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febrero 2022

Evolución de un caso clínico de sarna sarcóptica en canino.

Vet. Arg. – Vol.  XXXIX – Nº 406 – Febrero 2022.
Alcíbiades Ojeda Rodríguez1,2; Carlos Olmo González1; Oscar Zambrano Santisteban1.

Resumen
La sarna en los perros se ha convertido en un serio problema porque su prevalencia aumenta y tiene gran significación en la salud pública. La Sarna sarcóptica es una enfermedad de la piel altamente pruriginosa y contagiosa producida por el ácaro excavador Sarcoptes scabiei que afecta a muchas especies de mamíferos incluyendo a los humanos. Con el objetivo de “Describir las manifestaciones clínicas y evolución al tratamiento de la Sarna sarcóptida en perros” se realizó el estudio de un caso en el municipio Bayamo, Granma, Cuba. El paciente era un canino mestizo de 10 años de edad quien mostro en la exploración y anamnesis los signos clínicos compatibles con la Sarna. Al mismo se le tomo muestras a través de raspado superficial cutáneo y se envió al laboratorio de parasitología para la confirmación. Se obtuvo como resultado la confirmación de la presencia de S. scabiei var. canis y la recuperación clínica del paciente bajo el tratamiento establecido. Se concluye que, las lesiones de la piel del can fueron producto a la infestación por el acaro de la sarna S. scabiei var. canis. Se debe tener el resultado del laboratorio de parasitología antes de aplicar cualquier tratamiento para diferenciar la Sarna sarcóptica de otras patologías con manifestaciones clínicas similares. El esquema terapéutico aplicado fue efectivo para tratar esta enfermedad.
Palabras clave: Sarna, Sarna sarcóptica, Sarcoptes scabiei, perros, tratamiento. 

Study of the evolution of clinical case of Sarcoptic mange in dogs.
Summary
Mange in dogs has become a serious problem because its prevalence is increasing and has great public health significance. Sarcoptic mange is a highly itchy and contagious skin disease caused by the burrowing mite Sarcoptes scabiei that affects many species of mammals including humans. With the aim of “Describing the clinical manifestations and evolution of sarcoptide mange treatment in dogs”, a case study was carried out in the Bayamo municipality, Granma, Cuba. The patient was a 10 years old mongrel canine who showed clinical signs compatible with scabies on examination and anamnesis. Samples were taken through superficial skin scraping and sent to the parasitology laboratory for confirmation. The result was the confirmation of the presence of S. scabiei var. canis and the clinical recovery of the patient under the established treatment. It is concluded that the skin lesions of the dog were caused by infestation by the scabies mite S. scabiei var. canis. The result of parasitology laboratory must be obtained before applying any treatment to differentiate sarcoptic mange from other pathologies with similar clinical manifestations. The therapeutic scheme applied was effective to treat this disease.
Keywords: Mange; Sarcoptic mange; Sarcoptes scabiei; dogs; treatment.
1 Universidad de Granma, Cuba.

2 E-mail: alcibiades92@nauta.cu 

Introducción
La sarna en el perro es una enfermedad de la piel que afecta a muchas especies de mamíferos incluyendo a los humanos. Es causada por microorganismos vertebrados, ácaros denominados Sarcoptes los cuales realizan todo su ciclo biológico (huevo, larva, ninfa, puber, adulto) en la piel del animal. El polimorfismo de las lesiones cutáneas se debe a la interacción huésped-parásito. Los síntomas están asociados con la infestación que varía gradualmente. La sarna es considerada altamente contagiosa y de un alto potencial zoonótico (Espaine et al., 1988).

En el caso de la Sarna sarcóptica es una enfermedad parasitaria altamente pruriginosa y contagiosa producida por el ácaro excavador Sarcoptes scabiei. La transmisión de la infestación se produce por contacto directo con un animal infestado, aunque también es posible contagiarse a partir de un ambiente contaminado, a pesar de la limitada capacidad de supervivencia del parásito en el medio ambiente. Está ampliamente distribuida por todos los países del mundo como consecuencia del tráfico comercial internacional que ha facilitado su propagación por su carácter contagioso.

