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enero 2019

Un museo ruso al rescate de las especies en peligro de extinción.

Los especímenes de la colección permiten descifrar información genética para ayudar a la supervivencia de especies.

Un par de tigres de Amur, regalo para el zar Alexander II, en exhibición en el Museo Zoológico de San Petersburgo. Foto: James Hill para The New York Times.

Por JAMES HILL

SAN PETERSBURGO, Rusia — Unos cuantos minutos antes de que el Museo Zoológico del Instituto Zoológico de la Academia de Ciencias de Rusia abriera sus puertas, Alexei Tikhonov le echó una mirada a Masha, un mamut bebé de 30 mil años que había traído de la ribera de un río siberiano hace 30 años.

El director del museo prefiere usar sus limitados recursos en adquisiciones antes que en mejoras tecnológicas. El departamento de taxidermia. Foto: James Hill para The New York Times.

El director del museo prefiere usar sus limitados recursos en adquisiciones antes que en mejoras tecnológicas. El departamento de taxidermia. Foto: James Hill para The New York Times.

Masha, una de las atracciones estrella del museo, descansa con cientos de otros especímenes en exhibidores en una de las colecciones públicas de esta índole más grandes del mundo. Los gabinetes, confeccionados a fines del siglo XIX, y los trofeos de caza zaristas emanan un aire de antaño. Pero Tikhonov, director del museo, no está muy preocupado. A veces anhela los dispositivos modernos que muchos museos utilizan para informar a los visitantes. Sin embargo, tiene fondos limitados, y prefiere comprar colecciones nuevas y apoyar el trabajo de campo.

Esta colección, formada inicialmente con adquisiciones hechas por Pedro el Grande hace 3 siglos, está tomando un papel más vital, mientras el mundo animal se ve crecientemente amenazado. Estos especímenes están ayudando a descifrar información genética y pistas valiosas para ayudar a la supervivencia de especies.

El museo es “una cápsula del tiempo de organismos”, dijo Ross MacPhee, del Museo Estadounidense de Historia Natural, en Nueva York. “Los museos de historia natural literalmente son los únicos lugares donde se pueden encontrar restos de buena calidad”.

El Museo Zoológico recibe 300.000 visitantes por año. Foto: James Hill para The New York Times.

El Museo Zoológico recibe 300.000 visitantes por año. Foto: James Hill para The New York Times.

A poca distancia de Masha hay dos cóndores californianos. Probablemente los especímenes más antiguos del mundo, llegaron a San Petersburgo en 1851 provenientes del Fuerte Ross, originalmente un puesto de avanzada ruso en California.

Cuando los investigadores de la Universidad Estatal de Pennsylvania empezaron a buscar información genética de los cóndores californianos en Estados Unidos —hoy suman menos de 500— contactaron a San Petersburgo en busca de ayuda. La universidad recibió una pluma de cada ave.

Y para determinar el destino del zarapito fino, los ornitólogos analizaron pistas de ADN encontradas en la piel e intestinos de especímenes del museo para precisar los hábitats tradicionales de la especie, lo que ayudó a guiar la búsqueda de aves restantes.

“Mientras las especies se ven amenazadas, esperamos que en el futuro será posible, gracias a estos esfuerzos genéticos y nuevos métodos, restaurar estas especies”, dijo Tikhonov.

El Museo Zoológico recibe a 300 mil visitantes cada año, y Tikhonov anticipaba que llegarían hasta 7 mil visitantes ese día. Para primeras horas de la tarde, los guías estaban exhaustos, pero una de ellos, Polina Kenunnen, logró sonreír cuando se le pidió que diera un recorrido a un grupo más.

“En Internet con frecuencia hay tonterías”, dijo mientras subía por la escalinata hacia el esqueleto de una ballena azul y un busto de Darwin. “Pero aquí podemos mostrar y explicar las cosas como son”.

© 2018 The New York Times
https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/museo-ruso-rescate-especies-peligro-extincion_0_TA7AZAsCw.html