Domingo, 22 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 377
ISSN 1852-317X

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febrero 2019

Parque Mburucuyá: donde Corrientes esconde el encanto. Corrientes, Argentina.

Una belleza desconocida
Un vergel natural donde confluyen tres ecosistemas de la Argentina en un sólo lugar.

Noche estrellada. El inmenso cielo es una gloria en el paisaje único del parque nacional Mburucuyá. Rubén Digilio

El mburucuyá es una planta trepadora, a cuya pequeña y exótica flor azul le han cantado poetas como Ramón Ayala. Hay cuatro o cinco clases de ellas. Y en Corrientes, le da también el nombre a un parque nacional. Este es un lugar singular de la Argentina como ningún otro, casi como la fruta pulposa que produce esta plantita. Es así porque allí confluyen tres ecorregiones diferentes, a pesar de ser muy pequeño. Son sólo 17.600 mil hectáreas. En ellas habitan el Chaco Oriental, la Selva Paranaense y el Espinal. En ese sentido, es como un territorio “cosmopolita”, en el que se encuentran habitantes animales y vegetales de tres ecosistemas que tienen personalidades muy fuertes. Entonces, palmares yatay se chocan con los bosques húmedos, y estos con las especies animales de pastizales. Tucanes y carpinchos, corzuelas y ciervo de los pantanos, pumas, osos meleros, son algunas de las especies que se pueden encontrar. Lorena Pazco, la intendenta del parque (foto superior), habla del él con particular orgullo. Aunque es chaqueña, aquí se siente en casa transitando por un sitio en el que cada rincón es una aventura diferente, como lo muestran las fotos de Ruben Digilio. El parque tiene su historia. Fue una estancia ganadera muy importante de Corrientes (está a sólo 150 kilómetros de la capital), hasta que llegó un botanista holandés después de la Segunda Guerra Mundial. Se llamaba Troels Pederson. El se enamoró del sitio y se dedicó a restaurarlo y luego lo donó. La introducción del ganado y de la agricultura casi liquida estos ambientes. Pero, hoy están en “un avanzado grado de recuperación”, cuenta Lorena. Ella dice que cuando se restaura la salud de un territorio, vuelven a aparecer los bichos que se habían perdido. Es el regreso de un vergel. Y de un tesoro.

Crías de yacaré.  Apenas distinguibles en la laguna. Una maravilla que se puede apreciar en todos los tamaños posibles.

Crías de yacaré. Apenas distinguibles en la laguna. Una maravilla que se puede apreciar en todos los tamaños posibles.

En su salsa . Un ejemplar de yacaré reposa expectante en el humedal. Aun así, con ojos atentos. Rubén Digilio

En su salsa . Un ejemplar de yacaré reposa expectante en el humedal. Aun así, con ojos atentos. Rubén Digilio

Jacana. Ave típica de los humedales de América del Sur. Conocida también como gallareta. Rubén Digilio

Jacana. Ave típica de los humedales de América del Sur. Conocida también como gallareta. Rubén Digilio

Ciervo de los pantanos. Dos machos. Esta es una especie que corre riesgo de extinción. Rubén Digilio

Ciervo de los pantanos. Dos machos. Esta es una especie que corre riesgo de extinción. Rubén Digilio

Tero real.  Un ave de patas largas, muy delicada, que siempre se encuentra cerca de espejos de agua, donde vive su alimento. Rubén Digilio

Tero real. Un ave de patas largas, muy delicada, que siempre se encuentra cerca de espejos de agua, donde vive su alimento. Rubén Digilio

Corzuela.  Es un pequeño cérvido que habita en Sudamérica a lo largo de un extenso territorio. En algunas provincias, se lo conoce también como guazuncho. Rubén Digilio

Corzuela. Es un pequeño cérvido que habita en Sudamérica a lo largo de un extenso territorio. En algunas provincias, se lo conoce también como guazuncho. Rubén Digilio

Lorena Pazco, la intendenta del parque nacional Mburucuyá.

Lorena Pazco, la intendenta del parque nacional Mburucuyá.

Garza blanca . Paseando tan campante por la laguna, parece como si el ave pudiera charlar. Rubén Digilio

Garza blanca . Paseando tan campante por la laguna, parece como si el ave pudiera charlar. Rubén Digilio

Garza ocó. Contempla desde las alturas de los arboles el paisaje natural de Mburucuyá.

Garza ocó. Contempla desde las alturas de los arboles el paisaje natural de Mburucuyá.