keyboard_arrow_up
noviembre 2021

Impactos del Cambio Climático (CC) en los animales de mayor interés para el sector ganadero.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVIII – Nº 403 – Noviembre 2021
Alcíbiades Ojeda Rodríguez1,2  y Carlos Olmo González1.

Resumen
(Revisión bibliográfica)
El cambio climático (CC) es la variación global del clima de la Tierra, es un hecho irrefutable, con impactos evidentes muy importantes. Muchos de los animales del sector ganadero se acusan de ser participantes en la agudización del CC (principalmente la ganadería bovina), por lo que la mayor parte de los trabajos se centren en este tema, también existe la necesidad de conocer los efectos que produce el CC a la ganadería en general, la problemática referenciada constituye el objetivo de esta investigación: “Reflexionar sobre los principales impactos que tiene el Cambio Climático en los animales de mayor interés para el sector ganadero”. Se trabajó la Revisión bibliográfica para identificar, evaluar y sintetizar el contenido de los documentos examinados teniendo en cuenta los seis pasos propuestos por Machi y McEvoy (2012). Se concluyó que las amenazas del Cambio Climático hacia el sector ganadero son reales y graves, lo que pone en riesgo el ecosistema y las principales especies utilizadas en la producción de proteína de origen animal para consumo humano y se resumen en la baja producción e incremento del riesgo de extinción de las mismas. Este escenario afectará el planeta, provocará pérdidas al productor e incrementará los precios de compra de los clientes.
Palabras clave: Cambio climático, Calentamiento global, sector ganadero.

Impacts of Climate Change (CC) on animals of greatest interest to the livestock sector.
Summary
Climate change (CC) is the global variation of the Earth’s climate, it is an irrefutable fact, with very important obvious impacts. Many of the animals in the livestock sector are accused of being participants in the exacerbation of CC (mainly bovine livestock), so most of the work focuses on this issue, there is also a need to know the effects produced by the CC to livestock in general, the referenced problem constitutes the objective of this research: «To reflect on the main impacts that Climate Change has on the animals of greatest interest to the livestock sector.» The bibliographic review was carried out to identify, evaluate and synthesize the content of the documents examined taking into account the six steps proposed by Machi and McEvoy (2012). It was concluded that the threats of Climate Change towards the livestock sector are real and serious, which puts at risk the ecosystem and the main species used in the production of protein of animal origin for human consumption and is summarized in the low production and increase of the risk of extinction of the same. This scenario will affect the planet, cause losses to the producer and increase customer purchase prices.
Keywords: Climatic Change, Global warming, livestock sector.
1 Universidad de Granma, Cuba.
2 E-mail: aojedar@udg.co.cu   

Introducción
En la actualidad es posible evaluar en forma conjunta el efecto de factores tales como: radiación solar, humedad relativa, temperatura ambiental, velocidad del viento, precipitaciones, tipo de dieta, nivel energético de la dieta, genotipo, etc. En conjunto, estas variables tienen un efecto directo sobre el bienestar animal, también en los índices productivos, como la ganancia de peso diaria, producción diaria de leche, conversión de alimento, tasa de preñez, entre otros (Brown et al., 2006).

El cambio climático (CC) es la variación global del clima de la Tierra, es un hecho irrefutable, con impactos evidentes muy importantes. Se estima que un calentamiento global promedio en la superficie terrestre superior a 2 ºC provocará efectos irreversibles en los ecosistemas. Lamentablemente, las proyecciones indican que es probable un calentamiento de por lo menos 0,2 ºC por década en un futuro inmediato (Elvira y Almodóvar, 2008). La temperatura media mundial ha aumentado en 1,1 ºC desde la era preindustrial y en 0,2 ºC con respecto al período 2011-2015.

El Cambio Climático (CC) puede repercutir en el bienestar humano de varias maneras, en particular surtiendo efectos en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria, debido a la escasez de agua, degradación de las tierras y desertificación; en la salud incidirá sobre todo en el incremento de  enfermedades transmitidas por vectores; en la frecuencia y la intensidad de los eventos meteorológicos extremos, como inundaciones, sequías, tormentas tropicales, y en el aumento del nivel del mar. Los dos últimos tipos de efectos tienen consecuencias particularmente graves para los asentamientos humanos y el desplazamiento involuntario de la población y sus animales (IPCC, 2007).

El controvertido informe de la FAO en el 2006, atribuye al ganado ser de los principales contribuyentes de los gases de efecto invernadero. Sin embargo, la demanda mundial de proteínas procedente de animales irá aumentando paralelamente al crecimiento de la población y en la medida que los hábitos alimentarios cambien. Por consiguiente, la producción animal desempeña y seguirá desempeñando un papel clave en el suministro de alimentos de origen animal (Alonso et al., 2012).

Para conseguir una dieta saludable y bien balanceada en los humanos, es necesario el consumo de leche, carne, pescado y huevos que procedan de animales saludables y que se desarrollen en un entorno productivo amigable con el ambiente, de acuerdo a lo anterior este artículo tiene como objetivo “Reflexionar sobre los principales impactos que tiene el Cambio Climático (CC) en los animales de mayor interés para el sector ganadero”.

Materiales y métodos
Para la realización de la presente investigación se realizó una búsqueda en las principales bases de datos más reconocidas y de mayor impacto (Scopus, Science Direct, SciELO, Redalyc) con énfasis en  artículos publicados que abordan la temática. Las búsquedas se realizaron adicionando términos exactos como: Cambio climático, Calentamiento global, sector ganadero y especies que más intervienen (bovino, ovino-caprino, porcino, avícola, cunícola, peces, abejas) mediante la Revisión bibliográfica se identificó, evaluó y sintetizó el contenido de los documentos examinados; se aplicaron los seis pasos propuestos por Machi y McEvoy (2012).

Desarrollo
Cambio Climático
Se denomina Cambio Climático (CC) a la variación global del clima de la Tierra. Es debido a causas naturales y también a la acción del hombre, y se produce a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos en los parámetros climáticos de temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. El término efecto invernadero se refiere a la retención del calor del Sol en la atmósfera de la Tierra por parte de una capa de gases en la atmósfera. Sin ellos, la vida tal como la conocemos no sería posible, ya que el planeta sería demasiado frío. Entre estos gases se encuentran el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N2O) y el metano (CH4), que son liberados por la industria, la agricultura y la combustión de combustibles fósiles (Elvira y Almodóvar, 2008). (Figura 1).

Figura 1. Degradación de los suelos por el impacto del Cambio Climático.

El CC es un proceso global y se presenta como el desafío más importante de nuestra época, que incluye interacciones complejas entre procesos climatológicos, económicos, ambientales, sociales, políticos y de gobernanza, por lo que es considerado una de las mayores amenazas para la humanidad. La causa principal se debe al incremento de la temperatura promedio del planeta, lo que crea efectos e impactos de cambio en el clima, teniendo repercusiones mundiales impactando de manera diferente las distintas regiones del planeta (Cárdenas, 2010).

Impacto del Cambios Climático (CC) sobre el sector ganadero desde el punto de vista de los dos aspectos principales que son los efectos en el hábitat y los efectos en la salud animal.

Efectos del Cambios Climático (CC) en el hábitat de los animales.

-Aumento de la temperatura y reducción de precipitaciones.

