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febrero 2021

Historia de la Zoonosis.

CR Vet (R) Roberto Rufino Caro

Fuente Ciberboletin Nº 12 de ASAHIVE

El hombre y los animales

En este siguiente pasaje tomado del Génesis, el primer libro de la Biblia, (donde se relata la creación del mundo y todo lo que en él existe) vemos que, desde el principio, el hombre ha compartido la Naturaleza con los animales y desde entonces han sido nuestros compañeros de viaje en este planeta. En los versículos 20 y 25 al 28 del Capítulo 1, podemos leer: 1:20. Dijo DIOS: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos […]; 1:25. E hizo DIOS animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie.

Y vio DIOS que era bueno. 1:26. Entonces dijo DIOS: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 1:27. Y creó DIOS al hombre a su imagen, a imagen de DIOS lo creó; varón y hembra los creó. 1:28. Y los bendijo DIOS, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, en todas las bestias que se mueven sobre la tierra…

Esta relación entre el hombre y los animales ha sido variada y creciente a lo largo de la historia. De manera que los animales sirvieron como fuente de alimento primero, luego como transporte, trabajo, compañía, entretenimiento, vigilancia o protección del hogar, en las guerras, etcétera.

Además, como objeto de culto han sido considerados símbolos sagrados y más recientemente, como afecto para sus dueños, guías para personas discapacitadas y ayuda terapéutica, deportes y artes, modelos de investigación, etcétera.

Sin embargo, aparte de estos beneficios que el ser humano obtuvo de los animales, debió luchar contra sus enfermedades, muchas de las cuales ha tenido que padecer el mismo hombre, al verse contagiado por un gran número de ellas.

La aparición de estas enfermedades en el ser humano, probablemente corre un curso paralelo a la evolución del hombre y de los animales, tuvieron un impacto muy importante en la civilización a lo largo de la historia y han dado forma a las sociedades actuales, gobiernos y prácticas agropecuarias. Lo cierto es que la vida en este planeta funciona en redes o interrelaciones, se trate de simbiosis, parasitismo, relaciones de tipo presa depredador, etcétera.

Cada individuo es una simbiosis en sí mismo, un humano no puede vivir sin las bacterias y los virus sin su microbiota. Existe pues un vínculo entre biodiversidad en su sentido más amplio, y salud de los individuos, las poblaciones, las especies, los ecosistemas. Esta asociación permite la evolución y la adaptación de cada nivel de organización de los seres vivos frente a los cambios de cualquier tipo, geológicos, climáticos, destrucciones o desastres naturales, encuentros con nuevas especies, microorganismos, ecosistemas. etc.

La especie humana es una más entre muchos otros miles de especies de animales. (Más de 6.500 especies de mamíferos, más de 500 especies de primates, etc.). Así su microbiota y sus parásitos deben comprenderse y observarse pensando en sus presas, en sus depredadores, pero también en el resto de los seres vivos que se cruzan en los diferentes ecosistemas habitados a lo largo de la historia. En todos los casos, estas enfermedades son consecuencia de cierto espacio compartido y situado en el tiempo. Antiguamente el espacio propio para los encuentros, se limitaba a los cotos de caza recorridos a pie, ahora es todo el planeta, con los criaderos de animales, los mercados, las grandes ciudades, los animales de compañía, todos unidos por los intercambios comerciales, cuyos volúmenes y rapidez escapan a numerosos controles sanitarios.

Todo ello puede conducir a exposiciones y contagios y por ello el ser humano siempre ha estado y estará expuesto a padecer este tipo de enfermedades.

Definición de zoonosis.

El proceso por el cual se transmiten en forma natural enfermedades de los animales al hombre, se denomina zoonosis.

El término zoonosis se relaciona con las raíces griegas: zoos significa animal y gnosis enfermedad. Su origen se atribuye a Rudolf Virchow, quien en el siglo XIX aplicó este vocablo para aquellas enfermedades compartidas entre el hombre y los animales.

El diccionario de la Real Academia Española lo define como “enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible al hombre en condiciones naturales”.

