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marzo 2020

Monitoreo de la población de la mosca común, Musca  domestica, por medio del método de la tarjeta  en galpones de gallinas ponedoras.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVII –  Nº 383–  Marzo 2020.

Asurmendi I.; M.C.Zapater y J.Pellegrini
Resumen
En el guano de granjas de gallinas ponedoras en jaula se produce frecuentemente una gran proliferación de la mosca común, Musca domestica,  por dificultades de manejo y resistencia a la mayoría de los insecticidas empleados.  En este trabajo se estudia y describe un sencillo sistema de monitoreo de la población de moscas adultas que sirviera para conocer la marcha de un programa de control. Este método llamado de la tarjeta” consiste en colocar  semanalmente tarjetas tipo fichero de 8 x 12 cm en lugares estratégicos del galpón donde las moscas se posan dejando marcas por  deyecciones y regurgitaciones, las que se cuentan indicando nivel de infestación. A fin de optimizar el sistema, se probaron en dos galpones de una granja en Chacabuco  (Bs.As.) ubicaciones de tarjetas en diferentes lugares, distintos sistemas de fijación, cantidad mínima de tarjetas a colocar. Las tarjetas eran reemplazadas semanalmente y las marcas contadas. Los resultados obtenidos permiten hacer recomendaciones para un mejor monitoreo y mayor estandarización del sistema. Se propone un protocolo estandarizado para el monitoreo de moscas en granjas de ponedoras.

Palabras clave: tarjetas de monitoreo, gallinas ponedoras, monitoreo poblacional, Musca domestica.

Monitoring housefly (Musca domestica) populations in caged-layer poultry houses using the spot card method.
Summary
The common housefly, Musca domestica, normally develops in large numbers in the poultry manure produced by caged laying hens, mainly because of management difficulties and resistance to most insecticides. In this study we analyze and describe a simple monitoring system of adult fly populations to track fly control programs. This system, known as the spot card method, consists of 8 x 12 cm index cards strategically placed in poultry houses and left in place for seven days. As flies rest on these cards, they leave fecal and regurgitation spots that can be counted to provide a measure of infestation rates. In order to optimize this method, we conducted a study in two poultry facilities on a farm in Chacabuco (Province of Buenos Aires) to analyze and discuss a varied number of aspects for its implementation. The cards were replaced on a weekly basis and the fly specks found on them were counted. The results of this analysis put forward recommendations for a more efficient monitoring and enhanced standardization system. A protocol in laying hens houses is proposed.
Keywords: monitoring cards, laying hens, population monitoring, Musca domestica.
1Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires, Argentina.
 mczapater@agro.uba.ar

Introducción
La mosca común, Musca domestica, (Díptera: Muscidae) (figura 1) es una especie cosmopolita que no sólo produce intensas molestias a seres humanos y animales domésticos, sino que también es transmisora de más de 65 enfermedades considerando sólo a seres humanos. La población de moscas se ha incrementado notablemente en galpones de gallinas ponedoras multiplicándose abundantemente en el guano por las dificultades de manejo y la creciente resistencia a la mayoría de los insecticidas más usados. Por otro lado, el crecimiento de las áreas urbanas y barrios privados, ha hecho que las granjas que antes estaban retiradas de las ciudades, hoy en día estén en el límite o insertas en ella; esto agrava el problema de la mosca sobre todo si se tiene en cuenta que este insecto puede volar grandes distancias.

Para cuantificar la eficiencia del control o conocer la situación de una granja en algún momento, es básico disponer de un sencillo sistema de monitoreo que pudiera ser implementado por cualquier productor y que los resultados obtenidos fueran comparables a  la de otros establecimientos similares. Para ello, un método muy simple propuesto por Axtell, 1970; Lysyk y Axtell, 1985; Geden, 2005 consiste en la utilización de  tarjetas blancas de 8 x 12 cm en sitios donde se posan normalmente las moscas. Estas, al posarse al azar sobre cualquier superficie, lo hacen también sobre las tarjetas donde dejan sus deyecciones y regurgitaciones. Estas se cuentan de las tarjetas, luego de estar 7 días fijadas. El número de marcas es proporcional  a la densidad de adultos existente.  Para los creadores de este sistema, se toman 100 marcas por tarjeta por semana como nivel de molestia  (Lysyk y Moon, 1994). Barringer (1995), toma también 100 marcas por tarjeta por semana  y remarca no colocar menos de 5 tarjetas por galpón.  Estos umbrales son puramente subjetivos, aunque pueden ayudar de alguna manera a determinar su presencia y molestia. Una gran ventaja de utilizar tarjetas para el monitoreo es que no son tóxicas y se pueden archivar por mucho tiempo (Barringer, 1995). Este método, a diferencia del de la tarjeta pegajosa propuesto por Hogsette et al (1993) es mucho más simple y económico, por el costo de la tarjeta y además es mucho más limpio debido a que en la tarjeta pegajosa las moscas quedan adheridas a ella.