La incidencia de esta enfermedad ectoparasitaria sigue siendo elevada en nuestros días, con un severo repunte en la población de mamíferos de vida libre (Astorga et al., 2018) (conejos, zorros, lobos, ciervos). Tiene una relativamente alta incidencia del proceso también en la población canina, a pesar de la existencia de fármacos eficaces para su control. Y la transmisión del Sarcoptes scabiei en perros es reportada principalmente debido al contacto directo con animales afectados.

El Sarcoptes scabiei var. canis del Suborden Sarcoptiforme, familia Sarcoptidae el cual desarrolla un ciclo biológico que comprende huevo, larva, ninfa, puber y adulto es apenas visible a simple vista. Tiene el cuerpo en forma de caparazón de tortuga o redondeado, cabeza en forma de herradura, patas cortas y gruesas, cuyo par posterior no rebasa el margen del abdomen. Las patas llevan garras en sus extremos. El ácaro hembra labra surcos o galerías en el interior de la capa córnea que llega hasta la parte más superficial de la epidermis subcórnea donde encuentra alimentos líquidos que le permiten sobrevivir. En ocasiones en la terminación del surco se ve una pápula o papulovesícula, generalmente pequeña llamada “eminencia acariana de Bazin”, lugar donde debe buscarse el parásito para llevarlo al microscopio. El S. scabiei  está reportado en 40 especies de mamíferos comprendiendo 7 órdenes y 17 familias. En Cuba los animales más afectados son los perros, conejos y caballos (Manniger y Mocsy, 1978; Fernández, 1990; Bornstein, 1991).

La sarna en los perros se ha convertido en un serio problema porque su prevalencia aumenta y tiene gran significación en la salud pública. La infestación en estos animales es catalogada como altamente contagiosa. Por lo antes planteado este trabajo tiene como objetivo “Describir las manifestaciones clínicas y evolución al tratamiento de la Sarna sarcóptida en perros”.

Materiales y métodos
El estudio del presente caso se realizó en la Universidad de Granma, municipio de Bayamo, Granma, Cuba. Reseña: Se recibió un paciente canino de nombre Din, macho, mestizo, de 10 años de edad y 12 kg de peso vivo. El motivo de consulta fue un intenso prurito manifestado como rasquido y se encontraba en tratamiento con antihistamínico.
En la Anamnesis el dueño informa que el animal sufre de picazón severa que se intensifica en las noches y que nota que ha perdido peso. Este también afirma que dos meses antes comenzaron las lesiones pequeñas  de alopecia en la cabeza (dorso de la nariz, órbitas, márgenes de pabellones auriculares), en codos, tarsos, abdomen y luego se distribuyó por todo el cuerpo hasta la cola.

Durante el Examen clínico se detectaron como síntomas más relevantes, el can tenía los signos vitales normales, afebril, se encontraron lesiones generalizadas en la piel como extensas zonas alopécicas con bordes irregulares, prurito intenso, lesiones papulares pruriginosas con costras, escamas abundantes y excoriaciones (Figura 1) y lesiones de hiperqueratosis en la región de los glúteos (Figura 2). También se presenció un rascado continuo por parte del animal.

Figura 1. Paciente en su primera consulta, obsérvese las lesiones en la piel compatibles con la Sarna.

Figura 2. Lesiones de hiperqueratosis en la región de los glúteos.

Para el diagnóstico confirmativo se tomó muestras de las lesiones en varias regiones del cuerpo (orejas, codos, tarsos, abdomen) a través de Raspado cutáneo superficial el cual se realizó de la siguiente forma: Raspado del borde de las lesiones con una hoja de bisturí 10 a 15 veces hasta que el sitio quedó a punto hemorrágico (previamente se aplicó aceite mineral distribuido uniformemente), también se tomó muestras de pelos para la observación directa del ácaro, huevos o restos de ellos bajo microscopio, para establecer el diagnóstico por su morfología (Saavedra et al., 2007; MINSAL, 2007).