El concepto de zoonosis es definido por la OMS en el año 1956 como aplicable a: “Cualquier enfermedad que de manera natural es transmisible de los animales vertebrados al hombre” siendo modificado por el Comité de Expertos de la OMS en el año 1959, para denominar así “las enfermedades que se transmiten entre los animales y el hombre”, con ello se pretendía adjudicarle un sentido más amplio y menos antropocéntrico. Algunos investigadores definen antropozoonosis como aquellas enfermedades que el hombre contagia a los animales y, zooantroponosis las enfermedades que los animales contagian al ser humano.

Para que una enfermedad zoonótica afecte al hombre, se tienen que dar una serie de premisas, estrechamente ligadas y que algunos investigadores denominan “cadena de infección o cadena epidemiológica”. Este concepto incluye un agente infeccioso, una inmediata fuente o reservorio, un método de transmisión, una forma de penetración en el hospedador y una población humana susceptible.

De esta manera vemos que son necesarios que se combinen los tres factores de la denominada “tríada epidemiológica”, o sea el hombre, el agente infeccioso y el medio ambiente.

La transmisión de una zoonosis de un animal a un humano puede ser por vía directa o indirecta cuando se convive circunstancial o sistemáticamente con los animales, como es el caso de las mascotas o animales de compañía como perros y gatos, aunque también pueden ser otras especies como aves, equinos, bovinos, cerdos y otras menos típicas como primates, roedores, reptiles y mamíferos silvestres, especies todas que representan fuentes de contagio para el hombre de una amplia gama de zoonosis. La relación de carácter indirecto es atribuible a aquella zoonosis cuyo ciclo de transmisión está determinado por elementos del medio ambiente, como suelo, agua, alimentos y materia orgánica proveniente de animales.

Se incluyen aquí también los vectores, generalmente artrópodos, que intermedian en la transmisión. Todas estas enfermedades pueden ser causadas por una variedad de agentes patógenos, tales como virus, bacterias, hongos y parásitos. De los casi 1.500 agentes infecciosos del hombre conocidos, más del 60 % son zoonóticos y por lo tanto tienen relación directa con las actividades de salud pública veterinaria.

Causas que han provocado un aumento de las zoonosis en el mundo.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en los últimos años las zoonosis han aumentado a escala mundial debido a diferentes causas, entre las cuales se encuentran: el surgimiento de nuevas zoonosis en la medida que se incorporan a la actividad humana nuevos territorios que contienen reservorios naturales de infecciones; o bien por avances en los métodos de diagnóstico que facilitan el reconocimiento de microorganismos preexistentes en el ecosistema del hombre. Los cambios climáticos y ambientales, el carácter internacional de la producción y distribución de alimentos, factores demográficos, pobreza y sistemas de salud e infraestructura sanitaria deficiente, inadecuadas medidas de control, adaptación de los agentes etiológicos a nuevas condiciones ecológicas, etcétera. Además, con el crecimiento de la población mundial, que pasó de mil millones en el siglo XVIII a siete mil millones en el siglo XX, (probablemente a ocho mil millones antes del 2050) se acompañó de la desaparición de grandes zonas forestales, y cultivos de áreas agrícolas previamente baldías.

Debemos darle importancia al envejecimiento de la población, al aumentar el promedio de vida del hombre (a nivel mundial a inicios del siglo XIX era de 35-55 años, la actual es de 70-72 años); ciertos hábitos que se ven facilitados por los viajes y la erosión de las fronteras culturales. Las migraciones internacionales y el comercio de animales plantean una amenaza similar, como así también la cría de animales que antes no se hacía (como los de peletería).

Otros factores a considerar son la negligencia del hombre en manipular los desechos de los animales y alimentos que contaminan el medio ambiente y facilitan el aumento de gran número de plagas, como insectos y roedores que pueden transmitir enfermedades.

También los desastres naturales, las guerras, manipulación de microorganismos genéticamente modificados, accidentes de laboratorio (escape de agentes infecciosos), etcétera. Además, la inmunodepresión producida por el incremento en el uso de la quimioterapia, tratamiento con esteroides y VIH, siendo este último la principal causa, dado el grado de prevalencia que ha alcanzado la enfermedad a escala mundial, (cerca de cuarenta millones de personas actualmente) incrementándose notablemente algunas zoonosis asociadas a la inmunodeficiencia (zoonosis emergentes o reemergentes). Con todos estos factores mencionados, es fácil entender por qué alrededor del 70 % de las nuevas enfermedades infecto contagiosas de los seres humanos de las últimas décadas, son de origen animal.

