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febrero 2022

La Infectología Veterinaria: una mirada desde la complejidad.

Vet. Arg. – Vol.  XXXIX – Nº 406 – Febrero 2022.
Jorge R. Zapata1; Graciela I. Camilletti2

Resumen
Este trabajo propone la incorporación del paradigma de la complejidad para mejorar la comprensión del concepto de causa de las enfermedades infecciosas, en medicina veterinaria. Se indica la necesidad de ampliar la interpretación clásica de la infectologia para generar nuevas miradas al proceso de salud y enfermedad.

Palabras clave: causalidad, infectología, veterinaria, complejidad

Veterinary Infectology: a look from ccmplexity.
Summary
This work proposes the incorporation of the complexity paradigm to improve the understanding of the concept of cause of infectious diseases in veterinary medicine. The need to expand the classical interpretation of infectology is indicated to generate new views of the health and disease process.
Keywords: causality, infectology, veterinaria, complexity
1 Docente Cátedra de Enfermedades Infecciosas, Fac. Cs. Veterinarias UNLP.
2Bacterióloga Clínica e Industrial, Ex Analista Bacteriológico, Laboratorio H.I.G.A. Sor María Ludovica (Hospital de Niños) de La Plata. zapata@fcv.unlp.edu.ar

Introducción
La infectología veterinaria, cuya definición deriva de la medicina humana, es también una especialidad dentro de la medicina interna que se encarga del estudio, la prevención, el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las enfermedades producidas por agentes infecciosos. Si bien tiene aspectos diferenciales en su instrumentación sobre todo en las explotaciones de producción animal. De todos los campos que le incumben a la infectología, el que mayor preponderancia ha tenido en el último siglo es el de la causalidad; siendo la causa y su efecto el eje principal en el estudio de las enfermedades infecciosas en veterinaria.

El concepto de causalidad da cuenta de la relación entre dos o más acontecimientos o fenómenos, cuya aparición permiten asignar a uno de ellos la ocurrencia del otro; siendo ésta interpretación de la causalidad la más arraigada en medicina veterinaria.

Por otra parte, no hay una definición precisa entre los conceptos de salud y enfermedad, además de existir diversos eventos dentro de la fisiología y la patología de las enfermedades infecciosas que no se traducen en una forma clínica evidente en los animales. La causalidad en el paradigma positivista se basa en postulados en los cuales las relaciones causales nacen de una experiencia, poseen cierta regularidad con probabilidad estadística, son externas y anteriores al efecto (Barco y Carrasco, 2018).

Entendemos que la causalidad de las enfermedades infecciosas no puede ser reducida a la acción individual de un agente biológico y como consecuencia la aparición constante del efecto enfermedad. Los estudios de los modelos teóricos en el proceso salud-enfermedad durante el siglo XX, se basaron fundamentalmente en los de causas únicas y efectos únicos (monocausal); que es la respuesta a la presencia activa de agentes externos y constituye un fenómeno dependiente de un agente biológico causal y de la respuesta del individuo. Con esta concepción solo se busca el agente patógeno causal de cada enfermedad, teniendo como máximos representantes a Pasteur y a Koch. En el caso de los Modelos de multicausalidad, donde la influencia conjunta de los factores que corresponden al agente, al huésped y al ambiente son en primera instancia los condicionantes del estado de salud. Este modelo no indica relación entre los factores intervinientes, solo existen simultáneamente, fueron propuestos por Leavell y Clark (Arredondo, 1992).Los citados no son los únicos modelos explicativos desarrollados, pero sí los más arraigados en medicina veterinaria, sobre todo el modelo de los postulados de causalidad de Koch. Este modelo lineal determinista (modelo de causa-efecto), es a menudo irrelevante en una enorme cantidad de sistemas biológicos, donde es imposible poseer un conocimiento total de la forma en que se comportan la causa y el efecto (Sánchez-Santillán, Et. Al., 2008).

Cuando pensamos en una causa que lleve a un efecto, sin que se produzca ningún otro cambio, ese “ningún otro cambio”, se excluye en realidad del sistema mayor al que pertenece el objeto (enfermedad) que observamos. A excepción del entorno artificial de un laboratorio, no tienen en cuenta el contexto o el sistema de influencias que las rodean (O’connor y Mc Dermott, 1998). Una visión compleja de la realidad invita a privilegiar ciertas estrategias cognitivas para poder facilitar un conocimiento del conjunto, sobre los problemas de las enfermedades infecciosas. Desde el paradigma de la complejidad, además del principio clásico de causalidad, ocurre otra modalidad, en la que una causa puede tener más de un efecto y múltiples causas pueden producir un solo efecto. Esta nueva modalidad causal imposibilita determinar claramente la relación de causalidad en términos lineales (Vallejo Clavijo, 2008).

