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noviembre 2020

Equinos: Hay que alimentar de acuerdo a las exigencias.

La alimentación en los equinos, es sin duda uno de los factores fundamentales en el manejo animal, necesitan un conjunto de sustancias para satisfacer las necesidades de su organismo.

La nutrición debe ser realizada de manera proporcionada y equilibrada de acuerdo a los requerimientos o necesidades de cada animal. Se considera que una alimentación balanceada para un equino, es aquella que combina en forma apropiada los alimentos que requiere.

Las necesidades o requerimientos se pueden dividir en dos grandes grupos: 1) Mantenimiento: esta es una condición de equilibrio, caracterizada porque el animal no gana ni pierde peso, estando en función del peso vivo del animal. El alimento ingerido es utilizado para mantener su metabolismo, para la reparación y formación de células y tejidos, y para el mantenimiento de su temperatura corporal. Ejemplo de este grupo son: un caballo que no realiza actividad física, yeguas vacías o gestando en las primeras etapas y 2) Producción: están incluidos la reproducción, gestación (último tercio), lactancia, el crecimiento, trabajo y el deporte. En esta etapa los requerimientos dependerán del tipo de producción y de la intensidad con que se realice la misma.

La riqueza de los elementos para la nutrición equina y una adecuada armonía de todos sus ingredientes son dos premisas para ser apreciadas en un animal.

Dos parámetros que actúan para valorar el balance de una dieta, son el consumo propio de cada individuo y una justa asimilación del material. Otras particularidades, para ser ponderadas en el momento de balancear su comida y reconocer su respuesta, son: su apetito, sus facultades digestivas, gustos, la evaluación de su estado, rendimiento en la actividad que desarrolla y el control de su condición física.

Los dos grandes divisiones del alimento que se proporcionan a los equinos son: a) forrajes (fardo, rollo, pasturas, etc.) y b) los concentrados (granos, balanceados, etc.) proveen energía de rápida liberación.

Las necesidades de un caballo en mantenimiento pueden ser satisfechas mediante un potrero con una buena pastura, siendo el mejor ejemplo el caballo que se encuentra en el campo sin realizar ninguna actividad. La digestión de los elementos obtenidos por los forrajes se metabolizan en la porción final del intestino, o sea el grueso y proveen energía de poca cantidad y de obtención tardía. La riqueza de los elementos nutritivos aportados por la pastura dependerá de la zona, de la época del año y del ciclo de producción de las mismas, generalmente las pasturas naturales son bien utilizadas por los equinos, y cuando son de buena calidad aportan una importante cantidad de proteínas.

En cambio en el caso de animales con mayores necesidades nutritivas como es el crecimiento, la gestación (último tercio de la preñez) o lactación, o en aquellos caballos que efectúan un trabajo intenso o sometidos a una actividad deportiva,   la pastura o el fardo no alcanzan para satisfacer esas exigencias, por lo tanto requieren la incorporación a la dieta de una o varias sustancias que le permitan complementar sus necesidades alimenticias. Se les debe añadir un elemento adicional llamado suplemento o concentrado con la finalidad de transformar esa nutrición incompleta en algo íntegro y equilibrado de acuerdo a sus requerimientos. Las fuentes dadoras de energía, provienen de tres componentes situados en los alimentos: hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

El caballo que realiza una actividad física como es el deporte, trabajo, carrera, polo y endurance debe ser considerado un atleta. Éste encuentra aumentadas sus necesidades energéticas, vitamínicas y minerales, por lo tanto requiere un aporte alimenticio extra o diferente de aquel que está en mantenimiento o reposo. Para cumplir con sus exigencias, es imprescindible contar con una adecuada planificación nutricional que esté de acuerdo con sus actividades.

Los hidratos de carbono se encuentran en los granos de cereales, fardo o pastura. Los primeros son digeridos en el intestino delgado y la fibra o celulosa contenida en la pastura o fardo es metabolizada solamente en el intestino grueso y producen una energía que es más lenta y de menor cantidad que la producida por el concentrado o grano. Los lípidos son la fuente más importante de energía, producen nueve kilocalorías por gramo, son absorbidos en el intestino delgado, almacenados en el organismo y son generalmente bien metabolizadas por los caballos.

En el animal con actividad física, es aconsejable administrarle una mezcla compuesta por fardo o rollo con grano o alimento balanceado. Los porcentajes de cada uno de ellos, variarán según la intensidad de la actividad desarrollada, de manera que a mayor esfuerzo debe incrementarse proporcionalmente la cantidad de concentrado. La grasa, proporcionada en forma de aceite, es un componente alimenticio muy bien digerido por los caballos deportivos sometidos a altas exigencias físicas, aportan un buen nivel energético y disminuyen los riesgos de provocar excesos con granos. Conviene recordar que debe ser de calidad.

El ejercicio y la actividad física producen que el animal pierda líquidos. El agua limpia y de buena calidad es vital, por lo tanto no puede ser descuidada. El equino debe tenerla  a su disposición para cuando  tiene sed y así, reponer a su organismo el líquido perdido.

Una vez seleccionada la ración que se le va a suministrar al equino y si utilizamos una ración mixta formada por forraje y granos, los porcentajes de cada uno están estrechamente relacionados y fluctuarán de acuerdo a la intensidad del trabajo muscular que realizará.

La alimentación equilibrada en base a las exigencias, demanda proporcionar los nutrientes que el cuerpo y la actividad necesitan, debe estar basada en tres grandes pilares: la cantidad a administrar, la calidad de sus componentes y una adecuada forma de administración.
Por Dr. Jorge M. Genoud – Médico Veterinario
Email: jorgemgenoud@gmail.com
Fuente: TodoAgro.com.ar