Este porcentaje pone de manifiesto hasta qué punto la salud humana está estrechamente relacionada con la ganadería y la salud de los animales. Zoonosis más importantes a lo largo de la historia La Covid-19 puso nuevamente en primer plano a las zoonosis, las cuales son numerosas y algunas muy antiguas. Los mecanismos de transmisión son complejos. Pero todas estas enfermedades interpelan nuestra relación con un medio ambiente cuya biodiversidad no dejamos de alterar. Por lo tanto, debemos preguntarnos si ¿Es correcto considerar a la especie humana como víctima, o es en cambio un actor importante en los ciclos epidemiológicos que la afectan?

Hay testimonios escritos y paleontológicos demostrativos de la existencia de padecimientos que afectaban al hombre y los vertebrados superiores, sobre todo los domesticados, desde los tiempos más remotos, y es razonable admitir que diversos agentes patógenos hayan iniciado su implantación en los seres humanos y animales desde su aparición en la Tierra. El estudio de las lesiones halladas en fósiles en yacimientos de las primitivas poblaciones humanas, y en tumbas de las más antiguas civilizaciones, permiten diagnosticar con relativa seguridad muchos procesos infecciosos y parasitarios.

El más antiguo de los documentos veterinarios es el “papiro de Kahun” o de “el-Lahun” (2230 – 1800 a. C.), que se conserva en la University College Museum de Londres. En él se trata de las enfermedades del ganado y de los peces sin referencia al hombre.

En cambio, el “papiro de Ebers” (1500 a. C.), menciona enfermedades humanas. Ambos documentos corresponden al Imperio Medio de Egipto. Referencias históricas sobre peste bubónica hallamos en Homero (siglo VIII-VII a C), Heródoto (s. V a. C.), Hipócrates (s. V a. C.), Ovidio (s. I d. C.), etc. Sobre el carbunco bacteridiano o ántrax, posiblemente en Aristóteles (s. IV a. C.) y de modo más preciso en Virgilio (s. I a. C.) y Galeno (s. II d. C.). Noticias de la rabia aparecen en las leyes de Eshunna (1800 a. C.), en el Código de Haammurabi (1792-1750 a. C.), Demócrito (500 años a C), Aristóteles (384-322 a C) y Galeno (181-210 d C).

La rabia, es la enfermedad causada por un virus más antigua conocida.

La rabia, es la enfermedad viral más antigua que se conoce.

Hay en el Antiguo Testamento varias referencias a parasitosis e infecciones generalmente mencionadas en relación con decisiones punitivas de DIOS, unas veces contra los enemigos del pueblo elegido, otras como castigo al mismo, cuando se apartaba de sus mandamientos. Se identificaban la leishmaniosis cutánea (“botón de Oriente” o “úlceras de Egipto”), la tisis o tuberculosis, lepra, sarna, tiña y las diez diez Plagas de Egipto (Éxodo capítulos 7 al 11). En el Pentateuco (los cinco primeros Libros de La Biblia) está escrito sobre la prohibición del consumo de carne de cerdo, lo cual tradicionalmente se ha asociado a la prevención de la triquinelosis y cisticercosis, aunque no hay certeza de que así sea, ya que el cerdo es considerado animal impuro para los hebreos (de acuerdo al Antiguo Testamento), y por eso el pueblo judío no consume carne ni derivados porcinos. Tampoco los musulmanes comen carne de cerdo ya que aparece esta prohibición en el Corán. Las grandes pandemias, (es decir aquellas epidemias que afectan a gran parte de los países del mundo,) conocidas en la historia de la humanidad, han sido provocadas generalmente por zoonosis. Se las denominaba como “pestes, pestilencias o fiebres malignas” y se correspondían con cualquier enfermedad que se transmitía muy rápidamente por la población humana, causando elevadas tasas de mortalidad entre los afectados. De acuerdo a los testimonios escritos que detallan los síntomas que causaban estas pestes, se puede llegar a sospechar que muy probablemente se trataba de brotes de carbunco, viruela o incluso ébola.

