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febrero 2020

Importancia del bienestar animal en la salud reproductiva para la producción porcina.

Alejandro Córdova-Izquierdo1, Ardían Emmanuel Iglesias Reyes1, Juan Eulogio Guerra Liera2, Edmundo Abel Villa Mancera3, Maximino Méndez Mendoza3, Rubén Huerta Crispín3, Carlos Bedolla Cedeño4, Armando Gómez Vázquez5 y Raúl Sánchez Sánchez6

Resumen
Los productores, médicos veterinarios, así como la sociedad en general, conscientes del cuidado de los animales, saben la importancia de conocer los aspectos de Bienestar Anima (BA) y salud reproductiva de los cerdos en la Unidades de Producción Animal (UPAS) de esta especie, ya que la fisiología, el desarrollo y el comportamiento de estos animales, son afectados por las malas condiciones ambientales, de producción y de manejo en general. En este trabajo, se indican y describen aspectos de gran importancia para el BA y salud reproductiva para la producción porcina, tales como: el estrés en la salud reproductiva y el bienestar porcino, Factores ambientales y de manejo que contribuyen al bienestar y salud reproductiva de los porcinos, Relación del manejo y niveles de cortisol sobre el porcentaje de fertilidad de los porcinos y alternativas para mejorar el bienestar y salud reproductiva en la producción porcina.
Palabras clave: bienestar animal, salud reproductiva, producción porcina, cerdos.

Importance of animal welfare in reproductive health for swine production.
Summary
Producers, veterinary doctors, as well as society in general, aware of the care of animals, know the importance of knowing the aspects of Animal Welfare (BA) and reproductive health of pigs in the Animal Production Units (UPAS) of this species, since the physiology, development and behavior of these animals are affected by poor environmental, production and management conditions in general. In this work, aspects of great importance for BA and reproductive health for pig production are indicated and described, such as: stress in reproductive health and pig welfare, environmental and management factors that contribute to the well-being and reproductive health of the pigs, Relationship of the management and cortisol levels on the percentage of fertility of the pigs and alternatives to improve the welfare and reproductive health in the pig production.
Keywords: animal welfare, reproductive health, pig production, pigs.
1Departamento de Producción Agrícola y Animal. Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, México, D.F. acordova@correo.xoc.uam.mx. 2Facultad de Agronomía. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. 3Facultad de Veterinaria. Benemérita Universidad autónoma de Puebla, México. 4Universidad de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, México. 5División Académica de Ciencias Agropecuarias. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México. 6Departamento Reproducción Animal. Instituto Nacional de Investigación Tecnología Agraria y Alimentaria. Madrid, España.
Autor de correspondencia: Dr. Alejandro Córdova Izquierdo

El estrés en la salud reproductiva y el bienestar porcino
La capacidad de adaptación y la complejidad de las respuestas fisiológicas están reguladas por la hormona adrenocorticotropina (ACTH) los corticosteroides (CS) y las catecolaminas (CA), cuya cantidad en cada caso depende del tipo de estrés experimentado. Durante el estrés agudo se incrementa la concentración plasmática de catecolaminas por la activación del sistema nervioso simpático, lo que da lugar a un aumento en el gasto cardiaco, mayor consumo de oxígeno, incremento de la temperatura corporal, disminución del pH, acumulación de ácido láctico y aumento de la gluconeogénesis, con lo cual se incrementa el

metabolismo basal (Mota et al., 2005). Dicha elevación, promueve la liberación de ACTH con una activación consecuente del tejido adrenomedular, la perpetuación de esta secuencia está íntimamente relacionada con la producción de CS en la respuesta crónica al estrés, los que a su vez inhiben la liberación de ACTH. No obstante, durante el estrés crónico, los CS circulantes estimulan la producción de catecolaminas y sus altas concentraciones en sangre estimulan la liberación del ACTH por la hipófisis anterior, siguiendo un patrón de retroalimentación positivo, generando así una secreción de ACTH que durará mientras persista el estrés y actuará estimulando a la corteza adrenal para producir más CS que impiden la ovulación mediante la inhibición de la secreción de LH y estradiol (Fialho et al., 2004). La glándula adrenal aumenta su secreción de glucocorticoides, una alta concentración de estas hormonas ayuda al animal a sobrevivir breves períodos de estrés. Pero, los glucocorticoides también movilizan aminoácidos de las proteínas musculares e interfieren con algunos mecanismos del sistema inmunitario. La concentración de cortisol en sangre es el indicador de estrés que mejor evalúa el bienestar de los animales (Fialho et al., 2004). El aumento de cortisol favorece un decremento en la infiltración leucocitaria tisular. Hay un incremento de trombocitos y neutrófilos.

