Martes, 19 de marzo de 2019

MARZO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 371
ISSN 1852-317X

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marzo 2019

Competencias de comunicación, confianza y trabajo en equipo en alumnos de Prácticas Hospitalarias de pequeños animales en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVI – Nº 371 – Marzo 2019.
Lilian Cadoche*; Karina Miño.

Resumen
La profesión de Médico Veterinario ha estado y está en continuo proceso de cambio. Hasta hace algunos años aquellos veterinarios que se dedicaban a la salud de los pequeños animales trabajaban solos, incluso hacían varias actividades como cirugías, radiografías, citologías, etc. En la actualidad la situación es diferente, hay especialidades y se trabaja en equipo. Incluso en los congresos y cursos de actualización profesional se han incorporado algunas conferencias sobre gestión de empresas aplicadas a la veterinaria en las que se hace hincapié en la comunicación y el trabajo en equipo.  Creemos  que la formación de un graduado universitario con autoestima, confianza en sí mismo y en los demás, capacidad para la resolución de conflictos interpersonales, asertividad, condiciones para el trabajo en equipo, espíritu de líder, etc. son expectativas de logro que ni los alumnos, ni los docentes ni la sociedad en general desestima o niega.
Como docentes de Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales consideramos que las competencias sociales son, en esta etapa, de crucial importancia en la formación del Veterinario y concordamos con el mercado laboral en que no solo importan los conocimientos específicos sino que además se buscan que sean profesionales socialmente competentes.
Nos propusimos mejorar la propuesta educativa de nuestra asignatura, mediante la consideración y ponderación de las competencias sociales de comunicación, confianza y capacidad para el trabajo en equipo.
Sabemos que para que estas actividades se perfeccionen es preciso preparar a los alumnos y entrenarlos en cada una de las tareas que van a realizar. De esta manera, aspiramos a que los futuros profesionales desarrollen competencias sociales para poder cumplir con los requisitos que actualmente el mundo laboral demanda.
Hemos realizado una búsqueda de métodos de enseñanza y diseñado material didáctico que nos sirvió de ayuda para sustentar las prácticas educativas que implementamos.
Las estrategias utilizadas para incentivar la comunicación han facilitado el aprendizaje de esta habilidad, solo que para desarrollar correctamente esta competencia deberíamos dedicarle más tiempo. Los alumnos deberían continuar con este tipo de acciones que favorezcan esta habilidad.
Para mejorar la capacidad de trabajar en equipo recurrimos al entrenamiento y estímulo lo que  les sirvió a los alumnos para fortalecer esta competencia.  El  tener un objetivo en común y una función específica cada uno hizo que se sintieran más seguros y organizados.
Cuando implementamos acciones para estimular la confianza en sí mismo y en los demás pudimos observar que cuando se desarrolla y estimula la confianza, existe una mejor comunicación y un mayor entendimiento. Esto es lo que pudimos advertir especialmente cuando realizamos las prácticas educativas (cirugías).
Evaluamos las tres competencias mediante escalas de autopercepción que realizamos antes y después de las actividades, para poder seguir sus evoluciones.
Como mencionamos anteriormente, los resultados que obtuvimos fueron positivos. Hubo un fortalecimiento de estas habilidades, aunque aún  resta insistir en éstas prácticas para dotar a los futuros profesionales de estas competencias tan valoradas hoy por el mercado laboral.
Palabras clave: comunicación, confianza, trabajo en equipo, hospital de pequeños animales