Como implicaciones ambientales, de las más importantes, y razón directa e indirecta de todas las demás, se encuentra el calentamiento global (Pachauri y Reisinger, 2007). Se ha comprobado que por el calentamiento global, la variación climática y de precipitaciones, se están cambiando los sitios idóneos para el cultivo de algunas plantas, y que posteriormente los lugares en donde se podían cosechar ciertos productos se moverán climáticamente a otros lados (Jarvis, 2009).

Un cambio en las condiciones climáticas podría hacer que algunas especies invasoras de animales o plantas se adaptaran mejor a algunos ecosistemas. En este sentido Rivero y Richelme (2011), informan que en Cuba el efecto del CC afectaría los pastizales de áreas de la producción ganadera donde predominan gramíneas beneficiando a especies muy nocivas como el Marabú. Al mismo tiempo, el Cambio Climático podría además destruir algunas de las barreras físicas que evitan la expansión de las especies invasoras y un cambio en los patrones de vientos podría causar la expansión aérea de especies invasoras.

-Mayor frecuencia de sequía y degradación de los suelos.

Estos efectos del Cambio Climático (CC) se traducen en cambios completos de ecosistemas. En relación a los impactos previstos sobre los ecosistemas, tanto terrestres como marinos, son también de gran importancia, debiendo mencionarse entre ellos, los bosques, estrechamente relacionados al clima. Afectando las especies de plantas de las que se sirven los animales para su alimentación (pastos y plantas forrajeras) y posteriormente aparecerán otras más resistentes a esas condiciones medioambientales que se establecerán, que anteriormente no crecían ni cultivaban.

La pérdida de la biomasa forestal tiene una importancia relevante porque esta retiene y almacena CO2, por lo que desempeña un papel clave en el ciclo global del carbono. Respecto a este tema el IPCC (2014), informó en un reporte de evaluación que un incremento de 2 a 3 0C por encima de los niveles preindustriales puede resultar en un 20 a 30 % de perdida de la biodiversidad de plantas y animales.

Las especies de flora y fauna menos dotadas de la capacidad de adaptarse a los CC serán las principales víctimas; se cree que incluso con un cambio climático modesto durante las próximas décadas la producción de los cultivos comenzará a disminuir en las zonas de baja latitud (Kerr, 2006).

-Afectaciones en la productividad de los sistemas de pastos y forrajes.

Una menor producción de alimentos por parte de los sistemas de pasto y forrajes para los animales como los bovinos, ovinos-caprinos y conejos que son dependientes de la fibra vegetal por sus particularidades digestivas originará una disminución en las producciones (carne, leche, lana) de estas especies. Esta situación de escasez de alimento (pastos y forrajes) incrementaría el uso de concentrados alimenticios para suplir el déficit de estos, con el incremento  de la competencia entre la alimentación animal y la humana,  materias primas como el maíz, sorgo, soya, entre otras; se sumó al conflicto la fabricación de biocombustibles.

Efectos del Cambios Climático (CC) en la salud de los animales.

-Reducción del consumo de alimentos y de la conversión de los mismos, aumentando el pastoreo.

Desde el punto de vista forrajero, la escasez de agua de lluvia además de disminuir el rendimiento de las plantas nativas o cultivadas, esto se refleja en una drástica reducción de la capacidad de carga animal de los predios, también afecta el nivel nutricional de ganado, ya que ante el estrés hídrico las plantas aceleran su metabolismo normal pasando en menor tiempo del estado de crecimiento al estado reproductivo o de formación de semilla, y su contenido nutricional se disminuye tanto en la cantidad como en la calidad de sus nutrientes, lo que provoca que el ganado no llegue ni siquiera a cubrir sus requerimientos de mantenimiento (materia seca), mucho menos para cubrir los requerimientos nutricionales y continuar con alguna función productiva y/o reproductiva (Giner et al., 2011). Lo que acarrea a aumentar las horas de pastoreo.

También hay que tener en cuenta que existe una marcada diferencia entre las dietas de los monogástricos y los rumiantes, en estos últimos es necesario el suministro de pastos y forrajes (fibra de origen vegetal). Incluso estos pueden llegar a formar la ración completa como es el caso de las  producciones extensivas, mientras en otros sistemas (intensivo) se complementa el forraje con pienso concentrado. Por tanto la cantidad y calidad de estos pastos y forrajes juegan un importante rol en la alimentación de las especies rumiantes que seguramente serán los más afectados por el CC.

-Afectación de la microbiota ruminal e intestinal y de la digestión por mala calidad de los pastos.

Los animales rumiantes (vacunos, búfalos, ovinos y caprinos) producen CH4 y CO2 como parte de su proceso digestivo. En el rumen (estómago) de los rumiantes, la fermentación microbiana descompone los hidratos de carbono en moléculas simples que los animales pueden digerir. El CH4 es un subproducto de este proceso. Las raciones pocos digestibles (es decir, fibrosas o de mala calidad) generan emisiones elevadas de CH4 por unidad de energía ingerida. Las especies no rumiantes, como los cerdos, también producen CH4, pero en cantidades mucho menores (Gerber et al., 2013).

Los microorganismos ruminales tienen una importante función en el proceso de digestión, son los productores de los AGV (alrededor del 60 % de energía) y son una fuente de proteína de alto valor biológico. Según plantean May et al. (2014), la reducción de la ingesta de alimentos puede afectar la actividad bacteriana y disminuir la eficiencia microbiana debido a la insuficiencia en el nitrógeno soluble y la materia orgánica fermentable. Lo que explica el porqué del bajo rendimiento y deterioro del organismo animal en pastizales deteriorados por el cambio climático.

La digestión se ve afectada debido que el incremento de temperatura aumenta la concentración de lignina (tejidos de protección) y los componentes celulares en las plantas. La calidad de pastos, forrajes y residuos de cosecha también se afectan por el incremento de temperatura y condiciones de sequía debido a variaciones en la concentración de carbohidratos solubles en agua y nitrógeno. Esto reduce el porciento de digestibilidad, degradación y palatabilidad (Polley et al., 2013). La mala calidad del forraje produce menor eficiencia digestiva y de absorción de nutrientes con bajas producciones y mayor emisión de metano (CH4) por parte del organismo animal originado por el proceso de digestión.

-Aumento de la presencia y difusión de enfermedades transmitidas por vectores y parásitos.

Las enfermedades transmitidas por vectores son especialmente susceptibles a las condiciones cambiantes del medio ambiente debido a que las tasas de reproducción, crecimiento de la población y alimentación de los vectores aumentan con incrementos en la temperatura (Hoberg et al., 2008). Según Betancourt (2009), se están afectando los ciclos y sitios de vida de las plagas (garrapatas, mosquitos, entre otros) y de las enfermedades (Anaplasmosis, Babesiosis) que las mismas transmiten, en especial porque los insectos, al sentir cambios de temperatura y de fotoperiodo, van a iniciar ciclos vitales de maduración  y  reproducción,  incrementando  abruptamente  sus poblaciones y generando densos movimientos geográficos.

Según Pachauri y Reisinger (2007), en aspecto sanitario, la dinámica de plagas a través de los pisos térmicos y una mayor rapidez en sus ciclos vitales debido al calor, pone en riesgo no solamente al ganado, sino también a las personas que habitan a mayores alturas y que no cuentan con la adaptación ni métodos necesarios para controlar estas nuevas “poblaciones”, generando nuevos inconvenientes que afectan a todos los eslabones del sistema productivo.

