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noviembre 2021

Semana mundial de concientización sobre el uso de antimicrobianos: las claves para prevenir la resistencia a los microbios.

 No se trata de alarmarse sino de entender, para poder actuar, ante un fenómeno que se produce cuando las bacterias, virus, hongos y parásitos se vuelven resistentes a los medicamentos.

La resistencia a los antimicrobianos (RAM) se produce cuando los microorganismos sufren cambios al verse expuestos a antibióticos, antifúngicos, antivíricos, antipalúdicos o antihelmínticos, entre otros ejemplos de este tipo de fármacos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en el mundo, unas 11 millones de personas podrían morir por año a partir de 2050 si no se empiezan a tomar medidas contundentes para hacerle frente a la RAM, según fuentes del Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria).

Las causas detrás de la RAM son varias. Entre ellas se encuentra, por un lado, la falta de diagnóstico correcto a partir del cual se determina el uso de un medicamento o, directamente, el empleo inadecuado de un antibiótico, por ejemplo en seres humanos, animales de producción o de compañía, con consecuencias sobre el medio ambiente.

Con la aparición de la RAM, el tratamiento de infecciones se hace más difícil, a la vez que aumenta la persistencia de las infecciones en el organismo e incrementa el riesgo de propagación de enfermedades.

Un claro ejemplo de esto es que, enfermedades tan antiguas como la Tuberculosis, el Paludismo y la Gonorrea, están siendo resistentes a los tratamientos convencionales con antimicrobianos. Por otro lado, el VIH/sida, las infecciones de las vías urinarias, la neumonía y las bacteriemias también se han vuelto resistentes a una gran diversidad de medicamentos antimicrobianos haciendo más complejo su tratamiento.

Para evitar el desarrollo de la RAM es indispensable trabajar alineados con el concepto de Una Salud, abordando la problemática de la salud pública a través de   diferentes disciplinas que incluyen a especialistas en sanidad animal, humana y del ecosistema. Es fundamental tener en cuenta que existen organismos resistentes en personas, animales, alimentos y medio ambiente por lo que los profesionales de las disciplinas antes mencionadas no deben prescribir antibióticos de forma innecesaria. La incorrecta aplicación puede generar un impacto por demás negativo masivo.
En este sentido, el papel de los veterinarios es clave ya que pueden contribuir a evitar que se aceleren los procesos que incrementan la RAM. De hecho, las enfermedades transmitidas por alimentos de origen animal son una causa notable de mortalidad humana en el mundo. La RAM ha sido documentada en enfermedades zoonóticas como Campylobacter spp y Salmonella spp. También aparece en bacterias como Enterococcus y, la más conocida para el público general, la Escherichia coli. Estas pueden ser transmitidas por los alimentos y actuar como reservorios de genes de resistencia, transfiriéndolos a bacterias patógenas o zoonóticas de importancia en salud pública.

¿Qué pueden hacer los veterinarios para contribuir a la prevención de la RAM?
Desde Biogénesis Bagó buscamos prevenir las enfermedades infecciosas para que, al no producirse, no sea preciso tratarlas y, de esa manera, reducir la necesidad de recurrir a tratamientos mediante antibióticos. Promovemos, además, las buenas prácticas veterinarias para fomentar diagnósticos eficientes que garanticen la identificación de la medicación adecuada y productos avalados por la autoridad sanitaria de cada país. De este modo se trabaja en la aplicación de las dosis adecuadas, en el lapso conveniente y con un correcto seguimiento para lograr la acción esperada.

Entendemos que trabajar bajo el concepto de Una Salud en todo el proceso es fundamental para promover el bienestar de las personas, los animales y el medio ambiente.

Acciones como la prevención de enfermedades bacterianas por medio de medidas profilácticas como la vacunación de los animales, el uso de agentes bactericidas o bacteriostáticos como desinfectantes en instalaciones productivas y las medidas de manejo acorde a cada tipo de producción, hacen que las enfermedades de origen bacteriano se reduzcan drásticamente en cualquier explotación ganadera. En consecuencia, las correctas medidas sanitarias profilácticas acompañadas de una buena práctica clínica resultan clave para una utilización racional de los antibióticos.

La resistencia a los antimicrobianos (y en especial a los antibióticos) se está extendiendo en el mundo y hay pocas perspectivas de que se desarrollen nuevos tipos de antibióticos a corto plazo. Debemos cuidar los antimicrobianos que tenemos usándolos correctamente con el aval de profesionales que deben conocer al detalle la situación actual de los mismos.