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septiembre 2019

Volar Alto.

Esta organización cumplió recientemente 103 años. Con más de 3000 socios, AA integra la Bird Life International, la red internacional de organizaciones conservacionistas más grande del mundo y, casi desde su nacimiento, publica El Hornero, revista científica que hoy se continúa editando. Dos objetivos mueven a la institución: conectar a los argentinos con la naturaleza y proteger sitios claves para la supervivencia de las especies. Impulsores de la Escuela Argentina de Naturalistas, desde 1989, y de los Clubes de Observadores de Aves, desde 2007, hoy más de 80 en todo el país, llevan dictados cientos de cursos con salidas a campo para desarrollar el compromiso y el amor por nuestro amenazado patrimonio ornitológico. No es necesario irse demasiado lejos. Muchas ciudades cuentan con reservas naturales urbanas en las que se resguardan ambientes típicos que nos invitan a disfrutar del contacto con la naturaleza. El turismo de observación de aves suma adeptos y crece aceleradamente en el mundo y entre nosotros, y mucho se trabaja para posicionar a la Argentina como destino inmejorable.

En alianza con otras instituciones, AA promueve la creación de nuevos parques y reservas para garantizar la conservación de la biodiversidad, con equipos interdisciplinarios de planificación, investigación y capacitación; tal el caso de los parques nacionales Patagonia, Ansenuza y Traslasierra, en conformación.

El macá tobiano es una de las aves en peligro de extinción

El macá tobiano es una de las aves en peligro de extinción Crédito: Aves Argentinas

Combatir el tráfico ilegal de aves, proteger los espacios, educar sobre el impacto de nuestros consumos cotidianos sobre la biodiversidad y trabajar para preservar la subsistencia de las más de 120 especies hoy amenazadas, como el macá tobiano, el cauquén colorado y el tordo amarillo, es un desafío que AA asume con ahínco cuando impulsa el diseño de políticas públicas en esta dirección.

La Argentina cuenta con unas 1033 valiosas especies de aves, un 10% del total del planeta. Lamentablemente, también el 10% de este patrimonio se encuentra gravemente amenazado. Desde AA se promueve su defensa a través de la educación y la divulgación, especialmente entre niños y jóvenes. Disfrutar de la naturaleza solo demanda buena disposición. Un par de largavistas y la capacidad de hacer silencio para escuchar los cantos y los sonidos alcanzan para despertar la emoción de encontrar la vida que late tras una rama o surca el cielo.

Cabe celebrar estos 103 años de trabajo fecundo e invitar a todos a sumarse a la defensa de nuestro patrimonio ornitológico, un compromiso con la naturaleza digno de continuar sumando adeptos.
Fuente:
https://www.lanacion.com.ar/editoriales/volar-alto-nid2288425