Summary
The profession of Veterinarian has been a continuous process of change. Until a few years ago, those veterinarians who were dedicated to the health of small animals worked alone, even doing various activities such as surgeries, x-rays, cytologies, etc.
At present, the situation is different, there are specialties and team work. Even conferences and professional update courses have included some conferences on management of companies applied to veterinary medicine in which emphasis is placed on communication and teamwork. We believe that the formation of a university graduate with self-esteem, self-confidence and in others, ability to resolve interpersonal conflicts, assertiveness, conditions for teamwork, spirit of leadership, etc. are expectations of achievement that neither the students, nor the teachers nor the society in general rejects or denies. As teachers of Small Animal Hospital Practices we consider that social competences are, at this stage, of crucial importance in the training of the Veterinarian and we agree with the labor market in that not only need the specific knowledge matters but also that they are looking for professionals socially competent.
We set out to improve the educational proposal of our subject, by considering and weighing the social competences of communication, confidence and capacity for teamwork.
We know that for these activities to be perfected, it is necessary to prepare the students and train them in each of the tasks they are going to carry out. In this way, we hope that future professionals develop social skills to meet the requirements that the labor world currently demands.
We have carried out a search of teaching methods and designed didactic material that helped us to sustain the educational practices that we implemented.
The strategies used to encourage communication have facilitated the learning of this skill, only to develop this competence correctly we should devote more time. The students should continue with this type of actions that favor this ability or improve the ability to work as a team we resorted to training and encouragement which served the students to strengthen this competence. Having a common goal and a specific function each made them feel more secure and organized.
When we implemented actions to stimulate confidence in ourselves and others we could observe that when confidence is developed and stimulated, there is better communication and greater understanding. This is what we could notice especially when we perform educational practices (surgeries).
We evaluate the three competences through self-perception scales that we perform before and after the activities, in order to follow their evolutions.
As we mentioned earlier, the results we obtained were positive. There was a strengthening of these skills, although there is still to insist on these practices to provide future professionals with these skills so valued today by the labor market.
Keywords: communication, trust, teamwork, small animal hospital
*Profesora Asociada dedicación Exclusiva-  Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional del Litoral
lilicadoche@hotmail.com

 Introducción
Los sistemas educativos enuncian un conjunto de metas que orientan los procesos de enseñanza y aprendizaje y de desarrollo cognitivo, social y afectivo de los estudiantes. Estas metas, deseables y pedagógicamente valiosas, constituyen un horizonte para pensar, diseñar y configurar las prácticas educativas y son asumidas en mayor o menor medida, con las consiguientes traducciones de los sujetos concretos que las mediatizan a través de sus prácticas (Mastache, 2007).

En un contexto más particular y desde el Plan de Desarrollo de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL se expresa que: “La carrera tiene como propósito la formación integral de un profesional cuyo perfil – generalista – estará caracterizado por una persona que posea las bases científicas y humanas fundamentales, las habilidades necesarias y las actitudes morales y creativas para procurar el bien común, en los más diversos campos de aplicación de la carrera”.

Entonces, la pertinencia de la formación de un graduado universitario con autoestima, confianza en sí mismo y en los demás, capacidad para la resolución de conflictos interpersonales, asertividad, condiciones para el trabajo en equipo, espíritu de líder, entre otras habilidades,  son expectativas de logro que ni los alumnos, ni los docentes ni la sociedad en general desestima o niega. Sin embargo, son pocas las oportunidades concretas que las prácticas educativas cotidianas ofrecen, en carreras universitarias de perfil fuertemente científico-técnico, para el logro de estas habilidades. En esta Facultad en particular, al menos desde la planificaciones de cátedra, no se enfatiza en el desarrollo de las competencias sociales lo que nos  permite suponer que estas habilidades de los futuros egresados, son aquellas que pudo lograr por sus propias experiencias personales y no han sido valoradas y fortalecidas, al menos desde el curriculum oficial, en su proceso formativo en la Universidad.

Está claro que los profesores con sus improntas, sus relatos de vida, experiencias, diálogos, corriente empática entre los alumnos, pueden inducir comportamientos sociales que, por su reconocimiento, cercanía o identificación pueden motorizar, desde el llamado curriculum oculto, aprendizajes no previstos.

Esto es, particularmente, una matriz identificatoria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL.  Las anécdotas, narraciones, casos de situaciones profesionales diversas traídas al aula por los profesores se instalan como paradigmas de formación y se constituyen en los referentes de conductas y comportamientos que atesoran y reproducen muchos alumnos (y jóvenes docentes, hoy).

