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marzo 2021

Endoparásitos en Bovinos Criollos de Origen Patagónico.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVIII –  Nº 395 –  Marzo 2021.
González A.1, López G. 1 Benavidez C. 1, Fránciga G. 1, Borches A. 2 y Martínez R1

Resumen
Se tomaron muestras de bosta, directamente del tracto intestinal de vacas adultas criollas de origen patagónico, ubicadas en las localidades de Chascumús (n = 26) y en la localidad de Tornquist (n = 22). Los mismos animales fueron muestreados en tres oportunidades (invierno, primavera y verano) en Chascomús y en dos oportunidades en Tornquist (primavera y verano). En el momento del encierre, también se las clasificó según su condición corporal (CC) mediante una escala de 1 a 5. Las bostas se clasificaron según su consistencia y apariencia en: L = Liquida; LS= Liquida con sangre; LM= Liquida con mucosidad; P= Pastosa; PS= Pastosa con sangre; PL=Pastosa Liquida; PM= Pastosa con mucosidad y PF= Pastosa firme. En el laboratorio de enfermedades parasitarias de la FCA UNLZ, se realizo el conteo de los huevos de los parásitos gastrointestinales (Hpg), utilizando la Técnica de Mc Master modificada. Los resultados indican que la principal causa de la variación en los conteos de huevos fueron de tipo ambiental estacional y que las vaca criollas de origen patagónico han desarrollado un nivel inmunitario adecuado para hacer frente a las parasitosis presentes en la provincia de Buenos Aires.
Palabras Clave: Parásitos, bovinos, inmunidad

Summary
Fecal matter samples were taken directly from the intestinal tract of Creole adult cows of Patagonian origin, located in the Chascomús (n=26) and the Tornquist (n=22). The same animals were sampled  in three times (winter, spring and summer) in Chascomús and twice in Tornquist (spring and summer). At the time of enclose, they were also classified according to their body condition (CC) using a scale of 1 to 5. The fecal matter were classified according to their consistency and appearance in: L = Liquid; LS = Liquid with blood; LM = Liquid with mucus; P = pasty; PS = Pasty with blood; PL = Liquid Pastose; PM = Pasty with mucus and PF = Firm pasty. In the laboratory of parasitic diseases of the FCA UNLZ, the count of the eggs of the gastrointestinal parasites (Hpg) was performed, using the modified McMaster Technique. The results indicate that the main cause of the variation in egg counts was of a seasonal environmental type and that Creole cows of Patagonian origin have developed an adequate immune level to deal with the parasites present in the province of Buenos Aires.
Key words: Parasites, catlle, immunity
1 Facultad de Ciencias Agrarias Universidad Nacional de Lomas de Zamora
2 Escuela Técnica Agraria Nro 1. de Tornquist

Introducción

La materia fecal bovina es el producto final generado por su aparato digestivo. Este material contiene diversos elementos muy útiles, como son el agua, los carbohidratos, proteínas, grasas y algunas sustancias inorgánicas o minerales, además de fragmentos celulares y microrganismos (Arellano L. et al. 2014).
Este es un buen sustrato para el desarrollo de los huevos de los parásitos gastrointestinales, lugar donde estos inician la fase de vida libre hasta transformarse en larva infectiva, pudiendo estas parasitosis en determinadas circunstancias generar graves pérdidas de producción (Steffan y Fiel 2014). Los nemátodos gastrointestinales, son endoparásitos que han estado, están y estarán en los sistemas de producción pastoril, el desafío es convivir con ellos y que afecte lo menos posible a la producción animal (Fiel y Steffan 2016).
Los huevos de nematodes gastrointestinales son expulsados del organismo del animal parasitado con la materia fecal y sembrados sobre el campo. Al ser eliminados se encuentran en estado de división (embriogénesis), salvo los de Strongyloides papillosus que ya contienen larvas (L1) formadas.
En condiciones adecuadas de humedad y temperatura, en 1-2 días se desarrolla el embrión dentro del huevo y eclosiona una larva de primer estado (L1), de estructura muy simple. Pasadas algunas horas, la L1 sufre una primera muda y cambia su envoltura, transformándose en larva de segundo estado (L2). Después de 2-3 días, las L2 sufren una nueva muda convirtiéndose en larvas de tercer estado o larvas infectantes (L3).
Las larvas infectantes son muy activas, pudiendo trepar por los tallos y subir a las hojas de pasto. Estas, constituyen la última etapa del ciclo biológico fuera del huésped definitivo (el bovino). Ingeridas por los animales juntamente con el pasto penetran en la mucosa del cuajo e intestino, donde sufren dos mudas más, convirtiéndose en larvas de cuarto y quinto estado y finalmente en los nematodes maduros, formas sexuales.
El ciclo biológico completo varía según la especie desde más o menos 17 días (Cooperia spp) hasta 25-45 días (Nematodirus spp.) (Niec R. 1968). Estudios coprológicos en diferentes regiones confirman que el género Haemonchus es uno de los nemátodos de mayor presencia en los rebaños bovinos. Son cosmopolitas y muestran un alto poder de adaptación a las adversidades del medio causando considerables pérdidas (Achi Y L. et al. 2003). Según García-Romero et al. (1994), en los bovinos en pastoreo las infestaciones por nemátodos gastrointestinales más frecuentes tienen un solo género (puras) (45 %), seguidas por la presencia de dos géneros (dobles) (33 %), luego las que tienen tres géneros (triples) (13,6%), luego las que presentan cuatro géneros (cuádruples) (4,9%) y en último lugar las que presentan cinco géneros (quíntuples) (1,9%). La falta de atención y control de las parasitosis gastrointestinales puede ocasionar pérdidas irrecuperables en la producción de carne bovina a pasto (Fiel y Steffan 2016).
Si bien las recomendaciones para el control de las parasitosis gastrointestinales, se centralizan en el suministro de productos químicos antiparasitarios de manera periódica a los animales, se ha comprobado que ésta práctica realizada de manera sostenida e inadecuada produce resistencia de los parásitos a los productos antiparasitarios (FAO, 2003). Por ejemplo en investigaciones realizadas en el INTA Reconquista se ha comprobado que la ivermectina es la droga a la que los parásitos han desarrollado mayor resistencia, y su uso para el control de las parasitosis internas es ineficaz (Crudelli S. 2014).

