Jueves, 05 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE de 2019
Volumen XXXVI
N° 377
ISSN 1852-317X

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diciembre 2010

Cirugía transendoscópica de las vías respiratorias altas del caballo.

Rafael J. Gómez-Villamandos, José Mª Santisteban Valenzuela, Indalecio Ruiz Calatrava, José I. Redondo García, Inmaculada Ávila Jurado.
Dpto. Medicina y Cirugía Animal. Facultad de Veterinaria, Universidad de Córdoba, España.
Fuente: http://www.cuencarural.com/ganaderia/equinos/70068-cirugia-transendoscopica-de-las-vias-respiratorias-altas-del-caballo//

La cirugía transendoscópica es una reciente modalidad quirúrgica que permite resolver con una mínima agresión tisular, con una escasa incidencia de complicaciones, en menos tiempo quirúrgico y en un reducido periodo postoperatorio, distintas alteraciones de las vías respiratorias altas del caballo sin necesidad de someter al paciente a anestesia general, ni a intervenciones quirúrgicas, a veces, excesivamente cruentas.

Introducción.
Siendo esta especie animal la que el hombre, en mayor medida, dedica a la competición, no es de extrañar el interés que este trayecto orgánico adquiere en medicina veterinaria; puesto que de la mecánica ventilatoria depende el rendimiento del caballo de deporte. Numerosos son los caballos que vienen siendo desechados, anualmente, de las competiciones deportivas por presentar alteraciones morfo-funcionales en sus vías respiratorias altas. Así mismo, ante el neto carácter hereditario de muchas de estas enfermedades es por lo que resulta obligado elegir cuidadosamente a los individuos reproductores.

Así, durante las últimas décadas los profesionales veterinarios han reunido esfuerzos para conseguir un conocimiento más profundo de la etiología, fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de cada una de las patologías que asientan en dicho trayecto del aparato respiratorio. Centrándonos en el tratamiento, las vías respiratorias altas posiblemente sean la zona del aparato respiratorio del caballo más suceptible de tratamiento quirúrgico. En sí, si cualquier patología va a interferir mecánicamente con la respiración, la solución se encamina a posibilitar al individuo que la estrechez del diámetro de sus vías respiratorias se elimine por completo, y en la mayoría de los casos esta finalidad se consigue mediante procedimientos quirúrgicos.

Paralelamente, a los avances conseguidos en el conocimiento de los aspectos etiológicos, patogénicos, sintomáticos y diagnósticos de todas y cada una de las múltiples enfermedades que se asientan en esta zona del tracto respiratorio del caballo, los novedosos métodos quirúrgicos empleados en la resolución de las mismas constituyen en si mismos un amplio capítulo que consideramos debe ser explicado de forma independiente.

Desde primeros de siglo numerosos han sido los intentos que los cirujanos veterinarios han realizado para resolver los problemas de las vías respiratorias, describiéndose técnicas y abordajes quirúrgicos que han llegado hasta nuestros días con las modificaciones que el saber y la experiencia han forjado durante todos estos años.

No obstante, fue a partir de los años 60, tras la incorporación de la endoscopia a medicina veterinaria, cuando el conocimiento anatomo-funcional adquirió una gran importacia, desarrollándose en unos veinte años la mayor parte de la cirugía de las vías respiratorias altas del caballo.

La endoscopia flexible, fibroendoscopia, relegó a un segundo plano a la endoscopia rígida para la exploración de este trayecto, no sólo en aquellos años sino tambien en la actualidad. La maniobrabilidad de los endoscopios flexibles nos permiten observar no sólo la vía principal, sino que nos habilita a explorar zonas menos accesibles como son los etmoturbinados y las bolsas guturales.

Desde la fabricación de los primeros fibroendoscopios la tecnología en fibra óptica, transmisión de imágenes e informática han posibilitado que hoy día contemos con cadenas de fibroendoscopia y cadenas de videofibroendosocopia en las cuales la captura y el registro de la imagen se realiza de una forma cómoda y a tiempo real mediante una simple cinta de vídeo. Estos hechos hacen que en la actualidad el veterinario pueda identificar cada enfermedad con un mínimo porcentaje de error, que los propietarios sean más conscientes del problema de su caballo y, por supuesto, que se ofrezca un material de importantísimo valor didáctico para la enseñanza de nuestros alumnos y profesionales.

