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septiembre 2021

Instrumentos clínicos patentados por veterinarios militares.tracto 1915-1961.

Luis Ángel Moreno Fernández-Caparrós General Veterinario (R) lmorfer@hotmail.es Heliodoro Alonso Fermoso Comandante O.M (R) Inspección General de Sanidad de la Defensa Subinspección General de Apoyo Veterinario

ASARHIVE, Ciberboletín Nº 126, Julio 2021, Año XVII.

Durante el II Congreso de Sanidad Militar, organizado por la Inspección General de Sanidad de la Defensa durante los días 22 y 23 de junio de 2016 en Madrid, participamos dentro del XV Congreso de Veterinaria Militar y VIII Jornada de Historia de la Veterinaria Castrense, con la siguiente comunicación que, con ligeras modificaciones, damos a conocer a los amigos de la historia de la veterinaria. La sesión, coordinada y presidida por el coronel veterinario Alberto Pérez Romero, se celebró en el aula Nº5 del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla”.

Introducción
Durante la primera mitad del pasado siglo el Cuerpo de Veterinaria Militar contribuyó al desarrollo de las ciencias veterinarias con la creación de varios instrumentos clínicos que permitieron mejorar la práctica de la 14 medicina y cirugía veterinarias que se realizaba en las unidades hipomóviles, yeguadas y remontas del ejército. El censo equino adscrito a las unidades militares superaba las 42. 000 cabezas enel año 1917. Las bajas anuales superaban el 8 %, cuando las del entorno europeo estaban entre el 3 al 3,5 % del censo.

Remontar las bajas se hacía una empresa muy difícil, entre otras causas por imperativo de las leyes biológicas a la que estaba sometida la reproducción animal.

La necesidad de recuperar, remontar y reponer era una de las tareas a las que se debían entregar los oficiales veterinarios de la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del XX. Idear instrumentos que facilitasen esta labor facultativa y técnica siempre fue impulsada por el mando.

Las ideas y patentes eran premiadas mediante menciones, concesión de medallas y, a veces, con retribuciones económicas derivadas de la comercialización. Dar a conocer la obra de estas personas inquietas (aunque sea brevemente) es lo que pretendemos en este congreso. Patentes veterinarias Entre los instrumentos ideados y creados por los oficiales veterinarios citaremos los siguientes por fechas de creación:

  1. Receptor o acumulador de esperma (Espermocaptor) de Marcelino MontónCardós (1915)
  2. Diaconoyason modelo Ladislao Coderque (1916)
  3. Cánula de infusión modelo L. Coderque (1916)
  4. Compás zoométrico de Rof Codina (1916)
  5. Termocauterio de éter, modelo MOBAL, de Modesto Blázquez Álvarez (1943)
  6. Vagina artificial modelo español de Carbonero (1944)
  7. Bastón zoométrico de Aparicio (1961)

Receptor o acumulador de esperma (Espermocap tor) de Marcelino Montón Cardós (1915).
El primero que introdujo el método de la recolección de semen para la reproducción asistida fue Marcelino Montón Cardós140 (1872-1920). Nació en Calatayud, Zaragoza, el veintiséis de abril de 1872. Sus trabajos se centraron en la especie equina y su primera experiencia la realizó en 1915. Desde el nueve de abril hasta final de mes practicó «ensayos de artificial» en la Yeguada Militar y Sementales de Córdoba. En 1905 viajó a París y Berlín. Fue fundador y director de la primera policlínica veterinaria en Madrid.

Ideó 15 un condón al que denominó receptor o acumulador de esperma y que García Moya lo cita con el curioso nombre de «espermocaptor». Consistía en una manga o funda de goma finísima, de setenta y cinco centímetros de longitud por diez de circunferencia. Uno de sus extremos va cerrado en fondo de saco y el opuesto que está abierto va unido a un aro metálico de alambre grueso, provisto de unmango de cuarenta centímetros de longitud. Para utilizarlo mojaba el condón en leche, yplegado lo colocaba sobre la vulva de la hembra, de forma que el pene al introducirse arrastraba consigo la funda y eyaculaba en ella.

Al descender, y por medio del mango, se tiraba de la funda, que salía fácilmente del miembro viril, obteniéndose el esperma limpio y sin dificultad. Marcelino Montón fue veterinario militar y falleció en Sevilla el 10 de octubre de 1920, habiendo alcanzado el empleo de Subinspector veterinario de segunda (asimilado a Teniente Coronel). Publicó varios artículos y libros.