La mirada compleja estudia los sistemas adaptativos, los sistemas dinámicos no lineales, como lo son los seres vivos, asumiéndolos a estos objetos de estudio de forma sistémica. Un sistema es un objeto complejo cuyas partes se relacionan con al menos alguno de los demás componentes. Todos los sistemas tienen composición, estructura y entorno teniendo en cuenta los elementos que la componen, las relaciones entre ellos y las propiedades que nacen de dicha relación (Palacio Gómez y Ochoa Jaramillo, 2011). Lo complejo también se explica, a partir del propio término: complexus, como «lo que está tejido en conjunto», o lo conjuntamente entrelazado (UNESCO, 2003).

El pensamiento de la complejidad tiene a su impulsor más destacado, es el filósofo Edgar Morín, quien propone que la complejidad es como una autoorganización del conocimiento, que vincula lo desvinculado llamado pensamiento complejo. Este tipo de pensamiento no significa complicado o de difícil solución, sino que nunca lo intenta reducir, por lo tanto es un modelo sistémico (Morín, 1990). Propone la aparición de propiedades emergentes que no son predecibles de los elementos del sistema, si se los considera por separado. El emergente es fruto de las interacciones entre los elementos del sistema y reconoce al todo como la suma de sus partes y a la especificidad de las partes respecto al todo (Estrada García, 2020).

Una aproximación al pensamiento complejo
Este paradigma está constituido por una diversidad de teorías que asumen la complejidad de la realidad y la interpretación cognitiva que se hace sobre la misma. No son reglas, sino principios que permiten generar la construcción del propio camino hacia el conocimiento. Los principios del pensamiento complejo son varios pero se describen tres fundamentales que pueden aplicarse a la infectología veterinaria y son: El Principio Dialógico, El Principio de Recursividad y El Principio Hologramático (Almeida-Filho, 2006) (Morín, 1990).

El Principio dialógico: Permite trabajar con conceptos opuestos de forma complementaria en diferentes niveles, como si fueran opuestos integrados. Esta acción facilita la integración de los conocimientos para captar la realidad. Consiste en asociar dinámicamente factores que son al mismo tiempo contradictorios pero complementarios y no ver entre ellos una incoherencia insuperable. El principio dialógico vincula dos nociones antagónicas, que deberían repelerse, pero son parte de una realidad inseparable.

El Principio de Recursividad: Hace referencia a que las causas producen efectos y estos pueden ser al mismo tiempo causas y productores de aquello que lo produce. La recursividad, la retroalimentación, el feedback o de causalidad en bucle, rompe con la idea lineal causa-efecto porque todo lo que es producido vuelve sobre aquello que lo produjo. Es importante tener en cuenta que un efecto puede convertirse en causa segunda de otros efectos y causa recursiva que modifica la propia causa originante, por consiguiente, los estados finales son necesarios para la generación de los estados iniciales. El bucle es una forma que genera, a cada instante sobre el circuito, lo renueva en sus atributos. Por ello, se dice que el bucle es generativo, a partir de un estado final, genera uno nuevo inicial y puede comportarse aumentando, estabilizando o disminuyendo esta acción. Un ejemplo es el concepto de la causalidad recursiva.

El principio hologramático
Tiene en cuenta la visión de la totalidad y de cada una de las partes de un sistema biológico. Éstas se consideran en el todo, incluyendo los procesos naturales y los antropológicos. En las ciencias biológicas los sistemas vivos se organizan jerárquicamente y nos permiten conocer el todo por el conocimiento de las partes. Hay presencia del todo al interior de las partes como cada punto singular de un holograma contiene la totalidad de la información de lo que representa, cada célula singular, cada individuo singular contiene de manera holográmica el todo del cual hace parte. No se atomiza el objeto de estudio sino que los hallazgos del todo, se complementan con la información de las partes. Sin embargo, la interpretación holográmica requiere aprender un nuevo estilo de analizar el mundo; ya que, este pensamiento plantea la necesidad de considerar los diferentes niveles de análisis de los fenómenos para poder estudiarlos sin perder de vista sus conexiones.