Tradicionalmente todos los abordajes quirúrgicos a las vías respiratorias altas de los équidos suponían y suponen diferentes grados de agresión tisular, variando desde la laringotomía y faringotomía hasta la sinusotomía con ventana frontonasal, sin olvidar aquellos abordajes que pueden interesar a paquetes vasculonerviosos importantes; nos referimos a la hiovertebrotomía, accesos por el triángulo de Viborg o el abordaje de Whitehouse.

Todas estas técnicas clásicas tienen como objetivo el introducirnos en las vías respiratorias altas del caballo para desarrollar diferentes procedimientos quirúrgicos tales como: la laringoplastia, la ventriculectomía, estafilectomía, extirpación de neoplasias y pólipos, tratamiento del empiema y timpanismo de bolsas guturales, etc.

Los problemas con los que los cirujanos veterinarios se han ido encontrando con los métodos anteriormente mencionados pueden resumirse en que los pacientes requieren:

  • anestesia general
  • el área quirúrgica es muy reducida
  • alto riesgo de hemorragia
  • alto riesgo de infección
  • el periodo de convalecencia puede ser de meses impediendo que el paciente vuelva pronto al entrenamiento
  • recidivas de la lesión
  • incapacidad de poder ver en tiempo real el resultado de la intervención
  • tos crónica.
  • neumonía por aspiración, etc.

Con el fin de reducir y minimizar tales complicaciones de la cirugía convencional, los esfuerzos actuales se han dirigido a adaptar nuevos instrumentos y material quirúrgico para poder ser introducidos vía nasal o endoscópica:

  • se diseñó un «gancho-bisturí» para el tratamiento del atrapamiento epiglótico.
  • se modificaron los terminales de los equipos de electrocauterio y diatermia para poder ser vehiculados mediante el endoscopio, se perfecionaron sus accesorios tales como el asa de polipectomía.
  • la tecnología láser lanzó al mercado un equipo con una fibra de 600 micrómetros con capacidad de corte y coagulación, el láser quirúrgico Neodimio:Ytrio-Aluminio-Garnet (Nd:YAG)
  • más recientemente se han adaptado para fibroendoscopia el láser quirúrgico de dióxido de carbono (CO2) y el coagulador de argón.

A todo este conjunto de endoscopia, equipos y accesorios quirúrgicos capaces de poder intervenir a nuestros pacientes con una mínima agresión tisular es lo que actualmente se denomina cirugía transendoscópica, que se puede encuadrar dentro del concepto de cirugía mínimamente invasiva.

La cirugía transendoscópica en la vías respiratorias altas del caballo ofrece una serie de ventajas sobre la cirugía convencional:

  • la intervención puede realizarse bajo sedación y anestesia local con el caballo en pie
  • es menos cruenta
  • presenta un menor índice de morbilidad
  • se reduce el riesgo de hemorragia e infección
  • el periodo de convalecencia se reduce a semanas
  • en tiempo real se observa el resultado de la intervención.

No obstante, esta modalidad quirúrgica no constituye una panacea que lo cure todo y tiene una serie de limitaciones, tales como el alto coste económico de los equipos, la falta de una completa maniobrabilidad, la preparación correcta de ayudantes y personal de quirófano, y existen determinadas alteraciones que por su extensión, en el caso de tumores, o por su vencidad con otros tejidos, condritis de aritenoides, deben ser intervenidas con los abordajes tradicionales anteriormente descritos.

Equipos e Instrumental.
Para el desarrollo de la cirugía transendoscópica debemos tener un conocimiento funcional y estar familiarizados con los equipos que vamos a emplear.