Por ello, bienvenidas aquellas actuaciones que producen en los alumnos conductas sociales apropiadas mediante los reforzamientos positivos que la imitación del accionar de sus docentes provoca. Pero, creemos que es necesario que  estos aprendizajes no queden librados a procesos excepcionales de situaciones que se recuerdan por el placer que provocaron, sino que estos conocimientos, estas conductas competentes, tienen que incorporarse a la programación didáctica de cada disciplina, con secuencias progresivas que las visibilicen, de modo tal de observar  evoluciones positivas que garanticen logros para todos los estudiantes y también para los docentes que se retroalimentan con estas experiencias bidireccionales.

El campo de las Ciencias Veterinarias es un área de conocimientos integrada  por particularidades  disciplinarias con contenidos propios  tales como la Salud Pública Veterinaria, la Medicina Preventiva, la Producción Animal  y la clínica médica de Grandes y de Pequeños animales.

Ahora bien, la clínica de Pequeños Animales, se ocupa de la salud de todos aquellos que, fuera del sistema productivo, viven en relación afectiva con los seres humanos y que, en nuestro país, son por lo general  los  perros y gatos  y, ocasionalmente,  otras especies  como  pequeños roedores, aves y quelonios. Justamente porque estos pequeños animales se incorporan como parte de las familias, son llamados también animales de compañía.

Por otra parte, se consideran Grandes Animales a aquellos que se relacionan directamente con la producción y se emplean principalmente para consumo: carne, leche, cuero, entre otros  y se hayan directamente relacionados con aspectos económicos, prevaleciendo por sobre los aspectos afectivos. Las especies más estudiadas en esta Facultad  son los bovinos, equinos, porcinos y los llamados pequeños rumiantes como ovinos y caprinos.

Para una mejor contextualización, la asignatura PRÁCTICAS HOSPITALARIAS DE PEQUEÑOS ANIMALES se desarrolla, según el actual plan de estudios de Medicina Veterinaria, en el noveno semestre, en la etapa profesional de la carrera. Esto es, se ubica en el tramo final del ciclo formativo y en ella los alumnos deben  integrar los conocimientos que han adquirido, para la resolución de casos clínicos relacionados con la salud de los pequeños animales.

Por tratarse de la primera aproximación a la práctica real que como médico veterinario y en lo relacionado con la salud animal de pequeños animales desarrollará el futuro egresado, se hace imprescindible identificar si, además de los conocimientos científico-técnicos necesarios para la resolución eficiente de un problema clínico concreto, los alumnos han adquirido otras competencias válidas para su adecuada inserción en el ámbito laboral y social en el que se desempeñará. Estos jóvenes deben,  por primera vez, relacionarse personalmente con los propietarios de los animales que llegan a la consulta del hospital a través de las Guardias hospitalarias. Por lo  general esta situación se desarrolla en un contexto en el que se vivencia una carga afectiva importante asociada a una visión desprolija y poco clara de los indicios por los cuales el dueño del animal decidió llevar a consulta a su mascota y con el propio animal con su ansiedad y/o dolor. Este escenario enfrenta al futuro profesional a una tensión entre lo que se supone que debería saber, teorías y procedimientos, la urgencia de emplear estos conocimientos para resolver un problema real y sus competencias para escuchar, comunicar, demostrar autoestima,  habilidad para trabajar con su equipo, entre otras competencias.

Por todo ello se puede concluir que las competencias sociales son, en esta etapa, de crucial importancia en la formación del Veterinario ya que debe ser capaz de comunicarse sin ansiedad con el propietario del animal, con elocuencia y convicción, ser asertivo para generar una corriente de confianza y optimismo, debe mostrarse sensible y solidario pero a la vez sincero y crudo, si la situación lo amerita. Esas habilidades de comunicación, confianza en sí mismo y en los demás, asertividad,  capacidad para la resolución rápida de conflictos, para tomar decisiones bajo presión, entre otras, son competencias que debe poseer, al mismo nivel que las capacidades científico-técnicas.

