnosticarse mediante una analítica de sangre.

Tratamiento
El tratamiento es básicamente antibiótico, administrándose por vía oral, durante cuatro semanas hasta que se elimina el parásito del organismo del animal.

Sólo en algunos casos el parásito deja secuelas si llega a afectar al sistema nervioso central. De ahí que los profesionales recuerden la importancia de acudir al veterinario si se observa algún comportamiento extraño en el animal ya que un diagnóstico precoz puede evitar que la invasión del parásito en el organismo del animal no cause graves daños.

Y por último, los profesionales recuerdan mantener en buenas condiciones higiénico-sanitarias aquellos espacios y accesorios con los que interactúa el perro.

Esta información es meramente orientativa. En Animal’s Health, le recordamos que, ante cualquier duda, lo mejor es que lleve a su mascota al veterinario.

Fuente: animalshealth.es; Por Javier López Villajos