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diciembre 2020

El caballo en los pueblos de la antigüedad. Parte I.

TC (R) Vet Hugo Funtanillas, Podología Equina, hugofunta@gmail.com

 Nota previa: El presente artículo, consta de tres partes.

Introducción
Si bien el uso bélico ha sido el más importante por lo que representaron las conquistas, reconquistas y desarrollo de los imperios en la antigüedad, no podemos dejar de lado, que antes de eso, sirvió como alimento y transporte. Con el tiempo también, se fueron desarrollando las distintas técnicas de doma y gobierno, aún con medios drásticos o crueles, para conducirlos, con seguridad al amparo de la falta de conocimientos y la insensibilidad en muchos casos.

En realidad, el caballo ha sido usado para la guerra, por su extraordinaria sumisión y “espíritu de colaboración” derivados de su conducta social natural, entre sus congéneres, en manada, que hizo que acompañara a tantos pueblos guerreros (podríamos decir a todos…), y que llegara a desarrollar habilidad para moverse en el combate por lo que su presencia siempre significó mucho; ahí dejaron sus vidas también (¡cientos de miles!), pero algo es realidad indiscutible: quienes lo poseían tenían gran ventaja bélica, respecto de los guerreros de a pie. Todos los pueblos tuvieron su caballo de guerra.

Por otra parte, y como está vastamente demostrado, el caballo ha servido como elemento de formación y desarrollo de la medicina Veterinaria, como lo describe Patricio Berríos Etchegaray en su trabajo1.

Es cierto, asimismo, que no todos los pueblos desarrollaron los medios para gobernarlo, lo cual era para ellos un obstáculo, pero, aun así, hubo jinetes como los númidas, que los montaban sin embocaduras ni estribos. El asunto es que ha sido el gran recurso de todos los pueblos. No olvidemos que siempre hubo guerras derivadas de invasiones, conquistas, defensas de territorios, etc. El caballo, estuvo siempre. Los que servían a distintos pueblos, no eran físicamente todos iguales, porque muchos pueblos tuvieron su propio tipo de caballo, ya sea desarrollado o ajeno adoptado. Algunos se preocuparon mucho por adiestrarlos, desarrollar la cría. En algunos no faltó, la crueldad para doblegarlos.

¡¿A qué pueblo no acompañó a la guerra!?1, 2 sería muy largo detenerse en todos, aunque todo es fascinante, por que como es lógico pensar, cada pueblo, sociedad, cultura eran distintos, tenían sus particularidades y similitudes según el origen geográfico; cada uno, lo manejó como pudo, pero a todos les interesó tenerlo; no hacerlo significaba “dar ventaja” o directamente perder. En esta parte de participación en la historia, he creído conveniente dividir la descripción, en: antes de Cristo y después de Cristo.
1 Berríos Etchegaray, patricio: El caballo en el desarrollo de la medicina Veterinaria. 2016.
2 Cecilia Vignau; Historia del Caballo, Partes I y II; (2003)

Nuestro indio y luego nuestros soldados, tuvieron y usaron el caballo como recurso relevante y a ello les dedicaré un apartado especial en la Parte III, pero podemos adelantar que al indio, el caballo, le cambió la vida: en resumen y como lo dice Gabriel Huarte,3 “Dejó de ser determinado, para ser determinante”, concepto que como se verá, incluye muchas cosas.
3 HUARTE, Gabriel. UNICEN. El caballo, sostén y motor de la sociedad indígena. Diario “El Eco de Tandil”. 100 Años. 1982. pp. 17-19).