-Estrés por calor o estrés térmico.

Como parte de las estrategias de aclimatación del animal, el consumo diario de materia seca (CMS) y el consumo diario de agua (CDA) son directamente afectados, ya que ambos se relacionan con el balance térmico del ganado e impactan la regulación de la temperatura corporal (Finch, 1986).

Así, los animales aumentan su CMS cuando las temperaturas caen bajo la zona termoneutral o bien cambian sus dietas a fuentes alimenticias que les permitan obtener la energía extra requerida. Por otra parte, en condiciones de verano los animales en engordas a corral presentan un aumento en el CDA, el que generalmente se mueve en dirección opuesta al CMS. Este aumento de CDA se asocia a las variaciones en la cantidad de sangre circulando en el organismo, así como la tasa a la cual ésta se evapora de la piel y del tracto respiratorio (Richards, 1973).

Otro problema relacionado con el aumento de temperatura que produce el CC en el bienestar animal, lo constituye el transporte de ganado a larga distancia, especialmente si se realiza durante las horas más calurosas; se han identificado los siguientes problemas: lesiones, mayor susceptibilidad a infecciones por el mayor contacto entre animales transportados, hambre, sed, dolor, frustración, miedo y estrés (Wilkins, 2009).

-Baja producción con posterior afectación económica de las unidades.

La crisis actual conjuntamente con el aumento de los precios de los granos y cereales utilizados en las dietas concentradas (principalmente los cerdos y aves que es indispensable este tipo de alimento) pude provocar un descenso de la crianza de estos monogástricos por parte del sector ganadero e incluso pone en peligro la existencia de muchas de ellas al poder ser reemplazadas por otras con más rendimiento o conversión del concentrado. En este sentido se deduce que las razas especializadas resultaran ganadoras respecto a las locales, poniendo en riesgo los Recursos Zoogenéticos (RZG) de los distintos lugares. También cabe mencionar la ventaja de las especies monogástricas con sus ciclos cortos de producción de carne ante los rumiantes. Betancourt et al. (2005), argumenta que el bienestar y la productividad animal están en situación de riesgo debido a la acción de factores ambientales que influyen en el comportamiento animal.

Se ha estimado que el CC conducirá aumentos adicionales de precios para los principales cultivos utilizados en los piensos concentrados, tales como el trigo, arroz, maíz y soya. Esto implica un aumento en los costos de la alimentación animal, que se convertirá en un aumento de los precios de la carne y el huevo. Como principal secuela, el CC reducirá ligeramente el crecimiento del consumo de carne y producirá una caída más notable en el consumo de cereales (Nelson et al., 2009).

En general por parte del sector ganadero existirían pérdidas sustanciales si tenemos en cuenta que en los lugares de clima cálido, zonas calurosas o en la estación de verano aumenta la temperatura pues para evitar el estrés térmico en los animales como cerdos, aves e incluso los conejos que se suelen criar en ambientes cerrados pues habrá que utilizar ventiladores para reducir este efecto y consecuentemente un gasto de producción por encima del planificado. Lo mismo ocurriría en climas fríos si descendiera la temperatura por debajo de lo normal con la utilización de calefacción y su respectivo gasto.

Análisis del efecto del Cambios Climático (CC) sobre las especies (vacuno, ovino-caprino, porcino, aves, conejos, peces y abejas) más utilizadas por el sector ganadero.

Vacuno
Para Lok (2012), entre los principales efectos que tiene el CC sobre la ganadería está la mayor frecuencia de eventos climáticos extremos. El aumento del nivel del mar que sería una amenaza para la ganadería de las costas. Las zonas climáticas y agroecológicas se modificarían poniendo en peligro la vegetación y la fauna. Empeoraría el actual desequilibrio que hay en la producción de alimentos entre las regiones templadas y las tropicales. Avanzarían plagas y enfermedades portadas por vectores hacia zonas donde antes no existían. Disminución generalizada de la disponibilidad de alimentos por la merma en la producción potencial de biomasa en los pastos y otros cultivos (Figura 2). Disminución en la disponibilidad de agua para el consumo directo por los animales y para otros usos. Reducción de las condiciones de confort y salud de los animales de crianza. Afectación en la productividad del ganado en general por los aspectos anteriormente referidos y elevadas pérdidas por mortalidad.

Figura 2. Bovinos con poca disponibilidad de pastos.

En cuanto a las afectaciones que sufre el ganado bovino por el CC corresponde mencionar que la zona termoneutral (ZTN) en las vacas lecheras está entre 6 ºC y 16 ºC, el menor límite de ZTN de todas las especies que consumimos, por lo tanto el ganado lechero es muy vulnerable al Calentamiento Global. A 26 ºC, comerá menos; a 32 ºC, disminuye su producción de leche y cae la tasa de concepción; a 37 ºC con una humedad relativa mayor a 80 %, corre el riesgo de muerte, mientras que a 46.7 ºC y humedad menor a 50 %, también está en riesgo de muerte (Hahn y Mader, 1997).

También otros autores como Aréchiga-Flores y Hansen (2003), señalan que la temperatura de confort ambiental en el ganado lechero oscila entre los 5 y 24 ºC y se espera que medio-ambientes con temperaturas superiores a los 24 ºC, afecten su metabolismo basal, comprometiendo su función reproductiva con retrasos en el ciclo estral de las hembras. Aréchiga et al. (1998), plantea que en los programas de inseminación artificial (IA) es principal la detección del celo, y que altas temperaturas están asociadas con la corta duración y baja intensidad de éste comprometiendo el éxito del proceso.

Sobre esta cuestión Hemsworth et al. (1994), expresan que el efecto negativo sobre la reproducción causado por el estrés calórico empieza a partir de los 29° C, altas temperaturas están asociadas con cese de la ovulación menor desarrollo embrionario, interferencia con la espermatogénesis y la disminución de la calidad del semen (McDowell, 1972).

Los procesos digestivos como la fermentación ruminal producen calor metabólico, el cual no puede ser eliminado de forma eficiente por el animal que presenta estrés calórico, una respuesta fisiológica al no poder liberar este calor interno es reducir el consumo voluntario. Alnaimy et al. (1992), mencionan que la reacción más importante de los animales a las altas temperaturas es la disminución en el consumo de materia seca, lo que lleva a una baja producción (leche y carne) y deterioro del propio organismo.

También Garzón (2011), menciona que el incremento de temperatura y precipitación afecta al ganado bovino debido a que existe una pérdida de energía dietaria (de 7,1 a 9,5 % de la energía consumida), provocada por el consumo de pasturas más lignificadas.

Ovino-Caprino
El ganado caprino y el ovino siempre han estado íntimamente relacionados, tanto desde el punto de vista productivo como socio-económico. Los ovinos (Figura 3) y caprinos (Figura 4) sufren afectaciones muy similares a las del ganado bovino por ser del grupo de los rumiantes. También la falta de pastos y agua, como en todas las especies de animales, provocan disminuciones en sus indicadores bioproductivos y económicos.

Figuras 3 y 4. Crianza semi-extensiva de ovinos y caprinos.

Por una parte el forraje de baja calidad, la disponibilidad limitada del agua, las altas temperaturas ambientales y del aire, y los niveles elevados de radiación solar directa e indirecta, son los factores que más influencian la productividad del ganado en zonas áridas y tropicales (Bañuelos y Sánchez, 2005).

