Lunes, 19 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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agosto 2019

Uso de grasas protegidas en la alimentación de rumiantes.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVI – Nº 376 – Agosto 2019.
Aníbal Fernández Mayer1

El empleo de grasas (extracto etéreo) en las dietas de rumiantes no siempre es manejado adecuadamente. Incluso muchas veces no se producen los resultados productivos esperados (carne o leche), debido a elevados consumos o un uso inapropiado de la fuente rica en ácidos grasos (AG).

Cuando existe un exceso de grasa, especialmente de ácidos grasos insaturados, tiene un efecto negativo sobre el crecimiento de las bacterias del rumen, donde las bacterias celulolíticas se ven más afectadas que las amilolíticas. De los ácidos grasos insaturados evaluados, el oleico (C18:1) es el mayor inhibidor.

La fibra de un alimento que entra al rumen y se “empapa” en aceites o grasas es menos atacada por los microorganismos, disminuyendo su degradabilidad y el consumo voluntario. Además, el exceso de grasa puede traer disturbios digestivos como diarreas.

NO se recomienda que supere el 5 a 6% de grasa “tal cual” (extracto etéreo) en la dieta total de un rumiante (carne o leche).

En la Tabla 1 se presenta el nivel medio de grasa de diferentes concentrados energéticos, proteicos y forrajes frescos.

Niveles de grasa de una dieta “normal” de un novillo y una vaca lechera (ejemplo)

 Novillo británico (250 kg de PV para ganar 0.9 a 1.0 kg/novillo/día)

  • Necesita comer ±2.9% del PV de una dieta balanceada, es decir, ±0 kg de materia seca (MS) total por día.
  • Consumo “máximo” de grasa: 350 a 420 g/novillo/día (saturada e insaturada) suministrada a lo largo del día.

Dieta (ejemplo)
4,5 kg MS/nov./día de Pastura (verano) + 2,0 kg MS/nov./día de grano de maíz (alto aceite) + 1.0 kg MS/nov./día de Expeller (torta) girasol) = 395 g grasa/novillo/día (5.6%)

 Referencias
*Pastura: 4.5 kg x 1% (grasa)= 45 g grasa/nov./día
*Grano de maíz (alto aceite): 3.0 kg x 9% (grasa)= 270 g grasa/nov./día
*Expeller (torta) de girasol: 1.0 kg x 8% (grasa)= 80 g grasa/nov./día
TOTAL= 395 g grasa/novillo/día (5.6%)

Vaca lechera (600 kg de PV para producir 30 l leche/vaca/día con 3.5% de GB)

  • Necesita comer ±3.4% del PV de una dieta balanceada, es decir, ±5 kg de MS total por día.
  • Consumo “máximo” de grasa: 0 a 1.2 kg/vaca ordeño/días (saturada e insaturada) suministradas a lo largo del día.

 Dieta (ejemplo)
10.5 kg MS/VO/día de Pastura (verano) + 9,0 kg MS/VO/día de grano de maíz (alto aceite) + 3.0 kg MS/nov./día de Expeller (torta) girasol) = 1,15 kg grasa/novillo/día (5.6%)

Referencias
*Pastura: 10.5 kg x 1% (grasa)= 0,1 kg grasa/VO/día
*Grano de maíz (alto aceite): 9.0 kg x 9% (grasa)= 0,81 kg grasa/VO/día
*Expeller (torta) de girasol: 3.0 kg x 8% (grasa)= 0,24 kg grasa/VO/día
TOTAL= 1,15 kg grasa/novillo/día (5.6% grasa/VO/día)

 Ambas dietas están dentro de la tolerancia admitida de grasa. No obstante, cuando se formulan dietas empleado, especialmente, mayores niveles de concentrados proteicos o alimentos balanceados que se desconoce su composición, generalmente, se superan los límites máximos tolerables de grasa y eso provoca una menor respuesta productiva (carne o leche).  En la mayoría de los casos se atribuye esta menor producción a otros factores ajenos a los consumos de grasa (saturada o insaturada).

Hidrogenación de una grasa insaturada y Grasas Protegidas
Los AG “insaturados” provocan un mayor efecto negativo sobre los microorganismos que los “saturados”. Sin embargo, a nivel intestinal tienen una mayor digestibilidad.

Por ello, que a medida que se incrementa el grado de saturación de una grasa “insaturada” (mediante biohidrogenación en el rumen u otra vía de hidrogenación externa) disminuyen los efectos negativos sobre la fermentación ruminal, pero también se reduce la digestibilidad intestinal de dichos ácidos grasos.

La biohidrogenación ruminal es el mecanismo mediante el cual los microorganismos ruminales “saturan” los AG insaturados (de C18:1 –oleico- o C18:2 –linoleico- o C18:3 –linolénico- hasta esteárico C18:0), aumentando de esta manera la cantidad de AG saturados que llega al intestino.