Actualmente en la Argentina no se emplean regularmente parámetros objetivos para cuantificar la población de moscas. Esta falta se da tanto por parte del productor como por autoridades municipales, provinciales y nacionales encargadas de la supervisión de granjas quedando la evaluación en apreciaciones subjetivas con una fuerte variación entre  observadores y sus intereses. En muchas granjas del país existen graves problemas a raíz de la superpoblación de moscas que lleva a pleitos entre los dueños de las granjas con los vecinos y también se cierran granjas deliberadamente sin un simple estudio. (Zapater M., observación personal).

Este trabajo pretende estandarizar la metodología de aplicación del método de la tarjeta en galpones de gallinas ponedoras considerando las características propias del país.  Se evalúan y proponen para las tarjetas distintos métodos de fijación, distintos lugares de ubicación,  distribución de marcas dentro de la misma y cantidad mínima de colocación.

Figura 1. Adulto de mosca común, Musca domestica.

Materiales y métodos.
Sitio de estudio
La granja avícola de gallinas ponedoras en jaula bajo estudio, llamada “Huefres”, estaba situada en el paraje Sauce Verde, distante unos 5 Km. al sudeste de la ciudad de Chacabuco (Bs. As.) Se eligieron dos galpones el N° 4 y 5 de 80 x 10 m de los 5 de la granja Los galpones de algo más de dos décadas de antigüedad representan un tipo de construcción muy común en el país con estructuras de ladrillo en su cabecera y fondo, alambre romboidal en los costados todo a lo largo, con lonas que bajadas resguardan del frío y viento y levantadas, permiten la ventilación. Los techos son de fibrocemento.  Debajo de las 4 pirámides de jaulas de gallinas de dos pisos de cada galpón están las fosas de guano donde este se acumula por periodos variables y donde desarrolla su ciclo la mosca.

Diseño del experimento.
Se utilizaron tarjetas rayadas de color blanco de 8 x 12  cm tipo fichero N° 1 (disponibles en librerias) similares a las propuestas por Lysyk y Moon, (1994). Las tarjetas fueron colocadas bajo 3 sistemas de colgado diferente: suspendidas de hilos (móvil), suspendidas de alambres (semi-fijo) y sujetas con pinzas sobre superficies lisas (fijo o cocodrilo) ubicadas en cabreadas o columnas a una altura de 1,80 a 2,00 m de manera que no molesten al personal que allí trabaja. Las tarjetas se ubicaron en el centro, cabecera, pasillos norte y sur, los que representan lugares diferenciados dentro del galpón. El centro se caracteriza por abarcar la mayor parte del galpón abarcando filas de jaulas y pasillos centrales. La cabecera está siempre bien resguardada del viento, es donde se almacena la producción del día y donde se dejan implementos de trabajo. En este lugar existe una diferencia importante entre el galpón 4 y el 5; éste último posee un sistema de comederos automáticos que es mucho más limpio, en contraposición al galpón 4 donde la comida se suministra manualmente y esto produce pérdidas y suciedad. Además, es importante remarcar que este galpón era atendido por personal estable y calificado, aspecto que no sucedía en el galpón 4. Los lados norte y sur, son los costados de los galpones, los cuales están mucho más expuestos al viento y las condiciones del clima. En cada galpón, en las cabeceras se colocaron 2 tarjetas con enganche fijo, 2 semifijo y 2 móvil. En la parte central, todo a lo largo del galpón y separadas cada 8 m se distribuyeron también 8 tarjetas con enganche fijo, 8 semifijo y 8 móviles. Del lado lateral norte y lateral sur, todo a lo largo, se distribuyeron 5 tarjetas con enganche fijo respectivamente, también separadas cada 8 m y centradas en los galpones. (figura 2). Las tarjetas fueron recambiadas semanalmente los  sábados.  Estas fueron guardadas en servilletas de papel para favorecer su conservación y luego contadas la cantidad de marcas que tenía cada tarjeta.  Siempre se contaba una de las caras de las tarjetas con enganche movil o semifijo, elegida al azar. Las marcas de las tarjetas eran contadas renglón por renglón escribiéndose el número total acumulado también renglón por renglón a la derecha de la misma.

