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marzo 2021

El caballo en los pueblos de la antigüedad. Parte III.

TC (R) Vet Hugo Funtanillas
Podología Equina hugofunta52@gmail.com

Fuente: Ciberboletín de ASARHIVE Nº 123 Febrero de 2021.

Nuestro indio y el caballo (continuación)
Todos los aborígenes, dejaron de ser pescadores y cazadores de caza mayor a pie, para transformarse en hábiles jinetes y luego diestros lanceros (desplazando al arco y la flecha ya innecesarios); pero incorporó las boleadoras (las “tres marías” de tres bolas o las “ñanduceras” de dos bolas).

Nota: En el habla coloquial de los argentinos, la expresión “andar como bola sin manija”, alude a las boleadoras. En el caso de las citadas “tres marías”, una de las bolas (la más chica), servía como “manija”; de ahí se la tomaba y lanzaba. Sin esa parte, el tiro se hacía impreciso y podía salir para cualquier lado…

O sea que, con el caballo, el indio dominó la pampa y Patagonia hasta fines de los años 1800 cuando sobrevino la [última] Campaña del desierto del general Roca (1874 a 1880), luego de las de Rosas (1833) y la de Martín Rodríguez en 1823.

Al decir de Álvaro Yunque, (seudónimo de Arístides Gandolfi Herrero [1889- 1982]) en su libro “Calfucurá” de 1956: “Al sentarse el indio por primera vez en el lomo de un bagual, dio un salto racial de siglos que lo convirtió en señor de vidas y haciendas desde el Atlántico a los Andes”. Pero debe ser resaltado, que el indio lo amansaba con paciencia y “mimos”, caricias. Pasaba gran parte del día sobre su lomo y es interesante ver cómo José Hernández describe el trato particular que le prodigaba.

Un dato más: para combatir, el indio usaba un caballo, pero al lugar de combate iba montado en otro. Además, el caballo dio prestigio a los jefes de las tribus (caciques), ya que estos eran valorados por la cantidad y tipo de caballos que poseían.

Merece mención especial, esa buena forma en que lo trató el indio en Argentina en los s. XVI, XVII, XVIII. Nuestro indio, a similitud de los encantadores actuales (o mejor dicho a la inversa ya que el indio lo hizo primero), lograba lo mismo de la misma manera, aunque hoy haya técnicas más depuradas y más conocimientos sobre temperamentos y conductas; aquel trato ha quedado plasmado en relatos de, entre otros, Lucio V. Mansilla, en su “Excursión a los indios ranqueles”, o como lo hizo Martín Fierro, a través de catorce versos de su Segunda parte (“La vuelta”).

Estos son unos ejemplos: Jamás le sacude un golpe, porque lo trata al bagual con paciencia sin igual, al domarlo no le pega hasta que al fin se le entrega ya dócil el animal. Pa quitarle las cosquillas, con cuidao lo manosea; horas enteras emplea, y por fin sólo lo deja cuando agacha las orejas y ya el potro ni cocea. Lo varea de madrugada, jamás falta a su deber, luego lo enseña a correr entre fangos y guadales; ¡Ansina esos animales, es cuanto se puede ver! Por vigilarlo, no come Y ni aun el sueño concilia; Sólo en eso no hay desidia; De noche les asiguro, le hace cerco la familia. El animal yeguarizo, perdónenme la alvertencia, es de mucha conocencia y tiene mucho sentido; es animal consentido, lo cautiva la pacencia.

En síntesis, el caballo, modificó sustancialmente la estructura social indígena, transformándolo en jinete y guerrero, como así también en arriero y mercader, llevándolo de un confín al otro de tan vasto territorio.

Su aparición en los llanos bonaerenses, transformó también, social y síquicamente al habitante de estas tierras.

“Jubilación como soldados”: Puede decirse que la jubilación como soldados (“la caballería”), les llega el 24 de agosto de 1942, en la batalla de Ibucensky, en Ucrania, cerca del río Don, donde el regimiento italiano “Saboya de caballería”, al mando del general Bettoni, derrota a dos batallones rusos.

Ya en septiembre de 1939, al comenzar la segunda guerra mundial, la caballería polaca había hecho una carga contra los Panzer alemanes (tanques) que invadían Polonia. Jamás hubieran podido contra ellos…

La participación en las dos guerras mundiales, fue utilizando su fuerza para cargar o tirar de carros, cañones, ambulancias, y todo lo que se asocia con la logística.

Estuvo expuesto a todo, incluida la acción de gases como mostaza, cloro, fosgeno, sarín, somán y otros. ¡Hubo muchos muertos en las dos guerras mundiales!: solo en la primera, se ha calculado entre 8.000.000 y 11.000.000.