Una de las principales características de las grasas protegidas es que permanecen inertes en el rumen, no afectando a los microorganismos. Mientras que, a nivel intestinal son totalmente digeridas. Las grasas protegidas son un medio para incrementar el consumo diario de grasas por parte del rumiante, sin afectar el metabolismo animal.

  1. Diferentes estrategias para suministrar “grasas” sin provocar efectos adversos

1.1.-Semillas de oleaginosas
Una forma de suministrar grasas protegidas es a través de semillas “enteras” de soja, girasol, algodón, etc. Sin embargo, las semillas “enteras” reducen el aprovechamiento de las proteínas y se incrementan las pérdidas en heces.

Mientras que, al procesarse (molienda o aplastado) liberan aceites (grasas) generando un ambiente ruminal inadecuado (lipólisis y enranciamiento), incluso se pueden producir toxinas que afectan la salud animal.

El extrusado, con el objetivo de la extracción del aceite o grasa por presión y calor, permite reducir los efectos negativos del enranciamiento, aunque cuando se emplean temperaturas por arriba de los 150°c, no sólo se afecta la composición química de las grasas sino también de las proteínas. En algunos de los casos incrementa el poder “by pass” de ambos, pero en otros, se reduce la digestibilidad tanto a nivel ruminal como intestinal perdiéndose gran parte de las proteína y grasas en las heces.

1.2.- Grasas encapsuladas
También se puede encapsular a las grasas con un recubrimiento proteico que, a su vez, se protege con formaldehído contra la deshidratación en el rumen. Pero este procedimiento, además de ser complejo y costoso, se pueden romper dichas capsulas liberando las grasas en rumen.

1.3.- Grasas endurecidas hidrogenadas
También se están comercializando grasas “saturadas” por hidrogenación (con alta proporción de ácidos palmítico y esteárico) que tienen alto punto de fusión y baja inhibición microbiana. Sin embargo, los resultados en producción láctea y porcentaje de grasa de la leche son muy variables (aleatorios) debido a su baja digestibilidad.

1.4.- Sales cálcicas de Ácidos Grasos
La protección de los ácidos grasos se produce a través de una saponificación con calcio. Este producto es una grasa «inerte» a nivel de rumen que no afecta la fermentación bacteriana y se digiere muy bien a nivel intestinal, previa hidrólisis en abomaso. Además, posee una alta palatabilidad y se asocia (aglomera) muy bien con granos y forraje (ensilados o henos) de fino tamaño (Figura 1).

Figura 1

El jabón cálcico de ácidos grasos es insoluble en el rumen y resiste el ataque microbiano, no recubre la fibra en el rumen ni inhibe la acción de los microorganismos del rumen. Tampoco reduce la digestión de la fibra.

La sal cálcica de ácidos grasos se disocia en el medio ácido del cuajar o abomaso. Una vez hidrolizados, los ácidos grasos y el calcio pasan al duodeno en donde se realiza su digestión y absorción. Un ejemplo de alta eficiencia es el caso de los jabones cálcicos de aceite de palma cuyo coeficiente de digestibilidad alcanza el 93-96%.

Período crítico de las vacas lecheras
El periodo más crítico para una vaca lechera es al inicio de la lactación denominado postparto temprano (primeros 40-60 días), también denominado período “fresco”. En esta etapa se presenta un desfasaje entre la cantidad de energía que consume y la que requiere el animal. En ese momento, la vaca no logra cubrir sus requerimientos energéticos, lo que provoca la movilización de sus reservas corporales generando un estado conocido como el Balance Energético Negativo (BEN), afectando negativamente la producción de leche, la salud y el desempeño reproductivo. Superados los 60 días postparto el consumo de MS y de energía se recupera totalmente.

Se han identificado dos estrategias para aumentar el consumo de energía que incluyen estimular el incremento del consumo de materia seca y el aumento de la densidad energética de la ración (Ej. mayor uso de concentrado).

Figura 2: Fase de la lactancia y período seco

El incremento de la concentración energética de la ración se puede realizar a través del uso del componente del alimento más energético que es la grasa debido a que tiene 2.25 veces más energía que los carbohidratos no fibrosos (Ej. maíz) y está presente en forma natural en las materias primas que comúnmente se utiliza en la alimentación animal.

Sin embargo, esto funciona solo hasta cierto nivel porque si se excede al 5% del consumo de materia seca de la ración como grasa se puede afectar desfavorablemente la función ruminal y digestibilidad de la fibra en el alimento:

  • Recubrimiento físico de la fibra.
  • Efecto tóxico sobre la flora celulolítica.
  • Recubrimiento físico de los microorganismos ruminales, reduciendo su actividad enzimática.