En el caso de los ovinos, es muy difícil que sobrevivan en condiciones de extrema humedad y terrenos fangosos, debido a que están expuestos enfermedades; a manera de ejemplo, las inundaciones en la zona de cría en una región de Argentina, ocasionaron un aumento notable de varias enfermedades del ganado, algunas de las cuales son las parasitosis tanto externas como internas (por nemátodos o Coccidias), al estar húmedos los granos y forrajes propicia el crecimiento de hongos y con esto el aumento de las intoxicaciones por micotoxinas, las lluvias aumentan las infecciones respiratorias (principalmente neumonía) y las enfermedades podales como la Necrobacilosis podal o Pedero (INTA, 2003).

Porcino
Un problema asociado al CC es la expansión de especies animales introducidas debido a mayores rendimientos en determinadas condiciones climáticas. La porcinocultura es uno de los sectores que más se ha visto involucrado en la sustitución de razas autóctonas (Figura 5), al cambiarlas por híbridos industriales obtenidos a través de cruzamientos entre razas especializadas de origen europeo, buscando mejores resultados productivos.

Figura 5. Producción extensiva de cerdo criollo cubano.

En sentido general y de forma indirecta el CC incide en el sector porcino porque reduce las fuentes de abasto de agua, necesario para el consumo de los cerdos y limpieza de las unidades. También afecta la disponibilidad de los alimentos provocado por la sequía y degradación de los suelos, y un aumento del precio de estos en el mercado. Se producen gastos adicionales de energía y combustible por el uso de ventiladores para aclimatar las naves y tener un ambiente controlado (Paulino, 2016).

Con respecto a las altas temperaturas, los cerdos son más sensibles que otras especies porque no sudan y sus pulmones son más pequeños y están cubiertos por una gruesa capa de grasa subcutánea. El estrés por calor afecta no solo a los animales durante el levante y engorde, sino también a los reproductores. Durante el periodo más caluroso del año muchas granjas experimentan una variedad de problemas reproductivos en verracos y cerdas reproductoras (PlusVet Animal Health, 2017). Las temperaturas superiores a 26 0C principalmente cuando la humedad relativa es alta se convierten en un riesgo de estrés calórico para los cerdos. Por encima de 30 0C se consideran niveles de emergencia severos.

Los cerdos, al aumentar la edad, se vuelven más sensibles a estos ambientes calurosos debido a sus dificultades crecientes para eliminar el calor generado por sus procesos metabólicos. Con el aumento de la edad y el peso, ocurre un aumento en el espesor de la piel y de la grasa subcutánea, lo que impide la disipación del calor. Además la relación entre el peso y la superficie corporal disminuye, teniendo progresivamente un área menor para los cambios de calor con el medio ambiente (Roppa, 2003).

El calentamiento global es una consecuencia del Cambio Climático y tiene como principales efectos sobre la producción porcina en caso de las cerdas destinadas para reproducción menor tasa de fertilidad. En los cerdos para ceba al aumento de temperatura por encima de lo normal hace que estos reduzcan el consumo de pienso lo que le permite enfriar su producción de calor interno y consecuentemente su tasa de crecimiento y ganancia media diaria (GMD), altas mortalidades y bajo peso al final del engorde (Paulino, 2016). Un clima más cálido mejora la supervivencia de plagas de insectos que pueden propagar enfermedades como son las moscas y ácaros de la sarna. Todo esto provoca una carencia de ingreso y pérdidas por costos de medicamentos y asistencia veterinaria en caso de la enfermedad.

Los cerdos, que consumen grandes cantidades de alimentos secos, requieren grandes necesidades de agua, entre dos a tres veces el consumo de alimento. Las cerdas gestantes y lactantes necesitan grandes cantidades de agua, particularmente en condiciones climáticas con altas temperaturas. Según publica en su blog la revista PlusVet Animal Health (2017), el cerdo puede beber hasta seis veces la cantidad normal de agua, lo que conduce a una mayor producción de orina y a una pérdida de electrolitos. Esta pérdida de electrolitos puede causar diarreas y muerte en casos graves; se ha demostrado que la exposición continua a altas temperaturas altera los sistemas naturales de defensa del Tracto Gastrointestinal (TGI), con la consiguiente presentación de infecciones digestivas.

En las cerdas en lactación, en ambientes o épocas cálidas, mientras menor sea el consumo de agua, menor será el consumo de alimento. En una experiencia, las cerdas bajo restricción de agua, perdieron tres veces más peso a lo largo de 21 días de lactación (Roppa, 2003). La pérdida de peso excesiva en la lactación extiende el intervalo destete – celo y por ende disminuye la eficiencia reproductiva. Para Paulino (2016), en la producción porcina y avícola se estima una merma en la producción alrededor de 15 a 20 % debido al exceso de calor.

Para sintetizar, en reproductores el estrés por calor produce en caso de los verracos la reducción de la libido. Reducción de la fertilidad, debido a la mala calidad del semen y a la infertilidad de las hembras. Disminución del apetito en cerdas lactantes, lo que afecta la producción de leche, al crecimiento y salud de los lechones lactantes, al tiempo necesario para entrar al siguiente celo y la fertilidad del ciclo sucesivo. Y en casos extremos las cerdas preñadas pueden morir, especialmente en las últimas semanas de embarazo (PlusVet Animal Health, 2017).

Aves
El sector de la avicultura tiene una enorme importancia porque es una fábrica de conversión de granos y otras materias primas en proteína animal (producción de huevos y carne) contribuyendo a satisfacer la demanda de la población mundial (Figura 6). Por su alta sensibilidad a las condiciones climáticas y meteorológicas, las aves son unos excelentes indicadores de los cambios globales en el clima.

Se ha comprobado que el estrés térmico en las gallinas, hace que su sistema de disipación de calor (conducción, convección y radiación) se vuelva menos eficaz con el aumento de temperatura ambiente, por lo tanto el animal depende cada vez más de la termólisis por jadeo y cambios metabólicos para aliviar el estrés por calor, disminuyendo así su termogénesis, limitando la disposición de nutrientes y proteínas para la formación del huevo (Havlicek et al., 2011).

Figura 6. Nave de gallinas (White Leghorn L33) altas productoras de huevo

Las gallinas ponedoras consumen el doble de agua, que de alimento a 10 °C y hasta cinco veces el alimento a temperaturas entre 32 a 38 °C (Cunningham y Acker, 2000). Esto causa que la ingesta  voluntaria de alimento disminuya. Cuando esto ocurre el animal no posee los requerimientos energéticos y minerales necesarios para la producción de huevo, siendo afectado en primera instancia la tasa de postura, peso del huevo y calidad de la cáscara, con disturbios neuro-respiratorios, pérdida del equilibrio ácido-básico en sangre por hipoxia crónica, eliminación excesiva de CO2 e hiperventilación (Felver et al., 2012).

Al respecto Mashaly et al. (2010) explica que las aves de corral son más susceptibles a los choques de calor, debido a que no pueden sudar y no poseen glándulas sudoríparas junto a eso el plumaje les dificulta disipar el calor endotérmico y exotérmico. Por ello, no pueden soportar temperaturas extremas ≥ 31 ºC por tiempo prolongado. Lo que corrobora el planteamiento de Star et al. (2008), que la exposición crónica al calor en gallinas, disminuye significativamente la digestión de las proteínas, grasas y carbohidratos del alimento concentrado, limitando la disposición y transporte de nutrientes como calcio y fósforo a nivel celular para la formación del huevo. De hecho, cuando se combinan los niveles marginales de fósforo con el estrés calórico, pueden elevar las tasas de mortalidad, especialmente en las aves de mayor edad.