Una manera adecuada de controlar la infestación parasitaria, que no presenta consecuencias negativas y de bajo costo, es la detección de animales genéticamente tolerantes o resistentes a los parásitos gastrointestinales. La diversidad genética es la que posibilita la generación de genotipos mejor adaptados a enfermedades, a parásitos, a las condiciones climáticas cambiantes y a las variables exigencias del mercado (Mujica F. 2005). Los resultados obtenidos en estudios de simulación, indican que las poblaciones diversas (número de genotipos distintos), que confieren resistencia a enfermedades son menos susceptibles ante las epidemias de enfermedades catastróficas (Springbett et al., 2003). La susceptibilidad de los bovinos a los parásitos está relacionada con el desarrollo de inmunidad, la cual depende del tiempo de exposición y de la carga de parásitos y la acción de la inmunidad sobre los parásitos reduce la producción de huevos, su vida media y también disminuye el establecimiento de nuevos parásitos (Meana Irigoyen et. al. 2000). Se entiende como resistencia genética a las parasitosis a la capacidad de un animal para suprimir el establecimiento de un parásito y/o entorpecer el subsecuente desarrollo de la infección y como resiliencia o tolerancia, a la aptitud de un animal parasitado a mostrar unos resultados productivos comparables a los obtenidos por animales libres de parásitos (Albers et al., 1987). Esta diversidad de respuestas de los animales frente a las parasitosis permite detectar una variabilidad muy amplia en la cantidad de huevos, cargas parasitarias y manifestaciones patógenas del parasitismo incluso en animales del mismo rebaño que se suponen homogéneos (Uriarte y Valderrabano 2002). Hay evidencia de la existencia de diferencias raciales en la resistencia y en la tolerancia a las parasitosis gastrointestinales tanto en bovinos como en rumiantes menores ( Colina J C. et. al. 2013; Zivinorova et. al. 2016), pero también es muy importante que estas diferencias se observen entre individuos de una misma raza (Bisset S. A. et al. 1997; Geer A. W et al. 2018), por lo cual el factor individual adquiere gran relevancia como determinante del carácter y permite encarar acciones para detectar y seleccionar a aquellos individuos que mejor desempeño muestren frente a las parasitosis. Algunos trabajos han estimado la heredabilidad de la resistencia a las parasitosis gastrointestinales y el promedio está en el orden del 0,30 (Uriarte J. et al. 2002), lo cual indica una importante componente genética en la variación del carácter. La correlación genética entre resistencia y resiliencia o tolerancia a las parasitosis gastrointestinales fue estimada en 0,56 (Albers et al. 1987), lo cual facilita la implementación de planes selectivos a favor de estas características. Por otro lado también se observa que la respuesta inmunitaria de los animales es variable para los diferentes tipos de lombrices y de lento y progresivo desarrollo, lo cual depende del nivel de infección de la pastura; esto es, que haya suficiente cantidad de larvas infectivas en el pastoreo como para estimular la inmunidad, pero no tantas como para generar enfermedad. Mantener este delicado equilibrio constituye un desafío importante para el control de las parasitosis (Fiel C. A. et al. 2016). La detección y selección de animales resistentes a las parasitosis intestinales es una valiosa herramienta de manejo zootécnico que permite reducir el número de parásitos, limitando las consecuencias negativas de la contaminación de los potreros y del uso de quimioterápicos para su control. Una vez establecida la resistencia a nemátodos gastrointestinales, se mantiene de manera permanente, y es efectiva para distintas especies de estos grupos parasitarios (Crudelli 2014). La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (FCA UNLZ), desarrolla un programa de conservación y caracterización del bovino criollo de origen patagónico. Los animales fundadores de este plantel, se encontraban asilvestrados en el Parque Nacional Los Glaciares provincia de Santa Cruz y fueron trasladados a la provincia de Buenos Aires en distintas etapas y en distinto número, en 1996, en el 2000 y en el año 2003 (Martínez R. D. 2008). Este germoplasma ha permanecido asilvestrado, en una población cerrada reproductivamente y con la sola acción de la selección natural durante más de 20 generaciones. Hasta el momento desconocemos cuales son los parásitos gastrointestinales que afectan a estos bovinos, en qué medida lo hacen y cuál es su incidencia en la producción. El objetivo del trabajo fue detectar la presencia de huevos de parásitos gastrointestinales en vacas adultas criollas de origen patagónico en dos zonas diferentes de la provincia de Buenos de Buenos Aires.

