keyboard_arrow_up
diciembre 2019

Accidentes de tránsito: un riesgo para los veterinarios.

Según un estudio realizado por el INTA y distintas universidades argentinas, más de un tercio de los veterinarios sufre accidentes al trasladarse de un lugar a otro por su trabajo.

En la Argentina, los veterinarios suelen recorrer grandes distancias para ejercer su profesión. En el caso de quienes se dedican a grandes animales, la necesidad de trasladarse para llegar a los distintos campos que asesoran hace que estén particularmente expuestos a sufrir accidentes viales.
En ese contexto, un grupo de investigadores compuesto por Pablo Huertas, Ana Molineri, Emilio León, Marcelo Signorini y Héctor Tarabla del INTA, CONICET y la Universidad Nacional de Tres de Febrero y la Universidad Nacional del Litoral, realizó un trabajo (financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica), en el que se evaluó la frecuencia y los factores causales de accidentes laborales “in itinere (ALii)”.

Es el porcentaje de veterinarios que sufrió Alii en caminos rurales. En las rutas fue de 12,3% y de 6,6%, en áreas urbanas.

Es decir, aquellos que se producen durante trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo o viceversa. Entre sus principales conclusiones, se destaca que el 34,9% de los encuestados había tenido ALii en 31 partidos provinciales.
Entre las variables que mejor predicen la tasa de accidentes de tránsito en veterinarios se encuentran las actitudes ante el riesgo, el estrés y la agresividad. ¿Otro dato? El 56,8% de los entrevistados identificó más de un factor asociado al ALii, involucrando tanto a variables externas como a su propio comportamiento (Ver Tabla N°1).
Los interesados en acceder al documento completo pueden solicitarlo vía redaccion@motivar.com.ar, bajo el nombre “Accidentes Veterinarios”.

Atención con el trabajo “a campo”
Los objetivos del trabajo fueron estimar: a) la frecuencia de ALii, b) la existencia de factores asociados, c) la frecuencia y el tipo de lesiones resultantes y d) las pérdidas de días laborales en veterinarios de grandes animales de Buenos Aires.
Para cumplirlos, se desarrolló un estudio observacional transversal en 106 profesionales, utilizando un muestreo aleatorio simple.
Los entrevistados tenían entre 34 y 56 años y entre 8 y 32 años de antigüedad profesional, mientras que el 90,6% eran del sexo masculino.
Seis de cada diez profesionales atendían una única especie; 28,3% dos especies y los restantes tres o más especies.
El 91,5% se dedicaba a bovinos, pudiendo también trabajar con equinos (33%), pequeños animales (16%), porcinos (9,4%), ovinos (3,8%) o aves de corral (0,9%). Los medios de transporte utilizados para el trabajo fueron vehículos utilitarios / camionetas (69,8%) o automóviles (30,2%) recorriendo 44.886,8±24.628,0 km/año.
La práctica con grandes animales exige transitar mayores distancias que otras actividades veterinarias, que en Argentina pueden superar largamente los 100.000 km/año.
En este trabajo, los encuestados recorrieron un mínimo de 6.000 y un máximo 120.000 km/ año para cumplir con sus labores profesionales.

Las causas de los accidentes
Entre las variables que mejor predicen la tasa de accidentes de tránsito en veterinarios se encuentran las actitudes ante el riesgo, el estrés y la agresividad.

Solo un 20% de los entrevistados indicó no usar nunca el teléfono mientras conduce. Entre los jóvenes, el uso de celular al conducir aumenta considerablemente.

Aunque en nuestro país los ALii en veterinarios son más frecuentes en caminos rurales, el uso habitual de elementos de seguridad y la percepción del riesgo de accidentes viales en estos profesionales son más altos para el tránsito en rutas. En este trabajo, el 34,9% de los profesionales había sufrido ALii (caminos rurales 16,0%, rutas 12,3% y áreas urbanas 6,6%).
Esta frecuencia está influenciada por numerosos factores tales como la fuente de datos analizada, el tipo de práctica profesional, el país y la región bajo estudio.

¿Cómo se previene?
Las buenas prácticas durante el tránsito in itinere deben acatar simplemente las normas legales de seguridad vigentes y priorizar un manejo defensivo. En muchas regiones, el tránsito vehicular en caminos rurales genera mucho polvo que queda flotando en el ambiente por lo que, aunque no sea obligatorio, es aconsejable encender la luz baja durante el día.
No obstante, un número variable de conductores incumplió con normas básicas, tanto en lo referente al uso de elementos de protección activos (alumbrado) y pasivos (cinturón de seguridad) del vehículo automotor, como de comportamiento individual al volante.
Quienes hablaban por celular mientras conducían eran significativamente más jóvenes que quienes nunca lo hacían.
Por otra parte, cinco profesionales admitieron el consumo ocasional de bebidas alcohólicas antes de conducir.
Desde hace muchos años existen claras evidencias que involucran al consumo de alcohol como un factor de riesgo excepcionalmente importante para los accidentes automovilísticos, especialmente los accidentes de un solo vehículo. Sin embargo, en un reciente trabajo realizado en una región colombiana, el 15,3% de los veterinarios encuestados consumía bebidas alcohólicas antes y durante el trabajo, pero sólo 2,4% lo consideró un riesgo para la práctica profesional.
“Los hábitos del profesional en el tránsito in itinere con su vehículo de trabajo no necesariamente reflejan su comportamiento cuando conduce junto a su familia o en otras actividades”, se destaca en el trabajo realizado.
Y concluye: “Sin embargo, los resultados muestran que los riesgos ocupacionales en Medicina Veterinaria no se relacionan solamente con los peligros biológicos, sino que incluyen otros orígenes que aumentan la probabilidad de accidentes in labore e in itinere.
Un cambio de actitud entre los profesionales parece ser la condición primaria para lograr avances, pero sería de suma utilidad que los programas de educación continua incluyeran todos los peligros a los cuales se ven enfrentados estos profesionales.

El lucro cesante, un fantasma que persigue a los profesionales veterinarios

Según el estudio realizado por profesionales del INTA, CONICET y distintas universidades de nuestro país, el 70,3% de los accidentados solo sufrió consecuencias limitadas y daños materiales en el vehículo automotor.
El porcentaje de quienes sufrieron lesiones no es considerable, e incluyeron contusiones y hematomas (21,6%), heridas cortantes (10,8%), fracturas (10,8%), luxación (2,7%) y una lesión en tobillo (incapacidad del 65%).
Sin embargo, los accidentes laborales en tránsito causan con mayor frecuencia lesiones severas con convalecencias más prolongadas que los accidentes en el trabajo. Dado que muchos profesionales no cuentan con seguros laborales, al daño físico se debe agregar el lucro cesante producido.
Si tenemos en cuenta que el 78,3% trabajaba de forma autónoma, el riesgo se acrecienta. En este sentido, un seguro de trabajo es clave para la seguridad física y económica de los profesionales veterinarios.

Fuente: Motivar vía huertas.pablo@inta.gob.ar /htarabla@fcv.unl.edu.ar