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septiembre 2020

Historia del Herrado-Parte II.

MACEDONIOS.
Ciberboletín ASARHIVE Septiembre de 2020 Año XVI, N º 118.
TC (R) Vet Hugo Funtanillas Podología Equina   

Alejandro tampoco usó la herradura como protección de sus caballos, y  fácil es suponer las dificultades que debieron aparecer al inutilizarse  caballos por el desgaste de los cascos, etc. Téngase presente la diversidad  de terrenos. Casi todos los terrenos representan una agresión para el pie. 

Nota: Los macedonios, fueron varios pueblos como los Tracios, Ilirios, Dacios, Griegos  y otros; sin dudas ha sido Alejandro Magno (356 – 323 a. C.), el máximo exponente de  la época y la región. Su campaña fue de 32.000 km cumplida en 12 años; llegó a la India  y Egipto (en ese momento bajo dominio persa, desde el 343 a.C.). 

Pero aparece aquí, un dato histórico curioso: en la batalla de Gaugamela  (1 octubre de 331 a. C.), actual territorio de Irak, cerca de Mozul, en la que  Alejandro vence a los persas liderados por Darío III, aparecen los abrojos o  tríbulos mencionados anteriormente, usados por Darío abriendo calles para  obligar a Alejandro a pasar por allí (donde había dispersado los tríbulos),  algo que Alejandro no hizo. 

La derrota de Darío III significó la desaparición del Imperio Aqueménida  (o Persa), del que fue su último rey.  

La denominación a “tríbulos”, dado por los romanos, (o Murex ferreus  como también los llamaban) deriva de la similitud de esa arma, con el fruto  de la planta conocida como “abrojo” (“abre ojo”; “abre pies”) y cuyo  nombre técnico es Tríbulus terrestris, pero ese nombre técnico corresponde  a lo que en Argentina llamamos “roseta”, ya que el abrojo, es Xantium  cavalinesii. También los llamaron Caltrops, por similitud al fruto de otro  vegetal conocido técnicamente como Centaurea Calcitrappa (vulgarmente  “abrepuños” en la actualidad). Calcitrappa en latín, significa “trampa para  pies”. 

Nota: Estas “armas” también serán usadas entre el 74 y 65 a. C, por los romanos  (Pompeyo Magno) contra Mitrídates VI (Rey del Ponto, en la costa sur del Mar Negro),  en la disputa por regiones de Asia Menor (Cilicia, Sirya, etc.), que por victoria romana,  fueron incorporadas a Roma (por entonces, aún República, hasta el 27 a. C que nace  como Imperio). En 1212 en la batalla de Calatrava y como parte de la Reconquista  Española, se usaron los “abrojos”.

INVASIONES BÁRBARAS (ss. III al VIII).  

Nota: (El vocablo “Bárbaro” es de origen griego y significa “el que balbucea”; así lo  interpretaron los griegos por las dificultades que tenían aquellos pueblos en el uso de la  lengua.) 

Si bien los pueblos bárbaros fueron muchos, no todos tuvieron igual  importancia ni magnitud bélica, aunque todos realizaron invasiones en  distintas regiones de Europa (e incluso norte de África en su paso hacia  Cartago como es el caso de los Vándalos). 

La mayoría fue de origen germano (norte de Europa), como los godos  (con los visigodos de occidente y los ostrogodos de oriente). Pero también  existieron otros como los francos, sajones, jutos, alamanes, alanos, frisones,  avaros, etcétera. 

Pero fueron los burgundios, godos, hérulos, hunos, lombardos, suevos, y  vándalos, quienes realizaron invasiones al Imperio Romano. Estos pueblos,  herraban sus caballos (también usaban estribo…). 

Los bárbaros Francos, habrían comenzado a herrar en el Siglo III, a partir  del contacto con los galos, (Imperio Galo), advirtiendo sus beneficios. En el sepulcro de Childerico I (436 – 481), -rey de los francos salios en  457— fueron halladas herraduras, más ancha de tabla que las galas, con  seis claveras cuadradas y ramplones. 

Es a través de los bárbaros, cómo (hacia el final del Imperio), los  romanos conocerán el herrado. Se cree que han sido los hunos (370 a 476  d.C.), quienes llevaron el herrado a Roma desde su lugar de origen en Asia  Central (donde, además, ya usaban el estribo). 