Fibroendoscopios.
Es importante seleccionar los endoscopios adecuados para las vías respiratorias altas de los équidos, estos no deben ser ni demasiado largos, ni extremadamente finos. Así, para cavidad nasal son requeridos equipos de 9 a 12 mm de diámetro y una longitud de unos 120 cm con un canal de trabajo lo suficientemente amplio para poder introducir los diferentes instrumentos, de unos 3-4mm de diámetro. Solamente requeriremos endoscopios de pequeño diámetro para detectar lesiones en la parte dorsal de la concha ventral, utilizaremos endoscopios pediátricos de 7 mm para dirigirlos hacia el interior del meato medio. En las bolsas guturales no debemos usar endoscopios de gran diámetro ya que éstos nos impedirán el poder introducirlos a través del ostium faríngeo. Para la exploración de la faringe y de la laringe podremos utilizar el mismo diámetro que el empleado para la cavidad nasal.

Se puede recurrir a emplear un equipamiento básico, fibroendocopio y fuente de luz, para trabajar en el campo, pero cuando se vaya a realizar la intervención quirúrgica es más cómodo, para el cirujano, disponer de una cámara de video con su pantalla correspondiente, lo que le permite permanecer sentado y la vista no se agota tanto. Existen equipos más sofisticados en los que la cámara está incorporada en el extremo distal del endoscopio, aunque son más caros, las imágenes obtenidas son de una excelente calidad y por ello se recomiendan en los centros de enseñanza y referencia, son los videoendoscopios.

Amén de la elección del equipo, no se deben olvidar, en cualquier caso, las normas de su limpieza, mantenimiento y protección; así mismo es preciso tener un entrenamiento adecuado en el empleo de los fibroendoscopios y conocer las bases anatómicas, fisiológicas y exploratorias de las vías respiratorias altas de los équidos.

Instrumental quirúrgico.
En este apartado queremos reseñar el instrumental quirúrgico necesario en cirugía transendoscópica. En realidad, aunque en los trayectos más rostrales pueden emplearse distintos tipos de pinzas de longitud adecuada para los diferentes fines, el instrumento quirúrgico transendoscópico de las vías respiratorias por excelencia es el «gancho-bisturí». Se trata de un cilindro de unos 50 cm de longitud y 3 mm de diámetro que en uno de sus extremos presenta un acodamiento para ser usado como mango y en el extremo opuesto dispone de otro acodamiento menos pronunciado que en su zona cóncava posee un borde muy afilado y la parte convexa es completamente roma. Este instrumento fue diseñado en los años setenta para el tratamiento del atrapamiento epiglótico. Se introduce por el ollar contrario al del endoscopio dentro de una cubierta de goma o sonda nasoesofágica, para evitar lesionar la mucosa en su camino hacia la laringofaringe. Una vez situado el extremo cortante dorsal al atrapamiento, se libera de su cubierta y se situa de forma que al realizar una tracción del mango -extremo externo- seccione el pliegue aritenoepiglótico y libere a la epiglotis atrapada. Obviamente, aunque este intrumento no puede ser introducido, por su tamaño y morfología, por el canal de trabajo del endoscopio la intervención debe llevarse a cabo en todo momento bajo visión endoscópica.

Electrocirugía.
El corte monopolar electroquirúrgico ha sido empleado junto con sus accesorios en el tratamiento de diferentes patologías de las vías respiratorias altas. Así, se utiliza en polipectomías, extirpación de masas neoplásicas, en la hiperplasia linfoide, en el atrapamiento epiglótico y, en la realización de la estafilectomía, para resolver el desplazamiento dorsal del paladar blando (DDPB).

Aunque numerosos artículos nos muestran los éxitos de estos instrumentos, su principal desventaja es el peligro potencial que existe de accidentes eléctricos y quemaduras tanto para el cirujano como para el paciente por lo que se desaconseja su uso. Así mismo, la electrocirugía puede dañar de forma irreparable las ópticas de los endoscopios.

Láser quirúrgico.
El papel estelar que tuvieron los equipos electroquirúrgicos para este tipo de intervenciones ha sido paulatinamente relegado tras la incorporación del láser quirúrgico, el cual no plantea los problemas que causan los métodos de electrocirugía.