Además, se desarrolla deshidratación por efecto de la adrenalina, que promueve el aumento

de varias enzimas de la sangre como resultado de células dañadas durante el estrés (Gentry et al., 2004; Mota et al., 2005). Indudablemente en el aspecto reproductivo, tanto el macho como la hembra, son vulnerable a los factores estresantes; sin embargo, la hembra es más sensitiva, ya que para que exista una exitosa reproducción, depende de una serie de eventos endocrinos bien sincronizados. De todos los factores estresantes el que mejor se comprende es el efecto del estrés calórico sobre el ciclo estral. Existen dos mecanismos por los que un agente estresante puede interrumpir la regulación de gonadotropinas:

  1. El sistema nervioso central, al responder al estrés, puede inhibir directamente la secreción de hormona liberadora de gonadotropina (GnRH).
  2. El estrés puede interrumpir indirectamente la regulación de GnRH por ejemplo: la respuesta al estrés del eje adrenal interfiere con la habilidad de los gonadotropos de la hipófisis para liberar o sintetizar gonadotropinas. Además, los corticosteroides adrenales pueden tener un efecto directo en las gónadas al influir en la síntesis y secreción de esteroides gonadales y posiblemente interrumpir el desarrollo de los gametos (Águila, 1999; Gentry et al., 2004).

El flujo de la circulación sanguínea de desvía a la circulación periférica, esto en respuesta del organismo a reducir la temperatura corporal, la baja en el flujo sanguíneo de los órganos

internos -útero, oviductos y ovarios-, reducirán los nutrientes disponibles y aumentan los productos bioquímicos de desecho a nivel de los tejidos. El estrés calórico es especialmente

dañino para la adherencia temprana del embrión a las paredes del útero (Córdova et al., 2004; Fialho et al., 2004; Leek et al., 2004; Sutherland et al., 2006).

Baja tasa de concepción: climas extremos afectan la supervivencia del ovocito, del espermatozoide y el desarrollo embrionario en el aparato reproductor de la hembra. Esto ocasiona que al aumentar la temperatura corporal de las hembras, el embrión pueda perder su viabilidad y ocurrir el aborto. De esta manera las tasas de concepción caen en los meses de verano hasta en un 20% (Águila, 1999; Córdova et al., 2004).}

Ciclo estral: Los factores que influyen sobre el desarrollo y la periodicidad normal del ciclo

estral incluyen el estado sanitario y nutricional de la cerda -condición corporal-, así como las condiciones ambientales -temperatura, luz, fotoperiodo-, alojamiento -densidad de animales, homogeneidad de lotes- y de manejo -estímulos adecuados, contacto con el verraco, duración de lactación, ausencia de estrés-. Si alguno o varios de estos factores se alteran, se producen anormalidades del ciclo estral. Las más frecuentes, son los ciclos cortos o largos, disminución de la fertilidad y celos silenciosos (Hafez, 2002).

Gestación y Parto: El alto o bajo consumo de alimento, es el punto clave durante la gestación y puede causar efectos negativos. El cómo se alimenta a la cerda, puede ser tan importante, como lo que se le suministra de alimento; existen mayores pérdidas embrionarias cuando las cerdas que están en buena condición corporal, se sobrealimentan, un buen control en esto, ayuda a que la hembra produzca más ovocito fértiles. Además, altas temperaturas durante el primer tercio de la gestación, altera la implantación embrionaria, con lo cual puede conducir a perder el total de los embriones o la gestación puede continuar, pero conducir a tamaño de camada reducido (Córdova et al., 2004).