Antes de Cristo

EGIPCIOS: (3.000 años a. C.). Lo llamaban hisanun o farasun. Llega a Egipto en tiempo tardío, con la corriente que desde la meseta de Mongolia salió hacia los Montes Urales y Zagros, atravesando medio Oriente para llegar al norte de África (según describimos en un artículo anterior, respecto a la dispersión). A pesar que no lo usaban aún como animal de silla, quizás porque tenía poco tamaño, poca alzada, sí para tiro. Los egipcios, sucumbieron ante los Hicsos en 1674 a. C.; y ello ocurrió, porque este pueblo, aun siendo inferior, más primitivo o salvaje, contaba con la mejor combinación para el combate: el caballo y la flecha. Los hicsos eran naturales de la región de Asia Menor (Anatolia), lo llevaron y extendieron notablemente en Egipto, hacia 1700 a. C. es decir, pocos años antes de la invasión que hicieron desde la actual región de Siria, Palestina (Canaán de entonces).

En la Batalla de Kadesh (contra los Hititas), en 1274 a. C., se utilizaron 2.000 carros de combate.

Ramsés II y III, hicieron muchos esfuerzos para el desarrollo y cría, logrando un caballo que se conoció como “tipo egipcio”, sobre los que tuvieron gran influencia de los caballos sirios. Desarrollaron además, el burdégano o hinnie (equino x burra), que usaron mucho también como animal de tiro. Bastante tiempo más tarde, en el siglo XII, también llegan a Egipto, caballos turcos a partir de la invasión de los turcos mamelucos.

HEBREOS: (s. XX a. C.) (Palestina y Egipto). Lo llamaban behema. Pusieron mucho interés en comercializarlo y hasta los intercambiaban con otros tipos y orígenes. El rey Salomón (que reinó entre el 971-929 a.C., amaba a los caballos, sentía gran atracción por ellos y los incorporó en millares. También le gustaban las carreras por lo que a los que eran aptos para eso, les dio un trato especial en Meggidó (al norte de Jerusalén). Salomón, tuvo gran influencia en el desarrollo y cuidado del conocido por ellos como “Kehailán” [antílope negro], y que significaba además, “caballo noble del desierto”. Dentro de este, tenían una “raza” o “tipo”, al que llamaban “kochlani” (koclane o kailhan).

HITITAS: Pueblo de Anatolia, de los s. XVIII a XII a. C. Entre 1371 y 1322 a. C., tuvieron un rey llamado Shupiluliuma; este señor, tenía como caballerizo a Kikulis (principal entrenador de caballos del reino de Mitanni) que, de tratar mucho con el caballo, llegó a conocerlos bastante y con fines didácticos, escribió el primer tratado sobre el caballo, escrito con caracteres cuneiformes, en barro. Este tratado, fue encontrado en Hattusa, capital del imperio Hitita, al este de Anatolia, en Asia menor. En ese tratado de Kikulis, se destacan tres rasgos importantes: la atención especial a la alimentación que se les debía proveer, el rudo ejercicio que debían tener y algo interesante para la época: el uso de la natación como complemento del entrenamiento. Hoy, a 3.300 años de aquello, la natación es también un valioso recurso de preparación de un atleta.

A la región de los Montes Zagros y Mesopotamia, también llegaron los HURRITAS, ARIOS y SEMITAS, hacia 1700 a. C., pero no tuvieron éxitos por carecer de organización. En cambio, los MITANNOS, hacia 1700 a. C., se instalan en la zona NE del Éufrates y por su organización lograron cohesionar la región. Perfeccionaron el carro de combate, (que antes había sido llevado por los Sumerios, sin fines bélicos), por lo que ahí el caballo, tuvo intensa participación.

FENICIOS: Del s. XV a. C., en el actual territorio del Líbano, Siria, Palestina y Jordania. Siempre los hemos conocido a través de la Historia, como los grandes comerciantes. Y es así que comercializaron caballos asiáticos y africanos. Los llevaron a centros poblados donde no existía, incluso las islas británicas; contribuyeron también a formar centros de cría. (Allí existieron las ciudades de Tiro y Sidón hacia el s. XIV a. C.).

