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septiembre 2022

Genética: El Arte y la Ciencia de Criar.

por el Ing. Agr. Daniel Musi

La genética es una de las cuestiones apasionantes de la cría, ya sea en la cabaña o en el rodeo comercial. Anécdotas y experiencias personales condimentan la charla mirando el rodeo o viendo entrar una fila de toros a la pista. Algunos apasionados le atribuyen tanta importancia que parece una “bala de plata” para resolver problemas, casi magia. Sin llegar a esos extremos y sin perder la objetividad, podemos afirmar que la genética marcará el futuro de nuestro negocio ganadero.No nos podemos olvidar que las decisiones que tomamos hoy darán resultado en años y que veremos su efecto al ritmo de la reposición del rodeo, sus consecuencias permanecerán mucho tiempo con nosotros. Pensemos o no en la genética, estará siempre presente, cada vez que damos servicio “hacemos” genética, cuando elegimos las vaquillonas de reposición, cuando rechazamos una vaca y sobre todo cuando elegimos semen o compramos toros, que son las decisiones más críticas e importantes.

Los objetivos que nos hemos planteado para nuestro rodeo, involucran decisiones selectivas orientadas hacia el mediano y largo plazo, pero la acción es hoy. Hoy comienza el servicio, hoy compro semen o toros. Hacer hoy para lograr mañana. Las decisiones no tienen la misma magnitud para la cabaña que para un rodeo de cría. En la cabaña cada servicio es una acción individual: servimos esta vaca con este toro para producir un ternero con atributos específicos. Estudiamos la vaca, estudiamos el toro y confiamos en que lograremos un ternero de acuerdo a nuestra experiencia y conocimientos. En el rodeo la situación es distinta, el servicio es una decisión colectiva, los toros y las vacas producirán la siguiente generación de terneros. Es un resultado del conjunto.

Hablamos de genética y de decisiones de selección, llega el “hoy” que mencionábamos antes, ¿en qué basamos nuestra acción?. Supongamos que nos encontramos en la tribuna de un remate de cabaña, el rematador indica las condiciones de venta, destaca la actuación de la cabaña en las últimas exposiciones, pondera los toros padres que ha utilizado y con mucha habilidad guía la entrada del primer trío al corral de venta.

Estamos sentados con el catálogo en la mano y nos sorprendemos al decir espontáneamente: “mirá qué torazo!”. En esa frase, breve y contundente, hemos sintetizado el aprendizaje que hicimos cuando nos iniciamos con pasión en esta actividad. No importa la edad, hemos seguido la jura de nuestra raza en Palermo, en la Nacional, en exposiciones locales. Hemos aprendido de las explicaciones de los jurados, a veces hemos discrepado con sus fallos y en otras nos han arrancado un aplauso espontáneo. Las características son muchas, a veces detalles, pero siempre hay una razón para que un animal sea mejor que otro en su categoría. Nadie puede ser tan insensible como para no emocionarse cuando el jurado, con deliberado suspenso, da la palmada al gran campeón, la boina al viento, la ovación del público, los abrazos…

La idea de perfección ha guiado al jurado, seguido por un público muy diverso, desde estudiantes primerizos a cabañeros experimentados. El ojo preciso, la comparación de atributos, incluso opiniones personales …“castigó el exceso de preparación”…, la esencia de todo esto no está en los manuales, está en las experiencias compartidas, en la observación,… manga, corral, pista…Es el arte de criar, irreemplazable a la hora de tomar decisiones. Las habilidades en el arte de criar no son parejas, algunos tienen tanta habilidad en este arte que son jurados, otros nos conformamos con ser público.

Volvamos al remate en la cabaña y nuestro comentario espontáneo “mirá qué torazo!”, nuestro aprendizaje en el arte de criar no nos ha fallado, conformación, aplomos, movimientos, etc., nos hacen levantar la mano sin dudarlo. Otros interesados tambien observaron lo mismo que nosotros y comienza la puja. Finalmente, entre bromas del rematador y cuentas rápidas la elección es nuestra.

Más allá de la alegría y la satisfacción de la compra, como se dice en las deducciones de los matemáticos: “condición necesaria pero no suficiente”. Nos olvidamos de abrir el catálogo y mirar los “números” del toro. Nos olvidamos de que existe la ciencia de criar, que apareció en nuestras vidas hace cuarenta o cincuenta años atrás.

La ciencia de criar requiere un poco de dedicación para aplicarla, es sencillo, pero requiere entender lo que haremos.
Requiere también conocer o buscar información de apoyo para nuestras decisiones selectivas. Las explicaciones son simples, se encuentran difundidas ampliamente en páginas web, artículos en revistas, libros y manuales. Todos podemos aprender la ciencia de criar y aplicarla por igual. Lo importante es que permite comparaciones entre cabañas a lo largo del tiempo, dándonos la oportunidad de buscar los reproductores que necesitamos de acuerdo a los objetivos que nos planteamos para nuestro rodeo.

Los Sumarios de Padres de la raza describen los rasgos incluídos en la evaluación genética de la misma. Ya sean rasgos de crecimiento, de reproducción o de carcasa, su utilización es básicamente la misma. Las DEPs son los “números” a tener en cuenta en nuestras decisiones de hoy para lograr los resultados que esperamos en nuestro rodeo mañana. Si uno saca las cuentas de cuantos hijos dejará el toro que compramos en el remate, verá que su contribución al rodeo es limitada. Este toro será valioso solamente si es consistente con los otros toros que tenemos para producir el conjunto de terneros de la nueva generación.
Definir previamente los objetivos que buscamos en nuestro rodeo, caracterizar los toros que necesitamos en la evaluación genética de nuestra raza y ser consistentes al momento de tomar decisiones selectivas, es lo que nos permitirá cumplir esos objetivos aplicando la ciencia de criar, para finalmente definir con nuestro mejor arte de criar.

Fuente: Gacetilla técnica Hereford, Nº8 septiembre 2022.