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octubre 2020

Micotoxinas, cómo gestionar el riesgo y reducir el problema.

Carlos Augusto Mallmann y col.

Contenido disponible en: Português (Portugués, Brasil)

La nutrición, para la mayoría de las especies, ha alcanzado en los últimos años unos niveles de mejora que se han traducido en excelentes resultados productivos en la producción animal. Una nutrición adecuada, un manejo apropiado, una sanidad controlada y una buena genética han hecho que surjan otros factores limitantes con impacto en la actividad que anteriormente no eran observados.

Las micotoxinas son parte de estos nuevos desafíos, por razones económicas y de salud pública, se han convertido en uno de estos factores que reciben cada vez más atención.

La presencia de micotoxinas en materias primas no es homogénea, estando la mayoría de veces en menos del 0,001 % de los granos.

Una presencia muy ínfima que se contabiliza como concentración en partes por billón (ppb) o millón (ppm) que en maíz, por ejemplo, representa el equivalente al peso de 1 grano en una masa total de aproximadamente 350 toneladas.

Estas circunstancias, por sí solas, representan un problema no resuelto en el diagnóstico preciso de las micotoxinas.

Por tanto, la toma de decisión sobre los procedimientos posibles a usar en la recepción de los cereales y en la cadena de transformación del pienso generan un cierto grado de incertidumbre (Whitaker et al. 2011).

Dado que la decisión de su destino y las medidas de control a tomar sobre esa materia prima o pienso dependerán de los resultados de los análisis, la recogida de la muestra representa el paso más crítico del proceso y debe ser tratada con un mayor grado de atención que, por ejemplo, las muestras tomadas para la evaluación de la humedad.

A continuación, exponemos algunos de los pasos entre la cosecha y el proceso de la producción de alimentos en el que el muestreo se puede realizar.

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Fuente: avicultura.info