TURCOS: Lo llamaban yond; los caballos que usaron, fueron en su mayoría de origen asiático, pero se los conocía como “caballos turcos”; en menor proporción, usaron algunos berberiscos (África). Un caballo turco en particular, llamado Byerley Turk, contribuyó a formar el SPC en Gran Bretaña. Hablaremos de esto, más adelante. ASIRIOS (s. XII a. C): Asentados en el centro de la Mesopotamia y parte de Egipto 1300 a 612 a.C., heredaron las experiencias de Hititas y Mitannios (1500 a. C.). Llegaron a ser excelentes jinetes, y prevalecieron por su caballería y carros de combate. Funcionarios del rey, llamados misarkisus, tenían la función de requisar caballos y seleccionar, para proveer al rey. Aquellos caballos que por allí andaban, eran pequeños, fuertes y aspecto salvaje, veloces y muy resistentes (por lo que fueron utilizados con mucho éxito, en competencias que se realizaban en Grecia).

CALDEOS: (ss. IX a IV a. C.); de la región de Caldea, Neo-Babilonia, llegaron a conocer mucho al caballo, se preocuparon por la reproducción, porque, además, estaban en un excelente lugar geográfico, el centro de la Mesopotamia. Heródoto (480-425) registró en sus escritos, que los caldeos, llegaron a tener ¡800 padrillos y 16.000 yeguas!

ESCITAS (s. VIII a II a. C.): Este pueblo indoiranio, procedía de Asia Central, llegó a la frontera de Grecia hacia el 700 a. C. A ellos se les atribuye la invención de la “silla de montar”, que en realidad de “silla” no tenía nada, ya que solo podía parecerse a lo que en el campo argentino le llaman “encimera”. En este pueblo, encontraron varias tumbas de jefes, con caballos, lo cual no es patrimonio exclusivo en cultura funeraria, pero señala la importancia que el caballo tenía para ellos. Fueron unos de los primeros en hacer uso bélico del caballo, al que le prodigaron mucho esmero y cuidado.

CASITAS (hacia el s. XVIII a. C.): También pertenecientes a la zona de Babilonia, cuidaron mucho al caballo, le dieron real valor; un detalle curioso: cuando escribían una carta lo primero que ponían como encabezamiento a modo de fórmula de cortesía, era algo parecido a: “Espero que estés bien y que tu caballo esté bien”. Código de Hammurabi (Rey, de 1792 a 1750 a. C.): Al mencionar Babilonia, surge también como dato curioso, que este importante código de 1760 a. C., con 282 leyes, cita al burro, a la vaca, y al cerdo, pero no al caballo. Dado que a esa región de la Mesopotamia el caballo llegó hacia el 1200 a. C., bien puede suponerse eso como causa de la ausencia de cita en ese importante Código, ya que, de lo contrario, no pudo ser omitido.

ETRUSCOS: Pueblo prerromano que conquistó la región de la Toscana en Italia, en el s. VIII antes de Cristo. A comienzos del 1000 a. C., (Roma se fundó en el 753 a. C.), en la península itálica, actual región de Toscana, (antes Etruria), se asentaron los etruscos. Aún no se ha podido aclarar qué lengua hablaban, pero se sabe que no era de origen indoeuropeo y desde 1998, se acepta que pertenecía a la [hipotética] familia de lenguas tirrénicas (etrusco, rético y lemnio). También recibieron influencia de los griegos, fueron buenos jinetes, también se dedicaron a la crianza y desarrollo. No obstante, no se sabe muy bien que papel cumplió el caballo con ellos, excepto que los usaban para tirar de los carros de guerra. Este pueblo fue vencido por los celtas, a quienes los griegos llamaban “keltoi”.

CELTAS (700 a. C.): Tuvieron especial consideración por el caballo al que llamaban epos y hasta tuvieron su diosa (Epona); les sirvió como alimento, tracción y uso para la guerra, con los carros, que ya tenían llantas de acero, porque este pueblo manejaba desde mucho tiempo atrás, el hierro y muy bien. Tener al caballo, significaba prestigio social y existía una gran relación con lo religioso. Los arneses, eran parte del ajuar funerario. Durante mucho tiempo se dijo que los monjes druidas herraban, pero estudios más modernos revelaron que ello no era cierto.

