Jueves, 22 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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diciembre 2016

Etimología de la palabra veterinario.

Trabajo publicado en el Boletín ASARHIVE Nº 84

Trabajo presentado en el XXII Congreso Nacional Y XIII Iberoamericano de Historia de la Veterinaria

Patricio Díaz Pumará (*), M.V., Dpl.E.T.; Guillaume Gerard Gibert (**)

Palabras Clave: Etimología, Veterinario, Flamenco Antiguo

A propósito de las raíces lingüísticas que dan origen a la palabra Veterinario, su significado y por ende su etimología, la acepción más generalizada es que se encontrarían en el latín, en la Roma antigua.

Fue Lucio Moderato Columela quien refirió el término por escrito en su tratado De Re Rustica. Cuando se busca en la filología latina la etimología de este término surge significancia bastante, a mi modo de ver, endeble. Del hecho ineluctable que se la usaba en el Imperio para identificar a quienes se ocupaban de las dolencias animales no debe deducirse que sus raíces lingüísticas estuvieran solo en el latín.

Como en todo Imperio, en el Romano, la lengua utilizada reconoce hibridaciones con las utilizadas por los pueblos que se encuentran bajo su hegemonía; de sus idiomas toman términos que son en alguna medida incorporados al léxico imperial.

La fuente para explicar esta interpretación encuentra base en el tratado etimológico de la lengua hispana de Joan Corominas, el cual brevemente refiere una familia de palabras Veterano, Veterinario, Viejo, Vetustez, Vetusto…

(*) Profesor Titular, Área Teriogenología. Escuela de Veterinaria (**) Coordinador General, La Condamine, Ciencias Jurídicas (*,**)Universidad del Salvador, Av. Champagnat 1599, (1630) Pilar, BA, ARGENTINA (*) Vocal Titular Asociación Argentina de Historia de la Veterinaria ASARHIVE +549-11-5742-2860, patricio.pumara@usal.edu.ar

Se dice, concluyendo, que provendría de la raíz latina Vetus (viejo) y sin mucha explicación refieren algunos autores que aludirían (forzadamente) al especialista que se ocupaba por entonces de las “bestias de carga o viejas”, o que se encontraban imposibilitadas de prestar servicio, militar, transporte o carga. Se asigna también alguna relación con Vetusto. No encuentra, el autor del tratado, más origen radicular fonético que éstos en el latín.

En otro trabajo etimológico realizado por autores franceses, publicado en 1857, sus autores Lenglet-Mortier y Diogéne Vendamme asignan a la palabra Veterinario origen en el idioma Flamenco Antiguo, constando de tres troncos filológicos. Según estos autores, la palabra Veterinario remite al mismo tiempo que a la ciencia al sujeto de la misma y el objeto para el que ha sido creada. Explican de un modo irrefutable que no significa “el que se ocupa de las bestias de carga”, sino el que practica la medicina del ganado (o animales) enfermos.

La primer raíz flamenca alude a Vee, de la ve latina, que refiere a bestias o animales, la segunda Teeren, latinizado terina, terinus que significa languidecer, consunción, enfermedad consuntiva, y por último Aerts, Arts y eliminando la “t”, Arius significaría doctor médico facultativo o especialista, tal como el sufijo de pedi-atra, foni-atra, psiqu-iatra etc., o de la especialidad, pediatría, foniatría, psiqui-atría, etc.

Key Words: Etimology, Veterinarian, Ancient Flamenco

With regard to the linguistic roots that give rise to the word Veterinarian, its meaning and therefore its etymology, the most widespread idea is that they would be in latin language, in ancient Rome. It was Lucio Moderato Columella who referred the term written in his treatise De Re Rustica. When looking at the Latin philology etymology of this term, in my view, puny significance arises. From the ineluctable fact that the Empire used this term to identify those who dealt with animal’s illness, should not be inferred that their linguistic roots were only in latin idiom. As in every Empire, in the Roman one, the language used recognizes hybridizations with those used by the peoples under their hegemony; The Ancient Latin took from other languages many terms that are to some extent incorporated into the imperial lexicon. The source to explain this interpretation is based on the etymological treatise of the Spanish language by Joan Corominas, who briefly refers to a family of words: Veteran, Veterinarian, Old, Ancient, Antiquity … It is said, in conclusion, that these words come from the Latin root Vetus (old). Without much more explanation some authors allude (forcedly) to those specialist who dealing by the «beasts of burden or old,» or those were unable to serve for military, transport or cargo. Some relationship with “Ancient” is also assigned. The treatise’s author did not found more phonetic roots than these in Latin language. Another etymological work featured by French authors appear in a book published in 1857. Two authors, Lenglet-Mortier, vétérinaire, and Diogéne Vendamme, assign to the word Veterinarian origin in the Ancient Flamenco idiom, consisting of three philological trunks. According to these authors, the word Veterinary refers, at the same time that to the science, its subject, and purpose for which it was created. Explain, irrefutably, that does not mean «which deals with the beasts of burden», but who practices cattle (or animals) medicine, or treats animal diseases. The first flamenco root alludes to: Vee, from the Latin ve, which refers to beasts or animals. The second one: Teeren, latinized terina, terinus, which means languishing, wasting, wasting disease. Finally Aerts, Arts and, eliminating the «t» Arius it means doctor or specialist, medical practitioner as suffix pediatrician, phoniatrician, psychi-atrist etc., or from speciality, pediatrics, phoniatrics, psychi-atry, etc.

