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diciembre 2020

Estrés e inflamación intestinal en avicultura.

La inflamación es la respuesta del cuerpo a las lesiones celulares y la etapa final del proceso de estrés, independientemente de su origen o naturaleza (biológica, ambiental, nutricional, física, química o psicológica).

El estrés y la inflamación son mecanismos de defensa inespecíficos (respuestas innatas) que involucran a hormonas, neuropéptidos, células inmunes y a los mediadores moleculares que son esenciales para la supervivencia y los procesos de recuperación en todos los seres vivos.

Durante una situación de estrés, las hormonas (adrenalina y glucocorticoides) preparan a todas las células del cuerpo para “luchar o huir”.

  • Si el estrés continúa, estas hormonas permanecen en circulación, manteniendo al animal en un “modo de supervivencia” crónico.
  • Bajo el estrés, el animal reduce su crecimiento, y la intensa respuesta al estrés oxidativa causa problemas de inflamación crónica.
  • El estrés oxidativo daña las membranas de las células y las mitocondrias y, en consecuencia, compromete la fisiología celular en todos los tejidos y órganos. Por estas razones, el estrés crónico y la inflamación son considerados como los “asesinos secretos”.
    Microbiota intestinal y el sistema inmunitario
    Además de encargarse de la absorción y digestión del agua y los alimentos, el tracto gastrointestinal alberga una comunidad microbiana diversa y compleja conocida como microbiota intestinal.

    Estudios recientes sugieren que la microbiota intestinal supera el número de células somáticas en ~10:1, y contiene ~300.000 genes frente a los 23.000 genes del pollo. Además, el sistema nervioso entérico (llamado el segundo cerebro) tiene más de 100 millones de neuronas, lo que excede el número de éstas en el sistema nervioso periférico.

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    Fuente: avicultura.info