Existen en la actualidad dos tipos de láser quirúrgico, el láser de Nd:YAG y el láser de CO2. Concretamente, fue el Nd:YAG el primero en disponer de una fibra óptica de escaso diámetro (200-600 micrómetros) que transmitía la energía láser solamente en el extremo distal, motivo por el cual podía ser introducida en el canal de trabajo del endoscopio sin dañar sus componentes y acceder al campo quirúrgico indicado para resolver distintas patologías del aparato digestivo y respiratorio. El láser de CO2 no disponía de esta cualidad, de poder ser vehiculado endoscópicamente, debido a su grueso extremo distal, por lo que su uso ha estado enfocado principalmente al tratamiento de problemas de piel y de la cavidad oral. No obstante, recientemente, la tecnología ha conseguido lograr que el láser de CO2 pueda ser utilizado en endoscopia y se está iniciando su uso en medicina humana.

El láser quirúrgico de Nd:YAG, como comentábamos, ha suplantado el papel que tenía la electrocirugía en las intervenciones transendoscópicas del caballo; debido, principalmente, a su mayor seguridad y eficacia clínica, aunque como inconveniente se presenta su alto coste económico. Las intervenciones quirúrgicas realizadas con equipos láser exigen la utilización de gafas protectoras por parte de todo el personal del quirófano, ya que la incidencia del rayo láser en el ojo puede ocasionar desprendimiento de retina y ceguera.

El equipo generador de la radiación láser transmite, a través de la fibra óptica flexible, hacia su extremo distal dicha radiación. La energía puede ser emitida a los tejidos con dos tipos de sonda: de contacto y de no-contacto. Las fibras de contacto son de corte con escaso poder coagulador y con ellas se consigue fotoincisión y fotoablación. Las de no-contacto poseen un terminal especial que a varios milimetros del tejido consigue vaporizarlo con un alto poder de coagulación; con ellas conseguimos fotovaporización y fotocoagulación.

En el equipo podemos selecionar la energía que se desea aplicar dependiendo del tipo de tejido y del efecto que perseguimos, así como el modo operatorio: contínuo o a intervalos.

En la pantalla de los equipos aparecen los watios seleccionados a aplicar y la energía total depositada en el tejido expresada en julios.

Hasta el momento presente este tipo de láser se ha empleado con éxito en las intervenciones siguientes: polipectomías, neoplasias, en el desplazamiento del paladar blando, atrapamiento epiglótico, fenestración de la bolsa gutural en timpanismo, fenestración del seno maxilar en sinusitis, en el hematoma etmoidal y en la hemiplegia laríngea.

Coagulador de Argón.
El coagulador de argón es un equipo de reciente creación cuyo uso se está iniciando en medicina humana y no existen de momento referencias de su empleo en veterinaria.

Este equipo mediante el gas argón y un sofisticado software permite realizar corte y coagulación. La ventaja que se resalta en cirugía humana sobre el láser quirúrgico es su mayor poder de coagulación.

Anestesia.
El protocolo anestésico a seguir en la cirugía transendoscópica de las vías respiratorias altas es similar en todas las enfermedades a tratar. Dicho protocolo está encaminado no sólo al bienestar del paciente sino también al éxito de la cirugía y a preservar de accidentes indeseables los costosos equipos.

La cirugía transendoscópica se puede realizar con el caballo en pie bajo sedación, para lo cual el paciente deberá ser colocado en un potro de contención y le será administrado por vía intravenosa un sedante, generalmente se emplean los agonistas alfa-2-adrenérgicos: xilacina (1 mg/kg), detomidina (40 mg/kg) o romifidina (80 mg/kg).

Una vez que el paciente está convenientemente sedado se procede a situar todos los equipos necesarios entorno al potro de contención.

Posteriormente, vía endoscópica realizaremos la técnica de analgesia local. Mediante un catéter de teflón insertado en el canal de trabajo del endoscopio pasaremos a aplicar de forma superficial y tópica, mediante irrigación, el anestésico local. El anestésico que nosotros utilizamos es la Mepivacaína HCl al 2% en un volumen de 20 a 40 ml dependiendo de la extensión o del tipo de lesión a tratar. Pasados unos cinco minutos de la irrigación podremos iniciar el acto quirúrgico.

Este protocolo será desarrollado de igual forma independientemente de los equipos a emplear (gancho-bisturí, electrocirugía, cirugía láser).