Desarrollo
Conocer la etimología, el sentido, el origen filológico de la palabra que nos identifica como profesionales ante la sociedad es casi una necesidad. Es cierto, al médico de los animales no siempre, ni en todo lugar se lo ha llamado Veterinario, no obstante está claro que hoy es la palabra identitaria.

Mayormente autores de historia que refieren estos aspectos de la palabra le asignan un origen netamente latino, particularmente en el latín antiguo. La obra más citada al efecto es el “Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana” de Joan Corominas (1) (1905-1997) editada por primera vez en mayo de 1961 con sucesivas reediciones corregidas y aumentadas. En su página 605 refiere una familia de palabras poniendo aparentemente en el mismo plano “Veterano” y “Veterinario”, a las que hace arraigar en los fonemas originarios del latín: “Viejo”-“Vetusto”. Que a su vez, luego en la página siguiente, vincula con “Cultismos del clásico vetus: …Veterinario SXIX, latín veterinarius ídem, derivado de veterinae “bestias de carga” (propiamente “animales viejos, impropios para montar”, los cuales necesitan [“necesitarían”, nota del autor] mas del veterinario que los demás); veterinaria. Luego agrega Inveterado. Vetusto SXIX, del Latín vetustus ídem; vetustez. Como puede verse, la relación de la voz latina “veterinae” con la acepción del sujeto sobre el que actúa y del accionar médico sobre el mismo, es bastante forzada. El Veterinario en el Imperio Romano se ocupaba, de seguro y con énfasis, de los animales en la plenitud de sus fuerzas, particularmente de aquellos más necesarios para tanta actividad bélica y de transporte, como medio de comunicación; era el colega, más que ahora, un agente de salud, cuando esta era quebrantada por circunstancias de diversa índole, en el instrumento, la maquinaria central sobre la que descansaba el poder imperial, y no solo de “los viejos impropios para montar”. Pero además, como heredero de las milenarias tradiciones pastoriles de la civilización, de la que el Imperio era la gran síntesis, el colega Imperial se ocupaba, esto es indudable por las obras que nos llegan de entonces, de la salud de los animales de granja; de la salud y de la producción.

Documentado claramente en quien por primera vez refiere el término en una obra científicoliteraria, el respetado Lucius Junius Moderatus por sobrenombre Columela, quien claramente en De Re Rustica (2) (de los trabajos del campo) más de tres veces refiere la palabra Veterinario para los agentes de la salud animal y de la difusión de conocimientos de higiene y de buenas prácticas productivas a los pastores. Nótese, a la par, que la fecha en la que este autor refiere a los profesionales de la salud animal como Veterinarios es bastante anterior a la referida por Corominas, dado que la obra está fechada en el año 42 d. de C. Queda claro que por entonces, y para el Imperio, Veterinario era el especialista en salud, higiene y producción animal. Para evidencia extrema de esto último, la zootecnia, puede referirse la obra de otro patricio romano, Marco Terencio Varrón (116-27 a. C), quien en “Rerum Rusticarum” obra también de su autoría, que antecede y prefigura la citada de Columela, refiere por primera vez lo que hoy damos en llamar “pruebas de progenie” v.g. evaluación genética de un reproductor por el mérito de sus hijos, algo que la selección animal moderna considera muy valioso. Es un hecho innegable además, para la filología, que las palabras utilizadas para nombrar actos, objetos o actividades a lo largo de la historia de la humanidad han sufrido hibridaciones entre lenguas. Multitudinarios ejemplos podríamos tomar entre las palabras griegas y latinas, por elegir dos centros culturales originarios de la cultura occidental. Es particularmente así en el caso del Imperio Romano, o República, como quiera que sea.

