Lunes, 19 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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abril 2019

Cómo estamos y qué debemos cambiar en la cadena de la carne vacuna. Argentina.

Durante la tarde de la primera jornada del Simposio Valor Ganadero, organizado por ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), se desarrolló el panel “Diagnóstico de la carne argentina”.
En primer lugar, hizo su presentación José Lizzi, coordinador de Ganadería en el Movimiento CREA, habló de la brecha tecnológica que existe entre los productores de punta y los menos eficientes en distintos puntos del país. “Hay gran diversidad de productores y de objetivos. Los bajos índices productivos están ligados al mal uso de los recursos y a ineficiencias ambientales. En el 50% de los sistemas, el índice de preñez es mayor al 90% pero en el 75% de los sistemas el destete es del 75%”, ejemplificó. Para mejorar, el especialista sugirió hacer algunos cambios. “Hay que empezar a ver la cadena orientada hacia el consumidor y no desde la producción; informar al consumidor para que tenga elementos para elegir y pagar más; apuntar a la trazabilidad y la transparencia en toda la cadena para que se distribuya el valor; expandir el mercado para no deprimir precios; hacer un plan con acuerdos que contemplen la fórmula ganar-ganar y no un juego de suma cero donde cuando un eslabón de la cadena gana el otro pierde”, enumeró.
“Hay que empezar a tener objetivos comunes, pensar cómo aumentar la eficiencia productiva como sector y como país. Tiene que haber una motivación, tiene que ser buen negocio hacer bien las cosas”, dijo Lizzi. Posteriormente, Marcelo Signorini, veterinario, docente e investigador del CONICET, se refirió a los peligros en la cadena de la carne, desde el punto de vista de la inocuidad. “Hay que observar dónde está poniendo atención el mundo, qué es lo que los compradores dicen que no les gusta”, dijo el investigador. “Entre 2012 y 2014 se concentraron el 55% de las alertas sobre la carne argentina en la Unión Europea debido a una detección de presencia de genes de la bacteria que produce el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), aunque no todas esas bacterias son patógenas. Se trata de una bacteria que naturalmente está presente en los rumiantes aunque no produce síntomas en ellos”, contó Signorini. “También la presencia de ivermectina en la carne hizo que se nos cierren mercados de carne termoprocesada”, recordó. Asimismo, señaló que en los rodeos argentinos hay un 0,3% de prevalencia de tuberculosis bovina y presencia de brucelosis. De acuerdo al profesional, las restricciones principales están dadas por lo microbiológico, puntualmente por la presencia de Escherichia coli. “Los peligros químicos tienen baja relevancia y los problemas sanitarios, si bien se puede mejorar, no representan una limitante de importancia”, enumeró el docente. En tanto, llamó a estar atentos frente a los “problemas emergentes” como las exigencias de bienestar animal que ya se presentan desde los mercados externos.
“El productor de carne no se da cuenta que está produciendo alimentos. No hay conciencia de eso ni en el productor ni en el profesional veterinario”, señaló Signorini. Para cerrar el panel, el Ing. Agr. Adrián Bifaretti, del IPCVA (Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina), habló sobre los mercados y el consumo de carne de vaca. “En la actualidad, 4 de cada 10 personas se consideran fanáticos de la carne argentina en el país. Es decir que 6 personas se podrían pasar a otros alimentos, estamos frente a un problema de fidelidad”, indicó el ingeniero. “En la década del ’90 se consumían 80 kilos de carne de vaca por persona al año y hoy el consumo es de 56,7 k/hab/año, mientras que el de pollo trepó a 42,4 kilos y el de carne de cerdo aumentó a 14,5 kilos”, señaló Bifaretti.

Por eso, desde el IPCVA están llevando adelante acciones para promover el consumo de carne vacuna, especialmente la de novillo, apuntando a los consumidores más jóvenes. “De acá a 7 años, los millenials representarán el 75% de la fuerza laboral, por eso hay que apuntar los hábitos de consumo de ese segmento”, destacó. “A las nuevas generaciones hay que convencerlas con emociones. Los millenials son una generación volátil e infiel”, dijo el representante del IPCVA.
Asimismo, contó que desde el Instituto están realizando acciones en el exterior para promover las exportaciones de carne argentina. “La trazabilidad tiene cada vez más preponderancia como argumento de venta en el exterior”, remarcó.
Fuente:
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