Las muestras se enviaron al Laboratorio de parasitología de la Universidad de Granma, Cuba, donde se le realizó un examen microscópico directo. Para ello se le aplicó hidróxido de potasio (KOH) al 30% sobre la muestra que facilita la visualización de huevos y ejemplares de ácaros debido que disuelve las escamas de piel. Luego del resultado se instauró el tratamiento.

Resultados y discusión
Diagnóstico
Los resultados de las muestras tomadas a través del raspado de la piel del paciente arrojaron la presencia de abundantes huevos, formas juveniles y adultas de ácaros de la especie Sarcoptes scabiei var. canis  (arador de la sarna), una especie de ácaro de la familia Sarcoptidae de cuerpo no segmentado, ovoide, con cuatro pares de patas. Por lo que, teniendo en cuenta el examen clínico y los resultados del laboratorio se diagnosticó Sarna sarcóptica.

Según Scott et al. (2001) la observación microscópica del parásito en el raspado cutáneo superficial es diagnóstica (100% de especificidad), pero la probabilidad de encontrar el parásito es muy baja (20% de sensibilidad). La no observación del parásito en raspados cutáneos superficiales no descarta la enfermedad y es necesario recurrir a otras técnicas diagnósticas, situación que no sucedió en el presente caso clínico.

Sarcoptes scabiei spp. es un parásito obligado, su ciclo biológico dura de dos a tres semanas y se desarrolla completo sobre el hospedador. Los adultos son ovales con un diámetro de 200 a 400μ y presentan dos pares de patas cortas delanteras y dos pares de patas rudimentarias traseras. Presentan ano terminal, extremidades anteriores terminadas en formaciones con ventosa y largas cerdas en sus patas traseras (Arlian, 1989).

Los machos son más pequeños que las hembras y también portan ventosas en el cuarto par de patas. Las hembras excavan túneles en la epidermis donde depositan los huevos, de los que emergen larvas hexápodas que se desarrollan en protoninfas y tritoninfas que producirán machos y hembras adultos. Durante cada fase de desarrollo el ácaro suele abandonar los túneles que excava y sale a la superficie de la piel donde muda (Arlian, 1989).

En este sentido Berck y Pfister (2006); Currie y Mccarthy (2010) refiere que las hembras adultas excavan en la epidermis y depositan sus huevos y heces en madrigueras, lo que da origen a pápulas eritematosas intensamente pruriginosas como resultado de una reacción de hipersensibilidad retardada tipo IV al ácaro, sus fecas y huevos. Las lesiones suelen confundirse con una dermatitis alérgica.

Entre los perros la sarna sarcóptica se transmite por contacto directo y puede ser asintomática u ocasionar lesiones que habitualmente comprometen la cabeza, orejas, codos, piernas y abdomen (Scoot et al., 2000). Las manifestaciones clínicas suelen ser pápulas intensamente pruriginosas, costrosas, con excoriaciones, zonas de alopecia, inflamación e infección bacteriana secundaria, que puede causar la muerte del cachorro (Jofré et al., 2009; Saavedra et al., 2007). Los perros infestados pueden transmitir el ácaro a los humanos, cuando se produce cruce entre especies; no obstante el ácaro del perro habitualmente falla en reproducirse y la infección se resuelve en forma espontánea (Rabinowitz et al., 2007).

También Bornstein y Zakrisson (1996); Arlian y Morgan (2000) informan que la actividad excavadora del parásito provoca la formación de gruesas costras descamativas y adherentes, localizadas sobretodo en codos, tarsos y bordes de los pabellones auriculares. Pero además provoca una respuesta inmunitaria de tipo humoral del hospedador, iniciándose de forma inmediata la producción de IgM e IgA específicas, que posteriormente se transforma en producción de IgG específicas. Las IgG caninas específicas antisarcoptes son detectables a de tres a cinco semanas de la infestación o de una a tres semanas tras el inicio de los signos clínicos.