Por ello creemos que la formación integral a la que alude el perfil del profesional que se explicita en el plan de estudios de la carrera y que también se menciona en los objetivos de la asignatura, que propicia que el alumno sea capaz de “integrar conocimientos, procedimientos y habilidades interpersonales para poder llegar a un diagnóstico clínico, resolver la dolencia del animal y satisfacer las necesidades de los propietarios”, no será realmente tal, si se limita a la posesión de conocimientos y habilidades médicas.  Las competencias sociales son herramientas que en esta etapa final de su formación lo habilitarán para interactuar eficazmente con el propietario, sus colegas y sus docentes, de modo de hallar satisfacción en el cumplimiento de sus tareas profesionales pero también, en la relación que logre establecer con los otros.

Es decir, es preciso que el alumno adquiera conocimientos teóricos específicos, destreza para la resolución de patologías quirúrgicas y/o médicas  pero también habilidades sociales que le permitan interactuar eficazmente con otros ya que, habilidades específicas y transversales constituirán en el futuro, un profesional competente.

Las competencias específicas son valoradas de forma continua en los encuentros de enseñanza y aprendizaje pues docentes y alumnos intercambian conocimientos y prácticas de trabajo médico permanentemente, pero, las competencias sociales, sin embargo, aunque necesarias y útiles no reciben igual atención en el proceso educativo clásico.

Es nuestra intención resignificar las actuales estrategias de enseñanza y aprendizaje de la asignatura Prácticas hospitalarias de pequeños animales, de modo de incluir mecanismos que permitan describir y valorar no sólo conocimientos y procedimientos técnico-científicos sino, además, competencias sociales. Esto es, que el logro o la carencia de habilidades para la comunicación, para el trabajo en equipo, para la confianza en sí mismos y en los demás sean variables importantes en este proceso educativo. Pretendemos complementar conocimientos académicos con habilidades sociales, pues esta asociación permitirá el logro de profesionales exitosos, satisfechos tanto en lo profesional como en lo social y/o afectivo.

En esta investigación se han propuesto como objetivos: Mejorar la  propuesta educativa de la asignatura  Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales de la Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), mediante la consideración y ponderación de las competencias sociales de comunicación, confianza y capacidad para el trabajo en equipo

Además recoger información sobre metodologías de enseñanza y aprendizaje que permitan la emergencia, desarrollo y valoración de las competencias de comunicación, confianza y capacidad para el trabajo en equipo, desde las propias propuestas educativas en la asignatura Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales de distintas Facultades de Veterinaria del país. También hemos diseñado o readecuado material didáctico, actividades para el aula y mecanismos de evaluación que consideren a las competencias sociales de comunicación, confianza y trabajo en equipo, para la enseñanza y el aprendizaje en la asignatura Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales de la carrera de Medicina Veterinaria de la UNL. Por ello hemos implementado prácticas educativas que valoricen el desarrollo de las competencias de comunicación, confianza y trabajo en equipo en la cátedra de Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales de la carrera de Medicina Veterinaria de la UNL.  Y mediante instrumentos adecuados especialmente diseñados para este fin, evaluar la evolución de las competencias de comunicación, confianza y trabajo en equipo del futuro profesional desde el comienzo de su tarea  en la asignatura Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales hasta la finalización del cursado.

Metodología
Inscribimos este plan en el marco de los paradigmas interpretativo y sociocrítico, bajo un diseño  cualitativo ya que tratamos de comprender la realidad circundante en su carácter específico. Focalizamos  la atención en la descripción de  lo distintivo, la existencia de realidades múltiples, lo particular del hecho que se estudia, sin la pretensión primaria de establecer regularidades, ni generalizaciones, intentando modificar  la realidad enmarcada y contextualizada. Coincidimos con Merino (1995) que plantea: “Los investigadores cualitativos nos preguntamos qué sentido puede tener el desarrollar teorías, métodos, sistemas y tecnologías para la enseñanza o para la evaluación, por muy sofisticados que sean, si no tienen como objeto mejorar la calidad del aprendizaje y de la vida personal y social de los estudiantes y de otros actores que están al servicio de la educación de las generaciones que nos siguen”.