Aplicaciones Clínicas.
Las principales enfermedades de las vías respiratorias altas que con mayor frecuencia requieren cirugía transendoscópica son:

  • Pólipos y tumores
  • Hematoma etmoidal
  • Sinusitis
  • Empiema de bolsas guturales
  • Timpanitis de bolsas guturales
  • Desplazamiento dorsal del paladar blando
  • Atrapamiento epiglótico
  • Hemiplegia laríngea
  • Pólipos y tumores

Tanto los pólipos como los pequeños tumores de las vías respiratorias altas pueden ser extirpados con facilidad, endoscópicamente, bien mediante asa de polipectomía (electrocirugía) o con cirugía láser, con una escasa incidencia de hemorragia intraoperatoria y con mínimas complicaciones postquirúrgicas. Los casos de hiperplasia linfoide grado III y IV también pueden beneficiarse de este método con similar pronóstico.

Lamentablemente, en el caso de las neoplasias lo más usual es que se nos presenten en un estado avanzado cuando los tejidos adyacentes están implicados y la extensión de la lesión ocupa buena parte del diámetro de las vías aéreas. En tales circunstancias tanto la cirugía transendoscópica como la convencional resultan ineficaces y el pronóstico del paciente se esombrece hasta tal punto que en la mayoría de las ocasiones se hace recomendable la eutanasia.

Recordar no obstante que la presencia de tumores en este trayecto es rara y se suele mostrar en caballos mayores de 15 años. El tipo neoplásico más frecuente es el carcinoma de células escamosas, aunque se han observado también fibromas, hemangiosarcomas, adenocarcinomas, fibrosarcomas, linfosarcomas, etc. Cabe indicar en este punto la posible presentación de displasia fibrosa, que aún sin ser de origen tumoral es una lesión osteofibrosa de origen desconocido que también ha sido descrita en cavidad nasal.

Hematoma etmoidal.
El hematoma etmoidal es una masa local y destructiva de origen desconocido, de apariencia y desarrollo tumoral pero sin constituir una neoplasia, que se suele localizar en el laberinto etmoidal y presenta como signo principal la epistaxis. Afecta con más frecuencia a caballos mayores de 4 años, sobre todo aquellos entre 10 y 12 años.

La extirpación de la lesión se ha venido realizando mediante sinusotomía con ventana frontonasal, sin embargo con un pronóstico desfavorable debido a los riesgos de intensa hemorragia intraoperatoria y a la imposibilidad de extirpar completamente la lesión, recidivando ésta en un plazo inferior a un año.

Numerosos casos se han beneficiado de la cirugía láser transendoscópica mediante la fotovaporización del tumor. Otros casos, con clara tendencia recidivante, también se puecen mantener durante años con diferentes sesiones de láser. Recientemente, se han obtenido algunos éxitos en la resolución de esta patología mediante la infiltración endoscópica de formaldehido al 4%.

En la actualidad se prefiere someter al paciente a varias sesiones de cirugía láser, bajo sedación, antes que a una cirugía más agresiva, bajo anestesia general, que no ofrece mejores pronósticos.

Sinusitis.
Tanto la sinusitis primaria como la secundaria, que desarrolle infección, deben ser tratadas mediante el drenaje del material mucopurulento que se acumula en el seno; así como con la irrigación, del mismo, con soluciones antisépticas y antibióticas.

La sinusitis del seno maxilar también ha sido tratada con láser Nd:YAG con el objeto de crear una apertura o fenestración en el seno para facilitar un mejor drenaje hacia la cavidad nasal. Así mismo, bajo visión endoscópica y mediante catéteres de teflón insertados, se realizan las irrigaciones indicadas en cada caso.

Empiema de bolsas guturales.
En el empiema de las bolsas guturales, secudario a una infección por estreptococos en las vías respiratorias, no parece que las modernas técnicas operatorias tengan cabida. No obstante, debemos recordar que esta patología se beneficia de la actuación directa, al tiempo que se facilita la realización de lavados e irrigaciones en la bolsa gutural, reduciendo en gran medida el número de casos que actualmente necesitan de la intervención quirúrgica a través del acceso por el triángulo de Viborg.

Timpanitis de bolsas guturales.
La timpanitis de las bolsas guturales es una afección muy poco frecuente que se suele presentar en neonatos y potrillos; consiste en la acumulación de aire en el interior de la bolsa y en la imposibilidad funcional y anatómica de expulsarlo durante la dinámica respiratoria normal.

