Jueves, 21 de noviembre de 2019

NOVIEMBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 379
ISSN 1852-317X

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agosto 2019

Efecto de la densidad de alojamiento del reemplazo trasladado tardíamente en la respuesta bioproductiva y de anticuerpos contra Newcastle.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVI – Nº 376 – Agosto 2019.

José Alberto Alfaro Pérez1, Isis Acosta Guevara2, Oshin Ley García3, Edmundo O. Pérez Rodríguez1, Yandy Abreu Jorge3, Manuel Colas Chavez1.

Resumen
La enfermedad de Newcastle es una infección altamente contagiosa, incluida en la lista de enfermedades de declaración obligatoria de la OIE por ser considerada una amenaza para la avicultura mundial por las graves pérdidas económicas que produce, además de ser una zoonosis leve. Las técnicas serológicas suelen utilizarse para evaluar programas de vacunación y en la vigilancia epidemiológica en zonas de riesgo. Con este objetivo se evaluó el efecto de la densidad de alojamiento en el reemplazo trasladado tardíamente en la respuesta de anticuerpos vacunales contra Newcastle e indicadores bioproductivos. El experimento se realizó con pollonas de reemplazo de ponedoras L33 diseñándose dos tratamientos (T) según densidad de alojamiento. Se evaluó la respuesta serológica de los niveles de anticuerpos frente a Newcastle por Inhibición de la Hemoaglutinación e indicadores bioproductivos: peso vivo, largo del tarso y uniformidad. Para el análisis de varianza simple se utilizó el paquete estadístico STATGRAPHIC Centurion XV. Se observó una media geométrica de títulos de anticuerpos para Newcastle superior en el T1 (11.79) con respecto al T2, indicando que la mayor densidad de alojamiento influye en la respuesta inmune. Se encontraron valores de media favorables en el T1 para peso vivo (1411.7 g), largo del tarso (103.1 mm) y uniformidad (84 %) difiriendo del T2, demostrándose que el aumento de la densidad de alojamiento reduce significativamente la ganancia de peso. Se concluye que la mayor densidad de alojamiento en el reemplazo trasladado tardíamente afectó la respuesta de anticuerpos vacúnales contra Newcastle y los indicadores bioproductivos.
Palabras clave: Newcastle, reemplazo de ponedoras, densidad de alojamiento, indicadores bioproductivos.

Lodging density effect of the transferred tardily replacement in the bioproductive response and antibodies against newcastle.
Summary
Newcastle disease is a highly contagious infection, included in the list of notifiable diseases of the OIE because it is considered a threat to world poultry by tombs. Serological techniques are usually useful for evaluating vaccination programs and for surveillance epidemiological in risk areas. With this objective, the effect of accommodation density in the replacement moved late in the response of vaccines against Newcastle and bioproductive indicators is evaluated. The experiment was carried out with L33 layer replacement pullets that design two treatments (T) according to housing density. The serological response of the response levels against Newcastle was evaluated by Hemagglutination Inhibition and bioproductive indicators: live weight, length of time and uniformity. For the analysis of the simple variance it refers to the statistical package ESTATGRAPHIC Centurion XV. We included a geometric mean of data titles for Newcastle superior in T1 (11.79) with respect to T2, indicating that the higher density of accommodation influences the immune response. We found favorable media values in T1 for live weight (1411.7 g), tarsal length (103.1 mm) and uniformity (84%), differing from T2, showing that the increase in housing density reduces weight gain. It is concluded that the higher density of accommodation in the late transferred replacement affected the response of the results of the Newcastle vaccines and the bioproductive indicators.
Key words: Newcastle, reemplazo de ponedoras, densidad de alojamiento, indicadores bioproductivos.
1 Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad Agraria de la Habana (UNAH), Mayabeque, Cuba.
2 Grupo de Virología, Laboratorio de Investigación y Diagnóstico Avícola “Jesús Menéndez” (LIDA), La Habana, Cuba.
3 Grupo de Epidemiología y Clínica, Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), Centro Colaborador de la OIE para la Reducción de Riesgo de Desastres en Sanidad Animal, San José de Las Lajas 32700, Mayabeque, Cuba.
email: oshin@censa.edu.cu 