Finalizada la segunda guerra mundial y con el auge de lo mecanizado, también fueron desapareciendo de los ejércitos y de otros ámbitos [consecuentemente, como ocurrió en Argentina, hubo un auge de la exportación de carne de caballo]. En este período del s. XX, también actuaron y murieron en la guerra civil española, en la que los cadáveres, servían de barricada y parapeto, como lo muestran las imágenes de entonces.

Reiterando parcialmente lo dicho en la Parte II, ningún personaje de la antigüedad, ningún pueblo, antes o después de Cristo, hubiera podido encarar ninguna empresa terrestre, sin la posesión del caballo.

El caballo en las islas británicas:
En principio, se encontraron por allí, restos de sus antecesores, de unos 500.000 a 700.000 años AP, pero el humano de esa región, lo domesticó hace unos 4.000 años. A esta región, como caballo “moderno”, llegó unos 1.000 años a. C., con las invasiones de pueblos indoeuropeos.

El primitivo caballo “nativo” del sur, se desplazó hacia el norte, y dio origen al poni (que usarán los romanos para trabajo y que Julio César lo llevara a la península ibérica en el 55 a. C.). Quizás lo históricamente más relevante de la actuación en Inglaterra, sea que allí se creó el SPC (ss. XVII y XVIII) lo cual, de manera resumida, es así: caballos turcos, árabes y berberiscos, dieron origen al caballo de carreras.

Tres han sido los padres de la raza: — un caballo turco llamado Bayerley turk (1680-1696); — un caballo árabe, llamado Darley Arabian nacido en Aleppo, Siria (1700- 1730); — y un caballo berberisco llamado Godolpin Bard, nacido en Marruecos (1724-1754). Estos tres grandes padres, dieron tres grandes nietos: Herod, hijo de Bayerley Turk, Eclipse, (¡célebre!), nieto de Darley Arabian y Matchen, nieto de Godolphin Bard. Así, y modificando la alzada a razón de 2,5 cm cada 25 años, en 1793, nació el SPC.

Se había comprobado y publicado (hacia el 2005), que el 95 % de los SPC del mundo, descienden de Darley Arabian. Y en este punto, aparece un dato muy reciente (junio 2020), y asombroso relacionado con lo anterior, dado que un estudio de la Universidad de Cornell con otras, ha demostrado luego de ocho años de trabajo con 387 caballos de doce países, que el caballo árabe de carreras (flat race) posee una notable carga genética (diversidad) dada por el PSI en contra del pensamiento o suposición popular de mucho tiempo; los genes de este, están presentes de manera “inesperada” (el flat race, es uno de los tres fenotipos actuales del caballo árabe, siendo los otros dos, el Show [exposiciones] y el de endurance). Es decir: es mítico que el “árabe” dio origen al PSI (en realidad un árabe, un turco y un marroquí), pero a su vez este nuevo estudio, parece demostrar lo contrario al menos en los árabes de carrera, lo que supone cruzamientos más recientes dentro de este tipo, sin saberse cómo o por qué. Solo basta observar la apariencia física de ambos, para ver la similitud fenotípica.

Un dato histórico curioso: Eclipse, ese gran caballo que cambió la historia de las carreras, nació el 1 de abril de 1764, día en que ocurrió un eclipse de sol. Era nieto de Darley Arabian y Godolphin Bard porque el primero dio a Marske (padre de Eclipse), y el segundo dio a Spilleta (madre de Eclipse). Eclipse, pasó a la historia, por haber ganado las 18 carreras que corrió en dos años. Murió en 1789, con 25 años de edad.

El caballo en Japón:
Al no haber precisiones, se cree que fue llevado hacia el 250 a. C. (final del período Yayoi).

Hoy tienen ocho razas nativas y son muy aficionados a las carreras.

El caballo en Australia:
El hombre llegó a ese continente hace unos 50.000 años.

Lo que hoy conocemos como Australia, fue avistada en 1522, por portugueses; casi cien años después, llegaron los franceses al golfo de Carpentaria.

Entre 1616 y 1636, se realizaron expediciones holandesas; en 1642, Abel Tasman explora el sudeste (de ahí, el topónimo Tasmania); en 1770, el explorador y cartógrafo británico James Cook, también recorre el sudeste y recién en 1788, fueron llevados caballos desde Sudáfrica a la actual Sidney, para ser utilizados en el trabajo y en 1803, desde Timor, se llevaron ponis.