Una de las técnicas operatorias decritas en su tratamiento se centra en la creación de una fístula desde el ostium faríngeo hacia la bolsa gutural mediante cirugía láser y endoscopia, con lo que se consigue que el aire no se vuelva a acumular en la bolsa y pueda fluir con cierta libertad a través de dicha apertura.

Desplazamiento dorsal del paladar blando (DDPB).
El DDPB es una alteración posiblemente congénita producida como consecuencia de una hipoplasia de epiglotis. Cuando la epiglotis del caballo es demasiado pequeña no sólo es posible que quede cubierta, transitoria o permanentemente, por el paladar blando, sino incluso por el pliegue aritenoepiglótico. De esta forma un paciente con hipoplasia de epiglotis podrá presentar DDPB, atrapamiento epiglótico o ambas alteraciones. En ambos casos los pacientes muestran ruidos respiratorios anormales, intolerancia al ejercicio y dificultad en la deglución.

Centrándonos en el caso del DDPB el tratamiento quirúrgico definitivo, cuando la miectomía de los músculos esternotirohioideos fracasa, está enfocado a eliminar una porción del extremo caudal del paladar blando, es decir: realizar la estafilectomía, con la cual se consigue resituar la epiglotis a su posición anatómica normal.

La estafilectomía se ha venido realizando bajo anestesia general mediante laringotomía. En la actualidad ya son un gran número de pacientes los que se han intervenido satisfactoriamente mediante cirugía láser transendoscópica. La técnica consiste en fotovaporizar la parte más caudal del paladar blando en forma de semiluna; concretamente no más de 2 cm de anchura, deben ser eliminados para evitar complicaciones desastrosas (degluciones desviadas, tos crónica o neumonía por aspiración).

La intervención no dura más de 30 minutos y los pacientes pueden reanudar el entrenamiento en el plazo de 1 a dos semanas, los cuidados postoperatorios son mínimos y la estancia hospitalaria muy reducida.

Atrapamiento epiglótico.
El atrapamiento epiglótico se produce cuando el pliegue aritenoepiglótico y los tejidos subepiglóticos cubren la epiglotis en su aspecto rostral y dorsal e imposibilitan su función durante la respiración y la deglución, con ello se produce intolerancia al ejercicio, ruido respiratorio y ocasionalmente tos. La exploración endoscópica permite observar como la epiglotis queda oculta por el pliegue aritenoepiglótico El origen de la alteración radica, como comentábamos anteriormente, en una hipoplasia de la epiglotis; también ha sido postulado, como etiología, el sobrecrecimiento del pliegue aritenoepiglótico.

El tratamiento del atrapamiento epiglótico estará encaminado a liberar la epiglotis de este tejido envolvente mediante la incisión longitudinal del mismo. La incisión provoca la retracción del tejido en ambos márgenes quedando la epiglotis liberada de su atrapamiento.

Las técnicas quirúrgicas más empleadas en su resolución, amén de la incisión mediante acceso por laringotomía, se han basado en el empleo del «gancho-bisturí» (ver página 6). Tradicionalmente, este instrumento era insertado desde la cavidad oral, bajo anestesia general, y mediante palpación se realizaba dicha incisión; posteriormente se ha venido utilizando bajo visión endoscópica con el caballo en pie, por un ollar se inserta el endoscopio y por el otro el «gancho-bisturí», éste se sitúa en la línea media dorsalmente al atrapamiento, y mediante una fuerte tracción se consigue la división del tejido.

También se ha empleado el corte monopolar mediante electrocirugía; pero quizás el método menos agresivo y con menor incidencia de complicaciones intraoperatorias y postoperatorias es la cirugía transendoscópica mediante láser quiúrgico Nd:YAG. En este caso mediante la sonda de contacto se realiza la fotoincisión longitudinal del tejido envolvente con escasa incidencia de hemorragia y mínimos riesgos de infección. El tiempo quirúrgico es de unos 30 a 50 minutos, la curación es rápida y el retorno al ejercicio puede iniciarse a las tres semanas de la intervención.