Estos tres principios no pueden ser aplicados por separado, marcan un conjunto de miradas integradas, que no constituyen un método, sino una actitud intelectual, sobre cómo interpretar la realidad (en este caso de la infectología veterinaria) y tienen una particularidad, de ser generativos; pues producen el camino hacia el conocimiento que muchas veces tiene retornos para regenerar sus propios principios. El pensamiento complejo articula el conocimiento que está fragmentado, a través de una reorganización intelectual para interrelacionarlos.

Las enfermedades infecciosas como objetos complejos
No basta un microorganismo para producir una enfermedad infecciosa, pues de ello depende de una multitud de eventos que interactúan, como por ejemplo: el estado inmunitario, la magnitud del inóculo infectante, la viabilidad del microbio, la fisiología y nutrición del animal, si el animal vive solo o en grupos, si convive con otras especies domésticas o silvestres, el tipo de unidad productiva, el grado de interacción con el humano, entre otros. También la presencia de comorbilidades, que no pueden ser entendidas como la suma de las enfermedades que coexisten, pues cada una de ellas tiene influencia sobre las otras; el tratamiento de una afecta al de las otras. Por ello también ha surgido la distinción entre enfermedad y padecimiento, la primera referida a lo que se indica en las descripciones bibliográficas y es un constructo utilizado como marco de referencia; mientras que el padecimiento son las acciones y actitudes del individuo enfermo (animal o humano). En el último siglo la enfermedad infecciosa se ha definido por su causa microbiana y se ha preferido tratar de acuerdo con ella, aspirando a un diagnóstico etiológico (microbiológico) y a un tratamiento causal.

El concepto de salud se presenta como un término polisémico, pero ha prevalecido la concepción dicotómica de pares opuestos con el concepto de enfermedad; salud es lo contrario a la enfermedad. Lo que se puede afirmar es que la salud es un fenómeno que empieza mucho antes del hospedador susceptible, que sucede en el hospedador y termina mucho después de éste. Los hechos que percibimos como fenómenos de salud y enfermedad deben entenderse como complementarios, formando parte de una realidad que ocurre en diferentes dimensiones (principio dialógico). Este principio se opone a la abstracción, ya que la misma establece leyes generales, aísla los objetos de estudio y desconoce las relaciones del contexto con estos.

Se da por sentado que la salud animal, sus interacciones con la salud humana y con el ecosistema son de carácter unidimensional, y que se pueden abstraer de la totalidad de las poblaciones humanas, animales y el ecosistema. Se establece como una obviedad que la función de los animales pecuarios es la de producir proteína y se obvia el análisis acerca de la explotación animal (hacinamiento, sobreproducción, etc.), muchas veces enmascaradas y atenuadas bajo el título de bienestar animal. En estos enfoques y modelos, el animal sigue siendo parte de los riesgos ambientales y se regula bajo la misma lógica con la que se intervienen otros riesgos para la salud humana.

Los estudios de los sistemas productivos agropecuarios y su relación con el mercado, el medio ambiente, el desenvolvimiento de las estructuras sociales humanas , las migraciones, los conflictos armados, transportes comerciales, influencias ecológicas y climatológicas, variaciones en las rutas migratorias de las aves, entre otros; sugieren potentes relaciones no lineales. Las interacciones entre los agentes etiológicos como en las zoonosis atraviesan la estructura social humana y se articulan como una totalidad.

Las poblaciones no permanecen estáticas en espera del progreso de una epidemia, sino que se mueven de manera aleatoria. Además, la transmisión de enfermedades infecciosas tiene también muchos componentes que no permiten hacer predicciones bajo una visión lineal. Es importante mencionar que muchos elementos pueden contribuir a la emergencia de enfermedades zoonóticas, principalmente de origen bacteriano o vírico, ligadas a las diversas producciones animales y al acercamiento de estas a las zonas con animales silvestres, favoreciendo el salto de barrera de especie de estos agentes microbiológicos.