No hubo en ese continente, caballos nativos. Hoy, existen unos 400.000 en estado salvaje y parece que su reproducción y población alcanzada, es actualmente, un problema para el Estado australiano que trata de controlar esa situación (algo similar a lo que ocurre en unos diez estados de EE.UU., aunque con menor población).

Esos caballos, son los llamados “Brumby” o “brumbies”, nombre que, sería una derivación del vocablo aborigen “baroomby”, que significa salvaje.

Luego hubo influencia de otras razas, como wells, hackney, SPI chico, árabe y shetland.

Con el tiempo, Australia, se convirtió en “un país equino”.

El “Caballo de guerra” del Ejército Argentino
El Ejército Argentino, tuvo también su caballo de guerra, aquel que como un soldado más, pero con el nombre de “caballo Patrio” (denominado así por Decreto del 23 marzo de 1831), participó en las luchas por las distintas independencias de América del Sur y en territorio argentino, en los permanentes desencuentros internos, conquista del desierto, etc.

El mismo que usaron los “chasquis”. ¿Qué era el caballo patrio? Era el de propiedad del Estado adquirido por requisas u otros medios; ya en época colonial, se les cortaba la mitad de una oreja como “señal” de pertenencia al Estado, con la diferencia que entonces se llamaba “reyuno” (caballo del Rey, según la constancia del Archivo de Córdoba, de 1787); luego pasó a llamarse “patrio” con igual modalidad de corte de oreja, más la marca (a fuego) con la letra “P”, como lo dispuso Rosas. Anteriormente, en mayo de 1829, el gobernador brigadier general Martín Rodríguez, había declarado al caballo, como “artículo de guerra”.

Respecto, al caballo “patrio”, el comandante Prado (“La guerra al malón 1877-1879”; 1907; pág. 124), decía: “No hay nada comparable a la condición de lo que, en nuestro lenguaje argentino, se llama caballo patrio. El caballo de cada milico, era un cambalache ambulante”. Ese mismo caballo (sin ser “Patrio” todavía), es el que acompañó al general San Martín en su inigualable proeza que fue el cruce de Los Andes (en 1813). Allí fueron 1.600, que serían para pelear, de los que llegaron unos 600; también fueron más 9.300 mulas (unas 2.000 de carga, el resto silleras), más unos 600 vacunos para alimento. ¿Puede alguien imaginar o tener una real dimensión, de lo que representó hacer esto en tres semanas? (además de llegar y pelear casi de inmediato; cuatro o cinco días después, en Chacabuco).

Sin ánimo de restar méritos humanos, lo hecho por Napoleón en el cruce de San Bernardo en Los Alpes en 1800, o por Bolívar cruzando la Cordillera Blanca hacia Colombia en junio de 1819, o Aníbal cruzando los Alpes en el 218 a. C., no puede jamás equipararse con lo hecho por el general San Martín y sus 5.200 hombres.

Hay un solo denominador común: el caballo, acompañó a todos. Aquel caballo de guerra así llamado, inspiró la denominación posterior de “caballo de armas”, para ese tipo de caballo que en la paz se lo dedicó al deporte por su resistencia, guapeza, velocidad, etc., (podríamos decir hoy, un “todo terreno”), en lo que se dio en llamar “prueba completa” o prueba de los tres días o Concurso Completo de Equitación, (CCE), existente oficialmente desde 1902 / JJ.OO. de Estocolmo y con gran desarrollo en Argentina desde 1948. Es la más antigua de las disciplinas ecuestres.

Esta transición de denominación de “caballo de armas” a “caballo de prueba completa”, se produjo en los años 70 del s. XX. N. del A.: La Prueba Completa: En Argentina tiene un gran desarrollo en el ámbito Militar a partir de 1948. Su mayor exponente fue el coronel Carlos Moratorio quien, con el grado de capitán de Caballería obtiene la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Tokio del año 1964; para luego consagrarse Campeón Mundial, en Inglaterra, en el año 1966. (Fuente: Comisión del Arma de Caballería y FEI).

En resumen: 1. De diversas maneras, maneras, el caballo sirvió a todos los pueblos. 2. Todos sintieron por él, especial atracción. 3. Las distintas campañas, lo llevaron a todas las regiones geográficas. 4. Hubo preocupación por su reproducción, mejoramiento, y selección. 5. El traslado por distintos medios, la aclimatación y comercialización, fueron grandes obstáculos para su dispersión geográfica. 6. Ni las grandes campañas, ni las grandes conquistas, invasiones y resistencias, hubieran sido posible sin la participación del caballo. 7. Permitió la diseminación de las lenguas.

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