Hemiplegia laríngea.
La hemiplegia laríngea, es la enfermedad más frecuente de las vías respiratorias altas del caballo, quizás sea la que, en pocos años, más se ha beneficiado de los avances en cirugía transendoscópica.

Esta enfermedad cursa con un doble componente que requiere, en la mayoría de los casos, intervenciones quirúrgicas diferentes. Así, por un lado, se presenta la parálisis y falta de abducción del aritenoides afectado y, por otro, la relajación de la cuerda vocal correspondiente y, con ella, la ausencia de cierre del ventrículo lateral durante la respiración. Ambas alteraciones reducen en gran medida el diámetro de la vía aérea y provocan una clara intolerancia al ejercicio junto con ruido anormal respiratorio en el tiempo de inspiración.

El tratamiento de la falta de abducción se resuelve, en la actulidad satisfactoriamente, mediante la laringoplastia la cual persigue, a través de técnicas convencionales, la fijación del aritenoides afectado en una posición de semiabducción permanente, que permita el paso de aire sin impedimentos hacia los pulmones.

Aunque con la laringoplastia se consigue lateralizar, en gran medida, la cuerda vocal y cerrar el ventrículo lateral, en la mayoría de los casos, es necesaria una segunda intervención que selle el ventrículo lateral y elimine por completo la vibración de la cuerda en el ventrículo afectado y la estrechez de la vía aérea. De esta forma, durante décadas se ha venido realizando la ventriculectomía o saculectomía, técnica que se realiza mediante laringotomía y persigue el sellado del ventrículo lateral con tejido de granulación procedente de la cicatrización que se produce al retirar parte de la mucosa del ventrículo.

Por tanto, la cirugía de la hemiplegia laríngea cuenta con una o dos intervenciones, a realizar bajo anestesia general, siendo la ventriculectomía la más comprometida desde el punto de vista quirúrgico y presentando un postoperatorio tedioso y prolongado.

De nuevo, la cirugía láser transendoscópica ofrece una serie de ventajas sobre los métodos convencionales. Numerosos son ya los casos que han sido intervenidos mediante la fotovaporización del ventrículo lateral consiguiendo un proceso cicatricial que cierra la entrada de ésta cavidad. La fotovaporización del ventrículo lateral o saculectomía láser se realiza con el caballo en pie, se evita la laringotomía, el tiempo quirúrgico es reducido y los cuidados postoperatorios son mínimos.

Postoperatorio.
Tras la cirugía transendoscópica deberemos seguir las siguientes medidas y cuidados postoperatorios.

En primer lugar constatar que el efecto de la anestesia local ha desaparecido antes de que el paciente pueda o tenga la ocasión de beber o comer. La anestesia local puede provocar degluciones desviadas e inducir una neumonía por aspiración.

La terapia antiinflamatoria consiste en la admnistración de una dosis de corticoides de acción prolongada, dexametasona, junto con la administración cada 12 horas de agentes no esteroideos como la fenilbutazona y el flumexin meglubine de 3 a 7 días dependiendo del caso.

Antibióticos de amplio espectro deben ser administrados durante 5-7 días dependiendo del caso para evitar la infección de las heridas quirúrgicas o si se presenta (Amoxicilina, Penicilina-Estreptomicina). Una antibioterapia específica puede ser adecuada si existe historial previo o dependiendo de la lesión a tratar.

El paciente debe guardar reposo y no reaunar el entrenamiento en un plazo de 5 días (pólipos) a 3 semanas (atrapamiento, desplazamiento dorsal del paladar blando, hemiplegia). El incremento de ejercicio debe ser paulatino hasta recuperar su condición física en el plazo de un mes.

Deberán realizarse exámenes endoscópicos seriados, a las 24 horas de la cirugía, cada 5-7 días y antes del alta médica, con el fin comprobar como progresan las lesiones tratadas.

Resumen.
La cirugía transendoscópica es una reciente modalidad quirúrgica que permite resolver con una mínima agresión tisular, con una escasa incidencia de complicaciones, en menos tiempo quirúrgico y en un reducido periodo postoperatorio, distintas alteraciones de las vías respiratorias altas del caballo sin necesidad de someter al paciente a anestesia general, ni a intervenciones quirúrgicas, a veces, excesivamente cruentas.