El estrés térmico retrasa el desarrollo folicular y la ovulación en gallinas, ya que los mecanismos de regulación para la reducción de la eficiencia reproductiva y productiva en aves está modulada por el eje hipotálamo-hipófisis-gónada (HHG), lo que sugiere un efecto inhibitorio diferencial de estrés por calor en las funciones de las células de la granulosa y teca con efectos retardados sobre la función hormonal en los folículos ováricos, junto a la disminución en el flujo sanguíneo de prolactina, gonadotropinas (hormona luteinizante, LH y hormona folículo estimulante, FSH) y regresión ovárica, mermando la producción de huevos (Hackbart et al., 2010).

El peso del huevo disminuye con el aumento de la temperatura ambiental a un promedio de 0,4 g por cada ºC de incremento a partir de los 25 ºC, con humedad relativa (HR) de 80 %, generándose huevos de menor tamaño y peso, fruto de la incapacidad de termorregulación de las hembras reproductivas, junto a la pérdida de agua, CO2 y aumento de la cámara de aire del huevo, con disminución irreversible de las Unidades Haugh (UH) (Van der Brand et al., 2008), esta situación no solo afecta la reproducción de las aves que estén destinada a ese objetivo, sino que afecta la venta del huevo en el mercado y consigo la economía del sector avícola.

Al disminuir la ingestión de alimento se afecta la incorporación de Ca al organismo y con ello la calidad de la cáscara del huevo por una menor disponibilidad de este. Se afecta la clara y la yema por la falta de nutrientes como la proteína y lípidos respectivamente. Se afecta la fijación de la yema en el interior  del huevo por desprendimiento de las chalazas. Y por último las altas temperaturas afectan el tiempo de conservación del huevo en lugares donde no tengan cámaras frías de conservación.

Varios estudios indican que se han producido cambios recientes en los patrones migratorios estacionales de las aves de todo el mundo. Se especula que el Cambio Climático afecta la ecología de poblaciones de aves migratorias y estas también pueden llegar a afectar a las no migratorias llevándole la enfermedad a las granjas y pueblos, tal es el caso de Influenza Aviar (Gilbert et al., 2008). Las aves migratorias son también altamente sensibles a los ciclones y tormentas tropicales que dificultan su migración o alteran sus rutas migratorias. Las tormentas tropicales también afectan a las aves terrestres ya que destruyen temporalmente sus refugios o recursos alimenticios. Los períodos de migración y puesta de las aves están estrechamente relacionados con los cambios de estación, y un cambio en las condiciones climáticas globales está modificando los ciclos biológicos de estas especies y alterando con frecuencia su capacidad reproductora y de supervivencia.

Conejos
La producción de conejos ha traído beneficios a comunidades rurales de países en vías de desarrollo (Figura 7), por lo que algunos estudios se han encaminado a desarrollar esta actividad en poblaciones de bajo nivel económico ubicadas en zonas tropicales donde tiene gran importancia (Safwat et al., 2014).  Sin embargo, es necesario considerar que, las condiciones climáticas del trópico limitan el potencial reproductivo en los conejos, afectando negativamente el comportamiento reproductivo, tanto en hembras, como en machos, debido a que las temperaturas que se presentan están por encima del rango de confort (15 ºC a 20 ºC) (Asemota et al., 2017).

Figura 7. Producción de conejos en jaula alimentados con forrajes y pienso.

Asemota et al. (2017), dan a conocer que la temperatura y humedad son aspectos importantes de las condiciones climáticas para la reproducción de los conejos, lo cual coincide con los hallazgos de producen estrés térmico en los conejos.

El estrés calórico incrementa la secreción de corticosteroides, los cuales inhiben la secreción de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH, en inglés: gonadotrophin releasing hormone), la hormona estimulante del folículo (FSH, en inglés: follicle stimulating hormone) y de la hormona luteinizante (LH, en inglés: luteinizing hormone), como consecuencias de esta inhibición disminuyen el crecimiento y desarrollo de los folículos, la ovulación y la calidad de los ovocitos (Vélez y Uribe, 2010).

En machos, el estrés calórico afecta el libido, la capacidad de monta y la calidad seminal (volumen 7.8 %; concentración 7.7 %; morfología 1.7 %; motilidad 5.5 %) (Okab, 2007). También Maya et al. (2015), destacan que, en conejos machos, las altas temperaturas del medio ambiente promueven cambios en las proporciones de espermatozoides móviles, que se encuentran en el epidídimo.

Afirman Sabés-Alsina et al. (2016), que las altas temperaturas ambientales (42 °C durante 3h) aminoran la cantidad y calidad seminal, afectando negativamente parámetros como, la viabilidad espermática (1.7 %), la motilidad espermática (12.1 %), velocidad lineal (0.2 %), velocidad curvilínea (6.6 %), velocidad promedio de trayectoria (6.4 %) y la actividad metabólica espermática (40.7 %). En cuanto a la morfología espermática, incrementan las anormalidades del acrosoma 6.9 %, gota citoplasmática proximal 13 % y cola enroscada 22.4 %.

En las conejas Naturil-Alfonso et al. (2016), afirman que las gestantes, que sufren de restricciones en su alimentación, como ocurre bajo condiciones de estrés calórico, pueden disminuir hasta 33.33 % el tamaño de camada. Respecto a esto Bakr et al. (2015), observaron que bajo un estrés calórico moderado (29 °C a 31 °C), las conejas lactantes son capaces de adaptarse, al reducir su consumo de alimento (9.4 %), consecuentemente, disminuye el peso vivo (6.2 %) y el peso individual de los gazapos (8.0 %).

Peces
En las últimas dos o tres décadas, el sector de la acuicultura se ha establecido como uno de los principales sectores alimentarios, y ha sido capaz de satisfacer una proporción significativa de las necesidades de proteínas animales de todas las comunidades, cualesquiera sean sus respectivas condiciones de vida. Este logro se ha alcanzado pese a muchas circunstancias adversas, ante las cuales el sector ha demostrado su resistencia y adaptabilidad. Así como sucede con todos los sectores de la producción de alimentos, el de la acuicultura enfrenta hoy otro gran desafío: el impacto del cambio climático (De Silva y Soto, 2000).

Figura 8. Crianza de peces en estanque.

La crianza de peces en estanques, práctica muy difundida en el mundo, con el objetivo de incrementar los indicadores productivos puede desencadenar un aumento de la temperatura del agua y de sus parámetros físicos-químicos y biológicos si no se cumplen con las medidas establecidas sobre el confort de estas especies (Figura 8).

Es muy previsible que muchas especies de peces modifiquen su abundancia y distribución en el futuro. En el caso de los ríos, la disminución del caudal y el calentamiento del agua pueden producir movimientos de la ictiofauna de los tramos medios hacia los tramos altos, así como fragmentación de los hábitats fluviales disponibles. Un aumento continuado o mantenido de la temperatura del agua durante los meses de invierno y primavera podría contribuir al declive de las poblaciones de salmónidos (Elvira y Almodóvar, 2008).