El empleo de una metodología cualitativa determinó que el proceso de investigación no se produzca de modo lineal, sino circular, reformulándose constantemente al dictado de las nuevas aportaciones que surgieron como resultado de la interacción con la realidad.

“El paradigma socio crítico tiene como objetivo promover transformaciones sociales, dando respuestas a problemas específicos presentes en el seno de las comunidades, pero con la participación de sus miembros”,  Arnal (1992). Nuestra intención fue, precisamente, procurar modificar la actual situación del Hospital de Pequeños Animales para que los futuros egresados cuenten con las competencias sociales necesarias para una adecuada inserción laboral.

Recurrimos en este contexto a la investigación-acción y la investigación participativa. Propusimos una visión activa del sujeto dentro de la sociedad, por lo cual ponderamos la participación como elemento base. Es decir, participación en la praxis para transformar la realidad mediante un proceso investigativo en el que la reflexión crítica sobre el comportamiento de esa realidad determina su redireccionamiento, su circularidad.

Señalamos que la investigación acción pretende propiciar el cambio social, transformar la realidad y que las personas tomen conciencia de su papel en ese proceso de transformación. Coincidimos con  Elliot y Gresham (1991) en que la investigación-acción se define como el estudio de una situación social con miras a mejorar la calidad de la acción dentro de ella. Mencionamos al igual que lo hace León y Montero (2003),  que la investigación acción  representa el estudio de un contexto social donde mediante un proceso de investigación con pasos en espiral, se investiga al mismo tiempo que se interviene.

Asimismo, concordamos con Sandín (2003) en que la investigación-acción construye el conocimiento por medio de la práctica. Esta misma autora resume las características de los estudios  de investigación-acción,  entre las principales están:

  • La investigación–acción envuelve la transformación y mejora de una realidad (social, educativa, administrativa, etc.); de hecho, se construye desde esta.
  • Parte de problemas prácticos y vinculados con un ambiente o entorno.
  • Implica la total colaboración de los participantes en la detección de necesidades y en la implementación de los resultados del estudio.

El diseño que elegimos está estructurado en etapas, simultáneas unas, sucesivas y complementarias las otras. Es, entonces, un diseño de investigación flexible, con etapas transversales y también  longitudinales que produjeron información que refinó las ideas previas y  en el que  se readecuaron acciones y estrategias a la luz de la información que se recogió.

Establecimos como hipótesis que mejorar las competencias de comunicación, confianza y habilidad para el trabajo en equipo puede mejorar el desempeño en las instancias de interacción de los alumnos y de sus docentes, propiciando mejoras en los aprendizajes disciplinares y de actuación y ajuste social que, posteriormente, repercutirán positivamente en la inserción laboral de los futuros egresados.

Conjeturamos también que  estas competencias pueden fortalecerse desde las propuestas de intervención de los docentes particularmente en la asignatura Práctica Hospitalaria de Pequeños Animales.

Se trató de una experiencia en la que la unidad de observación fue  la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNL y como unidad de análisis los alumnos de la carrera de Medicina Veterinaria que participaron del cursado de la asignatura Práctica Hospitalaria de Pequeños Animales (cohorte 2017)

Como las principales variables objeto de indagación fueron las competencias de comunicación, confianza y trabajo en equipo que naturalmente y/o  como resultado de la interacción en el aula lograron  los alumnos (y los docentes responsables), somos prudentes en las conclusiones porque reconocemos las dificultades para verificar cambios sociales de manera inmediata

Creemos que con esta información será posible proyectar acciones que permitan en el plazo mediato, propiciar la organización del currículo formativo de modo tal que considere a las  competencias sociales como objetivo educativo. Esto es, que desde el propio plan de estudios se estimule que el egresado posea algunas de las competencias sociales que son imprescindibles para su adecuada inserción y ajuste social.