En ese sentido existen en el mercado desde hace unos 15 años la disponibilidad de grasas protegidas las cuales no tienen efecto negativo sobre la utilización de la fibra a nivel ruminal. Las grasas protegidas son aquellas que al ser sometidas a diversos procesos de protección se hacen inertes en rumen pasando por este sin interferir con la fermentación de la fibra. Estas luego quedan libres a nivel de abomaso, son digeridas con alta eficiencia en el intestino y de esta manera contrarrestan eficientemente el déficit de energía producida al inicio de lactación.

Tipos de grasas protegidas
Actualmente existen en el mercado dos tipos de grasas protegidas: Las sales cálcicas de ácidos grasos ó jabones cálcicos y las grasas saturadas ó hidrogenadas (Cuadro 1). Ambas son inertes en el rumen (baja solubilidad) debido a que sus propiedades físico químicas limitan su utilización por los microorganismos ruminales, permitiéndoles llegar al intestino delgado para su utilización como fuente de energía y ácidos grasos (Davis, 1993).

a. Sales cálcicas de ácidos grasos ó jabones cálcicos
Las Sales cálcicas de ácidos grasos ó jabones cálcicos de ácidos grasos vegetales, han sido ampliamente usadas como fuente de grasa sobrepasante en el rumen debido a que presentan muy baja disociación en el rumen a pH < 6.0 y aun son satisfactoriamente estables a pH 5.5. En el abomaso, sin embargo, el pH disminuye 2 – 2.5 por lo que se disocian, dando lugar a calcio y a los ácidos grasos libres correspondientes que son digeridos en el intestino delgado (Mateos et al, 1996).

La mayoría de los jabones cálcicos disponibles en el mercado se fabrican a partir de los ácidos grasos destilados de la palma, cuyo perfil de ácidos grasos es apropiado para rumiantes, ya que su punto de fusión esta en el rango de los 38 – 39ºC el cual es próximo a la temperatura corporal del animal y son de alta digestibilidad.

b. Grasas con variable grado de hidrogenación
El proceso de obtención en este tipo de grasas consiste en hidrogenar parcialmente los dobles enlaces de diversas grasas a fin de elevar su punto de fusión, reduciendo de esta forma su actividad en el rumen por ser más insolubles. Las principales fuentes utilizadas en la confección de estas grasas son sebos y subproductos del refinado del aceite de palma y de pescado.

Las grasas hidrogenadas presentan un alto porcentaje de saturación que contribuye con su capacidad de sobrepasante ruminal a diferencia de los jabones cálcicos que presentan un bajo porcentaje de ácidos grasos saturados siendo que estos han sido unidos a calcio haciéndolos relativamente insolubles en el rumen y de esta forma no afectan la digestión de la fibra. Sin embargo son de menor digestibilidad intestinal.

Uso estratégico de grasas protegidas
El suministro de grasa sobrepasantes es apropiado para aquellas vacas de alta producción o al inicio de la lactación en donde los insumos tradicionales de la ración no proporcionan suficiente energía para sostener la alta producción de leche, condición corporal y eficiencia reproductiva. Sin embargo, para un uso eficaz del suplemento graso deberá de calcularse el costo por unidad de energía de dicho suplemento graso. En el cuadro 2 se presentan valores promedios de Energía Neta de Lactación para grasas comerciales.

En los últimos años (Thatcher, 2008) se ha desarrollado la tecnología de incluir ácidos grasos poli insaturados tipo omega en la manufactura de jabones cálcicos. Esta estrategia es la única que permite suplementar efectivamente dichos compuestos a rumiantes. Diversos trabajos de investigación han demostrado que en algunas condiciones ambientales (stress calórico) y/o alta demanda productiva se tiene beneficio por dicha suplementación al evaluarse efectos en reproducción y capacidad de respuesta inmune de vacas en lactación.

Referencia bibliográfica
Clariget, J y La Manna, A. 2016. Consideraciones para no excederse de grasa en dieta de bovinos (INIA Uruguay).
Davis C. 1993. Alimentación de la vaca lechera alta productora. Milk Specialties Company. Pp 60.Grasas protegidas “by pass”, 2017. http://www.infocarne.com/bovino/grasas.asp.
Mateos G., Rebollar P., Medel P. 1996. Utilización de grasas y productos lipídicos en alimentación animal: grasas puras y mezclas. Fundación Española para el Desarrollo de la Nutrición Animal.
W. Thatcher, F. Silvestre, J.P. Santos and C. Staples (2008). Using Dietary Fats to Improve Reproductive Performance in Lactating Dairy Cows.
WCDS Advances in Dairy Technology (2008) Volume 20: 163-17
Usos de grasas protegidas en la alimentación de vacas lecheras. 2016. http://www.actualidadganadera.com/articulos/uso-de-grasas-protegidas-en-la-alimentacion-de-vacas-lecheras.html

1Nutricionista de la EEA INTA Bordenave (CERBAS) (Bs As). Master Sc, y Doctor en Cs Veterinarias, (Univ. Agraria La Habana, CUBA). Correo: afmayer56@yahoo.com.ar; fernandez.anibal@inta.gob.ar