El aumento de la temperatura tiene efectos en los procesos fisiológicos en los peces entre estas afectaciones podemos mencionar: La respiración, al disminuir la afinidad entre la hemoglobina y el oxígeno, haciendo más difícil la transferencia entre el oxígeno y la sangre (Ali et al., 2004).

Por un lado, es de naturaleza general, aplicable en potencia a una gama de situaciones donde altas temperaturas pueden agudizar el problema de la desecación y generar gradualmente la alteración y fragmentación del hábitat; por otra parte, cualquier ascenso de temperatura implica una tasa inferior de oxígeno disuelto en el agua (Jiménez, 2001).

El metabolismo se afecta porque según González-Mayor (2007), el agua más caliente acelera el ritmo de la digestión y respiración, y a concentraciones bajas de oxígeno aumenta la adrenalina y disminuye el ritmo cardiaco. La Osmo-regulación se modifica debido al incremento de la desnaturalización de las proteínas corporales y de las enzimas afectando procesos de detoxificación y eliminación (Hasler et al., 2009).

Sobre el crecimiento de los peces actúa causando una aceleración, hasta la temperatura óptima, el crecimiento desciende precipitadamente llegando a la fase adulta de manera más rápida, pero también acorta su periodo de vida (Ali et al., 2004; González-Mayor, 2007).

En el caso de la reproducción, las altas temperaturas alteran procesos como la eclosión de huevos y desarrollo de los alevines. Según Fowler et al. (2009), la proporción entre hembras y machos se puede modificar. Por su parte Ali et al. (2004) y González-Mayor (2007), plantean que muchas especies nativas de peces son estenotermas en determinados estados de desarrollo y pueden desaparecer con el calentamiento del agua. El efecto más dramático es la muerte por calor, pero un gran número de daños internos son posibles.

El calentamiento global, provoca cambios en la duración de cada estación del año y afecta el periodo de vitelogénesis y de desove de algunas especies de peces (Miranda et al., 2013).

Abejas
La especie de abeja Apis mellifera no solo es una excelente productora de miel (Figura 9), sino que también representa el valor económico más importante de la polinización de cultivos en todo el mundo. Los rendimientos de algunas frutas, semillas y frutos secos, disminuye por más del 90 % sin estos polinizadores (Klein et al., 2007), lo que representa un riesgo en la disponibilidad de alimento; además, la mayoría de los cultivos podrían experimentar pérdidas productivas debido a las limitaciones de las abejas.

Figura 9. Cría de abejas Apis mellifera en colmena.

Los cambios en el clima contemplados en los escenarios del IPCC (Intergovermental Panel on Climate Change), podrían impactar de forma potencial en la apicultura al incrementar en sentido negativo el riesgo de la actividad con base en dos sentidos: directo, considerando la respuesta intra e inter específica de la flora melífera y las abejas, e indirecto, enfocado a las afectaciones socioeconómicas de los apicultores por los riesgos de producción y la incertidumbre que conlleva (Castellanos et al., 2016).

Un impacto directo según Le Conte y Navajas (2008), radica en la alteración del comportamiento y fisiología de las abejas porque ellas se adaptan para sobrellevar las condiciones ambientales. Normalmente en invierno, gastan el mínimo de energía y se alimentan de reservas de miel hasta la primavera, al aumentar la temperatura la abeja reina ovoposita mayor cantidad de huevecillos para el desarrollo de la colonia (es una presión del medio ambiente adaptable). Sin embargo, una ola de calor extrema y/o prolongada causa que la mayoría de las abejas se centren en recolectar más agua para regular la temperatura de la colonia. De otra forma periodo prolongado de bajas temperaturas aumenta las probabilidades de que la colonia sucumba, aumenta la incidencia de enfermedades, además, en épocas de floración una helada repentina rompe el flujo de néctar que deja sin alimento a las abejas y sin cosecha a los apicultores.

El agua es indispensable para las abejas tanto para su consumo como para la regulación de la temperatura interna de la colmena. El aumento de temperatura reduce la cantidad de néctar y calidad del polen, dichas alteraciones afectan la disponibilidad del alimento y el desarrollo de las abejas, de igual forma, los productos procesados por las abejas dependen de las características climáticas como el propóleo, ya que las lluvias moderadas, temperatura media y diversidad de plantas influyen en la cantidad y calidad (Le Conte y Navajas 2008).

Gómez et al. (2014), da a conocer que la reducción del periodo e intensidad de floración, que conllevaría una escasez alimentaria para los polinizadores en épocas del año determinadas (como la que para España señala) ello trae problemas nutricionales debido a la falta de floración en otoño por menores lluvias, por lo tanto se deduce que las abejas tendrían que alargar sus vuelos para la búsqueda de néctar.

Por su parte Le Conte y Navajas (2008), considera que por el contrario a la sequía, periodos largos y discontinuos de lluvia originan alteraciones en las épocas de floración, la lluvia diluye el néctar y pierde atracción para las abejas; se observa un incremento en la humedad y periodos de encierro dentro de las colonias que favorecen la incidencia de enfermedades, además, las tormentas tropicales y huracanes con más fuerza destructiva originadas por el CC, eliminan apiarios completos.

A modo de resumen podemos afirmar que de seguir agudizándose el CC y avanzando sus efectos sobre el sector de la apicultura, las abejas corren un importante riesgo en muchas zonas del mundo  tanto como la economía de sus respectivos apicultores. Algo mucho más grande que perdidas económicas son las lesiones que sufrirán los ecosistemas o el medio ambiente en general por la función polinizadora de las abejas si tenemos en cuenta la función que realizan las plantas produciendo oxígeno al tiempo que consumen el CO2, como también son fuente de alimento para los animales y el ser humano.

Conclusión
Las amenazas del Cambio Climático (CC) hacia el sector ganadero son reales y graves, lo que pone en riesgo el ecosistema y las principales especies utilizadas en la producción de proteína de origen animal para consumo humano y se resumen en la baja producción e incremento del riesgo de extinción de las mismas. Este escenario afectará el planeta, provocará pérdidas al productor e incrementará los precios de compra de los clientes.

Bibliografía
ALI, T., MOÑINO, A., y JOVER, M. (2004). Primeros ensayos de determinación del consumo de oxígeno de juveniles de Tilapia (Oreochromis niloticus, L.) bajo diferentes condiciones de temperatura y frecuencia alimentaria. Autor Design. Publication. http://www.panoramaacuic ola.com/noticia.php?artclave=651 (Consultado el 7 de abril de 2021).

ALNAIMY, A., HABEEB, I., FAYAZ, M., MARAI., y KAMAL, T.H. (1992). Heat stress. Farm animals and the environment. Cambridge: CAB International, UK, University Press, 1992.

ALONSO, S.M., RAMÍREZ, N.R. y TAYLOR, P.J.J. (2012). El cambio climático y su impacto en la producción de alimentos de origen animal. REDVET Rev. electrón. vet. 2012. Volumen 13 Nº 11.  http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n111112.html

ARÉCHIGA, F. (2000). Efectos adversos del estrés calórico en la reproducción del ganado bovino. En Hernández Cerón J Editor. Mejoramiento Animal: Reproducción. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000.

ARÉCHIGA-FLORES, C.F., y HANSEN, P.J. (2003). Efectos climáticos adversos en la función reproductiva de los bovinos. Vet. Zac. 2: 89-107.