Su hegemonía abarcó por un lado siglos de cultura, y por otro, múltiples lenguas y sapiencias de las que indudablemente supo, sabiamente, nutrirse. Para ejemplo actual de este hecho, entre el idioma hispano y la lengua inglesa, podemos tomar la palabra tan usada, fútbol. Si quisiéramos definir sus raíces filológicas deberemos decir que tiene origen en el idioma ingles deberemos aclarar a seguido, británico, en dos palabras foot y ball. Vamos a tener que añadir que foot en ingles significa pié en castellano, que las dos “o” juntas fonéticamente suenan como “u” en nuestro idioma; que “ball” significa pelota o balón, y que la letra “a” entre dos vocales se pronuncia sonando en nuestro idioma como “o”.

Los filólogos franceses Lenglet-Mortier y Diogéne Vendamme están bastante lejos de la explicación ensayada por Corominas para el nombre de nuestra profesión. En un trabajo publicado en 1857 (3), ellos hacen tomar raíz a la palabra Veterinario en el idioma gallo-morinienne o Flamenco Antiguo. Explican, fundamentando, que dicha palabra refiere en ese idioma al mismo tiempo a la ciencia al sujeto, y al objeto para el que ha sido creada. Agregan por esto que está formada por tres raíces fonéticas enérgicas que conformarían la voz unívoca actual del médico de los animales. Así, la primer raíz seria Vee de la ve latina que alude a bestiaux o bestias, sin el sentido cuasi peyorativo que hoy asignamos, sino más bien como animaux en francés o animales; es decir todos los animales que integran una explotación agrícola.

 Hacen notar que se escribía con dos e Vee, en modo plural para abarcar todos los animales, los caballos las vacas, las ovejas, las cabras; refiriendo que en este idioma no existen los acentos, o tildes y que por este motivo al igual que ocurre en el griego es necesario duplicar las vocales. Refuerza en concepto con otras palabras que usando el prefijo vee como por ejemplo vee-stall para el establo o vee-watcher para el guardián de animales. También betail o ganado en el centro francés.

La segunda cepa sería: Teeren, latinizada en terina, terinus, significaría languidez, languidecer por consunción, por falla de los órganos o los humores. En una palabra, lo que hoy llamamos enfermedad. Agregan que, según los antiguos lexicólogos de Flandes u holandeses, teering significa nuevamente, enfermedad que desecha el humor radical. Teer, tierno sensible a los tratamientos médicos. Otra raíz similar deer o deeren significa lesión, concusión. Por último la tercera y más conocida sería Aerts o arts, a la que eliminándole la “t” queda como Arius, tal es: doctor, médico, experto. Arts viene a ser igual que para el francés art, para el latín ars, artis, es decir: ciencia, método, regla. Agregan que por entonces (1858) en la Zelanda y los países circunvecinos llaman al experto que trata a los animales veearts o lo que es lo mismo médico de los animales.

Hoy en día son muchas las especialidades médicas que utilizan el sufijo iatros luego de nombrar la ciencia, v.g. Psiquiatra, Pediatra, Foniatra, entre otros. Por abreviación dicen los autores artiste. Palabra por palabra entonces los autores explican: de los animales-enfermosciencia o arte, esto es veterinaria; o veterinario: de los animales-enfermedadesespecialista.

Sería así entonces la vétérinaire (notemos el doble acento francés) la ciencia que se ocupa de las enfermedades de los animales y de los medios para combatirlas. Y vétérinaire el especialista en las enfermedades de los animales. El Imperio Romano extendió, es sabido, sus dominios también por los países de habla flamenca y gallo-morinienne, así no resulta improbable que haya tomado este fonema como propio incorporándolo a la lengua culta latina. Los autores del tratado etimológico, luego hacen una mención a que les parece redundante anteponer la palabra Médico o Medicina a la de Veterinaria/Veterinario, dado que el sufijo “Arius” estaría en alguna medida aludiendo a lo mismo que sugiere la palabra Médico o Medicina. Discutible esta última afirmación desde que, etimológicamente la palabra Médico, Medicina, tiene raíces lingüísticas que refieren más bien al arte de cuidar, curar, tratar; diríamos más bien hoy de contener al enfermo o paciente y no tanto al especialista en alguna de las ramas del “arte de curar”, como es el caso particular de la Veterinaria.

Bibliografía

(1) COROMINAS, Joan; Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana; Ed. Gredos, MADRID, 1987.

(2) COLUMELA, Lucio Junio MODERATO; Los Doce Libros de Agricultura; Traducción al castellano por TINAJERO, Vicente; Imprenta Miguel GINESTA; MADRID 1879

(3) LENLGET-MORTIER, (Vétérinaire, Vice-President de la Société des Vétérinaires du Nord et du Pas-de-Calais) et Diogéne VANDAMME, Novelles Et Véritables Étimologies Medicales, Tirées du Gaulois. Ed. Au Quesnoy PARIS, 1857.