Nota: Recuérdese que ya en el siglo IV, la presión de los pueblos bárbaros en las  fronteras del Imperio, se transformó en el principal problema en las dos mitades del  mismo. En muchos casos incluso, sin fines bélicos; de modo que la interacción de los  bárbaros con los romanos no fue algo abrupto; hubo mucho tiempo de “convivencia”  con adopciones recíprocas de formas culturales, costumbres, conocimientos, etc., en lo  que la historia suele denominar “barbarización de los romanos” o “romanización de los  bárbaros” (117 a 253). En esa época, por ejemplo, los principales comandantes del  ejército romano, fueron bárbaros.  

Sirva este comentario, para analizar o interrogar, cómo es que con una  interacción de ese tipo, no fue adoptada la herradura. 

En una situación similar, sin embargo [y según lo señalado más arriba],  los francos, tomaron el herrado de los galos, a partir del contacto con los  mismos. 

Entre los romanos —que en sus comienzos dieron poca importancia al  caballo y por lo tanto al herrado—, cuando lo hicieron, herraban los  esclavos y libertos, que tenían muy poca consideración social, hasta casi  con desprecio (como todas las profesiones en las que el uso de las manos  era importante como alfareros, panaderos, etc.; algo que afortunadamente  se revirtió con el correr de los años…). Solo mucho tiempo después le  darían real importancia al caballo y con ello a la protección y cuidados de los pies del caballo. Tampoco escribieron sobre el pie o el herrado. Para  recortar el caso, usaron el pujavante (que se conoció como pujavante  romano). 

Nota: En 476, los visigodos se asientan definitivamente en la península ibérica, y en 490  finalizan la migración que habían iniciado en 376 desde la región aledaña al Mar  Negro), para dar origen a la España visigoda o Reino de los Visigodos (con Alarico I). (Serán invadidos en 711 por los musulmanes como parte del expansionismo del islam,  dando inicio a los ocho siglos de dominación —711 a 1492). 

De lo hasta aquí expuesto, puede deducirse y concluirse que, los pueblos  que se mencionan a continuación, NO PRACTICARON EL HERRADO: – hititas (siglo XVIII a. C.). 

— hurritas, hicsos y mitannos (siglo XVI a. C.).
— asirios y escitas (siglo XII a. C.).
— caldeos y etruscos (siglo IX a. C.).
— persas (siglo V a. C.). 

Tampoco fue conocido o practicado por aquellos grandes líderes como:  Salomón, Nabucodonosor, Ciro “el Viejo”, Darío II, Filippo II, Alejandro,  Constantino, Julio César, etcétera. 

IMPERIO BIZANTINO (395 a 1453) 

Hacia el siglo VI, el hierro ya como herradura, reemplaza al esparto y  cuero de las hiposandalias (aparece también, la silla de montar, con  estribos).  

Existía una herradura “oriental”, muy ancha, casi como una sola pieza  con un orificio central y con clavos forjados que no se remachaban sino que  a su salida se les hacía un “rulo” como medio de sujeción. Esta plancha  cubría casi toda la superficie plantar; se las conocía también, como  herraduras orientales. Otros clavos, eran forjados (siempre de sección  redonda, pero con cabeza plana y se los conocía como forma de “clavija de  violín”. 

León VI (El Sabio), emperador bizantino entre 886 y 912, ordenaba a sus  hombres de caballería, llevar en su equipo personal, “circunferencias de  hierro y clavos”. Podría ser este unos de los primeros registros escritos que  hacen referencia a la herradura, aunque no con este nombre. 

EDAD MEDIA: (Desde la caída del imperio romano en 476, hasta la toma  de Constantinopla por los turcos y el fin del Imperio Bizantino en 1453).   El herrado cobró mucha importancia en la Edad Media, por la  conformación del caballo que estuvo más apto para soportar a un jinete y su  armadura y además, fue practicado por caballeros y personas de origen  noble.

Entre los siglos VI y XI, los vikingos (que también usaron el caballo),  aterrorizaban a Europa, pero no herraron. 

Hacia el 550, con la sola existencia del Imperio de Oriente (gobernado  por Justiniano), se conoce un documento de Egipto en el que se reclaman  yeguas robadas, que tenían como distintivo, que estaban herradas.  Desde el 560, comienza a usarse el vocablo Marhswalk, “caballerizo  mayor” o “Marescalcus” (que hacia el siglo XIV se transformará en  “Mariscal”) aplicado inicialmente por etimología del alemán antiguo, al  sirviente de caballos (“marh” = caballo; “swalk” = sirviente). En francés,  mareschal. En inglés, marshal. 