Diaconoyason modelo Ladislao Coderque (1916).
Desconocemos con exactitud la fecha de creación de este instrumento utilizado para suministrar por boca los medicamentos al caballo. Clemente Martínez Herreras1 (veterinario 2.º del 2.º Regimiento Montado de artillería) manifiesta que: Hace ya bastantes años que nuestro compañero Sr. Coderque (D. Ladislao), ideó el aparato cuyo nombre encabeza estas líneas, tan poco conocido y empleado, como útil y necesario es; al conocer nosotros el Diaconoyason y hacer uso de él, nos produjo tal extrañeza que no fuera 16 generalmente empleado, que hubiéramos pensado mal de los veterinarios de no haber tenido en cuenta la excesiva modestia del autor que explica sobradamente el limitado conocimiento que del aparato se tiene.

La fecha en la que este veterinario refiere su uso es la de 1916 por lo que se infiere que su creación sería hacia finales del siglo XIX o principios del XX. Acompaña a sus manifestaciones un dibujo y una fotografía que nos han servido de base para la confección de las ilustraciones que aquí mostramos.

Martínez Herreras explica su uso del siguiente modo: El Diaconoyason es un sencillo aparatito que destierra de nuestras clínicas los electuarios, opiatas, bolos y otras formas farmacéuticas tan difíciles de preparar como de administrar, sucias y de discutible eficacia por su imprecisa dosificación; en su lugar, los sellos, cápsulas y píldoras reclaman un puesto preferente que puede concedérseles desde que disponemos del Diaconoyason.

Además, para el veterinario militar, tiene este aparato una ventaja inapreciable: la de permitir la administración, durante marchas y maniobras o en campaña, de medicamentos que es imposible preparar en el campo o en la carretera bajo la forma de bolos o electuarios. Creemos innecesaria la descripción del aparato; las partes de que consta, lo mismo que su funcionamiento, fácilmente se comprenden a la vista del dibujo y la fotografía que acompañamos. Para su empleo, un ayudante mantiene elevada, con una mano, la cabeza del animal mientras que, con la otra, saca la lengua por una de las comisuras; en esta posición, el Profesor o un practicante introduce el aparato cargado en la boca del animal haciendo llegar el extremo en que se aloja el medicamento hasta el istmo de la garganta.

1 Martínez Herreras, C.: 1916. Diaconoyason Coderque. Revista de Veterinaria Militar, Año II, n.º7 del 30 de abril de 1916, pp., 280-281.

Se empuja el vástago imprimiéndole un ligero movimiento de rotación para que el sello, cápsula, etc., salga de su alojamiento; se retira entonces el aparato a la vez que el ayudante suelta la lengua para permitir un movimiento de deglución que lleve el medicamento a la faringe.

Aparato para inyecciones intravenosas, modelo L. Coderque (1916).
Las inyecciones intravenosas han adquirido y siguen adquiriendo gran importancia, tanto en medicina humana, como en medicina veterinaria. En la primera se usan sobre todo para tratar la sífilis y la fiebre recurrente con el salvarsán y con el neosalvarsán, y en la segunda para combatir con estos medicamentos la durina y la pleuroneumonía de los équidos, la enfermedad maculosa con el suero danés de Jensen, el tétanos con soluciones diluidas de alcanfor, etc. La magnífica conquista del salvarsán motivó la construcción de numerosos aparatos para inyectar grandes cantidades de líquidos en las venas. En medicina humana, nuestro compatriota el doctor Azúa imaginó uno que ha tenido general aceptación. En medicina veterinaria, otro compatriota nuestro, don Ladislao Coderque, ha ideado también uno de los más prácticos.

El aparato del señor Coderque, según se ve en el grabado adjunto, se compone de una aguja hueca (1) en la que se introduce o conecta una cánula (2) que se continúa o comunica con el tubo de goma de un irrigador. La aguja tiene un aplanamiento estriado (4), en el que se aplica la yema del dedo pulgar. El tubo de goma del irrigador se compone de dos trozos desiguales, (5-5) y (5-6), entre los que se intercala y conecta otro corto de cristal (6), que sirve para conocer si se ha introducido la cánula en la vena y para ver discurrir la solución que se inyecta; en el primer caso la sangre refluye hacia él y se advierte claramente por su coloración roja. El tubo de goma del irrigador será de dos metros de largo, y entre el tubo de cristal intercalado y el irrigador, pero cerca del primero, estará provisto de una pinza cierra-tubos. El irrigador ha de ser de cristal y de dos litros de capacidad. Estará provisto de un asa de hierro, para su mejor suspensión. Esta última se puede hacer con ventaja en uno de los ganchos del soporte o pie representado (7), que se puede alargar y fijar a la altura que convenga.