PERSAS (Irán; 557 al 331 a. C.): Lo llamaban aspa. Para ellos, el caballo fue muy importante como arma (caballería), pero tenían muchas fallas de organización. Llegaron a tener muy buenos caballos. También se dedicaron a la cría y además hicieron selección. Hicieron pruebas de destreza y competencias en Grecia y Roma y hasta aprendieron a jugar al polo, que se transformó en deporte nacional, pero aún no se sabe si ellos lo inventaron. Por la calidad de los caballos y jinetes, la caballería persa, fue muy poderosa. El carro falcado, inventado por ellos, fue tirado por caballos; ese carro, tenía una especie de cuchilla en los ejes y que en realidad era más la acción sicológica, que el daño que causaban; lo usaron por primera vez, con Ciro, en el 430 antes de Cristo. Se llamaba “falcado”, porque esa cuchilla, tenía forma de falcata, una espada de la época, que ya usaban los romanos. Con los persas el caballo sufrió bastante, aunque no más que con otros pueblos, porque para doblegarlos, domarlos, se usaban métodos e instrumentos cruentos que les lastimaban la cara. Ellos adoptaron el estribo, en el s.VI.

GRIEGOS: En la Grecia Clásica (ss. V y IV a. C.), lo llamaban hippo. Grecia tuvo siempre territorio poco apto para cría, por lo cual tomaron caballos de otras regiones, como fueron los excelentes ejemplares de Siria. Y además, lo tuvieron a Jenofonte (historiador y militar), gran amante de los caballos y que difundió muchos conocimientos. Esa palabra “hippos”, pasó al castellano como prefijo de muchas palabras relacionadas con el caballo, como hipología, hipódromo, hípico/a, hipómetro, hipocampo, hipopótamo, hipiatra, hiposandalia, hipoterapia (pero no debe confundirse con el otro prefijo hipo-, que significa “menos” o “debajo de”, “por debajo”, como en hipotermia, hipocalcemia, hipogeo, hipocausto, hipotiroidismo, etc.).

Filippo II (382-336 a.C.), tuvo consideración especial por el caballo. [Etimológicamente, el nombre Filippo, significa “amante de los caballos” (“filo” + “hippos”) y de ahí derivó el actual Felipe]. Fue el primero en hacer deportes “ecuestres”; muchas competencias de carros. En cuanto a carreras, el caballo debutó en los hipódromos de Delfos, (590-580 a. C.), Corinto y Philos, ¡9.000 metros!

En Grecia también usaron caballos persas, egipcios, medos y africanos. Ahí se destacó el militar Jenofonte (430-355 a. C.), que escribió sobre el caballo, la caballería como arma, el arte ecuestre, el jinete, etc. Su libro “Sobre equitación”, fue referencia durante varios siglos (incluso tenido en cuenta por la Escuela de Equitación de Viena, fundada en 1572).

Lo relevante fue también que la importancia de competencias en las que participaban los caballos, trascendieron en toda la región. Los griegos, no conocieron la silla de montar; ellos usaban algo parecido a una manta doblada en dos, a lo que llamaban ephippion.

MACEDONIOS: Un grupo de pueblos, una mezcla, como fueron los ilirios, tracios, dacios y griegos y que tuvieron como rey a ese tan joven valiente que fue Alejandro Magno (356 a 232 a. C.). A él lo acompañaron en su campaña de 32.000 km en 12 años 5.000 caballos Alejandro, fue el primero en elegirlos o seleccionarlos para la guerra, según la conformación.

Nota del A: Quizás esto de “mezcla de pueblos”, haya sido extrapolado para aplicarlo en la actualidad a lo que se ha dado en llamar “macedonia de frutas y más recientemente a la de verduras (mezcla, ensalada).

Los macedonios, no usaban estribo y conducían con embocaduras metálicas.

Pero en la campaña de Alejandro se dio un hecho histórico relacionado directamente con el caballo: ¡aparecieron los clavos “miguelito”!; en realidad, se llamaron así a mediados del s. XX, por otra historia, pero los primeros en usarse, fueron en la batalla de Gaugamella, en el actual Irak (a unos 30 km de Mozul).