El Mariscal será inicialmente entonces una conjunción de herrador y  “veterinario” a los que también se los llamaba hippiatras (la figura del  veterinario como tal aún no existía). Dos siglos más tarde, el mariscal será  quien, sin herrar pero con muchos conocimientos, controla y dirige el  trabajo de los herradores. 

Ambos, mariscal y herrador y ya en el Siglo VIII, estarán bajo órdenes  del Conde del Establo o “Condestable” o Marescalcus. 

También en la Edad Media, algunas personalidades importantes (pocas  pero no excepcionales), hacían herrar sus caballos con oro o plata.  Hay antecedentes de práctica similar, en la antigüedad: Nerón (emperador  del 54 a 68), hacía herrar los caballos o mulas de su carro con hiposandalias  metálicas livianas de oro y los de su esposa Popea, con plata.  Esto está citado por los escritores/historiadores Plinio El Viejo (23 a 79)  y Suetonio (70/71 a 126). No fue el único emperador que llevó a cabo esa  práctica. 

San Eloy: En 588, nace en Limoge, Francia, Eloy, quien será Patrono de  herradores y orfebres también conocido como San Eligio (“El elegido”, “El  preferido”) y cuya imagen se encuentra actualmente en la iglesia San  Miguel en Florencia. Fue ordenado sacerdote en el 640 y Obispo de Noyon  en 641. Muere en Francia en 660. Es uno de los santos más populares de la  Edad Media. 

INVASIÓN MUSULMANA A LA PENÍNSULA IBÉRICA: (siglo VIII) Nota: Esto ocurre el 28 de abril del 711, como parte del expansionismo del islam, luego  de la muerte de Mahoma en el 632. Esta invasión estuvo a cargo del líder musulmán  Tarik ibn Ziyad quien, en la batalla de Guadalete, (19 al 26 julio 711) vence al último  líder visigodo, Roderic (o Rodrigo). Se supone que los “árabes” ya conocían el herrado,  como lo conocían también sus invadidos, los visigodos. 

 Los visigodos, —que habían emigrado desde la región oeste del Mar  Negro hacia el 376—, estaban en la península, desde 450, época de  Teodorico II y en el sur de las Galias desde 418 cuando conformaron la  alianza o pacto (Foedus) con el emperador romano Flavio Honorio.

REINOS MEROVINGIOS.
Nota: De la estirpe de Meroveo, fundador de la dinastía germánica que gobernó la  actual Francia, Bélgica, parte de Alemania y Suiza entre los siglos V y VIII.   

Ellos utilizaron una herradura de seis claveras ovaladas, de tabla bastante  ancha y con ramplones. Esto también puede verse en tapices y pinturas. 

IMPERIO CAROLINGIO (751 a 843; Pipino y Carlomagno).  En esta época se prestó mucha atención a la cría y cuidado del caballo.  Utilizaron el mismo tipo de herradura citada antes.
Tiene aquí importante rol el “condestable” mencionado en párrafos más  arriba.
El herrado se generaliza de modo extraordinario: Ocurre en Europa de  los siglos IX a XV, durante el feudalismo, e impuesto como fue dicho, por  el tipo de caballo usado en ese entonces (grande, pesado) y las armaduras  de los caballeros, todo lo cual significaba más peso y mayor desgaste de  herraduras. Se comprendió que sin herraduras era imposible el uso del  caballo para la guerra. Puede apreciarse el tipo de caballo y herradura, en la  famosa pintura de Velázquez en la que representa al duque de Olivares  (1578-1645) montado; también en la estatua ecuestre del Cid campeador (y  otros, claro).
En la Europa de los siglos IX y X, la práctica del herrado se generalizó.  En los siglos X y XI todos los caballeros herraban y representaba ello un  gran honor.
Esa herradura también fue ancha y con ramplones y dejaba libre la  ranilla. Tal como aparece en una miniatura del siglo XV en la que se  representa la carga de Carlomagno contra los lombardos en el año 744. También se puede ver una herradura muy ancha, en una pintura que  representa al Apóstol Santiago “matamoros”, en la Batalla de Clavijo en  844.
En el Siglo XII, la herradura ya es más parecida a las actuales.
LAS CRUZADAS: (Ocho Cruzadas entre 1095 y 1291). Estas campañas,  diseminaron y popularizaron el herrado por toda Europa. El herrado  favoreció a estos caballos desarrollados especialmente para la guerra, pero  con cascos grandes y planos, por provenir de las tierras blandas o  pantanosas de Flandes, en Bélgica; era el caballo de raza flemish brabante.  Hubo además por esto, un efecto sicológico favorable para los cruzados. 

