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abril 2021

Gestionando el pasto casi duplicaron la producción de terneros.

Por Ing. Ag. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne / valorcarne.com.ar
Fuente: Todoagro.com.ar

Mediante el manejo holístico, un campo de cría correntino regeneró el pastizal y aumentó la carga de 0,5 a 0,86 EV/ha, disminuyendo 4 puntos porcentuales las pérdidas entre preñez y destete. El INTA analizó los suelos y halló dos toneladas extra de carbono por hectárea en línea con experiencias de los Estados Unidos. Los detalles de un modelo que permite equilibrar el negocio con lo social y ambiental.
“Cuando asumí la gerencia me comprometí a lograr resultados productivos, económicos, sociales y ambientales. Decidí hacer manejo holístico para mejorar el todo y los dueños me apoyaron. Hoy, las 28 personas de a caballo con las que adoptamos este enfoque, sobre 13 mil hectáreas y 8 mil vacas, muestran datos impactantes”, dijo a Valor Carne el Lic. en Adm. Agr. Santiago Angelillo, Gerente de El Rincón de Corrientes, que desde hace ocho años practica la ganadería regenerativa.

La empresa tiene dos establecimientos, uno rodeado de esteros, en Concepción, Corrientes, donde crían hacienda Braford, hacen actividades silvopastoriles y preservan la flora y la fauna nativa; y otro en América, Buenos Aires, en el que recrían los terneros sobre pasturas y los terminan a corral. “El pastizal del norte está compuesto por especies estivales, con un crecimiento muy explosivo, que cae bruscamente en invierno, perdiendo calidad casi por completo. Por eso, buscamos tener la vaca gorda antes, con suplementación y destete precoz. Finalmente, a los 60 días del parto, trasladamos el ternero al campo bonaerense”, contó Angelillo, aclarando que así logran una preñez del 85% y que sin este paquete tecnológico bajarían hasta 30 puntos, sobre todo cuando el clima es desfavorable.

La primera aproximación de la empresa al manejo holístico fue a través de un video del biólogo Allan Savory, de Zimbabue, que mostraba pastizales muy parecidos a los de Corrientes. “Me sorprendió la planificación del pastoreo rotativo, algo que en mi zona no es para nada común. Luego, viajé a los Estados Unidos con nuestra asesora CREA, Nora Kugler, y visité campos que practicaban ese método”, recordó Angelillo.

¿En qué consiste? “Un aspecto clave es fijar objetivos y trabajar con una visión integral. En nuestro caso, la vaca además de ser una herramienta para producir terneros contribuye a regenerar los suelos, secuestrar carbono y promover la disponibilidad de otros nutrientes esenciales para las plantas”, explicó.

La vaca generosa
El primer paso es programar los períodos de pastoreo y de descanso durante la etapa de crecimiento del pasto, incluyendo la cantidad de potreros y de vacas. “Hicimos muchísimas subdivisiones, antes teníamos lotes de 400 ha y ahora de 100 ha, con 1.500-1.700 vacas cada uno. Luego medimos el forraje acumulado y lo administramos para pasar el invierno”, agregó.

Una particularidad del sistema es que siempre se busca una cobertura casi total del suelo y que las vacas provoquen ciertos disturbios, para que las raíces y el bosteo se vayan incorporaron con las pezuñas. “Así se restaura el suelo y, con ello, aumenta la producción de pasto. Por eso los potreros deben ser necesariamente chicos”, indicó Angelillo.

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