Introducción
En los últimos 30 años la producción avícola es una de las de mayor crecimiento en Cuba, lo que coloca a la isla como uno de los 45 países mayores productores de huevos a nivel mundial y entre los 25 mayores consumidores (Bejerano, 2011). La producción de huevos con la mayor calidad y menor costo posible es una de las principales estrategias productivas del país (Pérez et al., 2013). Los indicadores bioproductivos y el bienestar de las aves en la industria avícola, en nuestro país están afectadas por enfermedades reconocidas mundialmente; entre estas se encuentran, las enterobacteriosis y las respiratorias tales como: coriza infecciosa y enfermedad respiratoria crónica (ERC). Esta última es causada por múltiples agentes bacterianos y virales (Bradbury y Morrow, 2008).

Se destacan dentro de estos últimos, la presencia de aislados del virus de la bronquitis infecciosa aviar (VBI); cepas de baja patogenicidad del virus de la enfermedad de Newcastle (ENC) e influenza aviar (IA) y metapneumovirus aviar (aMPV) en pollos de ceba, gallinas ponedoras y reproductores con infección clínico-anatomopatológica más severa cuando se combinan con los virus inmunosupresores (Merino, 2008; Nayak et al., 2010). En el caso particular de la Enfermedad de Newcastle, aún cuando existen medios para su control, sigue provocando estragos en la producción avícola Latinoamericana y hasta hace poco dentro de un ambiente de indiferencia general (Alzamora y Andina, 2008).

Objetivo: Evaluar el efecto de la densidad de alojamiento en el reemplazo trasladado tardíamente en la respuesta de anticuerpo vacunales contra Newcastle y los indicadores bioproductivos.

Materiales y métodos
El experimento se efectuó en la nave 12 de la UEB ¨Paraíso¨ con pollonas de reemplazo de ponedoras L33 con atraso en el movimiento de rebaño, las cuales tenían una edad de 24 semanas. Se desarrolló en el período comprendido de marzo a abril. Las pollonas desde las 16 semanas hasta las 29 semanas de edad que permanecieron en la nave 12, se manejaron según lo referido por el IIA (2013). Aunque es importante destacar que las densidades de alojamiento fueron diferentes, la iluminación y alimentación fue similar, además de recibir un programa de vacunación adecuado contra Newcastle.

Diseño experimental: Los animales fueron divididos en dos tratamientos, con 300 ejemplares por grupo y una masa experimental de 600 aves. En el tratamiento uno (T1) se mantuvieron las pollonas a una densidad de alojamiento de cuatro aves/jaula y en el tratamiento dos (T2) a una densidad de cinco aves/jaula. Dichas jaulas medían 35 cm de largo x 45 cm ancho para un espacio total de 1575 cm².

Variables bioproductivas que se midieron: En las semanas 16, 20 y 25 se analizaron los indicadores: peso vivo (g), largo del tarso (mm), uniformidad (%) y viabilidad (%) en ambos tratamientos. Desde la semana 25 a la 28 por un período de cuatro semanas hasta que se trasladaron para la UEB «Santa Elena». Se controlaron los siguientes indicadores: producción de huevos, por ciento de postura, consumo, conversión y viabilidad.

Para evaluar la respuesta serológica de los niveles de anticuerpos se realizó un muestreo el día 27 de marzo del 2017, a los 190 días de edad de las aves. Al realizar el monitoreo serológico se trabajó con 60 aves, 30 de cada tratamiento. Se extrajo sangre (2 – 3 ml) de la vena alar con jeringas de 5 ml y agujas de 20G, la cual fue depositada en viales sin anticoagulante a tal efecto de que la sangre se coaguló para la obtención del suero, el cual se envió al Laboratorio de Investigaciones y Diagnósticos Aviar ¨Jesús Menéndez¨ (LIDA) donde se realizó la prueba de inhibición de la hemaglutinación (IHA).