Discusión
Nuestro objetivo general era: Mejorar la  propuesta educativa de la asignatura  Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales de la Facultad de Ciencias Veterinarias (FCV) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), mediante la consideración y ponderación de las competencias sociales de comunicación, confianza y capacidad para el trabajo en equipo.

La etapa de diagnóstico previa al Plan de tareas propuestas, nos permitió reconocer la problemática y establecer ejes de trabajo que fuimos desarrollando a lo largo de esta investigación

En la primera parte recogimos información de otras Universidades que dieran cuenta del interés en el tema objeto de esta investigación, características, experiencias, etc. No fueron muchas las respuestas que obtuvimos pero alcanzan para describir un panorama que propicia el logro de estas habilidades aunque no establezca métodos de valoración y legitimación como lo hacen con los logros conceptuales y/o procedimentales

En la segunda parte nos ocupamos de indagar respecto de propuestas didácticas que en otros escenarios similares al nuestro, instalaran dispositivos pedagógicos que desarrollen y ponderen a las habilidades sociales como objetivos educativos. La existencia de pocas experiencias en el ámbito universitario y con el relato de todas sus coordenadas que propicien logros en las competencias sociales, lejos de desestimularnos, sirvieron de motor para intentar realizar acciones que nos permitan modificar la actual situación para mejorarla.

Para cada habilidad de interés especial realizamos un diagnóstico previo reportado por los propios alumnos sobre sus percepciones al respecto. Validamos estas percepciones con las de los docentes que los conocían de instancias de trabajo anteriores y también con los comentarios y las acotaciones de los propios compañeros que ilustraron también los déficits existentes y las diferentes dificultades que tienen estos jóvenes para desarrollar estas habilidades interpersonales. Aquí la observación participante y las escalas fotografiaron un escenario de dificultad pero promisorio para el desarrollo de acciones que prosperen en mejoras como las que planteamos en el objetivo general.

Se describieron las experiencias explicando el contexto, el marco en el cual se desarrollarían las experiencias, y el relato de momentos significativos se constituyó en una fuente importante para justificar las acciones. Explicamos que se elaboró y compartió con los alumnos un material sobre cada habilidad, con el objetivo no sólo de tomarlo como insumo inmediato al inicio de cada actividad sino también para que les quede como material de lectura y reflexión para sus posteriores actuaciones dentro del espacio académico o ya afuera en el campo laboral.

Como docentes de Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales cuyos alumnos están próximos a graduarse, creemos que la formación integral a la que alude el perfil profesional que se explicita en el plan de estudios de la carrera y que también se menciona en los objetivos de la materia, no será realmente tal, si se limita a la posesión de conocimientos y habilidades médicas. Consideramos que las competencias sociales son herramientas que en esta etapa final de su formación lo habilitaran para interactuar eficazmente con el propietario, sus colegas y sus docentes, de modo de hallar satisfacción en el cumplimiento de sus tareas profesionales pero también en la relación que con los otros logran establecer.

Es en PHPA, donde los alumnos integran por primera vez sus conocimientos y habilidades previamente adquiridas. Es decir, deben emplear sus conocimientos previos frente al problema inmediato (el paciente).

Creemos que el logro de los objetivos de aprendizaje de los contenidos tradicionales tal vez pueda revisarse en los exámenes habituales, para incluir también la ponderación de habilidades sin las cuales el futuro profesional encontrará serias dificultades para su inserción en el ámbito social y laboral. Estamos convencidos que es preciso desarrollar y ponderar no sólo  contenidos técnicos y procedimentales, sino también las habilidades interpersonales que harán que el futuro egresado sea socialmente competente para atender a una sociedad que ha vuelto su mirada al recurso humano y la pondera casi al mismo nivel que los conocimientos científico-técnicos.