Materiales y Métodos
Se tomaron muestras de bosta, directamente del tracto intestinal de vacas adultas criollas de origen patagónico.

Los animales muestreados están en predios distintos, ambos ubicados en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Chascomús (n = 26) y en la localidad de Tornquist (n = 22) (Figura 1.). Los mismos animales fueron muestreados en distintas épocas del año. En Chascomús se tomaron muestras en tres momentos distintos: en invierno (22/08/19), en primavera (13/12/19) y en verano (28/02/20), mientras que en Tornquist se tomaron en dos oportunidades, primavera (29/11/19) y verano (13/03/20). Las muestras se tomaron con bolsas de polietileno de 20 x 35 cm, tomando la precaución de extraer el aire antes de cerrarlas para retardar la maduración y la eclosión de los huevos. Cada bolsa se identificó debidamente con el número del tatuaje del animal muestreado y se mantuvo refrigerada en heladera portátil para su traslado al laboratorio, siendo el tiempo promedio transcurrido entre la extracción de las muestras y su análisis en el laboratorio de 24 horas. En el momento del encierre, además de la toma de muestras de bosta también se clasificó a las vacas según su condición corporal (CC) mediante una escala de 1 a 5 donde 1= Extremadamente delgada y  5= Excesivamente gorda. El análisis de las muestras de bosta se realizó en el laboratorio de enfermedades parasitarias de la FCA – UNLZ. En el mismo, se procedió a abrir las bolsas de polietileno y previo al conteo de huevos, se clasificaron las bostas según su consistencia y apariencia en: L = Liquida; LS= Liquida con sangre; LM= Liquida con mucosidad; P= Pastosa; PS= Pastosa con sangre; PL=Pastosa Liquida; PM= Pastosa con mucosidad y PF= Pastosa firme. El análisis de las muestras, consistió en el conteo de los huevos de los parásitos gastrointestinales utilizando la Técnica de Mc Master modificada, que se fundamenta en el principio de flotación donde los huevos livianos presentes en una determinada muestra de heces, expuestas a una solución sobresaturada como líquido de flotación, se separan de la masa fecal ubicándose en la superficie de dicho líquido (Sandoval E. et. al. 2011). Se preparó una solución sobresaturada de Cloruro de sodio, agregando 400 gr de sal por litro de agua caliente. Se utilizaron 57 cm3 de esta solución en un frasco de vidrio de unos 120-150 cm3 de capacidad y boca ancha. Se pesaron 3 gr de materia fecal y se agregaron al frasco que contiene la solución. La cámara de conteo utilizada es la conocida como “Cámara INTA” (Sandoval E. et al. 2011) que tiene 4 retículos de 0.5 cm3 de capacidad cada uno, lo que da un volumen total de 2 cm3. Se agitó el contenido del frasco de vidrio para permitir la distribución homogénea de los huevos (evitando su acumulación en la superficie por efecto de la solución salina), se introdujo una pipeta y se extrajo el líquido del nivel medio de la muestra, procurando tomar la cantidad suficiente para completar rápidamente la cámara sin dejar excedente. Se completaron los 4 retículos de la cámara de Mc Master INTA con la precaución de dejar la mínima cantidad de burbujas de aire. Se dejó reposar unos minutos y se transfirió al microscopio para su lectura. Los huevos de los nematodes, que tienen cámara de aire, flotan y de esta manera pueden cuantificarse con un mínimo margen de error. Se cuentan todos los huevos de nematodes que aparecieron en los 4 retículos y ese número se multiplicó por el factor 10 para expresar el resultado en Huevos por gramo (H.p.g.) de materia fecal. El factor surge de la dilución 1/20 que se realiza con la muestra (3 gr de heces en 57 cm3 de solución sobresaturada de cloruro de sodio), de forma tal que se tiene 0.1 gr de materia fecal en los 2 cm3 de capacidad total que tiene la cámara.