Al llegar las muestras al LIDA se siguieron los procedimientos según el Plan Normativo Operacional (PNO) para este laboratorio:

  • Previamente el antígeno de Newcastle (producido por LABIOFAM) se tituló y ajustó a cuatro unidades de hemoaglutinación (UHA) en micro placas. Los sueros fueron inactivados en baño de maría y adsorbidos con glóbulos rojos al 10% para evitar reacciones inespecíficas.
  • Los sueros adsorbidos se diluyeron en Solución Buffer Fosfato (PBS) con incremento logarítmico de base dos (parte de 1/4 que al añadirse al PBS en placa se convierte la primera excavación 1/8). El antígeno de Newcastle ajustado a cuatro UHA (Beta procedimiento virus constante + suero diluido), se añadió a las diluciones del suero y se incubaron por media hora. Posteriormente se le adicionó una suspensión de glóbulos rojos al 1% y se evaluó cuando los controles de glóbulo rojo y suero control positivo hicieron la sedimentación de los eritrocitos. Es de señalar que todas las placas además de estos dos controles llevaron un control de antígeno en el cual se observó la hemoaglutinación de los glóbulos rojos.

Después del procedimiento explicado se determinó los títulos de anticuerpo frente a Newcastle en los tratamientos.

Se realizó un análisis de varianza (ANOVA) de clasificación simple, en el programa estadístico STATGRAPHIC Centurion XV y una comparación de proporciones para los indicadores de calidad externa del huevo (roto y cascado) en el software CompaProWin_2.0.1.

Resultados y discusión
En el gráfico 1, se aprecia que la media geométrica de los títulos de anticuerpos de inhibición de hemoaglutinación (HI) para Newcastle (NC) fue superior en el T1 (11.79) donde se encontraban alojadas las aves con menor densidad de alojamiento, con respecto al T2 (7.11) la cual si tuvo una influencia decisiva sobre la respuesta inmune de las gallinas.

Gráfico 1. Medias geométricas de la prueba de inhibición de la hemoaglutinación del T1 y T2

El resultado de la media geométrica en el T2 se encuentra por debajo de 8.00, considerado como desprotegido según lo establecido por la OIE (2015) quienes señalan como norma que para garantizar la protección contra la enfermedad de NC, la media geométrica de los niveles de anticuerpos de una parvada debe ser igual o superior a 8,00 con reactores positivos superior a 90%.

La respuesta serológica que se obtuvo en el T1 indica que las gallinas alojadas con menor densidad de alojamiento se encuentran protegidas contra NC, coincidiendo con lo explicado por Van Boven et al. (2009), quienes plantean que la inmunidad solo puede lograrse si una proporción elevada de aves (>85%) tienen una alta valoración de anticuerpos (Log2 título de HI ≤ 3) después de la vacunación  disminuyendo las probabilidades de entrada, replicación y difusión viral en una parvada en edades tempranas. Liljebjelke et al. (2008) explican que las respuestas de anticuerpos séricos de las aves vacunadas indican que títulos de HI, superiores a 5 Log2, proporcionan 100% de protección.

Se observa en el gráfico 2, en el T1 una dispersión de los títulos superior hasta 1/128, respecto al T2 que se comportó hasta 1/64 con mayor número de gallinas no reactores positivos a la prueba de HI.

Gráfico 2. Dispersión de los títulos de anticuerpos del T1 y T2.

Esto nos indica que la respuesta post vacunación del T1 fue mejor que la del T2 y esto estuvo dado a varios factores tales como la densidad de alojamiento el cual es un factor estresante que puede disminuir la respuesta de las aves a la vacunación. Lo antes mencionado coincide con lo referido por Miler et al. (2007), quienes indican que una baja respuesta inmune puede estar condicionada por la última vacunación que recibieron las aves, así como a la inadecuada aplicación de la vacuna y las variaciones en la técnica (cantidad, calidad y temperatura del agua de dilución de la vacuna, la dosis) y a la combinación de vacunas contra diferentes agentes virales y factores estresantes tales como el recorte del pico, el hacinamiento y los problemas con la alimentación.