Sin embargo, la peste más importante y muy documentada ha sido la peste negra o peste bubónica, que llegó afectar a toda Europa durante la Edad Media (s XIV-XV). Esta enfermedad comenzó en China y viajó por las rutas comerciales de Asia y Europa (camino de la seda) y causó la muerte de 150 millones de personas (Europa pasó de tener 100 millones de habitantes a 50 millones). Es causada por la bacteria Yersinia pestis y los animales portadores de la infección o reservorios son los roedores. En las ciudades, las ratas, ratones, ardillas y sus pulgas, eran las responsables de transmitir esta bacteria a las personas. En el siglo XIX otra vez la peste bubónica comenzó en China y viajó con los buques mercantes (con ratas infectadas) y llegó a Europa matando a 10 millones de personas. En la actualidad esta enfermedad existe en algunas partes de Asia y África, pero se puede tratar con antibióticos.

Otras más de 20 epidemias/epizootias ocurrieron en el viejo mundo desde el siglo IX en adelante, tales como viruela, tuberculosis, sarampión, disentería, etcétera. Se cree que la viruela se originó en La India o Egipto hace 3.000 años. Hay pruebas de la enfermedad en el faraón egipcio Ramsés V, quien murió en 1157 a. C. y sus restos momificados muestran marcas de Viruela en la piel. La Viruela mató a más de 600 millones de personas hasta el año 1977 cuando se la erradicó del planeta (más que todas las guerras de la historia de la humanidad).

Se han encontrado lesiones compatibles con tuberculosis en momias egipcias datadas entre los años 3000 y 2400 a. C. En Europa causó una epidemia, que probablemente se inició en el siglo XVII y continuó durante 200 años. Se la denominó la “Gran Plaga Blanca.” En la actualidad la Tuberculosis sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. (1,5 millones en el año 2018). Se estiman en 10 millones de casos nuevos por año. Es la primera causa de muerte entre las personas afectadas por VIH, (alrededor de 250.000 por año) y entre las relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos. Otros ejemplos de zoonosis que han producido epidemias y/o pandemias en humanos son el Virus de la Inmunodeficiencia Humana, causante del SIDA y que seguramente procede de los simios (comenzó a fines de la década del 70 y lo padecen 40 millones de personas en el mundo).

Hay enfermedades provocadas por virus transmitidos por artrópodos (Arbovirus) como mosquitos, pulgas, tábanos, garrapatas, etc., como la fiebre amarilla, fiebre del Nilo, encefalitis de San Luis, fiebre del Valle del Rift y otras encefalitis (equina venezolana, equina del Este y Oeste y otras), cuyos reservorios de las mismas se encuentran en la naturaleza (murciélagos, carnívoros silvestres, aves etc. y otros aún no bien identificados). Un capítulo muy importante son las zoonosis transmitidos por los alimentos o su incorrecta manipulación tecnológica como la encefalitis espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas), toxoplasmosis, hidatidosis, cisticercosis, triquinellosis, listeriosis, brucelosis, campylobacteriosis, síndrome urémico hemolítico, salmonelosis, disenterías (550.000 personas afectadas anualmente y 230.000 muertes), etcétera.

Algunas enfermedades zoonóticas se producen por el contacto con elementos del medio ambiente contaminado, como el aire, suelo, agua, desechos de animales, etc. Aquí incluimos a la influenza, leptospirosis, (500.000 casos anuales) hantavirosis, fiebres hemorrágicas, criptosporidiosis, y otras.

Con respecto a la influenza, es muy posible que una de las primeras pandemias de esta enfermedad se diera en China, alrededor del año 6.000 a C, y también Hipócrates (el padre de la medicina de la Antigua Grecia), describió sus síntomas hace unos 2.400 años. Pero la pandemia más conocida y letal ocurrió en el año 1.918. Se cree que el precursor fue un virus aviar, que mutó y migró al ganado porcino y de allí saltó a los humanos. Decenas de miles de soldados que regresaban a sus países después de la Primera Guerra Mundial estuvieron en contacto con los animales y llevaron el agente patógeno por todo el mundo. Causó la muerte de 50 millones (algunos dicen 100 millones) de personas en solo un año. Es considerada la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad.