La experiencia de varios años, como docentes de Prácticas Hospitalarias de pequeños animales nos advierte que los alumnos tienen dificultades para comunicarse entre ellos, con los docentes y fundamentalmente con los propietarios de animales, los que constituye una debilidad para su futuro accionar profesional. Para intentar posibles caminos que ayuden a una evolución positiva en esta dirección, habilitamos espacios de debates, de intercambio de ideas, de preguntas y respuestas, de teatralizaciones para aflojar tensiones y fomentar un lenguaje más claro, preciso, pertinente, elocuente. Hablar respecto de cómo hablamos puede parecer un juego de palabras pero en realidad es una excelente manera de hacer visible el problema, y simultáneamente iniciar acciones para modificar lo que sea posible dentro del poco tiempo con el que contamos y las escasas instancias de interacción que se generan. No obstante creemos que estos alumnos tomaron conciencia de la importancia de mejorar su comunicación y confiamos con sólido optimismo que realizarán tareas que les permita mejorar su trato interpersonal, y en ello la comunicación ocupará un espacio de privilegio porque esta sociedad del aprendizaje, así lo demanda.

Por otro lado, propiciamos acciones para estimular en los alumnos  la competencia de confianza en sí mismo y en los demás. Para lograr esto, indagamos primero respecto de sus percepciones sobre su confianza al ingresar a las Guardias. Los resultados fueron algo alentadores aunque sabemos por experiencias anteriores que esta habilidad es la que más cuesta consolidar y es la que urge adquirir. Para implementar acciones que favorezcan el desarrollo de esta competencias tomamos la cirugía como escenario modelo. Este tipo de intervenciones médicas son realizadas por los docentes e instructores quienes van explicando paso a paso lo que van haciendo y a su vez son los que van coordinando la actividad.

En los siguientes actos quirúrgicos son los alumnos los que participan como cirujanos, anestesistas, etc. siempre con la ayuda de los instructores. Esto les da tranquilidad para poder “hacer” y los estimula a tener confianza para poder desarrollar las técnicas frente a un paciente vivo.  No obstante advertimos no pocos casos de alumnos con poca o ninguna confianza en sí mismo y en los demás. Para alentar mejoras en este sentido invitamos a todos a participar de situaciones de role playing es decir a simular ser ellos el cirujano y nosotros los docentes el propietario. Las intervenciones también se visibilizaron en material escrito también para permitir el diálogo e intercambio de opiniones sobre este tema tan sensible y de tanta importancia. Reportamos situaciones especiales que vivimos y confiamos que las prácticas realizadas en las que se instaló el tema ya no como opción sino como obligación cimentaron en los alumnos la idea de que es preciso trabajar en su confianza, autoestima, seguridad en sí mismos para poder ser actores principales del proceso de cuidado de la salud que los espera de manera inmediata.

Por último aunque en todas las otras actividades el tema surgía casi de manera natural, nos interesamos por la competencia para trabajar en equipo. Del diagnóstico previo la situación parecía estar dentro de los niveles aceptables, sin embargo, no fue menor la tarea de intentar convencer a estos jóvenes de la importancia de trabajar en equipo, de la sinergia que esta tarea conjunta genera y de que ineludiblemente tendrán que integrar equipos de trabajo cuando se inserten en el mercado laboral.

Para lograr estimular el trabajo en equipo, implementamos situaciones de simulacros. Esto nos permitió entrenarnos y entrenarlos en la habilidad para trabajar en equipo. Generamos instancias de juegos donde el paciente era un muñeco de peluche el que llegaba a la consulta gravemente herido. Planteamos diferentes situaciones que son las causas de consulta más comunes.

Una vez finalizadas estas actividades que habíamos programado para el primer grupo de 60 alumnos, realizamos tres encuestas (una por cada competencia) a cada alumno y luego hicimos lo mismo con el segundo grupo. Cabe aclarar que las encuestas que se hicieron en esta oportunidad fueron las mismas que se realizaron al principio del cursado.

Los resultados de estas encuestas fueron satisfactorios aunque no hubo cambios muy significativos. Las habilidades que tuvieron mayor respuesta fueron la de trabajo en equipo y confianza en sí mismo y en los demás, mientras que la de comunicación fue la que menor cambio tuvo.