Resultados semejantes fueron obtenidos por Romero et al. (2009) quienes plantean que el éxito de la vacunación depende de factores ajenos a la vacuna en si tales como la temperatura, humedad relativa del ambiente y la densidad de la población.

Fernández et al. (2002) afirman que una buena respuesta a la vacunación depende de una serie de factores tales como: calidad y manejo de la vacuna (cadena de frío, título, vía de aplicación) y las condiciones generales e individuales de las aves vacunadas (calidad sanitaria, estatus inmunológico, alimentación y sistema de alojamiento). Lo planteado por estos autores coincide con los resultados de este trabajo debido a que ambos tratamientos recibieron la misma alimentación y el mismo esquema de vacunación, comprobándose que la causa que condicionó una mejor respuesta inmunológica en el T1 fue la menor densidad de alojamiento.

La tabla 1 muestra en la semana 16, 20 y 25 los valores de la media con diferencia significativa para el largo del tarso y peso vivo, excepto en este último para la semana 20 que resultó muy significativa, favorables en todas las semanas para el T1, donde se encontraban con una densidad de alojamiento menor que el T2.

* p<0.05, ** p<0.01.

Según Nicol (2012) un aumento en las densidades de alojamiento produce una elevación de las temperaturas, disminución del crecimiento condicionado básicamente por una disminución del consumo. Se obtuvieron resultados similares, a pesar de las particularidades de la investigación en cuestión, ya que el T1 tuvo un mejor incremento en peso vivo y largo del tarso con respecto al T2 el cual tenía una mayor densidad de alojamiento.

Como se puede observar en la semana 20 y 25 el peso vivo y largo del tarso del T1 fue superior a los alcanzados por el T2. Los valores obtenidos por el T2 no llegaron a los valores establecidos por el IIA (2013) quienes establecen que en la semana 20 y 25 las gallinas deben tener un peso corporal aproximadamente de 1380 g y 1570 g respectivamente con un largo del tarso de 104 mm.

Pérez et al. (2016) exponen que en Cuba el espacio vital mínimo para la categoría de ponedoras es de 380 a 450 cm2/aves. Este espacio vital no concuerda con la situación del T2 el cual a la semana 25 alcanzó la categoría de ponedoras en las mismas condiciones lo cual agravó la situación.

El peso vivo del T2 no alcanzó en ningún momento de la investigación a los del T1 lo cual coincide con lo planteado por Gómez (2015) quien afirma que el aumento de la densidad de alojamiento intensifica la tensión ambiental sobre el ave lo que puede reducir muchísimo la ganancia en peso. Mardoqueo (2001) explica que una mayor densidad de alojamiento incrementa la mortalidad y reduce la ganancia en peso del ave, lo que disminuye por ende los ingresos de la granja. Lo antes expuesto por estos autores coincide con lo encontrado en el T2, el cual tuvo un incremento en peso vivo y largo del tarso menor que el T1 durante las tres semanas evaluadas.

La situación en la que se encontraban las aves del T2 coincide con lo planteado por Da Cunha (2009) quien expresa que el aumento del número de aves por jaula produce problemas de incremento de la temperatura del galpón y un efecto depresivo sobre el bienestar de las aves.

En la tabla 2, se observa que la uniformidad del T1 se comportó mejor que la del T2 en todas las semanas, aunque existe un comportamiento decreciente en ambos tratamientos, hasta que en la semana 25 el T1 obtuvo una evaluación de regular, mientras que el T2 fue evaluado de mal, ya que según el IIA (2013) una uniformidad de 80.0 a 84.9% es evaluada de regular mientras que si alcanza valores inferiores al 80.0% es mala.
SIPSA (2013) comenta que un objetivo de suma importancia en las explotaciones avícolas es tener peso vivo hasta un 5% por encima de las guías de manejo de la raza de la gallina en explotación y una uniformidad como mínimo del 85%. Lo cual coincide con los resultados obtenidos en esta investigación en el T1, en cambio el T2 discrepa de este comentario.