ASEMOTA, O.D., ADUBA, P., BELLO, G.O., y ORHERUATA, A.M. (2017). Effect of temperature -humidity index (THI) on the performance of rabbits (Oryctolagus cuniculus) in the humid tropics. Archivos de Zootecnia. 66(254): 257-261.

BAKR, M.H., TUSELL, L., RAFEL, O., TERRÉ, M., SÁNCHEZ, J.P., y PILES, M. (2015). Lactating performance, water and feed consumption of rabbit does reared under Mediterranean summer circadian cycle of temperature v. comfort temperature conditions. Animal. 9(7): 1203-1209.

BAÑUELOS, V.R., y SÁNCHEZ, R.S. (2005). La proteína de estrés calórico Hsp70 funciona como un indicador de adaptación de los bovinos a las zonas áridas. REDVET 6 (3): 12 pp.

BETANCOURT, A. (2009). Dinámica de plagas y enfermedades en ganadería asociados al cambio climático. Actas del Seminario internacional sobre cambio climático y los sistemas ganaderos. Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 24-25 Marzo de 2009.

BETANCOURT, K., IBRAHIM, M., VILLANUEVA, C. y VARGAS, B. (2005). Efecto de la cobertura arbórea sobre el comportamiento animal en fincas ganaderas de doble propósito en Matiguás, Matagalpa, Nicaragua. Liv. Res. Rural Develop. 17 (7). URL: http://www.lrrd.org/lrrd17/7/beta17081.htm.

BROWN, B.T.M., EIGENBERG, R.A. y NIENABER, J.A. (2006). Heat stress risk factors of feedlot heifers. Liv. Sci. 105: 57-68.

CÁRDENAS, J. (2010). México Ante El Cambio Climático, Evidencias, Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación. Greenpeace. 72 pp.

CASTELLANOS, B., GALLARDO, F., SOL, Á., LANDEROS, C., DÍAZ, G., SIERRA, P., y SANTIBAÑEZ. (2016). Impacto potencial del cambio climático en la apicultura. Revista Iberoamericana de Bioeconomía y Cambio Climático. Vol. 2 num 1, 2016, pag 1-19. ISSN electrónico 2410-7980. 18p.

CUNNINGHAM, M., y ACKER. (2000). Animal Science and Industry. Six Edition. Prentice Hall.

DE SILVA, S.S., y SOTO, D. (2009). El cambio y la acuicultura: repercusiones potenciales, adaptación y mitigación. En K. Cochrane, C. De Young, D. Soto y T. Bahri (eds). Consecuencias del cambio climático para la pesca y la acuicultura: visión de conjunto del estado actual de los conocimientos científicos. FAO Documento Técnico de Pesca y Acuicultura, No 530. Roma, pp. 169-236.

ELVIRA, B. y ALMODÓVAR, ANA. (2008). El cambio global amenaza a ríos y peces. Ciencia y conservación. Trofeo Pesca (2008) 163: 116-117. www.trofeopesca.com.

FAO. (2006). La Sombra Alargada de la Ganadería. Aspectos Medioambientales y Alternativas. Roma,  Italia. URL: http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html.

FELVER, J.N., MACK, L.A., DENNIS, R.L., EICHER, S.D., y CHENG, H.W. (2012). Genetic variations alter physiological responses following heat stress in 2 strains of laying hens. Poult Sci, 2012, nº 91, p.1542-1551.

FINCH, V.A. (1986). Body temperature in beef cattle: its control and relevance to production in the tropics. J Anim Sci 62, 531-542.

FOWLER, S.L., HAMILTON, D., y CURRIE, S. (2009). A comparison of the heat shock response in juvenile and adult rainbow trout (Oncorhynchus mykiss) implications for increased thermal sensitivity with age. Can. J. Fish. Aquat. Sci. 66:91-100.

GARZÓN, A. (2011). Cambio climático: ¿cómo afecta la producción ganadera? Revista Electrónica de Veterinaria 12(8):1-8. http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n080811/081108.pdf.

GERBER, P.J., STEINFELD, H., HENDERSON, B., MOTTET, A., OPIO, C., DIJKMAN, J., FALCUCCI, A. y TEMPIO, G. (2013). Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería – Una evaluación global de las emisiones y oportunidades de mitigación. Organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura (FAO), Roma.

GILBERT, M.; SLINGENBERG, J. y XIAO, X. (2008). Climate change and avian influenza. Rev. Sci. Tech. Off. Int. Epiz. 27 (2):.459-466.

 GINER, R.A.; FIERRO, L.C., y NEGRETE, L.F. (2011). Análisis de la Problemática de la Sequía 2011-2012 y sus Efectos en la Ganadería y Agricultura de Temporal. México: Comisión Nacional de Zonas Áridas (CONAZA), SAGARPA. 11 pp. URL: http://www.conasa.gob.mx/boletin5.pdf.

GÓMEZ, A. (2014). Primavera sense brunzits. Per què desapareixen les abelles? Quaderns Agraris (Institucio Catalana d’Estudis Agraris) 36, 101-115.

GONZÁLEZ, M.G. (2007). Efectos de la temperatura sobre la alimentación y la respiración de los gupis Poecilia reticulata (Pisces: Poeciliidae). An. Univ. Etol. 1:27-31.

HACKBART, K.S., FERREIRA, R.M., DIETSCHE, A.A., SOCHA, M.T., SHAVER, R.D., WILTBANK, M.C., y FRICKE, P.M. (2010). Effect of dietary organic zinc, manganese, copper, and cobalt supplementation on milk production, follicular growth, embryo quality, and tissue mineral concentrations in dairy cows. J. Anim Sci, 2010, nº 88, p. 3856-3870.

HAHN, G.L., y MADER, T.L. (1997). Heat waves and their relation to thermoregulation, feeding behavior and mortality of feedlot cattle. Proc 5 th Intl. Livestock Environmental Symposium. ASAE, USA: Minneapolis, St. Joseph, MO. pp. 563-567.

HASLER, C.T., SUSKI, C.D., HANSON, K.C., COOKE, S.J., PHILIPP, D.P. y TUFTS, B. (2009). Effect of water temperature on laboratory swimming performance and natural activity levels of adult largemouth bass. Can. J. Zool. 87:589-596.

HAVLICEK, Z., y SLAMA, P. (2011). Effect of heat stress on biochemical parameters of hens. Proceedings of ECOpole, 2011, vol, 5, nº 1.

HEMSWORTH, P.H., COLEMAN, G.J., Y BARNETT, J.L. (1994). Improving the attitude and behavior of stockpersons towards pigs and the consequences on the behaviour and reproductive performance of commercial pigs. Applied Animal Behaviour Science, 39 (1994):349–362.

HOBERG, E.P., POLLEY, L., JENKINS, E.J. Y KUTZ, S.J. (2008). Pathogens of domestic and free-ranging ungulates: global climate change in temperate to boreal latitudes across North America. Rev. Sci. Tech. Off. Int. Epiz. 27 (2): 511-528.

INTA. (2003). Animales bajo el agua. Prod. Anim. (Arg.). URL: http://www.produccion-animal.com.ar/inundacion/13-animales_en_el_agua.htm. Consultada el 14 de febrero, 2021.

IPCC. (Intergovermental Panel on Climate Change). (2007). Fourth Assessment Report (AR4). Intergovernmental Panel on Climate Change. URL: http://ipcc-wg1.ucar.edu/index. html.