Figura 3. Fijación de tarjetas, móvil, semimóvil y fijo

Diferencias entre los distintos tipos de enganche.
Este estudio buscaba saber si las moscas se posan por igual en tarjetas que están fijas o colgadas que se mueven un poco producto del viento.  Para ello se contaron las  marcas para los 3 tipos de enganche. (Figura 3).
Se deseaba conocer también si estas diferencias cambiaban según el galpón o la ubicación dentro del galpón. Para ello, se realizó un análisis multivariado de la varianza (MANOVA) con tres factores: tipo de enganche (3 niveles: móvil, semi-fijo y fijo, (o cocodrilo)), ubicación (2 niveles: centro y cabecera) y galpón (2 niveles: galpón 4 y galpón 5). Se utilizaron los datos del número de marcas en cada una de las tarjetas durante las 24 semanas (i.e. 24 variables respuesta). En caso de encontrar diferencias, el MANOVA fue seguido de un ANOVA para cada una de las fechas por separado.

Diferencias entre ubicaciones dentro del galpón.
Se buscaba determinar los mejores lugares de colocación de las tarjetas dentro del galpón cuantificando la densidad de moscas según su ubicación. Se realizó un MANOVA con dos factores: ubicación (4 niveles: sur, centro, cabecera y norte) y galpón (2 niveles: galpón 4 y galpón 5). Se utilizaron los datos de número de marcas en cada una de las 24 semanas (i.e. 24 variables respuesta) para el enganche fijo. El MANOVA fue seguido de un ANOVA para cada una de las fechas por separado.

Predicción del número de marcas por tarjeta.
Para facilitar el conteo y ahorrar tiempo, se evalúo la posibilidad de estimar el número total de marcas por tarjeta a partir del conteo de sólo algunos renglones. Para ello se realizaron 4 análisis de regresión lineal simple: la variable respuesta fue el número de marcas totales por tarjeta y la variable independiente fue el número de marcas en 1, 3, 5 o 7 renglones centrales. Para estos análisis se utilizaron 29 tarjetas de la ubicación centro de ambos galpones para los 3 tipos de enganche seleccionadas a lo largo de todo el período de estudio.

Superposición de marcas.
Dado que al aumentar el número de marcas aumentan las posibilidades de superposición entre las mismas se produce una subestimación de su número al contarse como una sola. Se calculó la probabilidad de superposición midiendo el diámetro de 40 marcas de una muestra de 20 tarjetas colgadas fijas, elegidas al azar. Se trabajó con una lupa de 20x con escala milimétrica. Se supuso para este estudio que todas las marcas eran redondas.
Mínimo de tarjetas a colocar por galpón.
Para conocer el número mínimo de tarjetas a colocar y tener una estimación estadísticamente valida de la cantidad de marcas se estudió como varía la amplitud del intervalo de confianza para la media del número de marcas por tarjeta en función del número de tarjetas por galpón. Cuanto menor es la amplitud del intervalo de confianza mayor es la precisión en la estimación media de la densidad poblacional de la mosca. Está estimación se realizó mediante el método “Bootstrap” utilizando  muestreos con reposición para cada número de repetición. Se utilizaron los datos de las 8 tarjetas colgadas fijas en el centro de ambos galpones en cada una de las semanas.

Resultados.
Diferencias entre los distintos tipos de enganche
El enganche fijo presentó significativamente un mayor número de marcas que los otros dos enganches pero no se observaron diferencias significativas entre el enganche semi-fijo y el enganche móvil (Figura 4, Tabla 1). Este resultado fue independiente del galpón (4 o 5) o ubicación (centro o cabecera) considerados (Tabla 1). Sin embargo, las diferencias entre enganches dependieron fuertemente de la semana estudiada (Figura 4, Tabla 2). En muchas fechas no hubo diferencias significativas entre los enganches y las mayores diferencias entre el enganche fijo y el resto se observaron a partir de la semana 17.

Figura 4. Abundancia por semana (promedio ± error estándar) de la mosca común (Musca domestica) para distintos tipos de enganche a lo largo de 24 semanas.