El planteamiento anterior hace parecer que el prurito está más relacionado con el grado de hipersensibilidad provocado por el parásito que con la carga parasitaria ya que la intensidad de este y consecuentemente del cuadro lesional varía enormemente según el caso (Arlian et al., 1997).

Tratamiento (protocolo terapéutico) aplicado y evolución.

-Ivermectina (inyectable) en proporción de 10mg por cada 1ml. Dosis: 0,2mg por kg de masa corporal (mc) cada 7 días, vía subcutánea. Duración del tratamiento: 5 semanas. La primera dosis se administró durante la consulta.

La Ivermectina es un agente semisintético derivado de las avermectinas con actividad contra helmintos y ectoparásitos. Las avermectinas son lactonas macrocíclicas aisladas de los productos de fermentación del actinomiceto Streptomyces avermectinius y son similares a los de los antimicrobianos macrólidos, pero no poseen actividad antibacteriana. Inicialmente varios derivados de las avermectinas fueron preparados y analizados: Abamectina, Ivermectina y Doramectina. Después de evaluarlos, teniendo en cuenta su seguridad y eficacia, fue seleccionada la Ivermectina como mejor aspirante (Jairo, 2010).

Es un antiparasitario de amplio espectro utilizado universalmente en varias especies. Es muy útil en el tratamiento de varias infestaciones por ectoparásitos. La única indicación aprobada por la F.D.A. en perros y gatos es la prevención de la dirofilariasis por lo tanto otras aplicaciones estarían fuera de aprobación oficial, que se denominan “Extralabel” o fuera de las recomendaciones oficiales. Sin embargo, a pesar de las reacciones en perros Collies, la Ivermectina en sus formulaciones para otras especies se usa ampliamente en la medicina canina y felina (Manon, 1998).

La Ivermectina frente al ectoparasitismo canino (sarna sarcóptica). Esta infestación altamente contagiosa, con intenso prurito debe ser confirmada por raspado de piel. El uso de la Ivermectina fuera de recomendación oficial, vía subcutánea u oral ha sido utilizado el manejo clínico de esta enfermedad. Los reportes experimentales hablaban de una dosis única de 200 mcg/Kg, como efectiva, sin embargo, la Ivermectina es generalmente administrada a una dosis de 200 a 400 mcg/Kg cada 7 días vía oral o cada 14 días vía subcutánea por 4 a 6 semanas. Se recomienda que todos los perros en contacto se deban tratar (Manon, 1998).

Su uso es “extra etiqueta” y existen varios protocolos de tratamientos con dosis desde los 300 a 600 μg/kg de peso. Carlotti (2004) expresa que entre estos protocolos se incluyen: dosis de 200 μg/kg cada siete a diez días por tres veces; dosis de 250 a 400 μg/kg cada dos semanas en dos administraciones vía subcutánea; dosis de 200 a 400 μg/kg semanal, durante cuatro a seis semanas.

Según Aparicio (2016) en caninos la dosis de 0,2mg/kg de mc, vía subcutánea (SC) tiene gran eficacia contra nemátodos adultos y como larvicida ante nemátodos parásitos gastrointestinales tales como Ancylostoma caninum, Toxocara canis, Toxocara leonina, Trichuris vulpis. Tiene eficacia contra parásitos del corazón como Dirofilaria immitis, frente a la sarna demodéctica en dosis de 0,6mg/kg mc, SC; y también frente a los ácaros productores de la sarna notoédrica y sarcóptica en dosis de 0,2mg/kg de mc, SC, en 5 tratamientos cada 7 días de intervalo. Información que corrobora los resultados del presente caso clínico.