Los resultados obtenidos demuestran el efecto negativo del atraso del movimiento de rebaño en los dos tratamientos y la alta densidad de alojamiento en el T2, los cuales condujeron a que las gallinas no alcanzaran el peso vivo establecido a la edad de 25 semanas de vida y que la uniformidad de los dos tratamientos fuera disminuyendo, hasta el punto de que la uniformidad del T2 fue evaluada de mal. Esto no coincide con lo planteado por el IIA (2013) quienes refieren que en este tipo de unidad de reemplazo de ponedoras debe entregarse las pollitas con una edad de 16 semanas con un peso vivo de 1180 g un largo del tarso de 103 mm y una uniformidad como mínimo de regular. Mientras que Gómez (2015) explica que la alta densidad de alojamiento tiene influencia directa en la uniformidad del lote.

Según Bermúdez (2012) el objetivo del reemplazo es obtener una pollona con el peso corporal adecuado y un lote con excelente uniformidad a la edad de comenzar la producción de huevos. Este objetivo no fue alcanzado en el experimento de este trabajo por el T2, ya que a la edad de 25 semanas en la cual alcanzó la categoría de ponedoras y obtuvo una evaluación de la uniformidad de mala mientras que en el T1 resultó de regular.

En el gráfico 3, se puede observar que el índice de postura durante las semanas 25, 26, 27 y 28 en el T1 se comportó mejor que el T2. Estos resultados coinciden con lo afirmado por Acosta et al. (2002), quienes explican que el por ciento de postura disminuye al incrementar el número de aves por unidad de área física, cuando las gallinas ponedoras son enjauladas en espacio demasiado limitado se producen incrementos en los niveles de corticoesteroides plasmáticos como resultado del nerviosismo, ocurriendo la pérdida de plumas y disminuyendo la tasa de postura como consecuencia del descenso de la tasa ovulatoria.

Gráfico 3: Índice de postura del T1 y T2 en las semanas 25, 26, 27 y 28.

En cambio, se difiere con lo planteado por Itza et al. (2013) los cuales realizaron un experimento similar en una granja de gallinas ponedoras y obtuvieron como resultado, que las diferentes densidades de alojamiento no afectan a este indicador.

El T1 a pesar de no alcanzar el índice de postura establecido obtuvo resultados superiores al T2, esto se debe a que el aumento en la densidad de alojamiento es una causa estresante para las gallinas el cual afecta su productividad. Lo cual coincide con lo planteado por FENAVI (2014) quienes explican que las gallinas ponedoras requieren un alojamiento adecuado y seguro, en su etapa de producción para que de esta manera puedan expresar su potencial productivo, sin que este sea afectado por situaciones estresantes como lo es una alta densidad de alojamiento.

La tabla 3, muestra los indicadores productivos producción de huevo, huevo por ave, consumo y conversión en las semanas 25, 26, 27 y 28 de vida de las gallinas, los cuales difirieron significativamente a favor del T1 y no se hallaron diferencias significativas entre los tratamientos para el indicador consumo de alimento.

Tabla 3. Indicadores productivos evaluados durante un período de 30 días.

*p< 0.05, NS: Indica no diferencias significativas para p>0,05.

Este aumento en la densidad de alojamiento del T2 impide que las gallinas expresen su potencial productivo constituyendo un problema en la vida productiva de las ponedoras, acarreando consigo pérdidas económicas considerables. Esto concuerda con lo referido por Van Horne (2007) quien explica que, en una granja de gallinas ponedoras, las cuales se encuentran bajo un régimen de alimentación e iluminación adecuado, la producción se ve afectada por determinados factores estresantes tales como las altas densidades de alojamiento, provocando una disminución de la producción y grandes pérdidas económicas para la granja.

