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junio 2022

Curva de lactancia de vacas lecheras: Tres puntos clave en la alimentación.

Pensando en la estrategia nutricional, ¿cómo podemos buscar vacas más productivas? ¿Cómo podemos garantizar una optimización de la curva de lactancia?

Con el avance genético, además de las mejoras en comodidad y nutrición, las curvas tienden a ser más persistentes, generando cada vez más campeones de productividad. Evidentemente, la genética y la comodidad son fundamentales, además, por supuesto, de una buena gestión alimentaria.

Pero desde el punto de vista de la estrategia nutricional, ¿cómo podemos buscar vacas más productivas? ¿Cómo podemos asegurar una optimización de la curva de lactancia?

Básicamente, el primer punto clave es tener un buen periodo de transición. El período de transición se puede definir como el intervalo entre las tres semanas anteriores y las tres semanas posteriores al nacimiento (DRACKLEY, 1999). Es decir, es una fase corta, pero fundamental en la vida de la vaca . Después de todo, aquí es donde ocurren los principales cambios metabólicos e inmunológicos, impactando incluso el requerimiento nutricional, ya que la vaca está pasando de una fase no lactante a una lactante.

Cabe mencionar que varios factores impactan en el éxito del período de transición y entre estos se pueden destacar:
– Uso de dietas aniónicas (En mujeres multíparas);
– Evitar factores que puedan conducir a una reducción en el consumo de materia seca (DMF; estrés calórico , hacinamiento , mezcla de primíparas con multíparas, manejo ineficiente de alimentos, entre otros);
– Generar confort ambiental;
– Cuidado con los contenidos de almidón y fibra (La dieta de preparto debe ser consistente con la dieta de posparto, especialmente en granjas que no tienen un lote específico de posparto).

El objetivo en esta etapa es proporcionar a la vaca un inicio suave de la lactancia, de manera que se busque aumentar el consumo lo más rápido posible y evitar las temidas enfermedades metabólicas, muy prevalentes en este periodo.

Solo para ilustrar, desde el punto de vista de los requerimientos nutricionales, la lactancia es costosa en términos de requerimientos energéticos, como se puede observar en el Gráfico 1. Al pasar la fase de lactancia, la vaca multípara prácticamente duplica su requerimiento energético para mantener la producción y esto es normal para mantener la lactancia.

En cambio, el CMS se reduce y solo alcanzará su plenitud entre la semana 10 y 14 de lactancia. Con este déficit, la vaca se enfrenta al famoso balance energético negativo (BEN), y si es de gran magnitud (la vaca pierde mucho peso después del parto), puede generar implicaciones productivas (la vaca no aumenta la producción), de salud (desencadenar de enfermedades metabólicas, como cetosis, desplazamiento de abomaso, mastitis) y también reproductivas (puede llegar a ser una vaca “tardía” en reproducción).

Por lo tanto, aunque sabemos que todas las vacas enfrentan BEN  debemos apuntar a que nuestras vacas eviten perder grandes cantidades de puntaje corporal (BCS) al parto, o en otras palabras, debemos minimizar BEN.

Este trabajo se inicia aún en la lactación anterior, evitando secar animales grasos (ECC >3.5) además de agregar los factores antes mencionados. Una herramienta muy útil en este sentido sería el seguimiento de la ECC durante la lactancia, de forma que podamos hacer ajustes según el año.

El segundo punto sería potenciar el pico de producción. Esa máxima de que por cada litro que se aumenta en el pico genera de 200 a 250 litros en una lactación, es cierta. Por lo tanto, debemos buscar estrategias en nuestras propiedades para aumentar este pico, ya que la vaca tiende a ser más receptiva a la nutrición en esta etapa.

Recordando también que en esta etapa se limita el consumo fácil, principalmente por llenado. Por ello, debemos prestar especial atención al nivel de fibra y almidón que debemos utilizar en la dieta. Respecto a los contenidos, hay puntos que podemos trabajar (FDN, FeNDF, almidón, almidón degradable, etc.), pero a priori el nivel utilizado depende de la calidad del material disponible y de la gestión alimentaria/operativa de la explotación.

Es decir, si tenemos una dieta con ensilaje de maíz finamente molido como fibra única tendremos un contenido límite de fibra/almidón, si tenemos una condición con ensilaje y pasta tifton presecada, tendremos otros niveles a utilizar. Sin embargo, lo importante en esta etapa es no limitar el consumo por llenado (que es lo más común) y estar atento al desarrollo de acidosis que puede perjudicar la producción en esta etapa.

Un detalle importante es que cada finca tiene sus oportunidades y limitaciones, por lo que siempre debemos analizar las situaciones para optimizar la producción pico caso por caso.

El tercer punto clave sería el cuidado de las vacas en lactancia tardía. Es claro que estos animales tienen una menor capacidad de respuesta a la nutrición en este período cuando apuntamos a la producción de leche. La dinámica metabólica es diferente en esta etapa y, por lo tanto, los animales tienden a utilizar la cantidad “extra” de nutrientes que tienen para generar acumulación en el propio cuerpo, ganando ECC.

Si el animal está ganando ECC excesivo en esta etapa, el productor está perdiendo dinero por dos razones: O este animal podría estar usando una dieta más económica ya que no está respondiendo en producción; O tendrá dificultad en el próximo nacimiento del animal, ya que secará a este animal por encima del ECC ideal y con ello aumentan las posibilidades de que el animal desarrolle problemas metabólicos.

Para minimizar el impacto en esta etapa, una de las alternativas sería agrupar a los animales (cuando sea posible, ya que depende del funcionamiento de las granjas). Con la agrupación, se podrían destinar animales bajos a recibir una dieta más económica y con menor contenido energético (generalmente más fibra, menos almidón, menos grasa, menos aditivos, etc.)

Una revisión reciente de la JDS (Barrientos-Blanco et al., 2022) destaca los beneficios de las técnicas de clustering, además de los factores mencionados anteriormente, su importancia en la sostenibilidad de la ganadería lechera, ya que existe un gran potencial para optimizar el uso de nutrientes y reducir los desechos. La sostenibilidad cada vez tiende a ser un tema más presente en los próximos años. Queda como sugerencia de lectura.

Fuente:TodoAgro, Milkpoint