Jairo (2010) sostiene que el mecanismo de acción de la Ivermectina contra los nematodos susceptibles depende de su efecto sobre los canales de iones en la membrana celular. La Ivermectina se une selectivamente y con gran afinidad por los canales regulados por glutamato del ion cloro en las células nerviosas y musculares de invertebrados, produciendo un aumento de la permeabilidad de la membrana celular a los iones cloro con hiperpolarización de la célula, causando parálisis y muerte del parásito.

Es importante acentuar que el uso de ivermectina está contraindicado en perros de raza Collie, Pastor Shetland, Pastor Inglés o sus mestizos, debido a que poseen una mutación del gen MDR 1 (de multiresistencia a drogas), generando en ellos una proteína severamente alterada y no funcional, presentando una susceptibilidad mayor a presentar efectos adversos de tipo neurológico (Mealey, 2004).

-Pasta de Sábila (Aloe vera) por las tardes aplicada sobre la piel dañada (una vez al día). Para la preparación de la pomada se pelaron las hojas y el cristal se licuó en una batidora, luego se conservó en refrigeración.

La piel representa una de las primeras barreras de defensa del cuerpo animal por lo que las lesiones que afectan este órgano (como la Sarna) aumentan la vulnerabilidad ante patógenos. En este contexto, es importante aplicar tratamientos que favorezcan los procesos de cicatrización y desinflamación que acompañan el desarrollo de este padecimiento.

El Aloe vera es una planta suculenta que pertenece a la familia Liliaceae y crece comúnmente en climas tropicales. Durante siglos ha sido utilizada por muchas culturas para tratar padecimientos cutáneos, así que su eficacia se ha explorado más a fondo en los últimos 40 años. Se ha encontrado que desempeña un papel importante en la estimulación de células involucradas en la respuesta inflamatoria, el incremento en la producción de colágeno, un efecto positivo en el metabolismo de la glucosa en pacientes diabéticos (evitando complicaciones en la cicatrización), la actividad antibacteriana (en comparación con S. aureus, S. epidermis, E. coli y P. vulgaris), y un efecto regulador en la esteroideogénesis (síntesis hormonal) (Udgire y Pathade, 2014; Radha y Laxmipriya, 2015).

El gel contiene vitaminas C y E que, junto con sistemas enzimáticos antioxidantes de glutatión peroxidasa y superóxido dismutasa, aceleran la cicatrización (Hashemi et al., 2015). Con respecto a cicatrización, a través de estudios in vivo e in vitro se ha encontrado que la aloesina promueve los procesos de migración celular, regeneración de tejidos, angiogénesis y respuesta de citocinas (Wahedi et al., 2017). Se ha observado que los tratamientos basados en esta planta promueven la proliferación celular y la diferenciación de keratocitos en la epidermis (Moriyama et al., 2016).

En este sentido, la actividad del gel de áloe como agente estimulante de células relacionadas a la respuesta inmune incide sobre los macrófagos y neutrófilos, favoreciendo el proceso de fagocitosis y permitiendo la actividad antibiótica. A su vez, los glucomananos acetilados inducen la producción de IL-1, lo que estimula las células T-citotóxicas, que ayudan a matar a los patógenos (Boudreau y Beland, 2006).

El Aloe vera es una planta con potencial de aplicación en el tratamiento del acné debido a su composición química, pues posee una gran variedad de compuestos químicos con actividad tanto inmunoestimulante como inmunomoduladora y antibiótica que le permiten contrarrestar las bacterias causantes del problema, disminuir la inflamación y actuar como fármaco procicatrizante en caso de que haya una herida generada por fricción sobre una de las lesiones, promoviendo la recuperación y remodelación del tejido (Alcaraz et al., 2020).

Figura 3. Paciente en su tercera consulta bajo tratamiento, se puede observar la recuperación de las lesiones de la piel y disminución de la alopecia.

Las lesiones de hiperqueratosis en la piel de la región glútea también mostro mejoría significativa (Figura 4) en la recuperación, se le infiere este resultado a la utilización de la pasta de Sábila y la administración de vitamina A por las propiedades demostradas que tienen sobre la piel.