Tabla 1 Resumen de un MANOVA para las diferencias entre tipos de enganche en la abundancia por semana de la mosca común (Musca domestica) a lo largo de 24 semanas.

*valor-p<0,05               **valor-p<0,01 ***valor-p<0,001

Tabla 2 Valores F (ANOVA) para las diferencias entre tipos de enganche en cada una de las semanas. En todos los casos se incluyó en el análisis los efectos evaluados en el MANOVA (Tabla 3). Los grados de libertad para el efecto de tipo de enganche y el error son 2 y 51 respectivamente.

Se encontraron diferencias significativas en el número de marcas entre las distintas ubicaciones pero estas diferencias cambiaron según el galpón estudiado (Figura 5 y Tabla 3). En el galpón 4 se observó un mayor número de marcas en la cabecera. La ubicación centro tuvo un menor número de marcas que la cabecera pero un mayor número que la ubicación norte y sur, mientras que estas últimas no difirieron entre sí. En cambio, en el galpón 5, la ubicación que presentó el mayor número de marcas fue el centro (Figura 5). Por otro lado, el número de marcas en la cabecera del galpón 4 duplicó por momentos aquella encontrada en la cabecera del galpón 5.

La magnitud de las diferencias encontradas cambió según la semana considerada (Figura 5, Tabla 4). Tomando el centro del galpón como referencia, la magnitud de las diferencias puede llegar a ser importante. En el galpón 4, éstas pueden ser de hasta 1000 marcas con respecto a la cabecera y de 450 marcas con respecto al norte y al sur. En el galpón 5, estas diferencias pueden ser de unas 700 marcas con respecto a la cabecera y de 700 marcas también con respecto al norte y al sur.

Figura 5 Abundancia por semana de la mosca común (Musca domestica) en distintas ubicaciones del galpón en dos galpones a lo largo de 24 semanas. Cada punto es el promedio de abundancia para una ubicación en cada galpón. Se omitieron las barras de error para mayor simplicidad en la lectura del gráfico (ver análisis estadísticos en tablas 2 y 3).

Tabla 3 Resumen de un MANOVA para las diferencias entre ubicaciones y galpones en la abundancia por semana de la mosca común (Musca domestica) a lo largo de 24 semanas.

Tabla 4 Valores F (ANOVA) para las diferencias entre ubicaciones y galpones en la abundancia de la mosca común en cada una de las semanas. En todos los casos los grados de libertad para el efecto de ubicación son 3, para el de galpón es 1, para el de interacción son 3 y para el error son 32.

Predicción del número de marcas por tarjeta
Se observó una relación lineal positiva entre el número de marcas totales y el número de marcas evaluado en 1, 3, 5 o 7 renglones centrales de las tarjetas (Figura 6). Cuanto mayor fue el número de renglones centrales contados mayor fue el r2 del modelo (desde 0,2 a 0,5 para 1 y 7 renglones respectivamente). En el caso del modelo en que se utilizaron los datos de los 7 renglones centrales se observa a partir del intervalo de predicción que el 95% de las marcas podían fluctuar en ±70 marcas del valor predicho por la recta (si bien se espera una mayor concentración de marcas cercano a la  recta).

Figura 6 Resultados de un análisis de regresión lineal simple entre el número total de marcas en función del número de marcas en 1, 3, 5 o 7 renglones centrales de la tarjeta. Las líneas punteadas son los intervalos de predicción al 95%. EP: Estimación puntual de la pendiente; ES: Error estándar asociado a dicha estimación; e IC: Intervalo de confianza para la pendiente.

Superposición de marcas
Se obtuvo una función que predice la probabilidad de que las marcas no se superpongan (i.e. que en la tarjeta no exista superposición alguna entre dos o más marcas) a partir del número de marcas en una tarjeta. De la función surge que cuando hay 124 marcas existe una probabilidad de 0,5 de que el conteo sea perfecto, o sea que no existan superposiciones. En cambio cuando hay 258 marcas habría una probabilidad de solo el 5% de que no hubiera superposición alguna (Figura 7).

Figura 7 Probabilidad de que no se superpongan las marcas en función de la cantidad de marcas presentes en una tarjeta.

