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septiembre 2021

Banano o plátano para alimentación de bovinos.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVIII – Nº 401– Septiembre 2021.

Aníbal Fernández Mayer1
1Doctor en Ciencias Veterinarias (Ing. Agr. M.Sc. PhD) especializado en Nutrición Animal de INTA BORDENAVE. CERBAS. afmayer56@yahoo.com.ar

En muchas fincas o campos de la región tropical y subtropical de Argentina y resto de América Latina se cultiva el banano o plátano. Los residuos de su cosecha y los subproductos son de gran importancia para la alimentación de rumiantes. Por ser una planta herbácea carece de un tronco o tallo y lo que se observa como tal es un pseudo-tallo o vástago alto y muy robusto. El mismo está formado por la lámina y el peciolo de la hoja.

Cuando la planta alcanza la madurez deja de producir hojas y se desarrolla la inflorescencia que sobresale del ápice en forma de flor (chira). Esta inflorescencia, posteriormente, se convierte en un racimo de frutos (bananos o plátanos). Una vez que el racimo madura, no vuelve a producir hojas y comienza el proceso de senescencia o muerte del pseudo-tronco o vástago.

Rechazo de Banano o Plátano
Las frutas rechazadas, tanto las maduras como las no maduras (verdes), representan una adecuada fuente de Energía para los animales. Las vacas lecheras o bovinos para carne las apetecen y pueden consumir grandes cantidades.

Para mejorar la respuesta productiva (carne o leche) es imprescindible combinar el banano maduro o verde con una fuente rica en proteína, como forrajes frescos o concentrados proteicos, de energía (almidón –granos, mandioca o yuca, etc.) y una rica en minerales, de acuerdo a la categoría animal y al tipo de producción (carne o leche).

Cuando se dispone de grandes cantidades de rechazo de banana se pueden ensilar, para ello se lo debe triturar y mezclar con alimentos ricos en proteína. Se encontró que el silaje de banano de desecho puede sustituir entre un 30 al 50% de grano de cereal (maíz, sorgo, etc.) y lograr muy buena respuesta en carne (600 gramos de ganancias de peso por novillo de cruza índica).
Valoración nutricional
En la Tabla 1 se muestra la composición bromatológica de diferentes partes de la planta en distintos estados.

Tabla 1: Composición química de diferentes partes de la planta de banano (base seca)

Adaptado de Vástago de banano: un banco forrajero para afrontar los cambios climáticos (Boschini et al, 2018). Referencias:  MS: materia seca, PB: proteína bruta, DIVMS: digestibilidad in vitro de la MS, EM: energía metabolizable, FDN: fibra detergente neutra, FDA: fibra detergente ácida, EE: extracto etéreo.

La banana (fruto fresco o maduro) posee un elevado valor energético, que bien empleado genera una muy buena respuesta productiva. El fruto aporta almidón (70% de almidón, 28% de azúcares solubles y más del 10% de pectinas), cuando está verde o fresco, y sacarosa, en estado maduro. Debido a ello no se puede almacenar por mucho tiempo porque se descompone fácilmente, siendo el ensilado la mejor alternativa para conservarlo. Además del fruto, las hojas, especialmente frescas, también pueden ser utilizadas en la alimentación de rumiantes.

Hojas y pseudotallo (vástago) del Banano o Plátano

La calidad nutricional de las hojas “frescas o verdes” tiene valores muy adecuados para producir carne o leche.

Los niveles de materia seca (MS) son medios a bajos (15-20%) y la proteína bruta tiene valores muy buenos (15-22%). En tanto, la digestibilidad de la MS (65-68%), energía (2,38 a 2,45 Mcal de Energía Metabolizable/kg MS) y fibra (Fibra Detergente Neutra 55-60% FDN y Fibra Detergente Ácida 32-35% FDA) alcanzan valores muy adecuados. Además, las hojas contienen una alta cantidad de polifenoles (taninos condensados), cerca del 8% de la MS, lo que favorece su acción antiparasitaria.

Mientras que, la calidad del pseudo-tallo o vástago es muy diferente. Los niveles proteicos y energéticos son tan bajos que no cubren las necesidades nutricionales ni siquiera de una vaca de cría “seca” y preñada, y mucho menos de categorías de mayores requerimientos. Sin embargo, tiene bajos niveles de lignina y polifenoles, lo que favorece una mayor degradabilidad ruminal (Foto 1).

Foto 1: Vástago de Banano o Plátano (fruto fresco)

Las hojas y el vástago (en estado fresco o ensilado) se pueden suministrar como un “complemento voluminoso” junto con otros alimentos de mejor calidad.

Ensilado de Banano o Plátano (hojas, vástago y/o fruto)
Para ensilar al pseudo-tallo o vástago se debe triturar o picar en trozos lo más pequeños posibles para que se pueda eliminar el aire fácilmente, una vez que el racimo ha sido cosechado. Además, se debe agregar una fuente rica en carbohidratos solubles, como melaza, y en proteína para obtener un silaje de buena a muy buena calidad. Lo mismo se aconseja para ensilar hojas, solas, o junto con el vástago.

Cuando se ensilan los frutos solos o junto con las hojas y vástago, se debe picar todo el material lo más pequeño posible y compactar muy bien para eliminar el aire (similar a un silaje de maíz) y luego tapar con lona plástica.  Se pueden hacer diferentes tipos de estructuras de ensilado: silo press o bolsa, torta o bunker (Foto 2).

Foto 2: Picado de Banano con hojas de yuca (mandioca)

Después de 25-30 días el silaje estará estabilizado y listo para su uso. Aunque se observe una coloración negra en el silaje se puede suministrar sin ningún problema, ya que proviene del fruto de banana maduro que tiende a oscurecerse, pero está en buenas condiciones de calidad. La única excepción es que se observen zonas con hongos o mohos. En este caso se debe eliminar esa porción del ensilado que fue afectado por hongos para evitar problemas con las micotoxinas.

Recomendaciones de uso
Con vacas lecheras se puede incluir hasta un 30-35% (base seca) de hojas “frescas inmaduras”, que no se afectará la digestibilidad de la dieta ni la producción láctea. Mientras que de pseudo-tallo o vástago se puede incluir hasta un 20% (base seca) de la dieta. Con animales de recría y engorde los niveles de inclusión son superiores, 35-50% (hojas frescas) y 25-35% (vástago).

Dado el alto contenido de potasio, si se usan mayores niveles de inclusión aumenta la velocidad de paso del alimento por el tracto digestivo, disminuyendo la digestibilidad de la dieta total y, en consecuencia, se afectará la producción de leche o de carne.


MM