Desde la cubrición, por lo común, las cerdas son alojadas en jaulas individuales y se debe evitar que engorden excesivamente durante la gestación, lo cual aumentaría los problemas durante el parto. Esta situación implica restricciones importantes para el animal con respecto al espacio, lo que afecta tres aspectos importantes en la vida de la cerda. En primer lugar, impide la expresión de las conductas exploratorias. En segundo, limita la posibilidad de realizar ejercicio físico, cuyo efecto es falta de desarrollo del sistema músculo-esquelético; esto tiene consecuencias graves que van desde dificultar movimientos tan básicos como echarse y levantarse, hasta la aparición de úlceras decubitales y cojeras. En tercer lugar, limita la posibilidad de expresar conductas sociales. A esto, se añade el hecho de que los animales no pueden resolver las interacciones agresivas o huir de las amenazas de los animales vecinos y esto va a generar frustración y estrés. Respecto al alojamiento en grupos, las agresiones entre las hembras suponen una disminución del bienestar y un riesgo de repeticiones y/o abortos y el grado de agresividad dependerá de la disponibilidad de recursos, sobre todo de comederos y zonas de descanso (Chapinal et al., 2005).

El estrés durante el parto, edad de la cerda y la temperatura medioambiental, inhiben la liberación de oxitocina y por lo tanto, puede alargar el parto (Córdova et al., 2004; Gentry et al., 2004). Una vez iniciado el parto se deberá vigilar atentamente, procurando en la medida de lo posible, minimizar a la mínima expresión, la intervención humana; en la mayoría de los casos, la naturaleza es la mejor ayuda. La reducción de la producción láctea es el dato más relevante, provocado por la ausencia de bienestar en el posparto, producido por causas tales como:

  1. Estrés, por falta de higiene.
  2. Sedentarismo, enclaustramiento.
  3. Ausencia de dieta previa al parto.
  4. Partos largos y dolorosos.
  5. Falta de intimidad y/o de nido.
  6. Cerdas primerizas.

El control de este problema se centra en actuaciones de prevención, asegurando un correcto

bienestar en todo el posparto, eliminando todos y cada uno de los factores predisponentes a

largos periodos de estrés que distorsionan al bienestar de los animales (Cano, 2004; Wellock et al., 2004).

Calidad espermática: el estrés térmico prolongado, conduce a disminución de la calidad del semen, expresada en baja motilidad, viabilidad, morfología normal y concentración espermática. Cualquier causa que ocasione estrés prolongado en el animal, afecta negativamente su desempeño reproductivo (Córdova et al., 2004).

Factores ambientales y de manejo que contribuyen al bienestar y salud reproductiva de los porcinosCama: Cualquier modificación del ambiente produce cambios en la conducta social de los cerdos, que se traducen en tensiones agresivas entre los mismos, las cuales pueden ser minimizadas, pero no eliminadas, con la utilización de cama, que entretiene a los animales y aporta una estrategia para evitar peleas entre ellos (Fialho et al., 2004; Sutherland et al., 2006). El uso de cama para los animales no es de uso frecuente en las unidades de producción porcinas; pero, puede contribuir con lo siguiente:

  • Confort físico, absorbiendo la humedad causada por heces, orina y agua.
  • Aislamiento térmico del piso principalmente en invierno.
  • Recreación, provee glandes oportunidades de entretenimiento, reduciendo las
  • estereotipas y las agresiones entre ellos.
  • Previene el riesgo de lesiones pódales y cojeras.

Alimento, cuando es de paja, dado que los cerdos suelen consumir cantidades apreciables de la misma (Muñoz, 2002; Kanis et al., 2004; Leek et al., 2004).

Temperatura: garantizar una temperatura de 15ºC, para los animales adultos y para los lechones 30oC. En términos generales, el cerdo adulto es insensible al frío, debido al grosor de la piel; sin embargo, si la temperatura ambiental es superior a los 30ºC, se debe proporcionar refrigeración externa -baños, aspersores, rociadores-, para proveer confort térmico (Alonso, 2003). Así como ofrecer sombra suficiente, o agua y barro para que el animal, pueda refrescarse. De lo contrario, el calor puede afectar negativamente el bienestar del animal (Fernández, 2003; Fialho et al., 2004).

Ventilación: verificar entradas y salidas de aire, medir los gases en diferentes niveles y medir las corrientes de aire; además, verificar el sistema de desechos orgánicos, cuyos efectos se reflejan el bienestar de los animales (Leek et al., 2004).

Iluminación: exposición a una luz de intensidad mínima de 40 watts durante un período mínimo de ocho horas al día (Hidalgo, 2003; Kanis et al., 2004).