Tal es el caso del virus de la influenza porcina H1N1, que comenzó afectando a los productores de esta especie y sus mutaciones han provocado transmisiones entre otros humanos. El virus H5N1, el cual ha sido aislado en muchas especies de aves de vida silvestre y costeras principalmente patos, gansos y en materia fecal de felinos domésticos. El fenómeno pandémico asociado al SARS-CoV-2 también es uno de tantos eventos que se anidan en este problema. Estos han sido capaces de cruzar la barrera de las especies y sumado al contacto directo o indirecto de los productores con los animales, el tiempo y el tipo de convivencia diaria con estas especies, ha dado lugar a casos humanos de estas zoonosis. Patógenos bacterianos zoonóticos han pasado de la resistencia a la multirresistencia a los antibióticos coincidiendo con el uso masivo en los últimos setenta años, como por ejemplo cepas aisladas de: Streptococcus agalactiae en bovinos resistentes a la vancomicina, o Staphylococcus pseudintermedius en caninos resistentes a la meticilina. Estas realidades emergentes no se explican utilizando solamente el pensamiento de tipo lineal de causa-efecto. Estas y otras emergencias surgen a partir del dinamismo de las variables biológicas, sociales, culturales, educativas y ecológicas, que le subyacen.

Los tres principios para pensar la complejidad se encuentran estrechamente ligados. El principio dialógico conecta con el de recursividad y éste a su vez con el hologramático, el cual lleva nuevamente al principio que sirvió como punto de inicio. El pensamiento complejo constituye un marco epistémico, una estrategia cognitiva, un modelo diferente de pensamiento orientado a una interpretación integral de los fenómenos.

Discusión
El pensamiento lineal es el que conduce una forma de razonar secuencialmente, sigue una dirección recta y por lo general es empleado en cuestiones de índole técnica y científica. Este tipo de pensamiento tiene al análisis, el razonamiento lógico y la abstracción como principales herramientas. Con su uso, se obtienen las mismas respuestas que otros anteriormente habían conseguido, siguiendo unos pasos concretos para conseguir la solución correcta. También se caracteriza por su tendencia a la generalización, siendo la evidencia unos de los pilares de su acción. Partiendo de las evidencias disponibles, la persona llega siempre a una solución correcta, aunque sin que esto signifique que sea la mejor solución posible. El modelo de pensamiento lineal es determinista y reduccionista, ya que divide el total en diferentes y pequeñas partes, minimizando las interacciones entre ellas. Este pensamiento ha sido efectivo, no obstante, también ha manifestado limitaciones para abordar la complejidad de la realidad.

El pensamiento complejo no reemplaza al pensamiento lineal, es una forma de complementarlo y permite aproximaciones a los eventos de la realidad que se muestran como no predecibles, excepcionales o particulares. Este es una alternativa que se puede comportar como estratégica, que puede contribuir a entender y prevenir el emerger y reemerger de enfermedades mayoritariamente zoonóticas que afectan a la humanidad de manera globalizada. Requiere interiorizar conceptos tales como:

-No siempre hay proporcionalidad entre causa y efecto en la manifestación clínica o epizootiológica de una enfermedad infecciosa.

-Pequeños cambios pueden producir perturbaciones generales y poblacionales, que ocasionen variaciones.

-Un individuo no controla al sistema (población), pero un cambio suyo ocasiona que la población también varíe.

Esto no significa que la abstracción no es importante, sino que lo particular solo tiene sentido en el marco de la contextualización. En la causalidad no lineal lo sustancial es la idea de la retroalimentación, donde un efecto puede volverse una causa fluyendo ésta en forma bidireccional. Mientras que la causalidad lineal se basa en el aislamiento de una sola etiología (microorganismo) o una pequeña cantidad de variables que causan un efecto dado, la causalidad no lineal no intenta reducir el número de razones para un efecto dado o viceversa.

Conclusión
El concepto de causalidad compleja no niega la existencia de la causalidad lineal, el pensamiento complejo es una ayuda para resolver las influencias del entorno donde se manifiestan las enfermedades infecciosas, inmersas en una realidad en permanente cambio. Estas transformaciones, no pueden ser explicadas ni resueltas, si prevalece un pensamiento que divide todos los componentes que las ocasionan. Las enfermedades infecciosas dados los mecanismos de transmisión, prevención y tratamiento, tienden a ser multidimensionales y no lineales; dada la diversidad de mecanismos de transmisión y contagio. Tanto la exposición al riesgo como la presentación de resultados en salud involucran múltiples interacciones complejas y dinámicas entre los diversos agentes interactuantes. La realidad que observamos depende del marco teórico que poseamos para su interpretación, y está vinculada a procesos históricos y culturales que la modifican constantemente.

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