Mínimo de tarjetas a colocar por galpón
El intervalo de confianza se achica a medida que se toman más tarjetas por galpón (Figura 8), al ser más chica la amplitud del intervalo de confianza (eje y), la precisión es mayor. Hay un gráfico para cada combinación semana * galpón ya que la precisión (o amplitud del intervalo de confianza para la media) cambió según estos dos factores. Como se observa en las figuras, las funciones no son lineales, sino que tienden a estabilizarse.

Figura 8. Amplitud del intervalo de confianza con respecto al nº de tarjetas (Semanas 1 a 3).

Discusión
Las diferencias observadas para los distintos tipos de enganche es la misma en todas las ubicaciones y galpones. Fue la tarjeta colgada fija la que presentó mayor número de marcas debido posiblemente a que no se movía y resultaban más atractiva a las moscas para posarse. Además se desprende que el mejor tipo de enganche es el fijo, debido a que es capaz de captar mayor cantidad de marcas, lo que a la hora de monitorear la cantidad de moscas en un galpón da una mayor consistencia de la presencia o no de la plaga. Los enganches móvil o semi-fijo se verían afectados por intensidades variables de viento según las zonas o épocas.

Los resultados demostraron que el mejor lugar para poder cuantificar la cantidad de moscas en un galpón es en el centro del mismo. Por un lado representan más del 90% de su superficie.Las cabeceras difieren de un galpón a otro debido a las condiciones de higiene y  manejo que atraen en forma diferencial a las moscas, en la cabecera del galpón 4, se observa una proporción muy alta de moscas a diferencia del galpón 5, en que el nivel poblacional es más similar a las otras partes, razón que podría explicarse por los diferentes manejos, por lo que no sería propicio tomar algún tipo de medición en ese lugar. Por otra parte las cabeceras de los galpones no suelen representar más del 4 al 6% de la superficie del galpón. Los lados norte y sur, diferían en forma distinta del centro dependiendo del galpón en que se tomaron las mediciones. Estos costados del galpón se veían mas influidos por el clima lo que determina que no sean lugares propicios para el monitoreo por la influencia de la lluvia y el viento. Por estas razones, tomar el centro del galpón como zona de monitoreo ofrece la ventaja de una mayor uniformidad y la posibilidad de comparar con mayor objetividad, distintas granjas o distintos galpones dentro de la misma granja. Este análisis coincide con el anterior en que las diferencias también dependían de la semana considerada.

Se observa que contando los 7 renglones centrales de las tarjetas, se puede tener una buena correlación respecto del total de marcas de la tarjeta, con cierto margen de error conocido. En muchos trabajos de seguimiento de la población de mosca por parte de los productores sería suficiente con esta estimación sin necesidad de llegar a contar la totalidad de marcas de la tarjeta que puede requerir muchas horas de trabajo. Podría pensarse que la distribución de marcas no es al azar en las tarjetas, ya que además frecuentemente suele observarse una mayor densidad de marcas en algunos de los bordes de las mismas. Debería estimarse en futuras investigaciones, si contar el borde superior e inferior de la tarjeta, no brindan una mejor estimación del número total de marcas de la misma.

 Para granjas que se encuentran con un nivel bajo o medio de marcas (menos de 200 marcas por tarjeta), existen muy pocas probabilidades de que exista superposición que afecte significativamente la medición. Mientras que para granjas que superaran estos niveles por tarjeta, las probabilidades de estar superponiendo aumentan,  en consecuencia, se estaría subestimando la cantidad de marcas totales en forma creciente con el aumento de su número. Así, cuando en una granja aparezcan tarjetas con más de 300 marcas, seguramente se estarán subestimando la población de moscas de la misma.

La colocación de 13 tarjetas por galpón  es el número que dará confiabilidad estadística a la medición.  Sin embargo el conteo de 13 tarjetas todas las semanas y de todos los galpones puede resultar alto para muchos productores. Por ello la colocación de  5  tarjetas brindarían una estimación bastante precisa.

Figura 9. Placa de monitoreo con su tarjeta fijada, en un galpón

En base a los trabajos realizados se propone un protocolo para  el monitoreo de la población de moscas en galpones de gallinas ponedoras.

Se plantea el uso de tarjetas tipo fichero de 8×12 cm que estén identificadas con fecha de ingreso al galpón, número de tarjeta y numero de galpón. La misma ira colocada sobre una madera pintada de blanco de 30 x 20 cm. figura 9. Es importante que la madera sea más grande que la tarjeta y de color blanco, de manera de poder evitar el efecto borde de la tarjeta. La madera tendrá a los 5 y 15 cm hilo de nylon que la envuelven de forma tal de colocar la tarjeta entre los hilos y la madera para su fijación.