Mazzuco (2007) obtuvo mejor rendimiento productivo al alojar cuatro aves por jaula respecto a cinco, explicando que una menor densidad puede incrementar la producción de huevos por ave alojada en 29 unidades por ave por año y que el mayor número de aves por área es una causa de estrés. Lo cual se asemeja a los resultados obtenidos en esta investigación, donde se demostró que el T1 con una menor densidad de alojamiento tuvo mejores resultados productivos que el T2 durante el período analizado.

Los resultados obtenidos demuestran que la media de producción de huevo y huevo por aves se comportó mejor para el T1 coincidiendo con lo expuesto por Valdivié y Rodríguez (2001) que una menor densidad de aves por jaula incrementa la eficiencia productiva de huevos por gallina, dado que se produce un mejor consumo de alimento ya que disponen de mayor espacio vital, frente de comedero y menor número de individuos para establecer un orden social.

Se muestra que existen diferencias significativas entre las conversiones por tratamiento donde el T1 tuvo una mejor conversión que el T2. Estos resultados coinciden con lo planteado por Fabián et al. (2013) quienes explican que la conversión es un indicador que mide la eficiencia de nuestras ponedoras, por lo que se han realizado pruebas del campo, las cuales han demostrado que si se aumentan la densidad de ponedoras por jaula estas tendrán una menor producción y menos eficiencia del alimento.

El mejor aprovechamiento del alimento ofrecido en el T1 y que se ve reflejado en que la conversión del mismo fue menor que la del T2, razón por la cual este último necesitó 0.07 Kg de pienso más que el T1 por cada 10 huevos producidos. Este resultado concuerda con Castellón et al. (2013) los cuales plantean que para lograr una buena conversión no solo se debe ofrecer a las aves un alimento balanceado para sus necesidades, sino que también hay que garantizar condiciones de manejo adecuadas, y que en explotaciones avícolas intensivas la alta densidad de población y el hacinamiento puede influir negativamente sobre este indicador.

La conversión es uno de los indicadores que mejor habla sobre los resultados productivos de un sistema agropecuario; en el sector avícola se manejan dos variantes de ella: la conversión normal y masal. Estas expresan la capacidad que tienen las aves de convertir el pienso en unidades de posturas y en unidades de peso de huevos respectivamente (Andrial, 2012). Uno de los resultados obtenidos en el experimento es que encontró diferencia significativa entre los tratamientos evaluados para la conversión normal, no pudiendo evaluar la conversión masal debido a las condiciones en la que fue realizado el experimento.

En la tabla 4 se observa diferencias altamente significativas para el indicador de la calidad externa de los huevos rotos y cascados, desfavorables para el T2.

***p< 0.001.

Este resultado de la calidad externa de los huevos en el T2 está influenciado, por la mayor densidad de alojamiento de las ponedoras por celda. Lo cual concuerda con Sánchez et al. (2010) quienes explican que entre los factores de manejo que influyen en los huevos rotos y cascados, se encuentran: la densidad de aves por jaula, la frecuencia de alimentación, el ciclo de producción, la frecuencia y el tiempo de recolección del huevo, y la edad del ave a la incorporación a la postura.

A pesar de que el por ciento de huevos rotos y cascados en el T2 fue superior al T1, ambos tratamientos presentaron un comportamiento desfavorable con respecto a estos indicadores. La causa de este resultado es que tanto las gallinas del T1 como las del T2 no se les suministro carbonato de calcio adicional en los horarios de la tarde y que las características constructivas de las jaulas no cumplen con los requerimientos para la categoría de ponedoras. Por estas razones se concuerda con Cepero et al. (2002), quienes refieren que el huevo es un indicador diario de la interacción de las aves con su medio ambiente y ciertas características como las propiedades estructurales de la cáscara podrían ser útiles como indicador de bienestar.

Castro (2001) afirma que la calidad del huevo se puede afectar cuando existe un inadecuado suministro de calcio que contribuye a afectar el grosor de esta, originado grandes pérdidas en la unidad que atentan con la eficiencia productiva por concepto de huevos rotos.

Conclusiones
La mayor densidad de alojamiento en el reemplazo trasladado tardíamente afectó la respuesta de anticuerpo vacunales contra Newcastle y los indicadores bioproductivos.

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