IPCC. (Intergovermental Panel on Climate Change). (2014). Climate Change 2014: impacts, adaptation, and vulnerability. part A: global and sectoral aspects. In: Field, C.B., y col. (Eds.), Contribution of Working Group II to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge, U.K. and N.Y., USA, p. 1132.

JARVIS, A. (2009). Efectos del cambio climático sobre la productividad y sostenibilidad de la agricultura tropical. Actas del Seminario internacional sobre cambio climático y los sistemas ganaderos, Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), Cali, 24-25 Marzo de 2009.

JIMÉNEZ, C.B.E. (2001). La contaminación térmica. La contaminación ambiental en México: Causa efecto y tecnología apropiada. Limusa, Colegio de Ingenieros Ambientales de México, A. C. Instituto de Ingeniería Unam y Femisca, México. PP. 547-561.

KERR, R. (2006). Global warming is changing the world. Science, 316: 188–192.

KLEIN, A.M., VAISSIÈRE, B.E., y CANE, J.H. (2007). Importance of pollinators in changing landscapes for worlds crops. Biological Science 274, 303-313; 2007.

LE CONTE, Y., y NAVAJAS, M., (2008). Climate change: impact on honey bee populations and diseases. Rev. Sci. Tech. Off. Int. Epizoot. 27, 499–510.

LOK, M. (2012). Principios necesarios para la adaptación de la ganadería al cambio climático. VII Cátedra Nacional de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Inclusión de temas sobre el impacto del cambio climático y del bienestar animal en la producción animal en los planes de estudio de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia en México. Culiacán, Sinaloa: p. 193-209. http://handbook.usfx.bo/nueva/vicerrectorado/citas/AGRARIAS7/Zootecnia/83.pdf.

MACHI, L., y MCEVOY, B. (2012). The Literature Review. Six Steps to Success. Corwin.

MASHALY, M.M., HENDRICKS, G.L., KALAMA, M.A., GEHAD, A.E., ABBAS, A.O y PATTERSON, P.H. (2010). Effect of Heat Stress on Production Parameters and Immune Responses of Commercial Laying Hens. Poultry Science, 2010, nº 83, p. 889–894.

MAY, D., CALDERÓN, J.F., GONZÁLEZ, V.M., MONTANO, M., PLASCENCIA, A., SALINAS-CHAVIRA, J., TORRENTERA, N., y ZINN, R.A. (2014). Influence of ruminal degradable intake protein restriction on characteristics of digestion and growth performance of feedlot cattle during the late finishing phase. J Anim Sci Technol 2014;56:14.

MAYA, M.J.S., TABERNER, E., SABÉS-ALSINA, M., RAMON, J., RAFEL, O., TUSEL, L., AND LÓPEZ-BEJAR, M. (2015). Daily exposure to summer temperatures affects the motile subpopulation structure of epididymal sperm cells but not male fertility in an in vivo rabbit model. Theriogenology. 84(3): 384-389.

MCDOWELL, R.E. (1972). Improvement livestock production in warm climates. San Francisco: W.H. Freeman and company, 1972.

MIRANDA, LA., CHALDE, T., ELISIO, M., y STRÜSSMANN, C.A. (2013). Effects of global warming on fish reproductive endocrine axis, with special emphasis in pejerrey Odontesthes bonariensis. General and Comparative Endocrinology. 192 (2013) 45–54.

NATURIL-ALFONSO, C., LAVARA, R., VICENTE, J.S., y MARCO-JIMÉNEZ, F. (2016). Effects of female dietary restriction in a rabbit growth line during rearing on reproductive performance and embrio quality. Reproduction in Domestic Animals. 51(1): 114-122.

NELSON, G.H., ROSEGRAND, M.W., KOO, J., ROBERTSON, R., SULSER, T., ZHO, T., RINGLER, C., MSANGI, S., PALAZZO, A., BATKA, M., MAGALHAES, M., VALMANTA-SANTOS, R., EWING, M. y LEE, D. (2009). Cambio Climático. El Impacto en la Agricultura y los Costos de Adaptación. Inst. Internacional de Inv. sobre Políticas Alimentarias IFPRI, Washington, D.C. 30 pp.

OKAB, A. B. (2007). Semen characteristics and plasma testosterone of New-Zealand male rabbits as affected by environmental temperatures. Slovak Journal of Animal Science. 40: 161-167.

PACHAURI, R.K., y REISINGER, A. (2007). Core Writing Team. Climate Change 2007: Synthesis Report. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). Génova, Suiza. 2007. http://www.ipcc.ch/publicationsanddata/publicationsipcfourthassessmentreportsynthesisreport.htm

Paulino, J. (2016). Efectos del Cambio climático en la producción porcina. El Sitio Porcino. NTECRD, S.R.L., República Dominicana. 22 de enero, 2016. URL: https://www.elsitioporcino.com /articles/2676/efectos-del-cambio-climatico-en-la-produccian-porcina/.

PlusVet Animal Health. (2017). Consecuencias del estrés térmico en verracos y cerdas. PlusVet Animal Health®. Expertos en fitobióticos y salud digestiva. 10 de Agosto 2017. URL: http://plus.vet/consecuencias-del-estres-termico-en-verracos-y-cerdas.

POLLEY, H.W., BRISKE, D.D., MORGAN, J.A., WOLTER, K., BAILEY, D.W., y BROWN, J.R. (2013). Climate change and North American rangelands: trends, projections, and implications. Rangeland Ecol. Manage. 66, 493–511.

Richards, S.A. (1973). Temperature regulation. Wykeham Publications, London, Great Britain, pp 212.

RIVERO, M., y RICHELME, W. (2011). Opciones de mitigación del sector agropecuario, cambio de la agricultura de altos insumos a la agricultura de conservación. Reporte del Instituto de Suelos al Producto de Mitigación de la Segunda Comunicación Nacional a la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático. La Habana. Cuba. 38 pp.

ROPPA, L. (2003). Manejo alimentario de cerdas y cerdos en el crecimiento en climas calientes. Memorias VII Congreso Nacional de Producción Porcina. Pág. 101. Río Cuarto. UNRC.

SABÉS-ALSINA, M., TALLO-PARRA, O., MOGAS, M.T., MORREL, J. M., y LOPEZ-BEJAR, M. (2016). Heat stress has an effect on motility and metabolic activity of rabbit spermatozoa. Animal Reproduction Science. 173: 18-23.

SAFWAT, A.M., SARMIENTO, L.F., SANTOS, R.R., y NIEVES, D. (2014). Effect of dietary inclusion of Leucaena leucocephala or Moringa oleifera leaf meal on performance of growing rabbits. Tropical animal health and production. 46: 1193-1198.

STAR, L., KEMP, B., VAN DEN, A.I., y PARMENTIER, H.K. (2008). Effect of Single or Combined Climatic and Hygienic Stress in Four Layer Lines: 1. Performance. Poult Sci, 2008, nº 87, p. 1022-1030.

VAN DER BRAND, H., REIJRINK, I.A.M., HOEKSTRA, L.A., y B. KEMP. (2008). Storage of eggs in water affects internal egg quality, embryonic development, and hatchling quality. Poult Sci, 2008, nº 87, p. 2350-2357.

VÉLEZARÍN, M.M., y URIBE, L.F.V. (2010). ¿Cómo afecta el estrés calórico la reproducción? Biosalud. 9(2): 83-95.