Los estudios filogenéticos y seroarqueológicos concluyen que se trató de la cepa H1N1 proveniente de los cerdos. En el año 1957 hubo epidemia de Influenza causada por la cepa H2N2 y por la H3N2 en el año 1968. En el año 2009 la cepa H1N1 se manifestó otra vez en un brote conocido como gripe porcina, que se originó en México. Se estima que entre el 10 y el 20% de la población mundial tiene Influenza cada año. De estos de 3 a 5 millones enferman gravemente y mueren entre 300.000 y 650.000 personas.

El síndrome respiratorio agudo (SARS) es considerado la primera pandemia del siglo XXI. Se originó en China en el año 2002 y sorprendió al mundo por la rapidez con que se propagaba de continente a continente.

Se cree que los reservorios de este Coronavirus, fueron los gatos de algalia o civetas, a su vez infectados por murciélagos de herradura que viven en cuevas. La epidemia afectó a casi 10.000 personas con un 10% de mortandad y se logró contener en el año 2003, tras una política de cuarentena y restricción de viajes. Antes de la conmoción causada por la actual pandemia de Covid-19, el mundo se vio sorprendido por la enfermedad causada por el virus del ébola, conocida también como fiebre hemorrágica del ébola. Se han documentado brotes desde el año 1973, pero el más intenso ocurrió entre el 2014 y 2016. Este se originó en África Occidental, afectando principalmente a Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria, antes de pasar a otros países como Italia, España y EE.UU. Según la OMS, el total de casos (confirmados, probables y sospechosos), fue de casi 30.000, con casi 11.000 muertes, lo que evidencia una elevadísima tasa de mortalidad.

Todavía no se ha confirmado cual es el reservorio principal del ébola, aunque se sospecha de un murciélago que se alimenta de frutas.

Otros animales que pueden estar infectados son varias especies de monos, chimpancés, gorilas, babuinos y una especie de antílope. Tampoco se descarta a los animales que se alimentan de carroña, como perros salvajes, etc. El virus se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de los animales infectados. El coronavirus SARS-CoV-2, o Covid-19, debido a que los primeros casos fueron informados en el año 2019, al finalizar el año 2020 ya afectó a casi 80 millones de personas en todo el mundo y provocó la muerte a casi 1.800.000. Se originó en China y se extendió rápidamente por todo el planeta. Es contradictoria la información que existe con respecto al origen del virus. Consideraciones finales

Las enfermedades zoonóticas han influido considerablemente en el curso de la historia de la humanidad, y según todos los indicios seguirán haciéndolo a escala mundial.

Hay una serie de fuerzas motrices y cambios sociales que están generando una coyuntura inédita y muy propicia a la extensión e incluso a la aceleración de gran cantidad de enfermedades. Además, la diversidad genética está localizada esencialmente a nivel de los microorganismos presentes en todas partes del planeta y que en su gran mayoría son aún desconocidos, las sorpresas sanitarias deberían continuar. Algunos investigadores las denominan zoonosis emergentes o reemergentes.

Para realizar un análisis objetivo de las zoonosis es necesario tener presente la estrecha relación entre la salud animal y la salud humana, considerando no solo a los animales domésticos sino también a los silvestres. Este marco crea nuevas oportunidades y desafíos a la profesión veterinaria. Esta tiene aquí un recordatorio permanente que es un elemento básico “salvaguardar la salud de los animales, es proteger la de los hombres”.

En la actualidad la OMS estima que las enfermedades zoonóticas afectan a alrededor de 1.000 millones de personas en todo el mundo, y causan la muerte a la cuarta parte de ellas. Por ello hoy se habla de UNA SALUD, un enfoque concebido para diseñar y aplicar programas, políticas, leyes e investigaciones en el que múltiples sectores de investigadores y profesionales se comunican y colaboran para asesorar a funcionarios gubernamentales, de ámbito local, nacional, regional y mundial que deberían responder de manera conjunta a las amenazas sanitarias.

Cada año, el día 06 de julio se celebra el Día Mundial de las Zoonosis, rememorando un hito en la historia de la lucha frente a estos padecimientos. Ese día, pero del año 1885 el Dr. Louis Pasteur administró la primera vacuna contra la rabia al niño Joseph Meister, salvándolo de la muerte de una de las enfermedades más temidas de todos los tiempos.