Conclusiones
La profesión de Médico Veterinario ha estado y está en continuo proceso de cambio. Hasta hace algunos años aquellos veterinarios que se dedicaban a la salud de los pequeños animales trabajaban solos, incluso hacían varias actividades como cirugías, radiografías, citologías, etc.

En la actualidad la situación es diferente, hay especialidades y se trabaja en equipo. Incluso en los congresos y cursos de actualización profesional se han incorporado algunas conferencias sobre gestión de empresas aplicadas a la veterinaria en las que se hace hincapié en la comunicación y el trabajo en equipo.  Creemos  que la formación de un graduado universitario con autoestima, confianza en sí mismo y en los demás, capacidad para la resolución de conflictos interpersonales, asertividad, condiciones para el trabajo en equipo, espíritu de líder, etc. son expectativas de logro que ni los alumnos, ni los docentes ni la sociedad en general desestima o niega.

Como docentes de Prácticas Hospitalarias de Pequeños Animales consideramos que las competencias sociales son, en esta etapa, de crucial importancia en la formación del Veterinario y concordamos con el mercado laboral en que no solo importan los conocimientos específicos sino que además se buscan que sean profesionales socialmente competentes.

Nos propusimos mejorar la propuesta educativa de nuestra asignatura, mediante la consideración y ponderación de las competencias sociales de comunicación, confianza y capacidad para el trabajo en equipo.

Sabemos que para que estas actividades se perfeccionen es preciso preparar a los alumnos y entrenarlos en cada una de las tareas que van a realizar. De esta manera, aspiramos a que los futuros profesionales desarrollen competencias sociales para poder cumplir con los requisitos que actualmente el mundo laboral demanda.

Hemos realizado una búsqueda de métodos de enseñanza y diseñado material didáctico que nos sirvió de ayuda para sustentar las prácticas educativas que implementamos.

Las estrategias utilizadas para incentivar la comunicación han facilitado el aprendizaje de esta habilidad, solo que para desarrollar correctamente esta competencia deberíamos dedicarle más tiempo. Los alumnos deberían continuar con este tipo de acciones que favorezcan esta habilidad.

Para mejorar la capacidad de trabajar en equipo recurrimos al entrenamiento y estímulo lo que  les sirvió a los alumnos para fortalecer esta competencia.  El  tener un objetivo en común y una función específica cada uno hizo que se sintieran más seguros y organizados.

Cuando implementamos acciones para estimular la confianza en sí mismo y en los demás pudimos observar que cuando se desarrolla y estimula la confianza, existe una mejor comunicación y un mayor entendimiento. Esto es lo que pudimos advertir especialmente cuando realizamos las prácticas educativas (cirugías).

Evaluamos las tres competencias mediante escalas de autopercepción que realizamos antes y después de las actividades, para poder seguir sus evoluciones.

Como mencionamos anteriormente, los resultados que obtuvimos fueron positivos. Hubo un fortalecimiento de estas habilidades, aunque aún  resta insistir en estas prácticas para dotar a los futuros profesionales de estas competencias tan valoradas hoy por el mercado laboral.

Bibliografía
ARNAL, J.  (1992). Investigación educativa. Fundamentos y metodología. Barcelona: Editorial Labor.

ELLIOT, S. N.; & GRESHAM, F. M. (1991). Social skills intervention guide. Austin, TX: Pro-ed.

León, O.; & Montero, I. (2003). Métodos de investigación en Psicología y Educación. (3ª ed.).Madrid: McGraw-Hill.

MASTACHE, A. (2007): Formar personas competentes. Buenos Aires: Ed. Novedades Educativas.

MERINO, C. (1995). Metodología cualitativa de investigación psicosocial. México: CISE. UNAM.

SANDÍN, M. (2003). Investigación cualitativa en educación. Fundamentos y tradiciones. España: McGraw-Hill.

YÁNIZ, C.; & VILLARDÓN, L. (2006). Planificar desde competencias para promover el aprendizaje. Bilbao: Mensajero.