Mide unos 20 centímetros de largo y tiene un plumaje de color negro iridiscente.
Es un ave ruidosa que se alimenta de insectos
y alimento balanceado y granos.

El estornino pinto, una especie originaria de Eurasia considerada una de las aves invasoras con mayor éxito en la colonización de nuevas áreas, generadora de grandes perjuicios económicos y alteraciones ambientales allí donde se propaga, llegó a La Pampa. Así lo informó el Museo de Historia Natural de La Pampa al reportar la presencia de ejemplares en el noreste pampeano, donde se ha verificado “la existencia de poblaciones reproductivas en incremento”.

En 1987 se lo registró por primera vez en Argentina, desde entonces su tamaño poblacional y su rango de distribución se han incrementado rápidamente, invadiendo en 30 años con total éxito el centro de Argentina.
A pesar de algunos intentos iniciales de erradicación, el ave ha logrado ampliar su área de distribución a una tasa promedio de 7,5 km al año, llegando actualmente a Mendoza, norte de Córdoba y Corrientes. En el noreste de La Pampa, el MHNLPam ha verificado la existencia de poblaciones reproductivas en incremento.

Los estorninos pintos hacen uso de una variedad de sitios de anidación naturales y artificiales, lo que sumado a su alta capacidad reproductiva (ponen cinco huevos dos veces al año, doblando su población de una temporada a la siguiente), la ausencia de predadores naturales y su alta agresividad (predominan en la competencia por los recursos frente a las especies autóctonas), así como su adaptabilidad a comer casi cualquier cosa (desde insectos hasta alimento balanceado, basura y granos), convierte a esta ave en una especie de difícil control.

En los Estados Unidos la especie fue introducida a finales del siglo XIX y en apenas medio siglo ocupó un área de ocho millones de km2, causando pérdidas anuales por más de 2.000 millones de dólares, sin embargo la inversión para prevenir daños quintuplica esa cifra.

Originaria de Europa y Asia, se cree que llegó al país a fines de los años 80 de la mano de vendedores de animales exóticos, quienes al no poder ubicar los casales en el mercado los liberaron. Las primeras parejas fueron avistadas en la localidad bonaerense de Bernal. Hoy se extienden las bandadas por toda la llanura pampeana. Y esto fue posible gracias a su capacidad reproductiva -pueden duplicar su población año tras año-, la ausencia de predadores naturales -lo que les permite competir y ganarles el espacio a las especies autóctonas- y su adaptabilidad a comer casi de todo, desde insectos hasta alimento balanceado, basura, granos y gramíneas.

Mide unos 20 cm de largo y tiene un plumaje de color negro iridiscente, con un brillo púrpura o verde, salpicado de blanco, sobre todo en el invierno. Las patas son rojizas y el pico es negro en el invierno y amarillo en el verano.

A diferencia de los adultos, las aves juveniles tienen un plumaje marrón. Es un ave ruidosa, sobre todo en perchas comunitarias y otras situaciones gregarias, y tiene un canto variado, pero poco musical. Tiene la capacidad de imitar los sonidos de su entorno e incluso aprenderlos.
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