Lunes, 19 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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agosto 2019

Malones en el Partido de Pergamino, Argentina.

 Por Prof. Rafael Restaino

A mediados del siglo XVIII, como consecuencia de la extinción del ganado cimarrón, aparecieron por la zona norte de la provincia de Buenos Aires los araucanos o aucas, provenientes de Chile. Llevaron adelante esa táctica conocida como malón, que consistía en caer sobre el objetivo elegido de manera rápida, sorpresiva, con el fin de llevarse el ganado, provisiones y mujeres jóvenes si era posible.

Los primeros ataques registrados datan en los años 1737 y 1738 cuando atacaron las estancias de Arrecifes. A partir de esos años se convertirán en una constante las hostilidades realizadas por los «insultos» como se los llamaba a través de los comunicados dados por las autoridades.

Primeras hostilidades
Según el legajo Comandancia de Frontera de Pergamino podemos observar que a partir de 1740 comienza a convertirse en uno de los problemas más serios la amenaza de los naturales. Por una carta leída el 30 de junio de ese año sabemos que la zona era acechada por «los indios aucas» que estaban al mando del cacique Calelián.

El 8 de agosto de 1751 se encuentra constatado el ataque perpetrado por unos 300 naturales a la incipiente población de Pergamino, dando muerte al teniente cura y a varios vecinos.

A partir de ese ataque la solicitud para organizar la defensa fue una constante y fue la causa por la cual se crearon los fuertes de Melincué, Rojas y Salto, ya que los ataques provenían del oeste y del sur.

Malones de importancia
 En el legajo Comandancia de Frontera de Pergamino (1766-1808) se observa el peligro eminente de los naturales y los diferentes ataques que tenían como único fin el robo de ganado. Pero será recién en 1838 cuando se produce en la región un ataque de ranqueles que sitió al poblado de Pergamino. En esa oportunidad saquearon ganado a la mayor parte de los establecimientos del sector norte del partido, desde Arroyo del Medio hasta la estancia de Diego de la Fuente, dejando paralizada toda comunicación al robar la totalidad de los caballos.

En 1841 se produjeron dos malones de proporciones llegando hasta la entrada misma del pueblo de Pergamino.

El primero de ellos fue el 9 de diciembre y el segundo tres días después.

El juez de paz Lorenzo Olmos comunicó al gobierno que «el rastro de las reses capturadas tenía una legua de ancho» y agrega: «Es evidente que despoblaron y barrieron como con escoba el ingente caudal que contenía este partido en el solo renglón de animales caballunos, al no dejar ni las yeguas de silla, a excepción de una u otra que se hallaba ensillada, de suerte que la movilidad está paralizada.

El malón de 1843
El 2 de octubre de 1843 los naturales (entre 700 y 1.000) arrearon con treinta mil vacunos, extraídos de las estancias ubicadas a lo largo del Arroyo del Medio, una zona conocida como «La Cañada de los Chamarritos», pero en esta oportunidad serán alcanzados por las tropas comandadas por el coronel Prudencio Arnold y el capitán Antonio González, quienes rescatarán la mayor parte de la hacienda robada, además de rescatarse 14 cautivos, 300 caballos y 20.000 cabezas de ganado.

En esta batalla acontecida en la «Cañada de la Paja» murieron 3 soldados y 20 naturales.

El 4 de abril unos 600 naturales llevan a cabo malones por toda la zona sur del partido.

Los mismos eran liderados por el legendario Manuel Baigorria. Serán sorprendidos por fuerzas comandadas por Prudencio Arnold en la zona conocida como «Los Chañaritos», dejando en el combate la mayor parte del producto de sus robos.

Últimos malones
Entre los principales malones en el partido de Pergamino se encuentran los perpetrados en 1846, 1847 y 1848 con la única finalidad de llevarse las haciendas.

Existió luego años de relativa tranquilidad hasta que en 1856 se produjo un gran malón de naturales y renegados blancos.

Ese malón logró llevarse unas 10.000 cabezas de ganado vacuno, 2.500 caballares.

A pesar de ser perseguido por las tropas comandadas por el coronel José de la Cruz Gorordo, lograron escapar con gran parte del botín.

El 20 de septiembre de 1857, se produce otra gran invasión de naturales.

El juez de paz Lorenzo Moreno, comunica al gobierno: «Son las 9 de la mañana hora en que me dirijo a V. S. el presente parte para comunicarle que le sirva transmitirlo al superior gobierno, que este pueblo amaneció sitiado por las indiadas enemigas que se llevan del sur y norte toda la hacienda vacuna y yeguariza».

En 1858 y 1859 existieron ataques de naturales, sobre todo, en el mes de octubre de esos últimos años donde logaron llevarse ganado y algunos cautivos.

Debemos decir que, sobre todo, en 1859 lo hacían instigados por la Confederación y por el Estado de Buenos Aires, indistintamente.

Bibliografía
Acuerdos del extinguido Cabildo de Buenos Aires. Buenos Aires, 1931.
Arnold, Prudencio. La vida de un soldado. Rosario, 1893.
Museo y Archivo Histórico de Pergamino. Documentos históricos de Pergamino (1851-1853) Restaino, Rafael. Historia del Partido de Pergamino. Ed. Pan de Aquí, Pergamino 1995.
Tomado del Boletín Veterinario Federal Año IV N° 82 – 16 al 31 de Mayo de 2019