Ruido: La intensidad del ruido, se mide en decibeles (dB) y para garantizar el bienestar de los cerdos, el ruido en las unidades de producción porcina, no debe rebasar los 140dB (Hidalgo, 2003; Schön et al., 2004).

Superficie del suelo: proporcionar una superficie de 0.15 m2 por animal, hasta los 10 kilos de peso vivo, cuyo espacio debe ir aumentando hasta 1 m2, cuando los animales pesen 110 kg. La zona de suelo libre de obstáculos para los verracos, debe ser de 6 m2 como mínimo. Los sitios los verracos, deben estar ubicadas y construidas de tal manera puedan darse vuelta, oír, oler y ver a los demás animales de la unidad de producción (Hidalgo, 2003; Leek et al., 2004).

Acceso al agua: disponer de cantidad suficiente y fresca, todos os animales de más de dos semanas de edad. Las cerdas lactantes, necesitan un flujo de agua de al menos 2 litros/minuto, ya que una cerda en su pico de lactancia, puede beber más de 40 litros de agua al día (Hidalgo, 2003; Chapinal et al., 2005; Sutherland et al., 2006).

Alimentación: garantizar que todos los animales se les alimente al menos una vez al día; sobre todos cuando el sistema de alimentación es automático (Hidalgo, 2003; Kanis et al., 2004; Sutherland et al., 2006).

Relación del manejo y niveles de cortisol sobre el porcentaje de fertilidad de los porcinos
El hombre le impone al animal el ambiente físico, social y cognoscitivo; la conducta, acciones y/o actitudes del entorno de los cerdos actúan o afectan su comportamiento. El encargado del manejo, es un potencial de estrés para los animales; puede inducirles reacciones de aversión y miedo, las cuales si se mantienen pueden hacerse crónicas, provocar pérdidas de salud y rendimientos, por el aumento de niveles de cortisol en sangre (Muñoz, 2002), en donde el desempeño reproductivo (ver siguiente tabla) es afectada negativamente, en términos de detección de estros, servicio efectivos y partos normales; bajando la productividad general (Muñoz, 2002; Schön et al., 2004).

Efecto del tipo de trato dado por el hombre a temprana edad sobre los rendimientos reproductivos de la cerda

Adaptado de Muñoz, 2002.

Alternativas para mejorar el bienestar y salud reproductiva en la producción porcina
1.
Animales:

  • Organizar lotes, tratar que los grupos sean lo más homogéneos posibles en peso y edad, ya que la posición social dentro del grupo tiene un efecto marcado sobre el bienestar y reproducción de los animales (0’Connell et al., 2004).
  • Considerar que los lotes no sean muy grandes, en donde las jerarquías sean complejas y no cambiar animales de un lote a otro, cuando ya están socialmente estabilizados (Muñoz, 2002; 0’Connell et al., 2004).
  • Verificar y mantener constantemente el estado de salud de los animales, mediante programas la implementación de prácticas adecuadas de higiene y sanidad (Muñoz, 2002; Wellock et al., 2004).
  1. Alimentación:
  • Proporcionar una alimentación balanceada en cantidad y calidad.
  • Reducir los cambios alimenticios bruscos al mínimo posible.
  • Cuidar que todos los animales se alimenten al mismo tiempo.
  • Tratar que el momento de la alimentación no sea una situación de estrés.
  • Alimentar a los animales a voluntad, de preferencia con comederos automáticos (Wellock et al., 2004; Muñoz, 2002; 0’Connell et al., 2004).

3.  Personal:

  • Emplear personas que les guste trabajar con cerdos.
  • Garantizar que el personal cargado de los animales posea sólidos conocimientos tecnológicos, del sistema de explotación implementado, de las características de los animales, etapa productiva y reproductiva, y en general, del manejo que se debe implementar en la unidad de producción (Muñoz, 2002).
  1. Ambiente:
  • Proporcionar ambiente físico y climático lo menos agresivo posible.
  • Realizar la menor cantidad de modificaciones posibles en la reagrupación de lotes, de cambios de naves y/o corrales y de tipo alimento (Wellock et al., 2004).
  1. Social:
  • No realizar juntas las siguientes actividades: destete, cambio de las naves establecimiento, formación de lotes, vacunación, marcación y castración.
  • Verificar que se realicen ritmos de actividades de manejo habituales (Muñoz, 2002).

Bilibografía
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