La madera ira colgada de una cabreada mediante alambres colgados a lo largo de la misma. La altura de colgado será entre 1,80 y 2,00 m del suelo. Se recomienda el colgado de 5 tarjetas por galpón para tener una aceptable estimación. Confiabilidad estadística se alcanza con 13 tarjetas por galpón, situación que solo se plantearía para casos de fines legales. La primera irá colocada a 10 metros de la cabecera y las siguientes cada 10 metros entre sí. Si el largo del galpón no lo permitiera, los intervalos de separación pueden reducirse. No así las distancias a las cabeceras. La frecuencia de monitoreo aunque inicialmente recomendable de hacerse semanalmente, como también lo proponen Axtell (1970), Lysyk y Axtell (1985) y Geden (2005) y en todos los galpones, se propone aquí espaciarse en el tiempo o limitarse a sólo algunos galpones, según el objetivo buscado. Si se trata de evaluar una medida de control, debe monitorearse durante las semanas que dure el mismo. Si se trata de tener una idea general de cual es el nivel de mosca, puede espaciarse a semana por medio o monitorear sólo algunos galpones de la granja, ya que suele observarse que el nivel de moscas en un galpón suele variar mucho entre semanas y no tanto entre galpones (Gañet, 2007). Al retirarlas se envuelven cada una entre servilletas de papel de confitería y luego se guardan todas las correspondientes a una determinada fecha en un sobre identificado. Posteriormente se cuentan las marcas por tarjeta (figura 10) renglón por renglón. También podrían contarse los 7 renglones centrales de la tarjeta y estimar el número total de marcas de la misma sabiendo que puede tener un margen de error. Esta estimación se realiza por medio de una simple regla de tres, para lo cual es necesario medir la superficie de la tarjeta ya que hay varios modelos y no todos tienen exactamente la misma medida. En el caso de que la tarjeta mida 8×12 cm  y los 7 renglones centrales midan 4 cm (como la que se usó en este trabajo) se debe multiplicar el número de marcas de los 7 renglones centrales por 2. Este número se pasa a una planilla a fin de llevar el registro del monitoreo.

Debe considerarse que un buen monitoreo es la base de un manejo integrado de la plaga (MIP) (Axtell, 1999), que combina la adecuada identificación y cuantificación de la plaga con el uso de estrategias culturales, químicas y biológicas de control.

Figura 10. Conteo de marcas en una tarjeta de monitoreo, renglón por renglón.

Bibñiografía
Axtell, R. C. 1970. Integrate fly control program for caged-poultry houses. J. Econ. Entomol. 63: 400-405.
Axtell, R. C. 1999. Integrated Pest Management Reviews. Springer Science+Business Media B.V.  4 (1), 53-73.
Barringer, S. 1995. Biology and management of house fly. Peggy K. Powell, Ph. D, Board Certified Entomologist. http://www.caf.wvu.edu/~forage/10629.htm
Gañet Rognoni, M. 2007. Seguimiento y evolución de los niveles de mosca doméstica frente a diferentes medidas de control en 3 granjas de gallinas ponedoras. Tesis para acceder al título de Ing. Agr. Universidad de Buenos Aires.
Geden, C. J. 2005. Methods for monitoring outdoor populations of hose flies, Musca domestica L. (Díptera: muscidae). Journal of Vector Ecology. 30 (2): 244-250.
Hogsette, J. A., Jacobs, R. D. y Miller, R. W. 1993. The sticky cards: device for studying the distribution of adult house fly (Diptera: Muscidae) populations in closed poultry houses. J. Econ. Entomol. 86: 450-454.
Lysyk, T. J. 2006. Insects and other arthropod pests. Agriculture and Food. Tomado de: http://www.agr.gov.sk.ca/apps/insectpest/hous_fly.asp
Lysyk, T. J. y Axtell, R. C. 1985. Comparison of baited jug-trap and spot cards for sampling house fly, Musca domestica (Diptera: Muscidae), populations in poultry houses. Environ. Entomol. 14: 814-819.
Lysyk, T. J. y R. D. Moon. 1994. Sampling arthropods in livestock management systems. En: L. Pedigo and D. Buntin (eds.) Sampling methods for arthropod pests in agriculture, CRC Press, Boca Raton. Fla. 562-568.