La técnica de la inyección es muy sencilla. Después de colocar la solución que hay que inyectar en el irrigador, se cuelga éste de uno de los ganchos del soporte y se pone a la altura que sea menester. A continuación, se introduce la cánula en la aguja, se la conecta al tubo de goma del irrigador y se abre la pinza cierra-tubos para ver si el aparato funciona bien. En seguida se vuelve a cerrar la pinza, se toma la aguja con los tres o cuatro primeros dedos, aplicando el pulgar al aplanamiento de aquella para la mejor fijación de la misma y se la introduce en la vena yugular. Si se ha penetrado en la luz del vaso, se advierte la sangre enseguida en el tubo de cristal. Inmediatamente se abre la pinza cierra-tubos y se deja correr la solución del irrigador hacia la vena.

Siguiendo los consejos e indicaciones del señor Coderque, han suministrado inyecciones de salvarsán y de neosalvarsán en la durina y en otras distintas enfermedades, seguidas siempre de éxito, los veterinarios militares Bernardín, La Morena, Soler y Salceda, y entre los veterinarios civiles, elseñor Vida1, de Zaragoza.

Compás zoométrico de Rof Codina (1916)

Juan Rof Codina (1874-1967) ingresa en el Cuerpo de Veterinaria Militar en 1897. En 1908 se le concede licencia absoluta y deja el Cuerpo de Veterinaria Militar. Su actividad se desarrolla en el ámbito de la higiene y la zootecnia.

Años después, en 1915,colabora con la Revista de Veterinaria Militar. En sus páginas se recoge el compás zoométrico que lleva su nombre. Mostramos una recreación nuestra.

Termocauterio de éter, modelo MOBAL (1946)
Fue ideado por el capitán veterinario Modesto Blázquez Álvarez (MOBAL es el acrónimo de su nombre y apellido). Se utilizaba para aplicar puntos de fuego a las caballerías del ejército. Tuvo muy buena aceptación entre los veterinarios clínicos dedicados a la medicina y cirugía de los equinos. Fue declarado reglamentario para ser usado en las enfermerías veterinarias. Este modelo adquirió gran protagonismo y terminó ocupando y desplazando, por su practicidad, el lugar que le correspondía históricamente a los termocauterios de astil, que requerían ser calentados continuamente en la fragua.

Vagina artificial modelo español de Carbonero (1944)
Domingo Carbonero Bravo (1911-1986), fue veterinario 2.º (teniente). Fue uno de los pioneros de la inseminación artificial, junto a Marcelino Montón Cardós (veterinario 1º) en 1915. Inició su actividad en 1935. Fue Director General de Ganadería. Durante su mandato se organizó y desarrolló enormemente la reproducción asistida en el ganado de utilidad zootécnica. Fruto de su experiencia escribió en 1944 el libro Fecundación Artificial; hoy está considerada esta obra como objeto del deseo de los bibliófilos.

Mucha de su investigación sirvió de base para ser transferida a la reproducción asistida humana.

Patentó la vagina artificial de ganado ovino para recolectar el semen del morueco. También diseñó las jeringas (pistolas) inyectoras de semen que fueron construidas en la antigua Fábrica de Armas de Toledo. La Fábrica construyó una colección de instrumentos quirúrgicos específicos para veterinaria, y también un modelo único para recolectar el semen del pavo; este singular modelo se encuentra expuesto en el museo de veterinaria militar gracias a la donación del Dr. Manuel Beteta (†) que lo utilizó en su ejercicio clínico.

Bastón zoométrico de Aparicio (1961)
Gumersindo Aparicio Sánchez fue veterinario militar y posteriormente catedrático de Zootecnia en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba. Ejerció la docencia con una oratoria penetrante y ajustada a nivel del alumnado quien lo consideraba una autoridad en cuestiones zootécnicas.

Para medir las alzadas y diámetros anatómicos del caballo y sus híbridos se utilizaron los hipómetros. Estos eran de cinta, de cadena de látigo, de bastón y de regleta de madera con escuadra. Hoy en día todos obsoletos, excepto la cinta hipométrica y los modelos de bastón. Aparicio ideó la «caña» o «bastón hipométrico» que lleva su nombre, instrumento para medir la alzada del caballo y sus híbridos, así como otros diámetros, como el bicostal. El bastón se compone de una vaina de madera (o caña de bambú), y un tallo metálico, que se desliza en el interior de la vaina, y sobre el que se articula una varilla horizontal metálica en la parte superior, y otra móvil y por tanto desplazable. El bastón fue diseñado también para medir las alzadas de pequeños animales de utilidad zootécnica, incluyendo los perros.