Lunes, 18 de noviembre de 2019

NOVIEMBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 379
ISSN 1852-317X

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julio 2019

Tropilleros y caballadas que conmovieron con sus proezas.

Jinetes en acción

Jinetes en acción

Si hablamos de jineteadas, uno de los emblemas más representativos de la tradición, debemos empezar por los jinetes y reservados. Comenzando por las tropillas -caballadas, como las llamaban en sus comienzos – y entonces, por los tropilleros. Si bien han sido muchísimos los que se dedicaron a preparar caballos para esta disciplina y todas fueron bautizadas conmbre y recurriendo a la memoria, mencionaré a Los Tigres de la Bayauquera, La Endiablada, El Cencerro, El Lamento del Gauchaje, La flor del Pago, El Fogón de los Gauchos, La Pampeana, Los Tigres de la Llanura, La Santiagueña.

La mayoría de ellas se hicieron conocidas por sus propietarios y famosas por la furia de sus reservados, que eran llamados agregando el nombre de los tropilleros, «El Zorro» de Pasarotti. «El Tiburón» de Bustillo, «El Cuatro de Copas» y «El Mezquino» de Lavallén, «El Fantasma» de Bovati, «El Cimbrón» de Zenon Allende, «El Pimienta» de Melón, «La Hormiga» de Orlando Gargiulo ( y su inolvidable » A Lonja y Guitarra» ), «El Cruz Diablo» de Pellejero, «EL Hachazo» de Bárcena, «La Cautiva» de Somohano (la novia del Zorro, le decían ), solo para nombrar algunos de los más famosos.

Pero quisiera reivindicar la labor de los tropilleros, tantas veces denostados por las organizaciones que se definen como defensoras de los derechos de los animales, y de qué manera «alargan la vida» de esos caballos, que por indomables, mañeros o demasiado bellacos, no son considerados aptos para algún tipo de trabajo o deporte y, su destino irremediable es «el tacho». Esa manera vulgar de llamar a los frigoríficos que faenan y comercializan carne de equinos, trocando ese destino fatal por un futuro de cómodo hábitat, buena alimentación y salud, estado que muestran en cada aparición en las jineteadas, con sus ancas partidas y su pelo brilloso.

Sin que mi elección signifique el menosprecio al universo de tropillas que todos los fines de semana y para la fiestas patrias o patronales organizan soberbios espectáculos, elegiré como culminación de esta nota a «El Relincho» de San Antonio de Areco, y a Roberto Sills, su propietario, con quien tuve el gusto de compartir la organización de una jineteada en la Sociedad Rural de Santa Fe donde disfrutamos la bravura de «La Araña» y «El Padre de los Gauchos».

Con ellos, la destreza de José «Tito» Burkard e Ignacio Reynoso, ambos campeones de Jesús María. La que también merece un espacio -y tiene el mismo nombre- es » El Relincho » de Tito Saluzzo con más de 80 años de tradición y, su preferido «El Rebusque», que era casi imbatible de las clinas.

Otra que voy a mencionar, por su contemporaneidad y el trato que mantengo con don Cacho Aldaz, es la tropilla «Los Tuyuseros» de General Madariaga, a la que pertenecía nada menos que «El Temblor», aquel tobiano overo que recorrió 17 provincias con su guapeza, lealtad y vistoso corcovear; sin obviar a «El Martin Fierro», «El Favorito» o «El Amigo», pero expectantes con uno que se las trae y se llama » El Vengativo».

» Capatáz y apadrinadores, maromeros y acarreadores, juraú y palenqueros, jinetes y tropilleros, bajo la helada y el chaparrón, jamás pidieron calma, porque llevan en el alma … a la bendita tradición».

Por: Ñaró Uribe
Fuente:
https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/tropilleros-y-caballadas-que-conmovieron-con-sus-proezas-nid2260206