Resultados y Discusión
En la tabla 1., se observan los valores promedio y los desvíos estándar para la condición corporal (CC), de los veintiséis (26) vientres muestreados en Chascomús y para los veintidós (22) de Tornquist. Aunque en general la CC fue buena en ambas localidades, en Chascomús se observa mayor variabilidad que en Tornquist, principalmente en verano (0.72 vs 0.21).
La bosta de cada animal se clasificó en relación a su consistencia y características. En la tabla 2, se muestran las frecuencias encontradas en ambas regiones y en las distintas estaciones del año. En líneas generales las bostas de Tornquist fueron de mayor consistencia y con menor contenido de agua que las de Chascomús. Estas últimas, mostraron en las tres estaciones del año estudiadas mayor frecuencia de bostas blandas. Las características de las bostas reflejaron las diferencias ambientales entre regiones. Tornquist es una zona más seca, con pastos más sazonados, mientras que en Chascomús se observan encharcamientos en distintas épocas del año. La presencia de huevos en la materia fecal es una evidencia de que el animal está infectado con parásitos. No obstante esto, es importante conocer la cantidad de huevos que porta cada animal, este número se estima mediante el conteo de huevos por gramo (Hpg). Se ha demostrado una gran variabilidad en los conteos de H.p.g. entre animales de un mismo lote atribuibles a diferente susceptibilidad individual. A punto tal que se considera que menos del 20% de los animales (los más susceptibles) son los responsables del 70 % de la contaminación (aporte de huevos con la materia fecal) a las pasturas (Fiel C. A. et al. 2011). En la tabla 3, se observa la frecuencia de vacas a las que se les detecto presencia de huevos o coccidios en ambas regiones.  Cabe destacar que las vacas muestreadas están individualizadas y en cada estación del año se tomaron muestras de las mismas vacas. Por ejemplo en Chascomús se observó que la mayor frecuencia de vacas portadoras de  huevos se produjo en el invierno, ninguna en primavera y solo una en verano, por lo cual puede considerarse que estas diferencias se deben fundamentalmente a factores del ambiente estacional y en menor medida a las características genéticas de las vacas. En este sentido también es importante destacar que solo la vaca RP Nro: 910 fue portadora de huevos en invierno y en verano (40 y 80 h/gr.) respectivamente.  En Tornquist, se realizaron solo dos muestreos en primavera y en verano. Se observó mayor incidencia en primavera que en verano, aunque con muy baja carga de huevos (En promedio las tres vacas positivas de primavera tuvieron 96,6 h/gr.) y en verano cuando se les repitió el conteo de huevos no registraron ninguna carga parasitaria.
También en Tornquist, es evidente que el factor ambiental estacional ha sido el de mayor influencia en la variación del conteo de H/gr, ya que la cantidad de lombrices en el campo es usualmente baja como consecuencia de la alta temperatura ambiental y el sol directo intenso (Fiel y Stefan 2016). Si bien la variabilidad en los conteos de huevos, nos permite detectar los individuos resistentes y los susceptibles a parásitos, en éste caso no hemos podido registrarlos ya que las variaciones encontradas pueden adjudicarse principalmente a efectos ambientales. Cabe destacar que no hemos encontrado ninguna asociación entre los valores de CC, la clasificación de la consistencia de la bosta y el conteo de huevos de endoparásitos. Usualmente la vaca adulta, expresa mayores o menores problemas parasitarios en función del nivel inmunitario adquirido (Fiel et al. 2016), por lo cual puede considerarse que las vacas criollas de origen patagónico han desarrollado un nivel inmunitario adecuado para hacer frente a las parasitosis presentes en la provincia de Buenos Aires.

Conclusiones
Las vacas adultas criollas de origen patagónico mostraron muy baja carga parasitaria, tanto en Chascomús como en Tornquist. Solo una de ellas en la localidad de Chascomús, presentó carga parasitaria en invierno y en verano, pero no en primavera. Los resultados indican que han desarrollado un nivel inmunitario adecuado para hacer frente a las parasitosis presentes en la provincia de Buenos Aires.

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