Los llamaban “abrojos” o “abrepies”. Eran para destruir tanto los pies de los caballos como de los soldados ya que pisarlos significaba quedar fuera de combate. Se trataba de unas piezas de hierro de cuatro puntas muy afiladas, que tirada en el terreno de cualquier manera, siempre quedaba una punta hacia arriba.

Nl del A: Ya hemos hecho referencia en un Boletín anterior, a este objeto usado como arma, relacionado con la historia del herrado. No obstante, repetiremos el concepto: Los llamados “abrojos”, “abrepiés” o tribulus o murex ferreus, como los llamaron los romanos, no era lo que en nuestro campo conocemos como abrojo (Xantium cavalinessi), sino lo que conocemos como “roseta” (Tribulus terrestris). En el latín medieval, se le llamaba calcitrappa, o caltrops con igual significado de “abrepies”, por la semejanza con la planta espinosa Centaurea calcitrapa (en nuestro campo, cardo estrellado). Digamos además que el nombre “miguelito”, se debe a su “inventor” el activista chileno Miguel Humberto Enríquez Espinosa, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile de los años 60.

CARTAGINESES: Tuvieron una caballería, que fue modelo de organización y adiestramiento. Asdrúbal (de Cartagena 270-221 a.C.), intervino en la ocupación de la península ibérica. Llevó 20.000 caballos en su paso por España hacia Italia; tenía caballos libios, que se decía, eran los mejores de la época.

 Utilizó muchos jinetes númidas (del norte de África), que no usaban embocaduras ni montura, lo cual no les debe haber resultado fácil mantener el equilibrio… se sentaban algo hacia atrás. Esos jinetes, conocían muy bien al caballo de esa región de África, conocido como Barka o “caballo de Numidia”.

Aníbal (cuñado y sucesor de Asdrúbal) para vencer a los romanos, llevó de España varios miles de caballos peninsulares (ibéricos). Y en el 218 a. C., cruzó con ellos, Los Pirineos y Los Alpes (¡eran unos 9.000!, pero en la Historia, siempre se hace referencia a los elefantes que en realidad eran pocos, no más de 60-70). De los cartagineses, puede decirse también: que a los caballos españoles, los mejoraron mucho usando sangre de caballos berberiscos y libios.

Un dato importante: montaban sin freno ni bocado, lo cual ha significado para ellos un gran esfuerzo hasta que se especializaron dado que galopar y guerrear sin conducirlos, no es nada fácil. Usaban un aparato al que le llamaban jáquima, jácamo o hackmore y que se difundió por el mundo y que, con modificaciones funcionales no importantes, llegó a los argentinos allá por los años 70 (1970). Este aparato no se ponía dentro de la boca, sino que ejercía presión sobre la mitad de la nariz, que también es un lugar sensible (como el labio).

CHINOS: Aún los llaman “mä”. Los incorporaron a su caballería en el 202 a. C., con lo que aumentaron su efectividad guerrera. Con estas experiencias, entre el 141 y el 87 a. C., se preocuparon en mejorar el entrenamiento de jinetes y caballos. Pero aprendieron mucho de equitación de los Hunos (¡que eran sus enemigos!). En resumen, la caballería china resultó un arma muy temible. La caballería, desplazó a los carros.

Entre el 618 y el 906 d.C., el caballo, tuvo un auge fenomenal. Ellos usaron silla de montar, ya tenían estribos desde el s. IV a. C., usaban arcos, pantalones, etc. Para ellos y otros orientales, montar con estribos significó algo maravilloso, porque era mucho más efectivo manejar el arco al galope pero apoyado en los estribos, que sin estribos (algo parecido a remar sin tener dónde apoyar los pies…). Desde China, los estribos pasaron a Asia Central y entre los s. I y II a. C. a India. Aún queda la duda si los chinos llevaron el polo a Persia.

 (Dato adicional: Gran muralla: se comenzó en el 259 a. .C con Tsin Che Hoang Ti).

Bibliografía: Al final del artículo, con la Parte III