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diciembre 2021

El caballo y la difusión de las lenguas.

 TC (R) Vet Hugo Funtanillas

Podología Equina, hugofunta52@gmail.com
Fuenye; Ciberboletín de ASARHIVE Nº 128

Si bien el desarrollo y evolución de las lenguas en los distintos pueblos de la antigüedad, es per se un tema muy atractivo para los aficionados a la Lingüística en general, no es menor la forma en que ello ocurrió y que se incluye como aspecto importante, la expansión y difusión.

El objeto es aquí, entonces, poner de relieve el papel cumplido por el caballo en la difusión de ellas en todo el Viejo Mundo, sobre todo en la parte Oriental (Asia), pero en particular las lenguas indoeuropeas.

La expansión a Asia meridional, se habría producido al mismo tiempo que la rueda con rayos, utilizada para el transporte.

  1. del A.: Siendo el caballo actor relevante, cabe una breve digresión: en regiones y períodos tan amplios, el tipo de caballos que usaba cada pueblo no era el mismo y eso se relaciona con algo mucho más remoto: habiendo pasado el caballo desde el continente americano de donde es  originario hacia Siberia, a las estepas de Mongolia y desierto de Gobi, allí terminó de evolucionar, dando origen hace unos 160.000 años, a los dos antecesores (Tarpán y Przewalsky).

El caballo “moderno” aparece unos 20.000 años después de sus antecesores más cercanos citados antes; el hombre lo domestica unos 3.500 a 4.000 años antes de Cristo. Luego, en cada región según los postulados darwinianos, más la mano del hombre, se generaron tipos de caballo, muchos de los cuales fueron conocidos por su lugar de origen (ibérico, turco, caballo de Numidia, caballo del desierto árabe, etc.) Y se llega así, al caballo de nuestros días.

Así como generacionalmente y sustentada por los hechos, los argentinos hemos incorporado la frase “la Patria se hizo a caballo”, ello es muy reciente comparado con la historia de la Humanidad, porque esta [toda], también se hizo a “lomo del caballo”, lo que involucra el desarrollo de civilizaciones y culturas de las más variadas (en las que el asno, la mula y el burdégano tuvieron su participación).

1 El burdégano (o mulo romo), es el hibrido resultante del cruzamiento del equino macho con burra, pero superado por la mula en cuanto a cualidades (de ahí, su menor conocimiento y uso actual).

O sea: cada pueblo, hizo su historia a caballo. Solo basta recordar la formación y existencia de grandes imperios como:

— Imperio romano (de occidente y oriente), con siete millones de kilómetros cuadrados, entre los años 286 a 1453 (comienzo de la Edad media), y que, en muchos aspectos, incluye los conceptos ambivalentes de “barbarizacion romana”, o “romanización bárbara”, entre los que la lengua estuvo particularmente incluida en cuanto a intercambios.

— Imperio de Alejandro Magno: desde Macedonia al valle del Indo en India, por el este y a Egipto por el oeste; una extensión aproximada de seis millones de kilómetros cuadrados lograda desde el 376 al 323 antes de Cristo.

— Imperio persa (500 años a. C.; actual Irán), con cinco millones y medio de kilómetros cuadrados.

— Imperio mongol, más reciente (siglos XIII y XIV; Jenjis Kan), con veinticuatro millones de kilómetros cuadrados.

— Algunos otros imperios y reinos menores, y la no menos importante participación continental de la “Ruta de la Seda” (desde el siglo I a. de C.).

Al respecto, el humanista español Antonio de Nebrija (1444-1522), decía: “La lengua, es compañera del imperio”.

Sin embargo, un estudio muy reciente, determina que, hacia Europa la migración de pueblos indoeuropeos no llevó consigo el uso del caballo, ya que se sabe que su difusión en este continente  es posterior a la expansión de esos pueblos.

Y no puede quedar fuera de cita lo que representó el caballo para el expansionismo del Islam desde la muerte del Mahoma en 632 (de sólida tradición camellera), y que incluyó la ocupación de la península ibérica desde el 711 a 1493. Ocho siglos de dominación con Reconquista española por medio, y la conocida impronta lingüística (de la que el idioma español o castellano tomó unos cuatro mil vocablos, incluidos algunos topónimos).

Al considerar los intercambios culturales, sería un error subestimar o desconocer la participación de las acciones marítimas en la Historia Antigua, tanto en el aspecto comercial como bélico. Basta recordar a fenicios, griegos, romanos, cartagineses, egipcios e incluso vikingos (quienes, en sus incursiones, también llevaban caballos).

Pero esa participación náutica, fue (en algunos casos) más tardía; las mayores empresas o campañas y las grandes conquistas territoriales, se hicieron con el valioso recurso que fue ese “devorador de latitudes”: el caballo (con el que, además, evolucionaron los accesorios relacionados con él, como embocaduras, estribos, sillas de montar y el herrado).

Cada pueblo conoció cada cosa en un momento distinto. Los distintos eventos de invasiones y reconquistas de territorios que, con regularidad marcaron la Historia, permitieron estos “intercambios” en un modo de tibia y muy lenta forma de “globalización” según nuestra concepción actual por la cual también se difundieron el arte de montar, técnicas de doma, gobierno del caballo e incluso, la dopción de tipos de caballos, tomados de aliados y sometidos. El arte antiguo en sus distintas expresiones (incluido el funerario), así lo muestra (tallado, bajorrelieves, pinturas, miniaturas, etc.).

Obviamente, también, cada pueblo tuvo un vocablo para designar al caballo.

Más antiguos o más recientes, todos los hechos se interrelacionan de modo inevitable con las lenguas.

En el caso de las lenguas indoeuropeas (con una antigüedad estimada de 3.500 años a. C.), se originaron en los pueblos esteparios que dejaron el nomadismo para asentarse al norte del Cáucaso, en las inmediaciones de los mares Negro y Caspio, hoy territorios de Ucrania, Moldavia, sur de Rusia y oeste de Kazajistán, y que estuvieron por allí (el Urheimat protoindoeuropeo), hace unos 6.000 años, donde además, se desarrolló (entre otras), la importante Cultura Kurgan hacia el 3200 a. C. en las estepas del medio y bajo Volga.

En el marco de lo conocido como migraciones indoeuropeas, esos pueblos de esa región reducida y con población reducida comenzaron a dispersarse por Europa y Asia, de modo gradual, no masivo, en busca de nuevas fronteras agrícolas, algo que ocurrió en varias etapas, siendo las primeras entre 4.200 y 3.000 años antes de Cristo. De aquí que el concepto de indoeuropeo, sea de carácter más lingüístico, que étnico o cultural.

No obstante, lo descrito (y aceptado mayoritariamente desde hace mucho tiempo), numerosos trabajos recientes, sostienen que el origen de las lenguas indoeuropeas, es Anatolia, Asia Menor (hoy Turquía). Pero a nuestros fines, ello no modifica el objetivo de relacionar el caballo con la difusión de las lenguas.

Se habla entonces, de un tronco indoeuropeo común del que se describen once (o doce) lenguas de Europa y Asia meridional: seis europeas y cinco asiáticas; la rama europea, dio las familias báltica, eslava, germánica céltica, albanesa e itálica emparentadas desde mil años antes de Cristo. Cada una de ellas, dio origen a numerosas derivaciones. Se formaron así, más de 150 idiomas (y algunos cientos de dialectos), hablados hoy por 3.000 millones de personas.

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