Figura 4. Paciente en su tercera consulta bajo tratamiento, muestra recuperación en las lesiones de hiperqueratosis.

-Vitamina A en dosis de 7,5 UI/kg/mc por vía oral durante 15 días consecutivos.

Cuesta et al. (2007) cita que Ferreira y sus colaboradores estudiaron los niveles séricos de vitamina A (retinol) en perros clínicamente normales y en perros portadores de sarna sarcóptica, para ello determinaron los niveles de retinol por el método fluorométrico en el suero de 40 perros, sin raza definida y de ambos sexos, encontrándose 20 de ellos sin lesiones dermatológicas clínicamente diagnosticables y 20 portadores de sarna sarcóptica. La medida de los niveles de vitamina A de los perros normales fue de 37,04 + 7,44 g/100ml de suero, y de los perros portadores de sarna sarcóptica fue de 16,28 + 4,95 g/100ml de suero, sin diferencias estadísticas significativas entre los sexos.

Existen dos tipos diferentes de vitamina A. El primer tipo, la vitamina A preformada, se encuentra en la carne vacuna, carne de ave, pescado y productos lácteos. El segundo tipo, la provitamina A, se encuentra en frutas, verduras y otros productos de origen vegetal. El tipo más común de provitamina A presente en los alimentos y los suplementos dietéticos es el betacaroteno.

La vitamina A se le administró al paciente porque media en varios procesos fisiológicos entre ellos está el mantenimiento de los epitelios, al interviene en el proceso de diferenciación celular de los epitelios y de forma colateral en este caso en la visión, el desarrollo óseo, participan en la diferenciación de células del sistema inmune especializadas en tejidos Por otra parte, se ha demostrado que niveles de vitamina A con uso continuo en el alimento tiene influencia específica sobre la respuesta inmunológica, por lo que se utiliza para aumentar la resistencia a enfermedades (Cuesta et al., 2007).

-Baños con agua de hojas de Guayaba (Psidium guajava) cada cinco días y secado al sol. Para realizar este baño terapéutico se hierven las hojas de la planta y se baña al animal con el agua obtenida aliviando el intenso prurito debido a que hidrata la piel y ayuda a eliminar las escamas, costras y parásitos que suelen actuar también como alérgenos.

La Guayaba es un árbol de regiones tropicales y subtropicales, originario de América tropical. Para uso externo se utilizan las hojas en baños para curar heridas y úlceras. Segleau (2008) concluye que el guayabo (sus hojas, corteza y hasta flores) tiene muchos usos y beneficia especialmente a nivel inmunológico, el sistema digestivo, la piel y el pelo, y tiene interesantes usos a nivel emocional.

Figura 4. Paciente en su quinta consulta y última dosis del tratamiento (Vista lateral izquierda). Se observa la recuperación total del paciente.

Figura 5. Paciente en su quinta consulta y última dosis del tratamiento (Vista lateral derecha). Se observa la recuperación total del pelaje y desaparición de las lesiones cutáneas.

Fernández y Hernández (2021) en un Simposio de investigaciones sobre plantas medicinales concluyen que entre las plantas utilizadas como tratamiento alternativo frente a la Sarna sarcóptica está la Guayaba que tiene propiedades (acaricidas y parasiticidas) demostradas que permiten su uso directo contra esta enfermedad.

El protocolo terapéutico aplicado fue eficaz para el tratamiento de Sarna sarcóptica, por lo que pudiera ser utilizado para el tratamiento de esta enfermedad. Se recomienda extender el tiempo de evaluación del protocolo terapéutico para que se pueda evaluar las posibles recidivas.

Conclusiones
1- Las lesiones de la piel del can fueron producto a la infestación por el acaro de la sarna S. scabiei var. canis.

2- Se debe tener el resultado del laboratorio de parasitología antes de aplicar cualquier tratamiento para diferenciar la Sarna sarcóptica de otras patologías con manifestaciones clínicas similares.

3- El esquema terapéutico aplicado fue efectivo para tratar la Sarna sarcóptica.

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