Se sabe incluso -por Jacques Solleysel, 1664- de reyes que forjaban o  colocaban sus herraduras. Ello contribuyó a engrandecer el estatus del  herrador, al punto que en esa época, en la pirámide social, el herrador se lo  ubicaba inmediatamente por debajo del Rey y por sobre la alta nobleza y el  alto clero (quedaban por debajo, el campesinado y la burguesía).

Las herraduras de principios y de final de la Edad Media diferían en que  las primeras eran más angostas y con menos claveras. 

La herradura española de principios de la Edad media, tenía ramplones  exagerados y bastante ancha la zona de pinzas. 

En Noruega, durante el reinado de Oläv Kyrre (1067 a 1093), todos los  señores, debían herrar sus caballos con herraduras de plata. 

Marco Polo, en su segundo viaje realizado entre 1271 y 1295 (desde  Venecia a la India), describe en su paso por Afganistán, que “allí, no se  hierran los caballos”. 

En 1356, el alcalde de Londres, crea los Marshalls de la ciudad de  Londres en el intento de regular u ordenar la profesión dado que los  supuestos herradores de la ciudad y alrededores cometían atrocidades ya  que además de colocar herraduras, decían que “curaban”. 

Etimologías y semántica: Para finalizar esta [segunda] parte y antes de  continuar con lo desarrollado en las distintas épocas, creo conveniente  dedicar un espacio a algunos aspectos etimológicos y semánticos. 

El vocablo “HERRERO”: Etimológicamente, en latín, ferrum, es hierro;  (de allí que el símbolo -en la Tabla Periódica de los Elementos- para el  hierro, sea Fe).  

Por extensión, férreo, significa “duro como el hierro”. (Corominas, Joan;  Diccionario etimológico). 

Ferrarius, la persona que tiene por oficio labrar el hierro con yunque y  martillo (sic); en la antigüedad, se los llamaba genéricamente” herreros”;  también faber ferrarius; (faber = artesano; Corominas, Joan). En latín  vulgar, ferrar es herrar. 

Tanto en la Edad Media como en la antigua el pujavante, fue la  herramienta utilizada para recortar la uña. Sobre todo en España e Italia. En  Inglaterra se utilizó más la cuchilla de desvasar. Actualmente la cuchilla  aún se usa, pero se ha impuesto mucho la tenaza para recortar. Pujavante,  proviene de puja = empujar y vante = hacia delante. 

Llamando a las cosas por su nombre: Si bien a través de los tiempos,  (incluso hasta nuestros días) se ha utilizado por imposición del uso y  costumbre el término “herrero” para quien hierra caballos, semánticamente,  ello no es correcto. 

Entre los profesionales de la podología equina, algunos médicos  veterinarios y herradores, lo utilizan correctamente; también ocurre en los  ámbitos académicos; “herrero” es la persona que trabaja el hierro, mientras que HERRADOR es la persona que practica el herrado (sucesión de etapas  que incluye en síntesis, preparación del pie, confección de la herradura y  colocación de la misma, sea normal, correctivo o terapéutico).  De la misma manera, es impropio el uso del vocablo “herraje”, aplicado  a la herradura o la actividad de herrado, dado que el mismo está reservado  para los accesorios metálicos de aberturas (puertas y ventanas). En todo  caso, lo correcto es hacer referencia al herrado.  

En esta misma línea de pretensión, es incorrecto expresar “herradura  patológica” en referencia a aquella que se utiliza para tratamientos de las  enfermedades del pie. La expresión correcta es herradura “terapéutica”.  Patológico/a, es un estado; terapéutico/a, un recurso; y la herradura para  esos casos, es un recurso con distintas finalidades al momento de tratar  enfermedades o afecciones.
Fuente:
https://docs.google.com/document/d/1iRy7KppWWqvB0nHzcbMNAC5HYzBPDS3TmWZWlpZrUvY/edit